Friedrich Engels

Munición

Escrito hacia el 17 de septiembre de 1857.

Del inglés.

[“The New American Cyclopædia”, tomo I]

Munición: concepto general de proyectiles, cargas y medios de ignición, es decir, de los objetos necesarios para el empleo de las armas de fuego que, tal como esta palabra se entiende comúnmente, están listos para su uso. Así, la munición para armas de fuego portátiles se compone de cartuchos y fulminantes (estos últimos, naturalmente, no son necesarios cuando se emplean llaves de chispa o fusiles de aguja); la munición para la artillería de campaña consiste en proyectiles, bombas cargadas, botes de metralla, shrapnels, cartuchos, estopines, mechas, varillas de ignición, etc., así como cohetes para las baterías de cohetes. En las fortalezas y durante los asedios, la pólvora se conserva habitualmente en barriles y se carga en cartuchos cuando se los necesita; lo mismo ocurre con las diversas mezclas que se emplean durante un asedio, y los proyectiles huecos se cargan igualmente in situ. La cantidad de munición que un ejército lleva consigo al campo depende de las circunstancias. Por lo general, un infante está equipado con sesenta disparos, rara vez más; el ejército lleva consigo una cantidad similar por hombre en carros, mientras que otras reservas siguen a uno o dos días de marcha con las columnas del parque. La artillería de campaña lleva siempre de 150 a 200 disparos de munición por cañón, parte en los armones, parte en carros especiales, con la batería; otros 200 disparos se hallan normalmente en la reserva de munición del ejército, y un tercer suministro sigue con las columnas del parque. Ésta es, en la mayoría de los ejércitos civilizados, la regla y se refiere, naturalmente, sólo al comienzo de una campaña; después de algunos meses de actividad combativa, las reservas de munición suelen quedar muy agotadas, acaso completamente perdidas tras una batalla desafortunada, y su reemplazo es por lo general difícil y prolongado.