Friedrich Engels

Brücke

Escrito hacia el 14 de octubre de 1857.
Del inglés.
[“The New American Cyclopædia”, tomo III]

Brücke, militar. — El arte de construir puentes provisionales para que las tropas crucen grandes ríos y estrechos brazos de mar era ya bien conocido por los antiguos, cuyas obras en este terreno alcanzaron a veces dimensiones asombrosas. Darius cruzó el Bosporus y el Donau, y Xerxes el Hellespont, sobre puentes de barcas cuya descripción encontramos en Herodot. El ejército de Xerxes tendió 2 puentes sobre los Dardanellen; el primero, formado por 360 navíos anclados de costado por la proa y la popa, con las quillas orientadas aguas abajo; las embarcaciones estaban unidas entre sí por fuertes cabos, sobre los cuales se colocaron tablones asegurados a ambos lados con travesaños y calzados sobre tierra. El segundo puente contaba con 314 navíos y era de construcción similar. Según Arrianos, al ejército de Alexander iba adscrito un tren regular de pontones con embarcaciones ligeras. Los romanos disponían de vehículos de cestería recubiertos de pieles de animales, destinados a sustentar la plataforma de madera de un puente, y hasta el fin del Imperio formaron parte del tren de sus ejércitos. Pero también sabían tender un puente de guerra más sólido cuando se trataba de salvar un río impetuoso, como lo demuestran los célebres puentes de pilotes sobre los que Cäsar atravesó el Rhein.

No encontramos indicio alguno de que en la Edad Media existiera un equipo especial de puentes, pero en la Guerra de los Treinta Años los distintos ejércitos contendientes llevaban consigo material para tender puentes sobre los grandes ríos de Alemania. Las embarcaciones que empleaban eran muy pesadas y, por lo general, de madera de roble. El entarimado del puente se colocaba sobre caballetes que descansaban en el fondo de dichas embarcaciones. Los holandeses fueron los primeros en utilizar una embarcación más pequeña, de fondo plano, costados casi verticales y proa y popa puntiagudas, cuyos dos extremos sobresalían de la superficie del agua formando un plano inclinado. Consistían en un armazón de madera forrado con planchas de metal; estos vehículos recibían el nombre de pontones. Según Folard, también los franceses reivindican para sí la invención de los pontones de cobre, y se dice que hacia 1672 poseían un tren completo de pontones. A comienzos del siglo XVIII, todos los ejércitos europeos se habían provisto de tales vehículos, consistentes en su mayoría en cascos de madera recubiertos de chapa metálica, cobre, cuero o lona alquitranada; este último material fue el empleado por los rusos. Las embarcaciones eran pequeñas y, para que el puente tuviera cierta capacidad de carga, debían colocarse muy próximas unas de otras, con una luz de solo 4 a 5 pies; con ello se obstaculizaba gravemente la corriente del agua, se ponía en peligro la seguridad del puente y se brindaba al enemigo la posibilidad de destruirlo lanzando a la deriva cuerpos flotantes contra él.

Los pontones que utilizan actualmente los ejércitos del continente europeo son de construcción más grande, pero en lo esencial semejantes a los de hace cien años. Los franceses emplean desde 1829 una embarcación de fondo plano y costados casi verticales, cuya manga disminuye hacia la proa y también, aunque algo menos, hacia la popa; ambos extremos se elevan por encima de la borda y están curvados como los de una canoa. Las dimensiones son: eslora 31 pies, manga superior 5 pies 7 pulgadas, manga en el fondo 4 pies 4 pulgadas. El armazón del bote es de roble y está forrado con tablas de abeto. Cada pontón pesa 1.658 libras y tiene una capacidad de carga (peso de la carga que haría sumergir la embarcación hasta la borda) de 18.675 libras. Al construir un puente, se anclan a intervalos de 14 pies de luz de borda a borda, y la calzada tiene 11 pies de anchura. Para poder hacer cruzar la vanguardia de un ejército por ríos no excesivamente profundos se utiliza un tipo más pequeño de pontones. Los pontones austríacos se parecen al pontón francés grande, pero están partidos transversalmente en dos mitades para facilitar el transporte, y se ensamblan en el agua. Un pilar flotante se forma con dos barcazas colocadas estrechamente juntas de costado y unidas entre sí por travesaños cortos, mientras un travesaño longitudinal soporta las vigas del entarimado. Estos pontones, inventados por Birago, se introdujeron en 1823. Los rusos emplean para sus pontones un armazón de madera construido de tal modo que las piezas centrales, o bancadas, pueden soltarse; sobre ese armazón se tiende una lona untada con alquitrán o con una disolución de goma. Su eslora es de 21 pies 9 pulgadas, su manga de 4 pies 11 pulgadas, su altura de 2 pies 4 pulgadas y su peso de 718 libras; la anchura de la calzada del puente es de 10 pies, y el espacio entre pontón y pontón, de 8 pies. Los rusos poseen asimismo pontones con un armazón similar recubierto de cuero. Se dice que los prusianos fueron los primeros en dividir sus pontones transversalmente en secciones para evitar que pudieran hundirse por una vía de agua. Sus pontones son de madera y de fondo plano. La luz, o distancia libre entre los pontones, varía al tender los puentes, según las circunstancias, entre 8 y 16 pies. Desde 1832, los holandeses y los piamonteses poseen trenes de pontones semejantes a los del ejército austríaco. El pontón belga tiene la proa puntiaguda, pero no se estrecha en la popa. En todos los ejércitos del continente, el tren de pontones lleva consigo pequeños botes para fondear las anclas.

El ejército británico y el de los Estados Unidos han suprimido totalmente el empleo de botes para formar sus trenes de pontones e introducido, como soporte de sus puentes, cilindros huecos cerrados por todos lados, hechos de material ligero. En Inglaterra se introdujeron en 1836 los pontones cilíndricos con extremos cónicos, hemisféricos o parabólicos, tal como los había construido en 1828 el coronel Blanchard, y se abolieron todos los demás tipos. El pontón británico grande mide 24 1/2 pies de largo y 2 pies 8 pulgadas de diámetro. Está fabricado de hojalata aplicada alrededor de una serie de aros de chapa, sostenidos por radios en forma de cilindros huecos de chapa. Un cilindro de chapa mayor, de 1 3/4 pulgadas de diámetro, forma su eje común y recorre toda la longitud del pontón.

En los Estados Unidos se han hecho experimentos con pontones cilíndricos de caucho. En 1836, el capitán (más tarde coronel) Lane tendió puentes con tales pontones sobre un río profundo y caudaloso en Alabama, y en 1839 Armstrong propuso cuerpos de flotación similares que, inflados, medían 18 pies de largo y 18 pulgadas de diámetro, pesaban 39 libras cada uno y tres de los cuales debían formar un tramo de puente. Los pontones de caucho inflado se introdujeron en 1846 en el ejército de los Estados Unidos y se emplearon en la guerra contra Mexiko. Son muy fáciles de transportar por su escaso peso y el poco espacio que ocupan plegados, pero comparten los defectos habituales de todos los pontones cilíndricos, ya que se dañan con facilidad y quedan inutilizados al rozar con la grava, etc. Dichos defectos son los siguientes: cuando están sumergidos hasta la mitad de su altura, su calado aumenta constantemente con una carga constante, es decir, lo contrario de lo que debería ocurrir; además, en los extremos de sus cilindros se enredan con facilidad materiales de acarreo; y, por último, hay que unir cada dos mediante un entarimado para formar una balsa antes de poder moverlos en el agua, mientras que los pontones en forma de barcas son capaces de movimiento independiente en el agua, igual que las embarcaciones comunes, y pueden utilizarse para cruzar remando rápidamente un destacamento de tropas. Para comparar la capacidad de carga del pontón cilíndrico con la del pontón de barca, baste decir lo siguiente: el pontón francés soporta unos 20 pies de puente y tiene una capacidad de carga (sin el peso de la superestructura) de más de 150 quintales. Una balsa británica de dos pontones, que sostiene aproximadamente la misma longitud de puente, tiene una capacidad de carga, sin la superestructura, de solo 77 quintales, y solo la mitad de esa carga garantiza la seguridad.

Además de los pontones, un tren de pontones comprende remos, bicheros, anclas, cabos, etc., necesarios para mover los pontones en el agua y fijarlos en su sitio, así como vigas y tablones (entarimado) para la calzada del puente. Cuando se utilizan pontones de barca, por lo general cada pontón se amarra en su lugar y luego se colocan las vigas y los tablones del puente por encima; con los pontones cilíndricos se unen dos para formar una balsa, que se fondea a la distancia adecuada del extremo del puente y se une con él mediante vigas y tablones. Cuando las circunstancias lo permiten, secciones enteras, compuestas de 3, 4 o 5 pontones ya entarimados, se construyen en parajes protegidos aguas arriba del lugar previsto para el puente y se hacen flotar sucesivamente hasta sus posiciones. En algunos casos, con pontoneros muy experimentados, todo el puente se construye en una orilla del río y se hace girar con ayuda de la corriente cuando debe franquearse el paso. Así procedió Napoleon al trasladar su ejército al otro lado del Donau la víspera de la batalla de Wagram. Toda esta campaña es sumamente instructiva, sobre todo en lo que atañe al cruce de grandes ríos mediante puentes de guerra frente al enemigo.

Sin embargo, los trenes de pontones no están siempre disponibles, por lo que el oficial de ingenieros ha de estar preparado para tender, llegado el caso, un puente sobre un río sin ellos. A tal fin existen los más variados materiales y procedimientos constructivos. Los tipos mayores de embarcaciones que suelen hallarse en los ríos navegables se emplean para construir puentes de barcas. Donde no hay barcazas y la profundidad del río o la naturaleza de su lecho hacen necesario el empleo de soportes flotantes, pueden utilizarse balsas de troncos o barriles y otros cuerpos capaces de flotar. Cuando el río es vadeable y tiene un fondo firme y suficientemente llano, se construyen soportes fijos, que consisten ya sea en caballetes de pilotes, que constituyen el tipo de puente más sólido y seguro pero requieren mucho tiempo y trabajo, ya sea en caballetes simples, que pueden construirse con facilidad y rapidez. A veces, carros cargados con fajinas, etc., y hundidos en los puntos más profundos del río forman la base apropiada para el entarimado de un puente. Las zonas inundadas, pantanos, etc., se puentean con ayuda de cestones. Para ríos estrechos y barrancos angostos que sólo hayan de cruzar tropas de infantería, se emplean diversos tipos de puentes colgantes, sostenidos generalmente por fuertes maromas.

El tendido de un puente militar directamente bajo el fuego enemigo es hoy día un hecho poco frecuente; pero nunca debe desestimarse la posibilidad de la resistencia. Por esta razón, el puente se tiende por lo general en un recodo entrante del río, de modo que la artillería emplazada a derecha e izquierda domine el terreno de la orilla opuesta cerca del punto donde ha de terminar el puente, cubriendo así su construcción. La orilla cóncava suele ser, además, más alta que la convexa, y de este modo, en la mayoría de los casos, a la ventaja del fuego cruzado se suma la de la posición dominante. La infantería es trasladada a remo en botes o pontones y puesta en posición directamente delante del puente. Puede construirse un puente flotante para hacer pasar a la caballería y algunas piezas de artillería ligeras. Si el río está dividido en varios brazos por islas, o si existe un punto directamente aguas abajo de la desembocadura de un río menor, ello constituye asimismo una ventaja. En el segundo caso, y a veces también en el primero, los distintos tramos del puente pueden ensamblarse en un punto resguardado del río y luego ser conducidos flotando con la corriente. La parte atacante, que por lo general puede elegir entre muchos puntos favorables a lo largo de un extenso tramo de río, puede engañar fácilmente a su adversario con ataques fingidos y ejecutar después el paso real por un punto alejado. El peligro de dispersión de las fuerzas defensoras en un tramo fluvial tan largo es tan grande que hoy se prefiere mantenerlas concentradas a cierta distancia del río y conducirlas en masa contra el punto de paso real tan pronto como éste ha sido descubierto y antes de que el enemigo haya podido hacer pasar todo su ejército. Estas son las razones por las que el tendido de puentes sobre uno de los grandes ríos de Europa no encontró seria resistencia en ninguna de las guerras desde la Revolución Francesa.