Estando excluidos del comercio marítimo con el Celeste Imperio, los rusos no se encuentran implicados ni de cerca ni de lejos en los conflictos pasados o presentes sobre esa cuestión. También escapan a la antipatía que los chinos manifiestan desde tiempo inmemorial a todos los extranjeros que abordan su país por mar y que asimilan —no sin alguna razón— a piratas sedientos de aventura y riqueza, que parecen haber infestado las costas chinas desde siempre. Pero en contrapartida de esta exclusión del comercio marítimo, los rusos gozan de una forma muy particular de comercio interior y exterior, del que parece que son los únicos en gozar sin que nunca hayan de tener competidores.

Esos intercambios, regulados por el Tratado concluido en 1787 bajo Catalina II, tienen su principal centro de operaciones —si no el único— en Kiatcha, en la frontera entre la Siberia meridional y la Tartaria (mongola) china, en uno de ios afluentes del lago Baikal, a unas cien millas al sur de la ciudad de Irkutsk.. El comercio se produce como una especie de feria anual bajo el control de una docena de agentes —seis rusos y seis chinos— que se encuentran en Kiatcha para establecer las relaciones que servirán para el intercambio de los productos de ambas partes, dado que este tráfico se realiza solamente en forma de trueque. Los principales artículos vendidos son: el té, del lado chino, y los tejidos de lana y algodón, del lado ruso. Estos últimos años, este comercio parece que ha crecido sensiblemente. Las cajas de té vendidas por China en Kiatcha hace diez o doce años no excedían por término medio la cifra de cuarenta mil; en 1853, llegaron a ciento sesenta y cinco mil, cuya mayor parte era de calidad superior que conocían bien los consumidores del continente bajo el nombre de “té de caravana”, para distinguirlo del artículo de calidad inferior importado por mar. Además, los chinos venden, en cantidades limitadas, azúcar, algodón, seda cruda o trabajada, mientras que los rusos dan en contrapartida, tejidos de algodón y lana con algunas modestas cantidades de cueros de Rusia, artículos de metal, pieles e incluso opio. El valor total de las mercancías intercambiadas, cuyos precios, a juzgar por las estadísticas oficiales, se fijan a nivel muy bajo, sobrepasa con todo, la no desdeñable cifra de 15 millones de dólares.

En 1853, a consecuencia de los trastornos interiores en China y de las ocupaciones que las bandas de rebeldes saqueadores de caminos que venían de las provincias del té, la cantidad de éste enviada a Kiatcha, cae a 50,000 cajas y el valor global de los intercambios a unos seis millones de dólares. En los dos años siguientes, de todos modos, el comercio se reanima y el té expedido a Kiatcha para la feria de 1855 oscila alrededor de las 120,000 cajas..

Debido al aumento del comercio, Kiatcha, que se encuentra en territorio ruso, de simple fuerte y mercado local que era, se ha convertido en una ciudad grande. Se designó como capital de esta región de la zona fronteriza y parece que bien pronto tendrá el honor de albergar un comandante militar y un gobernador civil. Además, acaba de establecerse un servicio de correo directo y regular para la transmisión de los despachos oficiales entre Kiatcha y Pekín, que dista de la ciudad comercial unas 900 millas.

Es evidente que, si las hostilidades actuales provocan la suspensión del comercio marítimo, el aprovisionamiento en té de Europa se tendrá que hacer exclusivamente por esta vía. Se puede suponer que, incluso cuando el comercio por mar se restablezca, Rusia, una vez completada su red ferroviaria, venga a ser una competidora peligrosa de las naciones marítimas para el aprovisionamiento de los mercados europeos. Estas líneas ferroviarias establecerán una comunicación directa entre los puertos de Cronstadt, Libau y la vieja ciudad de Nini-Novgorod, en el centro de Rusia, donde residen los mercaderes que ejercen el comercio con Kiatcha. El aprovisionaminto de Europa en té por esta vía continental es, de todos modos, más probable que la utilización con el mismo fin de la Pacific Railroad,, proyectada en América.. Incluso la seda, segunda en importancia entre los artículos de exportación de China, es un artículo de un volumen tan modesto con respecto a su precio que su transporte por tierra no sería en modo alguno imposible, mientras que los intercambios con el Celeste Imperio abrirán a los artículos manufacturados rusos una salida sin paralelo en cualquier otra parte del mundo.

Sin embargo, podemos observar que los esfuerzos de Rusia no se limitan tan sólo a la extensión del comercio por tierra. Hace ya algunos años, tomó posesión de las dos riberas del río Amur, patria de origen de la actual dinastía reinante en China. Aunque ciertamente que los esfuerzos en esta dirección han sufrido un frenazo durante la última guerra, no hay duda que serán reemprendidos y desarrollados con la energía en el futuro. Rusia posee ya las islas Kuriles y la península de Kamchatka y mantiene una flota en estos mares. Se puede estar seguro que aprovechará la primera oportunidad favorable para obtener al menos una participación en el comercio con China. Este será, sin embargo, de una importancia secundaria para Rusia, teniendo en cuenta la expansión de los intercambios por vía terrestre, que son patrimonio suyo. Carlos Marx DEBATES PARLAMENTARIOS SOBRE LAS HOSTILIDADES EN CHINA New York Daily Tribune 16 de marzo de 1857 Según los periódicos, dos mociones condenando la intervención en China, se han presentado en la Cámara de los Lores el 24 de febrero por lord Derby y el 26 de febrero en la Cámara de los Comunes por el señor Cobden.. Los debates en la Cámara de los Lores se han terminado el día que han empezado los de los Comunes. Los primeros han propinado un duro golpe al ministerio Palmerston que solamente pudo obtener una débil mayoría de 26 vo- , tos. Los segundos pueden terminar con el cambio de gobierno. Pero, cualquiera que sea el interés que se pueda atribuir a la discusión en los Comunes, los debates en la Cámara de los Lores han agotado ya la parte polémica del litigio; los notables discursos de lord Derby y lord Lyndhurst se han anticipado magistralmente a la elocuencia del señor Cobden, de sir E. Bulwer, de lord John Russell y de tutti quanti.

La única autoridad en materia jurídica del lado gubernamental, el canciller lord Cranworth, ha declarado: “Si Inglaterra no puede exhibir bases jurídicas en el caso del Arrow, todas las medidas que ha adoptado están injustificadas del principio al fin”. Ahora bien, Derby y Lyndhurst han demostrado sin