Karl Marx/Friedrich Engels

Escrito el 19 de enero de 1855.

["Neue Oder-Zeitung" N.º 37 del 23 de enero de 1855]

Londres, 19 de enero. Sir Howard Douglas ha enriquecido una nueva edición de su célebre obra sobre “Naval Gunnery” con un apéndice crítico acerca de los acontecimientos de la última guerra. Demuestra, entre otras cosas, apoyándose en las experiencias más recientes y en material oficial al que solo él ha tenido acceso, que las flotas son insuficientes contra fuertes acasamatados, cuando estos últimos están correctamente construidos y defendidos como es debido; la inutilidad de las bombas contra la mampostería sólida; y, por último, que en torres y fuertes acasamatados, como los de Bomarsund y Sewastopol, solo se puede abrir brecha con artillería de sitio pesada —de al menos 32 libras—, y ello al viejo estilo, mientras que el apuntar inseguro desde la borda de un buque jamás logrará abrir brecha sin exponer el barco a una destrucción segura. Por lo que respecta en particular a la campaña de Crimea, Douglas, pese a toda su parcialidad hacia los mandos en Crimea y con toda la consideración oficiosa debida a su posición oficial, llega al resultado de que la expedición de Crimea acabará revelándose como un fracaso. Pero ¿acaso no ha comunicado el dios tonante del “Times” la gran novedad de que Sewastopol iba a ser asaltada tras un cañoneo de cuarenta horas? Decía tenerlo de fuente segura; solo que, para no revelar su información a los rusos, no contaba todo acerca de un acontecimiento que, precisamente en esos días (véanse sus números del 26 al 31 de diciembre), iba a tener lugar. Era indudable: Sewastopol sería tomado en esos días. La cosa se relaciona así. El “Times” hizo, como es sabido, una furiosa oposición al proyecto de ley de la legión extranjera, porque no se enteró de esa medida hasta que lo hizo el resto del público profano. Entonces se puso a rezongar, a refunfuñar y a quejarse con el ministerio. Este, para hacerla callar, fue lo bastante cobarde como para arrojarle un pedazo de novedad —el asalto de Sewastopol—, transformando el ministerio una intención de los generales, expresada para ciertos casos y bajo ciertas condiciones, en un plan positivo de campaña. Que los periódicos franceses —órganos semioficiales, por tanto— informaran de algo similar no es de extrañar, pues el empréstito de 500 millones estaba a las puertas. Que el “Times” fue engañado es igualmente explicable. Se cree cualquier noticia que recibe 24 horas antes que cualquier otro periódico.

El estado de cosas en Crimea ha mejorado poco. Mientras que las pérdidas de los franceses por enfermedad son relativamente pequeñas, mientras que su caballería está bien montada y su infantería se muestra animosa y activa, los británicos continúan enviando al hospital 150 hombres diarios y sacando de 40 a 50 muertos. Su artillería carece de caballos y su caballería está desmontada, para que sus caballos se desgasten por completo arrastrando pesados cañones desde Balaklawa. El tiempo cambia cada dos o tres días entre lluvia y heladas ligeras, de modo que la masa de “lodo” no ha disminuido en modo alguno. Como casi todos los medios de transporte están absorbidos por las provisiones del ejército, cuyo aprovisionamiento sigue siendo la primera necesidad, no pueden subirse ni cañones ni municiones. Entretanto, las trincheras se han aproximado a las obras enemigas, y se ha construido una tercera paralela que no puede ser artillada, pero que ha de defenderse contra salidas. Es imposible decir a qué distancia están las trincheras de los puntos atacados más próximos, pues los informes son contradictorios y, naturalmente, no se han publicado oficialmente. Unos dicen 140 o 150 yardas, mientras que, según un informe francés, el punto más próximo se halla aún a 240 yardas. Entretanto, las baterías francesas, ya terminadas y montadas, tienen que esperar, porque el cañoneo desultorio y completamente inútil de noviembre redujo las reservas de municiones y sería insulso repetir un fuego tan desultorio. Así, los rusos tuvieron y tienen tiempo suficiente no solo para reparar todos los daños causados por los ataques anteriores, sino para levantar nuevas obras, y lo hacen con tal celo que Sewastopol es hoy más sólido que nunca. Un asalto decisivo está completamente fuera del ámbito de las eventualidades, cuando hay que tomar sucesivamente distintas líneas de defensa y donde, tras el último recinto amurallado, los grandes edificios de piedra de la ciudad han sido convertidos en otras tantas reductos. Cuando comience de nuevo el sitio, habrá que reanudarlo todo desde el principio, solo que con la diferencia de que las baterías de la plaza estarán considerablemente más cerca y serán, por tanto, más eficaces. ¡Pero a qué precio se ha comprado esa ventaja! Precisamente la tarea de vigilar trincheras tan extensas fue lo que causó la mayor parte de los casos de enfermedad en el ejército británico, al privar excesivamente a los soldados del sueño. Además, los rusos fueron bastante activos en salidas que, si no siempre afortunadas, bastaban para desgastar a un enemigo ya extenuado.

El ejército turco fue llegando entretanto gradualmente a Eupatoria, desde donde ha de operar contra Simferópol y, al mismo tiempo, observar el lado norte de Sewastopol. Esta operación, que separa por completo a los turcos del ejército anglo-francés y forma así dos ejércitos enteramente distintos, constituye un nuevo error estratégico que invita a los rusos a batirlos a cada uno por separado. Pero era inevitable. Habría sido todavía más erróneo apiñar aún más tropas en el pequeño Quersoneso Heracleótico. Así se desarrollan las consecuencias de la famosa “marcha de flanco de Balaklawa”.

Variantes textuales

En el “New-York Daily Tribune” N.º 4304 del 3 de febrero de 1855, en el que también apareció este artículo, se ha insertado aquí la frase siguiente: “Asimismo, parece que los refuerzos de británicos y franceses han llegado casi todos, y mientras no se pongan a disposición nuevos regimientos para su embarque, la fuerza de los dos ejércitos en Crimea no aumentará sino muy poco.”

En el “New-York Daily Tribune” el artículo concluye como sigue: “Así vemos cómo las consecuencias de la famosa marcha de flanco de Balaklawa se desarrollan en movimientos falsos cada vez nuevos. Que los turcos sean derrotados es muy probable; ya no son el ejército de Kalafat y Silistria. La desorganización, la negligencia y la falta de todo han transformado a este ejército, y Turquía no tiene otro que lo sustituya. En estas circunstancias, nada más improbable que el hecho de que las negociaciones de paz se vean perturbadas por la caída de Sewastopol. En ningún momento desde el desembarco de los aliados ha sido menos probable este acontecimiento que en la actualidad. No es exagerado decir que en toda la historia de la guerra no hay un fracaso más notable que esta campaña de Crimea.”