Friedrich Engels

Desarrollo de las operaciones bélicas

Escrito el 19 de octubre de 1855.

Del inglés.

[“New-York Daily Tribune”, nº 4538 del 5 de noviembre de 1855, artículo de fondo]

Noticias sobre la guerra las hay en abundancia. Además del parte de Gortschakow, que comentamos en otro lugar, han llegado con el vapor del sábado los informes oficiales sobre el combate de caballería en Kurula, cerca de Eupatoria, sobre el cual ya hemos escrito. A ello se suman las noticias de un asalto infructuoso de los rusos a Kars, de la destrucción de Taman y Fanagoria por los aliados, y del desembarco de un destacamento aliado en la península de Kinburn.

El combate de caballería cerca de Eupatoria fue librado por doce escuadrones franceses (el 4.º Regimiento de Húsares y los 6.º y 7.º de Dragones). Según el parte del general d'Allonville, redactado clara y comprensiblemente, los franceses y los turcos llevaron a cabo un amplio reconocimiento del interior del país por tres caminos distintos: uno hacia el sur y dos desde el lago Sasyk hacia el norte. Las dos últimas columnas se encontraron en la aldea de Dolschak, donde descubrieron la aproximación de la caballería rusa. A partir de aquí, los partes ya no coinciden. El general d'Allonville afirma que, mientras los franceses habían desmontado y estaban abrevando sus caballos, dieciocho escuadrones rusos intentaron flanquearlos por el sur y cortarles la retirada hacia Eupatoria; entonces ordenó a sus hombres montar, se arrojó sobre el flanco de los rusos, los puso en fuga y los persiguió a lo largo de dos leguas <antigua medida itineraria francesa (4,45 km)>. Gortschakow, en cambio, dice que los rusos solo disponían de un regimiento (el 18.º de Ulanos) o de ocho escuadrones; que fueron sorprendidos por los franceses después de haber desmontado para desenganchar una batería de artillería, y que en esas circunstancias tuvieron que salvarse mediante la huida. Hace responsable de este error al general Korf. ¿Por qué todo un regimiento de ulanos tuvo que desmontar y ayudar a desenganchar una batería de ocho piezas, y por qué los artilleros, que en realidad debían haber ejecutado ese trabajo, no estaban presentes, es cosa que nos queda por adivinar. Todo el parte de Gortschakow es tan confuso, tan poco militar, tan penetrado del deseo de disculpar este primer contratiempo de la caballería, que no puede tomarse como una exposición seria de los hechos. Al mismo tiempo, vemos que se hace responsable de esta derrota al general Korf, como se hizo a Selwan por Silistria, a Soimonow por Inkerman y a Read por el Chernaya. El propio Gortschakow, aunque fue batido en cada encuentro, permanece siempre invicto. No fue a él a quien se le infligieron derrotas, en modo alguno; siempre es algún subalterno desdichado quien echa por tierra los sabios planes del general mediante algún grave error, y que de ordinario cae en combate como castigo por esa infracción. Pero en este caso el culpable tiene la desgracia de permanecer con vida. Tal vez más tarde tenga algo que decir al despacho de Gortschakow. Entretanto, tiene la satisfacción de que su adversario lo presenta bajo una luz mucho más favorable que su infalible comandante en jefe. Después de esta batalla de Eupatoria, se envió allí a la división ligera de caballería británica como refuerzo de los franceses.

Otras dos expediciones se emprendieron en los flancos extremos del teatro de guerra de Crimea. Una de ellas se envió desde Kerch y Yeni-Kale hacia el lado opuesto del estrecho. Las pequeñas fortalezas de Taman y Fanagoria fueron destruidas, se capturaron alrededor de 100 cañones, y con ello los aliados se aseguraron por completo el acceso al mar de Azov. Esta operación se emprendió solo como medida de precaución; sus resultados inmediatos son de escasa influencia.

La segunda expedición es de mayor importancia. Las flotas aliadas, que llevan a bordo unos 10.000 hombres, realizaron primero una maniobra de diversión frente a Odesa, pero sin que se disparara un solo tiro, y luego navegaron hacia Kinburn. Este lugar se encuentra cerca de la punta extrema de una lengua de tierra que cierra por el sur la bahía formada por las desembocaduras del Dniéper y del Bug. En este punto, el brazo de mar tiene unas tres millas de anchura; el acceso a la bahía está cerrado por un banco de arena que se halla a 15 pies bajo el agua (según las mejores cartas náuticas). En el lado norte de este acceso está Ochakov, en el lado sur Kinburn. Ambas fortalezas se hicieron famosas durante la campaña ruso-turca de 1787, cuando el Bug formaba la frontera entre los dos imperios, por lo que Ochakov pertenecía a los turcos y Kinburn a los rusos. Entonces Suvórov mandaba el ala izquierda del ejército ruso (a las órdenes de Potiomkin) y estaba estacionado en Kinburn. Los turcos, a la sazón dueños del Mar Negro, cruzaron desde Ochakov. Primero intentaron una maniobra de diversión y desembarcaron al sureste, detrás de la ciudad de Kinburn; pero al ver que Suvórov no se dejaba engañar por esa finta, desembarcaron con sus fuerzas principales en la punta noroeste de la lengua de tierra, exactamente frente a Ochakov. Allí se atrincheraron y atacaron la fortaleza; pero Suvórov, con fuerzas mucho menores que los turcos, hizo una salida, los atacó y, con la ayuda de refuerzos que iban llegando, los arrojó al mar. Las pérdidas de estos últimos fueron enormes. Sin embargo, Suvórov fue herido durante este combate, al que siguió, al año siguiente, 1788, el asalto a Ochakov.

Esta vez los aliados desembarcaron no por debajo, sino aproximadamente cuatro millas por encima de la ciudad de Kinburn, para cortar la comunicación terrestre con Jersón y el interior de Rusia. Muy probablemente, sus cañoneras cortarán pronto también las comunicaciones marítimas. La lengua de tierra de Kinburn, a unas seis millas por encima de la ciudad, es, al igual que la de Arabat, sumamente estrecha, y está tan baja y es tan arenosa que, cavando unos pocos pies bajo la superficie, se encuentra agua. Por consiguiente, no pueden levantarse allí con rapidez fuertes obras de fortificación con fosos profundos; y las obras construidas por los turcos en 1787 eran empalizadas o baterías cubiertas con sacos de arena. La propia fortificación de Kinburn no puede ser, por la misma razón, muy imponente, pues es imposible echar cimientos para escarpas de mampostería; sin embargo, desde la guerra con los turcos se han abierto sin duda anchos fosos de agua. No obstante, somos de la opinión de que Kinburn, si se la ataca con energía, no podrá resistir mucho tiempo a los aliados, y una vez que Kinburn esté en sus manos, ofrecerá perspectivas de importantes operaciones en dirección a Jersón y Nikoláiev, es decir, hacia la base de operaciones del ejército ruso en Crimea. Así pues, este desembarco podría resultar muy importante si le siguen las operaciones correspondientes. Pero hasta la salida del vapor no había llegado ninguna noticia en modo alguno decisiva, por lo que podemos deducir que también esta expedición se lleva a cabo en el estilo cómodo y soñoliento habitual en los aliados.

La derrota de los rusos ante Kars resultará muy probablemente la coronación de la campaña en Armenia. Los turcos, mal organizados y escasos de material de guerra de todo tipo, han desempeñado un papel lamentable en esta parte del teatro de guerra. Incapaces de hacer una guerra en campo abierto, se contentaron con la ocupación de Kars, Erzurum y el terreno inmediatamente dominado por estas fortalezas. El general Williams, que había entrado al servicio de Turquía, mandaba la guarnición de Kars y dirigía la construcción de obras de defensa apropiadas. Durante la mayor parte del verano, toda la campaña se redujo por ambas partes a escaramuzas, razzias y operaciones de forrajeo en la región montañosa; el resultado general y principal fue que los rusos, ganando terreno poco a poco, lograron bloquear Kars e incluso cortarle las comunicaciones con Erzurum. Kars está situada en un valle lateral del curso alto del Araxes; Erzurum, en las fuentes del Éufrates; Batum, en la desembocadura del Chorok (Batis), cuyo curso alto pasa tanto cerca de Kars como de Erzurum, de modo que uno de los caminos entre estas dos localidades sigue la cuenca del Chorok hasta Olti, donde tuerce a través de las montañas hacia Kars. Por lo tanto, Olti era para los turcos el punto central, tanto más cuanto que una carretera procedente de Batum empalma allí con la antes mencionada, y Batum era el lugar del que cabía esperar los refuerzos más próximos y más cuantiosos. Si los rusos hubiesen logrado tomar Kars, su primer paso habría sido establecerse en Olti, cortando así a Erzurum de su línea de comunicación más próxima y mejor con el Mar Negro y Constantinopla. Pero los turcos estaban tan desalentados que se replegaron hasta Erzurum y solo mantuvieron ocupado el paso de montaña entre el alto Éufrates y las fuentes del Araxes, mientras Olti quedaba casi por completo descuidado.

Cuando Kars quedó más estrechamente cercada, intentaron por fin formar un convoy de víveres en Olti y forzar la entrada en Kars con una fuerte escolta. Una parte de la caballería, que había sido enviada fuera de Kars por ser allí inútil, se abrió paso efectivamente a través del territorio ocupado por los rusos hasta Olti; poco después partió el convoy; pero esta vez los rusos estaban mejor prevenidos: los turcos fueron completamente derrotados y el convoy capturado por los rusos. Entretanto, la escasez de víveres comenzó a hacerse sentir penosamente en Kars. Omer Pashá fue enviado realmente a Asia para tomar el mando y organizar en Batum un ejército capaz de combatir. Pero formar un nuevo ejército requiere mucho tiempo, y una marcha directa a través de Olti con el objetivo de socorrer a Kars no era precisamente lo mejor que Omer Pashá podía hacer, pues Kars puede verse obligada en cualquier día a rendirse por falta de víveres antes de que llegue el socorro.

En esta difícil situación se hallaban los turcos a fines de septiembre; Kars se daba prácticamente por perdida, y los rusos estaban seguros de rendir la ciudad por hambre mediante un simple bloqueo. Pero los rusos no parecen haber estado dispuestos a esperar hasta que en Kars se hubiera horneado la última harina y sacrificado el último caballo. Fuera por temor al invierno inminente, al estado de los caminos, a la escasez de víveres, a órdenes superiores o por miedo al cuerpo de auxilio de Omer Pachá, el caso es que se decidieron a obrar de inmediato con energía. De Alexandrópol, fortaleza situada en la frontera a pocas leguas de Kars, llegaron cañones de sitio, y tras algunos días de construcción de trincheras y bombardeo, Kars fue asaltada por las fuerzas principales concentradas del ejército ruso al mando de Muraviov. La batalla fue terrible y duró ocho horas. Los bashi-bozuks y las tropas irregulares de infantería, que tantas veces habían huido ante los rusos en campo abierto, combatieron aquí en un terreno más favorable. Aunque las fuerzas atacantes debieron de ser de cuatro a seis veces más numerosas que la guarnición, todos los intentos de penetrar en la ciudad resultaron infructuosos. Aquí, por fin, los turcos habían recuperado su valor y su inteligencia. Si bien los rusos lograron en más de una ocasión acercarse a las baterías turcas (probablemente a las lunetas abiertas por la gola, de modo que quedaban dominadas por el fuego de la segunda línea de defensa), no pudieron afianzarse en ninguna parte. Se dice que sus pérdidas fueron inmensas; los turcos habrían enterrado 4.000 cadáveres; pero antes de creerlo, necesitamos informaciones más detalladas y exactas.

Por lo que respecta a las operaciones de Omer Pachá, éste podía hacer dos cosas. O bien acudir en ayuda de Kars y marchar a lo largo del Choroj por Olti, con el riesgo de llegar demasiado tarde para la realización de este objetivo, ya que habría tenido que conducir a su ejército a la alta meseta armenia, donde los rusos están a salvo de un ataque frontal efectivo gracias a una fuerte línea de fortalezas y donde Omer Pachá no habría tenido oportunidad de atacar sus flancos; o bien habría tenido que marchar a lo largo del Rión hacia Kutais y de allí, a través de las montañas, al valle del Kurá hacia Tiflis. Allí no encontraría ningún punto fortificado de importancia y amenazaría de inmediato el centro del poderío ruso en el sur del Cáucaso. No podía hallarse un medio más eficaz para hacer regresar a Muraviov de Armenia, y nuestros lectores recordarán que una y otra vez hemos señalado que sólo esta dirección de las operaciones ofrece la posibilidad de asestar un duro golpe a la fuerza de los rusos en Asia. La base de operaciones adecuada para esta marcha sería Redut Kalé; pero como allí no hay un puerto seguro, Omer Pachá se ha decidido por Sujum Kalé, donde hay un buen puerto y un mejor camino a lo largo de la costa. Pronto sabremos si la estación no está ya demasiado avanzada para empresas tan serias.