EL BANCO FRANCES CREDIT MOBILIER (11)

12 de junio de 1856

Deberiamos recordar que Bonaparte dio su golpe de Estado
con dos aspiraciones diametralmente opuestas: por un lado pro-
clamó que su misión era salvar a la burguesía y el «orden mate-
rial» de la anarquía roja que sin duda se desataría en mayo de
18521; por otro, que salvaría al pueblo trabajador del despotis-
mo de la clase media concentrado en la Asamblea Nacional.
Además estaba la necesidad personal de saldar sus propias deu-
das y las de la respetable turba de la Société de Dix Décembre?,
amén del deseo de enriquecerse y enriquecer a esta grey a
expensas tanto de la burguesía como del pueblo trabajador.
Pero esta misión, hay que reconocerlo, se veía entorpecida por
dificultades contrapuestas, y es que Bonaparte se vio obligado a
aparecer simultáneamente como ladrón y como patriarcal
benefactor de todas las clases. No podía darle a una clase sin

T Marx retrata todo el proceso de caída de la II República francesa y su conver-
sión en Segundo Imperio en El 18 de brumario de Luis Bonaparte (1852).

2? Véase nota 4 del artículo «La pena capital. El panfleto del señor Cobden. Las
regulaciones del Banco de Inglaterra».

226 ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS

quitarle a otra, y no podía satisfacer sus necesidades y las de sus
partidarios sin robar a todo el mundo. Cuentan que en tiempos
de la Fronda%, el duque de Guisa era el hombre más obsequioso
de Francia, porque había regalado a todos sus partidarios algu-
na participación en sus numerosas propiedades. Como él, Luis
Bonaparte también se ha propuesto ser el hombre más obse-
quioso de Francia y quiere convertir todas las propiedades e
industrias de Francia en regalos personales a su persona. Robar
Francia para comprar Francia, ése es el gran dilema que el hom-
bre ha tenido que resolver, y en la operación de tomar de Fran-
cia lo que había que devolver a Francia no carecía de importan-
cia el porcentaje que él y la Sociedad del Diez de Diciembre
podían rebañar. ¿Cómo conciliar aspiraciones tan contrapues-
tas? ¿Cómo resolver tan bonito dilema económico? ¿Cómo desa-
nudar este nudo? Las experiencias pasadas de Bonaparte apun-
taban al único gran recurso que le había servido para salvar las
más complicadas circunstancias económicas: el crédito. Y daba
la casualidad de que en Francia se encontraba la escuela de
Saint Simon, que tanto en sus albores como en su decadencia se
engañaba con el sueño de que todo antagonismo entre las cla-
ses desaparecería con una riqueza universal creada por medio
de algún moderno sistema de crédito público. Y esta idea del
sansimonismo no había muerto aún en la época del golpe de
Estado. Ahi estaba Michel Chevalier, economista de Journal des '
Débats, ahí estaba Proudhon, que se esforzaba por disfrazar la
peor parte de Saint Simon bajo la apariencia de una originali-
dad excéntrica; y ahí estaban dos judíos portugueses, relacio-
nados con prácticas agiotistas y con Rothschild —que se había

3 Movimiento de mediados del siglo xvii contra el régimen absolutista. Aunaba
a elementos de muy distinta procedencia y su derrota sirvió para afianzar el abso-
lutismo que quería combatir.

sentado a los pies del pere Enfantin—, quienes, basándose en su
experiencia, tuvieron el atrevimiento de sospechar que detrás
del socialismo había agiotaje y, detrás de Saint Simon, la Ley.
Estos dos hombres, Émile e Isaac Péreire, son los fundadores de
Crédit Mobilier y los iniciadores del socialismo bonapartista.

Dice un viejo proverbio: habent sua fata libell$. Las doctrinas,
comolos libros, tienen también un destino. Saint Simon se con-
vertiría en el ángel de la guarda de la Bolsa de París, en profeta
del timo y la estafa, ¡en mesías del soborno y la corrupción gene-
ralizados! No hay en la historia un ejemplo más cruel de ironía
salvo, tal vez, los de Saint Just a propósito del término medio de
Guizot, y de Napoleón con Luis Bonaparte.

Los acontecimientos se suceden sin que el hombre tenga
tiempo de asimilarlos. Mientras nosotros, a partir de una investi-
gación de sus principios y condiciones económicas, nos encami-
namos hacia la quiebra que augura la fundación misma de Cré-
dit Mobilier, la historia ya está en marcha y hará realidad
nuestras predicciones. El pasado mes de mayo, uno de los direc-
tores de Crédit, el señor Place, declaró una quiebra de diez
millones de francos cuando hacía pocos días «el marqués de

4 Los Rothschild, la famosa familia de banqueros, tienen una rama francesa.
BarthélemyP. Enfantin (1796-1864), reformadorsocialfrancés próximo al socialis-
mo utópico.

5 Tienen su destino los libros.

$ Louis de Saint Just (1767-1794), el «arcángel del Terror», decía que no había
término medio para un rey: debía reinar o morir; su opción, como revolucionario,
fue la guillotina para el monarca. Su radicalidad es vista como farsa por Marx en la
persona de Francois Guizot (1787-1874), que, siendo líder de los doctrinarios,
quería hallar el término medio entre absolutismo y revolución. Guizot, además,
expulsó a Marx de Francia cuando fue primer ministro. La comparación de
Napoléon con Luis Bonaparte es más obvia: compara la grandeza política e impe-
rial del primero, con la arrogancia, falsedad y cortedad de miras del segundo.
Maxx solía decir que las cosas sucedían en la historia dos veces, la primera como
tragedia y la segunda como farsa. Este ejemplo de ironía encaja en esa idea.

228 ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS

Morny se lo había presentado al emperador» como uno de los
dieux de la finance. Les dieux s'en vont!’ Casi el mismo día, Le Moni-
teur publicaba la nueva ley de sociétés en commandite, que, con
idea de poner coto a la fiebre especulativa, deja a este tipo de
sociedades a merced de Crédit Mobilier haciendo que su crea-
ción dependa de la voluntad del gobierno o de la propia Crédit.
Y la prensa inglesa, que ni siquiera distingue las unas de las
otras, no advierte que las sociétés en commandite han sido sacrifica-
das en aras de las sociétés anonymes y entra en éxtasis ante tan
grande «manifestación de prudencia» del sabio Bonaparte e
imagina que los especuladores franceses no tardarán en adqui-
rir la solidez de los Sadleir, Spader y Palmer de Inglaterra. Al
mismo tiempo, la ley de alcantarillado fue aprobada por el
famoso Corps Législatif”, a pesar de que supone una infracción
directa de toda la legislación anterior y del Código Napoleón, y
sanciona la expropiación de los deudores hipotecarios de la tie-
rra en favor del gobierno de Bonaparte, que mediante este apa-
rato legislativo se propone apoderarse del suelo de la misma
forma que mediante Crédit Mobilier se está apoderando de la
industria y mediante el Banco de Francia del comercio. ¡Y todo
por salvar a la propiedad de los peligros del socialismo!

Entretanto, no nos parece fuera de lugar seguir con nuestro
análisis de Crédit Mobilier, institución que en nuestra opinión
está destinada a alcanzar cotas que convertirán todo lo dicho en
un humilde comienzo.

Vimos que la primera función de Crédit Mobilier consistía

7 Dioses de las finanzas. ¡Los dioses se mueren!

8 Sociedades anónimas de responsabilidad limitada.

9 Órgano electo instituido por la Constitución de 1852. Como, no obstante, el
proceso electoral era supervisado por funcionarios y policías, que garantizaban
una mayoría afín al gobierno, no servía más que para enmascarar los poderes
ilimitados de Napoleón III.

en aportar capital a muchos proyectos industriales emprendi-
dos por sociedades anónimas. Citamos del informe del señor
Isaac Péreire:

Crédit Mobilier desempeña, con respecto alos valores que represen-
tan capital industrial, un papel análogo al de los bancos de descuen-
to con relación a los valores que representan al capital comercial. El
primer deber de esta Sociedad es el de apoyar el desarrollo de la
industria nacional, facilitar la creación de grandes empresas que,
abandonadas a su suerte, tropezarían con grandes obstáculos. Su
misión a este respecto se cumplirá más fácilmente porque dispone
de varios medios de información e investigación que no están al
alcance de los particulares y sirven para apreciar profundamente el
valor real y las perspectivas de las empresas que apelan a su ayuda.
En tiempos prósperos, nuestra Sociedad servirá de guía al capital
inquieto por encontrar un empleo rentable; en tiempos de dificul-
tad está destinada a ofrecer recursos preciosos para el mantenimien-
to de la mano de obra y a moderar las crisis que resultan de una con-
tracción precipitada del capital. Los esfuerzos que nuestra Sociedad
hará en todo tipo de negocios para, en condiciones estrictas, invertir
su capital solo en proporciones tales que faciliten una retirada airo-
sa, le permitirán multiplicar su radio de acción, impulsar un gran
número de empresas en un corto espacio de tiempo y aminorar los
riesgos de sus intervenciones con multiplicidad de comandités parcia-
les [inversiones en acciones].

Tras observar cómo desarrolla Isaac lasideas de Bonaparte, tam-
bién es importante ver qué comentarios hace Bonaparte de las
ideas de Isaac. Pueden leerse en el Informe que le dirigió el
ministro del Interior el día 21 de junio de 1854 sobre los princi-
pios y gestión de Crédit Mobilier:

230 ARTICULOS PERIODISTICOS

De todas las instituciones crediticias que existen en el mundo, la
Banque de France esta justamente considerada la que puede jac-

tarse de tener una constitución más sólida.

Tan sólida que la leve tormenta de febrero de 1848 la habría
echado abajo en un solo día de no haber sido por el apoyo de
Ledru-Rollin y compañía!; porque el gobierno provisional no
solo dejó en suspenso la obligación de la Banque de France de
abonar sus billetes en efectivo, deteniendo con ello la avalancha
de particulares y bonistas que atestaban sus oficinas, sino que le
permitió emitir billetes de cincuenta francos cuando con Luis
Felipe de Orleáns nunca pudo imprimirlos por menos de qui-
nientos; además, no solo respaldaron al insolvente Banque soli-
citando un crédito, sino que le entregaron como garantía los
bosques del Estado por el privilegio de haber obtenido crédito
para el Estado.

La Banque de France es al mismo tiempo un apoyo y una guía
para nuestro comercio, y su influencia moral y material y da a
nuestro mercado una preciosa estabilidad.

Tanta estabilidad que la industria francesa sufre una crisis cada
vez que la actividad comercial de Estados Unidos e Inglaterra
disminuye ligeramente.

Por la reserva y prudencia que guían todas sus operaciones, esta
admirable institución desempeña por tanto una función regula-
dora; pero, para generar todos los milagros que lleva en su vien-

10 Alexandre Auguste Ledru-Rollin (1807-1874), político francés que apoyó el
bando revolucionario en febrero de 1848. Con el gobierno provisional formado
ese mismo año fue ministro del Interior.

q
Y

tre, el genio comercial requiere por encima de todas las cosas
que lo estimulen; y, como en Francia la especulación se ve res-
tringida dentro de los límites más estrictos, no existía inconve-
niente alguno (más bien al contrario todo eran ventajas), en
adjuntar a la Banque de France un órgano concebido dentro de
un orden de ideas muy distinto y que, en el ámbito de la indus-
tria y el comercio, debería representar el espíritu de iniciativa.

Felizmente, ya contábamos con el modelo para una institu-
ción así; proviene de un país celebrado por su estricta lealtad,
por la prudencia y solidez que presiden todas sus operaciones
comerciales. Dejando a disposición de toda buena idea y de toda
empresa útil su capital, su crédito y su autoridad moral, la Socie-
dad General de los Países Bajos ha construido en Holanda un
sinnúmero de canales, desagúes y otras muchas mejoras que han
multiplicado por cien el valor de la propiedad. ¿Por qué no iba
Francia a beneficiarse también de una institución con ventajas
demostradas por una experiencia tan asombrosa? Ésa es la idea
que decidió la creación de Crédit Mobilier, sociedad autorizada
por el decreto del 18 de noviembre de 1852.

Según las cláusulas de sus estatutos, esta Sociedad puede,
entre otras operaciones, comprar y vender acciones de titulari-
dad pública o industrial, prestarlas y tomarlas prestadas como
garantía, contratar préstamos públicos y, en una palabra, emitir
documentos a largo plazo a cuenta de los valores adquiridos.

Tiene así en su mano los medios para reunir y combinar en
todo momento, y en condiciones ventajosas, una riqueza consi-
derable. En el buen uso que pueda hacer de estos capitales resi-
de la fertilidad de la institución. En realidad, la Sociedad puede
invertir arbitrariamente (comanditar) en la industria, interesarse
por empresas y participar en operaciones a largo plazo, acciones
que los estatutos de la Banque de France y de la Discount Office

232 ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS

prohíben a estas instituciones; en una palabra, Crédit tiene liber-
tad de movimientos y puede modificar su rumbo según las nece-
sidades del crédito comercial. Si, entre las empresas que constan-
temente se crean, sabe distinguir a las más prósperas, si mediante
la oportuna intervención con los inmensos fondos que tiene a su
disposición permite que se emprendan obras altamente produc-
tivas, aunque su ejecución suponga una duración poco común,
que de otro modo no se llevarían a cabo, si su intervención es
garantía de idea útil o de proyecto bien concebido, la Société de
Crédit Mobilier merecerá y conseguirá la aprobación general, el
capital indeciso se canalizará hacia ella y se volcará en masa en
los negocios donde el patrocinio de la Sociedad indique, sin
lugar a dudas, que será bien empleado. Por tanto, mediante el
poder del ejemplo y mediante la autoridad que, más incluso que
cualquier ayuda material, confiere contar con su respaldo, esta
Sociedad será la cooperativa de todas las ideas de utilidad gene-
ral. Y así alentará poderosamente los esfuerzos de la industria y

estimulará en todas partes el espíritu de la inventiva.

En cuanto se nos brinde la ocasión, demostraremos que tanta
frase de altos vuelos no sirve más que para disimular levemente
un sencillo plan para arrastrar a toda la industria de Francia al
torbellino de la Bolsa de París hasta convertirla en la pelota de
tenis de los caballeros de Crédit Mobilier y de Bonaparte, su
patrón.