Karl Marx

Comité de investigación

[Neue Oder-Zeitung, n.º 117, 10 de marzo de 1855]

Londres, 7 de marzo. El rumor de una próxima disolución del Parlamento bajo el pretexto de que el comité de investigación compromete la alianza francesa parece confirmarse. Un corresponsal del "Morning Advertiser" observa al respecto:

"¿Quién hizo público al comité? Lord Palmerston, quien, según se dice, quiere disolver la Cámara. Roebuck, que había exigido e impuesto la investigación, pedía el secreto. Lord Palmerston, que la había denegado y había sido forzado a ella, era partidario de la publicidad. Él obliga primero al comité a tomar el camino más ofensivo para nuestro aliado extranjero, y luego ese carácter ofensivo se convierte en motivo para que el ministro disuelva la Cámara, haga desaparecer la investigación y se ría para sus adentros de una y otra."

El "Morning Herald" dice en un artículo de fondo sobre el mismo asunto, entre otras cosas:

"Cuando los ejércitos aliados tomaron posiciones ante Sebastopol, el contingente inglés era el más fuerte de los dos, y la subsiguiente destrucción de nuestro ejército ha de atribuirse por entero a la falta de reservas en el Mediterráneo y de una milicia organizada en la patria, pues estas causas cortaron a la armada inglesa los refuerzos necesarios. El intento de enredar el nombre de nuestros aliados en el debate es una estratagema apenas encubierta de hombres desesperados y carentes de conciencia, para escudarse ante una investigación de la que saben que ha de ser fatal para su futura existencia política. Lord Clarendon ha buscado de modo inconstitucional un encuentro con el Emperador de los franceses, con el único fin de arrancarle una declaración u opinión que pueda ser torturada hasta convertirse en una desaprobación del comité de investigación. Una vez conseguido esto, el propósito de estos patrióticos ministros es intentar intimidar a la Cámara con la amenaza de la disolución y apelar al país con la consigna: ¡La alianza francesa está en peligro!"

Está claro que, si este pretexto sirve al Gobierno inglés para desembarazarse del comité de investigación, no sirve menos para poner en peligro la alianza francesa y preparar así justamente aquello que finge querer impedir. Con la convicción de que se abandona el comité porque sacaría a la luz misterios "delicados y peligrosos", comprometedores para el aliado francés, queda comprometido el aliado francés. La supresión del comité hablaría más alto contra él de lo que el propio comité pudiera hacerlo. Además, la menor familiaridad con los flujos y reflujos de la opinión pública en Inglaterra debe convencer de que la conciencia de una concesión tan grande al extranjero, como sería la supresión de un comité parlamentario o una disolución del Parlamento a supuesto requerimiento de Bonaparte, procuraría resarcirse en la primera ocasión con una terrible reacción contra la influencia francesa.

De los informes sobre las dos primeras sesiones del comité de investigación resumimos las declaraciones del general Sir de Lacy Evans. En Malta, adonde se había enviado un comisario algún tiempo antes de que el ejército abandonara Inglaterra, había encontrado, para su asombro, que no se habían comprado mulas. En Scutari no se habían tomado suficientes disposiciones para el sacrificio del ganado ni para la cocción del grano. Ya entonces algunas regulaciones del Tesoro se habían revelado muy perturbadoras. Creía firmemente que la guerra se había iniciado en la ilusión de que los asuntos se arreglarían sin una explosión de pólvora y de que no había necesidad alguna de almacenes de ningún tipo. Aunque la Intendencia estuviera bajo el control del general al mando, estaba también estrechamente vinculada al Tesoro (es decir, al Primer Ministro), y los funcionarios de la Intendencia debían de haber sido imbuidos de la opinión de que constituía una extravagancia realizar los desembolsos necesarios para una guerra real. En Varna apenas se habían tomado medidas para la asistencia de los heridos. Había prevalecido manifiestamente la impresión de que aquélla sería una guerra sin heridas. No se había hecho preparativo alguno para capacitar al ejército para el servicio inmediato en campaña. Cuando los rusos cruzaron el Danubio, Omer Pachá había solicitado a los <ingleses> ayuda, y la respuesta fue que el ejército carecía de los medios de transporte necesarios, de los que se tendría que haber provisto mucho tiempo antes. El Gobierno había estado siempre a la espera de notas y protocolos de Viena y no había hecho grandes esfuerzos para poner al ejército en estado de marchar. De demoras de esta clase era naturalmente responsable el Gobierno y no la Intendencia. Los rusos estaban ya ocupados con el asedio de Silistria y el ejército seguía sin estar listo para marchar. Los dos departamentos encargados del abastecimiento de víveres eran la Intendencia y el del general cuartelmaestre. Los conflictos con la Intendencia estaban a la orden del día. Sus funcionarios podrían ser buenos escribientes en el Tesoro. De hecho, habían estado constantemente ocupados con cartas al Tesoro. En campaña se revelaron inhábiles. Incluso a 18 millas de Varna imperó la mayor dificultad para hacer llegar víveres. El personal de la Intendencia se mostró allí tan numéricamente insuficiente que él hubo de destacar a 100 suboficiales a su servicio. La mortandad de las tropas en Varna surgió en gran parte del abatimiento, consecuencia de su agotadora y prolongada inactividad.

En cuanto a la situación de las tropas en Crimea, De Lacy repite en parte lo ya conocido: falta de víveres, vestimenta, barracas de madera, etc., etc. Respecto al detalle, citamos tan sólo las siguientes manifestaciones:

"Filder, antiquísimo, ya encargado de la Intendencia durante la campaña de los Pirineos, actualmente general cuartelmaestre, no le consultó nunca sobre las necesidades de su" (la de Evans) "división; era su deber hacerlo, él" (Evans) "se lo exigió, pero Filder lo rehusó. Filder está ciertamente bajo las órdenes de Raglan, pero, al mismo tiempo, mantiene correspondencia directa con el Tesoro." "El empleo de los caballos de artillería y caballería para el forrajeo ha sido muy inadecuado. La consecuencia fue que sus" (los de Evans) "cañones estuvieron, en los últimos tiempos, dotados sólo con la mitad de los caballos." "El camino desde el puerto de Balaclava hasta el campamento estuvo terriblemente reblandecido y embarrado. Si se hubiesen empleado 1.000 hombres en él durante 10 días, lo habrían hecho transitable; pero cree que todos los hombres que podían ahorrarse se emplearon en las trincheras."

Por último, Evans declara sobre la reducción del ejército inglés ante Sebastopol:

"Es mi convicción que ni la falta de suministro de ropa, alimentos o material combustible habría producido la asombrosa mortandad y enfermedad en el ejército, si las tropas no hubiesen sido sometidas a un exceso de trabajo en las trincheras. El agotamiento de los hombres resultó sumamente perjudicial. Desde el principio, la labor que se les asignaba estuvo en absoluta desproporción respecto a su fuerza numérica. El esfuerzo excesivo durante las noches fue, fuera de toda duda, la causa principal de los padecimientos del ejército."