Karl Marx en el New-York Tribune 1857

La insurrección en la India

El correo del Báltico no trae noticia de nuevos acontecimientos en la India, pero sí un cúmulo de detalles sumamente interesantes que procedemos a condensar para instrucción de nuestros lectores. El primer punto que debe señalarse es que, aún en fecha tan tardía como el 15 de julio, los ingleses no habían logrado entrar en Delhi. Al mismo tiempo, el cólera había hecho su aparición en su campamento, las fuertes lluvias estaban comenzando y el levantamiento del sitio y la retirada de los sitiadores parecían ser sólo cuestión de tiempo. La prensa británica querría hacernos creer que la peste, al tiempo que se llevaba al general Sir H. Barnard, había perdonado a sus hombres, peor alimentados y más duramente trabajados. Es, por tanto, no a partir de declaraciones explícitas comunicadas al público, sino sólo por vía de inferencia de hechos reconocidos, como podemos llegar a hacernos una idea de los estragos de esta terrible enfermedad en las filas del ejército sitiador. Un oficial en el campamento ante Delhi escribe el 14 de julio:

«No estamos haciendo nada por tomar Delhi, y nos limitamos a defendernos de las salidas del enemigo. Contamos con partes de cinco regimientos europeos, pero (en formación suman sólo) 2.000 europeos para cualquier ataque efectivo; se han dejado grandes destacamentos de cada regimiento para proteger Jullindur, Loodhiana, Subathoo, Dugshale, Kussowlie, Uniballah, Meerut y Phillour. De hecho, sólo se nos han unido pequeños destacamentos de cada regimiento. El enemigo nos es muy superior en artillería.»

Ahora bien, esto prueba que las fuerzas llegadas del Punjaub encontraron la gran línea de comunicación septentrional desde Jullindur hasta Meerut en estado de rebelión, y se vieron por tanto obligadas a disminuir sus efectivos dejando destacamentos en los puestos principales. Esto explica que las llegadas del Punjab no alcanzaran la fuerza que se esperaba de ellas, pero no explica la reducción de la fuerza europea a 2.000 hombres. El corresponsal de Bombay de The London Times, que escribe el 30 de julio, intenta explicar de otra manera la actitud pasiva de los sitiadores. Dice:

«En efecto, los refuerzos han llegado a nuestro campamento –un ala del 8.º (del Rey), una del 61.º, una compañía de artillería a pie y dos cañones de una tropa nativa, el 17.º regimiento de Caballería Irregular (escoltando un gran tren de municiones), el 2.º de Caballería del Punjaub, el 1.º de Infantería del Punjaub y el 4.º de Infantería Sikh–; pero la porción nativa de las tropas así añadidas a la fuerza sitiadora no es del todo ni uniformemente digna de confianza, aunque estén formando brigada con europeos. Los regimientos de caballería de la fuerza del Punjaub contienen muchos musulmanes e hindúes de casta alta, del Indostán propiamente dicho y de Rohilcund, mientras que la Caballería Irregular de Bengala se compone principalmente de tales elementos. Estos hombres son, como clase, completamente desleales, y su presencia en la fuerza en número considerable debe ser embarazosa... y así se ha demostrado. En el 2.º de Caballería del Punjaub, se ha visto necesario desarmar a unos 70 hombres del Indostán y ahorcar a tres, uno de ellos un oficial nativo superior. Del 9.º de Irregulares, que ha estado algún tiempo con la fuerza, varios soldados han desertado, y el 4.º de Irregulares, según creo, han asesinado a su ayudante mientras estaban de servicio en un destacamento.»

Aquí se revela otro secreto. El campamento ante Delhi, según parece, guarda cierto parecido con el campamento de Agramante, y los ingleses tienen que luchar no sólo con el enemigo al frente, sino también con el aliado en sus propias filas. Aun así, este hecho no ofrece razón suficiente para que sólo haya 2.000 europeos disponibles para operaciones ofensivas. Un tercer escritor, el corresponsal de Bombay de The Daily News, da una enumeración explícita de las fuerzas reunidas bajo el mando del general Read, sucesor de Barnard, que parece fidedigna, ya que enumera uno a uno los diferentes elementos que las componen. Según su relato, alrededor de 1.200 europeos y 1.600 sikhs, caballería irregular, etc., digamos en total unos 3.000 hombres, al mando del brigadier-general Chamberlain, llegaron al campamento ante Delhi desde el Punjaub entre el 23 de junio y el 3 de julio. Por otra parte, estima el total de las fuerzas ahora reunidas bajo el mando del general Read en 7.000 hombres, incluidos artillería y tren de sitio, de modo que el ejército de Delhi, antes de la llegada de los refuerzos del Punjaub, no podía haber excedido de 4.000 hombres. The London Times del 13 de agosto afirmaba que Sir H. Barnard había reunido un ejército de 7.000 británicos y 5.000 nativos. Aunque esto era una exageración flagrante, hay sobradas razones para creer que las fuerzas europeas ascendían entonces a unos 4.000 hombres, respaldadas por un número algo menor de nativos. La fuerza original, pues, bajo el general Barnard, era tan fuerte como la fuerza ahora reunida bajo el general Read. En consecuencia, los refuerzos del Punjaub sólo han compensado el desgaste que ha reducido la fuerza de los sitiadores casi a la mitad, una pérdida enorme, procedente en parte de las incesantes salidas de los rebeldes, en parte de los estragos del cólera. Así entendemos por qué los británicos pueden reunir sólo 2.000 europeos para «cualquier ataque efectivo».

Hasta aquí lo que concierne a la fuerza de las tropas británicas ante Delhi. Ahora, por lo que atañe a sus operaciones. Cabe inferir razonablemente que no fueron de un carácter muy brillante por el simple hecho de que, desde el 8 de junio, cuando el general Barnard presentó su parte sobre la toma de la altura frente a Delhi, no se ha emitido boletín alguno desde el cuartel general. Las operaciones, con una sola excepción, consisten en salidas realizadas por los sitiados y rechazadas por los sitiadores. Los sitiadores fueron atacados ora por el frente, ora por los flancos, pero mayormente por la retaguardia derecha. Las salidas tuvieron lugar los días 27 y 30 de junio, y los días 3, 4, 9 y 14 de julio. El 27 de junio, los combates se limitaron a escaramuzas de puestos avanzados que duraron algunas horas, pero hacia la tarde fueron interrumpidos por un fuerte aguacero, el primero de la estación. El 30 de junio, los insurgentes se mostraron en fuerza entre los cercados a la derecha de los sitiadores, hostigando sus piquetes y apoyos. El 3 de julio, los sitiados hicieron temprano por la mañana un ataque de tanteo sobre la retaguardia derecha de la posición inglesa, luego avanzaron varias millas hacia esa retaguardia a lo largo del camino de Kurnaul hasta llegar a Alipore, con el fin de interceptar un tren de suministros y caudales que se dirigía al campamento bajo escolta. De camino, se toparon con un puesto avanzado del 2.º de caballería irregular del Punjaub, el cual cedió de inmediato. A su regreso a la ciudad, el día 4, los rebeldes fueron atacados por un cuerpo de 1.000 infantes y dos escuadrones de caballería despachados desde el campamento inglés para interceptarlos. Sin embargo, se las arreglaron para efectuar su retirada con poca o ninguna pérdida y salvando todos sus cañones. El 8 de julio, se envió un destacamento desde el campamento británico para destruir un puente de canal en la aldea de Bussy, a unas seis millas de Delhi, que en las anteriores salidas había proporcionado a los insurgentes facilidades para atacar la extrema retaguardia británica e interferir en las comunicaciones británicas con Kurnaul y Meerut. El puente fue destruido. El 9 de julio, los insurgentes salieron de nuevo en fuerza y atacaron la retaguardia derecha de la posición británica. En los partes oficiales telegrafiados a Lahore el mismo día, se calcula la pérdida de los atacantes en alrededor de mil muertos; pero este cálculo parece muy exagerado, ya que leemos en una carta del 13 de julio desde el campamento:

«Nuestros hombres enterraron y quemaron doscientos cincuenta de los muertos del enemigo, y ellos mismos retiraron grandes cantidades hacia el interior de la ciudad.»

La misma carta, publicada en The Daily News, no pretende que los británicos obligaran a replegarse a los cipayos, sino, por el contrario, que «los cipayos obligaron a replegarse a todas nuestras partidas de trabajo y luego se retiraron». La pérdida de los sitiadores fue considerable, ascendiendo a doscientos doce, entre muertos y heridos. El 14 de julio, a consecuencia de otra salida, tuvo lugar otro encarnizado combate, cuyos detalles no han llegado aún.

Los sitiados habían recibido, entretanto, fuertes refuerzos. El 1.º de julio, los amotinados de Rohilcund procedentes de Bareily, Muradabat y Shahjehanpore, consistentes en cuatro regimientos de infantería, uno de caballería irregular y una batería de artillería, habían logrado efectuar su unión con sus camaradas en Delhi.

«Se había esperado», dice el corresponsal de Bombay de The London Times, «que encontrasen el Ganges infranqueable; pero, al no producirse la crecida prevista del río, lo cruzaron por Gurmukteser, atravesaron el Doab y llegaron a Delhi. Durante dos días, nuestras tropas tuvieron la mortificación de contemplar la larga hilera de hombres, cañones, caballos y bestias de carga de todo tipo (pues los rebeldes llevaban consigo un tesoro, dígase 50.000 libras) desfilar por el puente de barcas hacia el interior de la ciudad, sin posibilidad alguna de impedírselo o de hostigarlos en modo alguno.»

Esta marcha exitosa de los insurgentes a todo lo ancho de Rohilcund demuestra que todo el país al este del Jumna hasta las colinas de Rohilcund está cerrado a las fuerzas inglesas, mientras que la marcha sin contratiempos de los insurgentes desde Neemuch hasta Agra, si se la relaciona con las revueltas de Indore y Mhow, demuestra el mismo hecho para todo el país al suroeste del Jumna y hasta los montes Vindhya. La única operación exitosa —de hecho, la única— de los ingleses con respecto a Delhi es la pacificación del país al norte y al noroeste de la misma por las fuerzas sikhs del Punjaub del general Van Cortlandt. En todo el distrito entre Loodhiana y Sirsah, tuvo que enfrentarse principalmente a las tribus de saqueadores que habitan aldeas dispersas esparcidas sobre un desierto salvaje y arenoso. Se dice que el 11 de julio salió de Sirsah hacia Futtehabad, para marchar desde allí sobre Hissar, abriendo así el país a espaldas de la fuerza sitiadora.

Además de Delhi, otros tres puntos en las Provincias del Noroeste —Agra, Cawnpore y Lucknow— se habían convertido en centros de la lucha entre los nativos y los ingleses. El asunto de Agra reviste este aspecto peculiar: muestra por primera vez a los amotinados partiendo en una expedición deliberada a través de unas 300 millas de terreno con la intención de atacar una lejana estación militar inglesa. Según The Mofussilite, periódico impreso en Agra, los regimientos de cipayos de Nusserabad y Neemuch, unos 10.000 efectivos (digamos 7.000 de infantería, 1.500 de caballería y 8 cañones), se aproximaron a Agra a finales de junio, acamparon a principios de julio en una llanura a espaldas de la aldea de Sussia, a unas 20 millas de Agra, y el 4 de julio parecían estar preparando un ataque a la ciudad. Ante estas noticias, los residentes europeos en los acantonamientos ante Agra buscaron refugio en el fuerte. El comandante de Agra destacó primero al contingente Kotah de caballería, infantería y artillería para que sirviera como puesto avanzado frente al enemigo, pero, una vez llegados a su lugar de destino, todos y cada uno de ellos se pasaron en desbandada a las filas de los rebeldes. El 5 de julio, la guarnición de Agra, compuesta por el 3.º de Bengalíes Europeos, una batería de artillería y un cuerpo de voluntarios europeos, salió a atacar a los amotinados, y se dice que los expulsaron de la aldea hacia la llanura detrás de la misma, pero evidentemente ellos mismos se vieron a su vez obligados a replegarse y, tras una pérdida de 49 muertos y 92 heridos, de una fuerza total de 500 hombres empeñados, tuvieron que retirarse, siendo hostigados y amenazados por la caballería enemiga con tal actividad que les impidió «dispararles un solo tiro», como dice The Mofussilite. En otras palabras, los ingleses se dieron a la fuga en toda regla y se encerraron en su fuerte, mientras los cipayos, avanzando sobre Agra, destruían casi todas las casas del acantonamiento. Al día siguiente, 6 de julio, se dirigieron a Bhurtpore, camino de Delhi. El resultado importante de este asunto es la interrupción por los amotinados de la línea inglesa de comunicación entre Agra y Delhi, y su probable aparición ante la vieja ciudad de los mogoles.

En Cawnpore, según se supo por el último correo, una fuerza de unos 200 europeos, bajo el mando del general Wheeler, que llevaban consigo a las mujeres y los niños del 32.º de infantería, se hallaba encerrada en una obra fortificada y rodeada por una masa abrumadora de rebeldes, acaudillados por Nena Sahib de Bithoor. Los días 17 y entre el 24 y el 28 de junio tuvieron lugar diversos asaltos al fuerte; en el último de ellos, el general Wheeler recibió un disparo en la pierna y murió a consecuencia de sus heridas. El 28 de junio, Nena Sahib invitó a los ingleses a rendirse bajo la condición de que se les permitiera partir en botes río Ganges abajo hasta Allahabad. Se aceptaron esos términos, pero apenas habían llegado los británicos a la mitad de la corriente cuando se abrió fuego contra ellos desde la orilla derecha del Ganges. Las personas que iban en los botes y trataron de escapar a la orilla opuesta fueron capturadas y pasadas a cuchillo por un destacamento de caballería. Las mujeres y los niños fueron hechos prisioneros. Habiéndose enviado mensajeros varias veces desde Cawnpore a Allahabad con urgentes peticiones de socorro, el 1 de julio partió una columna de fusileros de Madrás y sikhs, al mando del mayor Renaud, rumbo a Cawnpore. A unas cuatro millas de Futteypore se le unió, el 13 de julio al amanecer, el brigadier general Havelock, quien, al frente de unos 1.300 europeos de los regimientos 84.º y 64.º, el 13.º de caballería irregular y los restos de los irregulares de Oude, había llegado a Allahabad desde Benarés el 3 de julio y luego había seguido al mayor Renaud a marchas forzadas. El mismo día de su unión con Renaud se vio obligado a aceptar batalla ante Futteypore, adonde Nena Sahib había conducido a sus fuerzas nativas. Después de un obstinado combate, el general Havelock, mediante un movimiento sobre el flanco del enemigo, logró arrojarlo de Futteypore en dirección a Cawnpore, donde tuvo que enfrentarse con él otras dos veces, los días 15 y 16 de julio. En esta última fecha, Cawnpore fue reconquistada por los ingleses, retirándose Nena Sahib a Bithoor, situada a orillas del Ganges, a doce millas de distancia de Cawnpore, y que se dice está fuertemente fortificada. Antes de emprender su expedición a Futteypore, Nena Sahib había asesinado a todas las mujeres y niños ingleses cautivos. La reconquista de Cawnpore fue de la mayor importancia para los ingleses, pues aseguraba su línea de comunicación por el Ganges.

En Lucknow, capital de Oude, la guarnición británica se encontró en una situación casi idéntica a la que había resultado fatal para sus camaradas en Cawnpore: encerrada en un fuerte, rodeada de fuerzas abrumadoras, escasa de provisiones y privada de su jefe. Este último, sir H. Lawrence, murió el 4 de julio de tétanos, a consecuencia de una herida en la pierna recibida el día 2 durante una salida. Los días 18 y 19 de julio, Lucknow seguía resistiendo. Su única esperanza de socorro residía en que el general Havelock hiciera avanzar sus fuerzas desde Cawnpore. La cuestión era si se atrevería a hacerlo teniendo a Nena Sahib a su espalda. Cualquier retraso, sin embargo, resultaría fatal para Lucknow, pues las lluvias periódicas pronto harían imposibles las operaciones en campaña.

El examen de estos sucesos nos fuerza a la conclusión de que, en las provincias del noroeste de Bengala, las fuerzas británicas se estaban deslizando gradualmente hacia la situación de pequeños puestos situados en rocas aisladas en medio de un mar de revolución. En la baja Bengala solo se habían producido actos parciales de insubordinación en Mirzapore, Dinapore y Patna, además de un intento fallido de los brahmanes errantes de la vecindad por reconquistar la ciudad sagrada de Benarés. En el Punjaub, el espíritu de rebelión era mantenido a raya por la fuerza, habiéndose sofocado un motín en Sealkote, otro en Jelum, y habiéndose contenido con éxito el descontento de Peshawur. Ya se habían intentado motines en Gujerat, en Punderpoor en Sattara, en Nagpore y Saugor en el territorio de Nagpore, en Hyderabad en el territorio del Nizam, y, por último, tan al sur como Mysore, de modo que la calma de las presidencias de Bombay y Madrás no debe considerarse en modo alguno perfectamente segura.