Friedrich Engels

Sobre la situación en Crimea

["Neue Oder-Zeitung" núm. 155 del 2 de abril de 1855]

Londres, 30 de marzo. Los informes sobre el progreso de las negociaciones de paz cambian a diario de color y tono. Hoy la paz es segura, mañana la guerra. Palmerston, en el "Post", vomita espadas y cañones: prueba de que desea concertar la paz lo antes posible. Napoleón ordena a su prensa que escriba salmos de paz: la más segura prueba de que piensa continuar la guerra. El avance de los acontecimientos en Crimea indica nada menos que la próxima caída de Sebastopol. En Eupatoria, Omer Pachá está ahora de hecho inmovilizado, por el lado de tierra. Su superioridad en caballería permite a los rusos situar sus piquetes y avanzadas muy cerca de la ciudad, recorrer los alrededores con patrullas que cortan los suministros, y, en caso de una salida seria, replegarse sobre la infantería apostada más atrás. Tal como lo habíamos supuesto anteriormente <Véase el presente tomo, págs. 121-123>, logran mantener en jaque a una fuerza turca superior con una cuarta o una tercera parte del número de sus efectivos. La salida que efectuó la caballería turca al mando de Iskender Beg (el polaco Ilinski, gloriosamente conocido por Kalafat) fue rechazada por una carga simultánea de 3 destacamentos rusos, que atacaron desde 3 puntos diferentes. Como toda caballería mal adiestrada e insegura, los turcos, en vez de precipitarse de cabeza, sable en mano, sobre los rusos, se detuvieron a una respetuosa distancia y empezaron a disparar sus carabinas. Este signo inequívoco de indecisión lanzó a los rusos a la ofensiva. Iskender Beg intentó cargar con un escuadrón, pero fue abandonado por todos, excepto por los baschi-bosuks <(propiamente, cabezas revueltas, cabezas locas; tropas irregulares turcas, una especie de leva en masa)>, y tuvo que abrirse paso a la fuerza a través de las filas rusas. Omer Pachá aguarda la llegada de refuerzos de caballería y, mientras tanto, ha estado en el campamento franco-inglés para informar a los aliados de que, por el momento, no puede hacer nada y que sería muy deseable un refuerzo de unos 10.000 soldados franceses. Sin duda, pero no menos deseable para el propio Canrobert, quien ya ha descubierto que dispone, al mismo tiempo, de demasiadas y de demasiado pocas tropas. Demasiadas para el sitio de Sebastopol a la antigua usanza y para la defensa del Chernaya; no suficientes para salir desde el Chernaya, empujar a los rusos hacia el interior y cercar el Fuerte del Norte <En la "Neue Oder-Zeitung": la "parte de la ciudad">. Destacar 10.000 hombres a Eupatoria no capacitaría a los turcos para entrar en campaña con éxito, mientras que debilitaría al ejército francés para operaciones en campo abierto. El
sitio
se convierte cada día en un asunto más crítico para los sitiadores.

Hemos visto que los rusos, el 24 de febrero, ocupaban el reducto del monte Sapun (frente a las obras de Malachov). Ahora han ampliado ese reducto, lo han fortificado, han emplazado en él cañones y han emprendido desde allí contraaproches. Asimismo, en otro punto, frente al bastión de Kornilov, se ha levantado una serie de nuevos reductos, 300 yardas más adelantados que las antiguas obras de fortificación rusas. Al lector del "Times" esto tiene que resultarle inexplicable, pues, según dicho periódico, los aliados ya habían cavado sus propias trincheras de aproximación a una distancia menor de las líneas rusas. Ahora, por fin, por ejemplo en su carta del 16 de marzo, el corresponsal del "Times" confiesa que, incluso en esta última fecha, las trincheras británicas se hallaban aún a 600-800 yardas y que, de hecho, las
baterías que están a punto de abrir fuego contra el enemigo son las mismas que rompieron el fuego el pasado 17 de octubre
. ¡Ese es, pues, el gran progreso en el sitio, ese es el avance de las trincheras de aproximación que ha costado la vida o la salud a dos terceras partes del ejército inglés! En estas circunstancias, había espacio de sobra en el intervalo entre las dos líneas de baterías para levantar las nuevas obras rusas. Estas pueden considerarse como la apertura de una nueva paralela contra los sitiadores, a una distancia de 300-400 yardas de sus obras, como un contraaproche en la mayor escala contra el ejército que asedia. Este último ha sido así lanzado a la defensiva, mientras que la primera condición esencial de un sitio es que los sitiadores arrojen a los sitiados a la defensiva.

Como en el campamento ante Sebastopol, en Inglaterra se empieza ahora a descubrir

que no hay ninguna posibilidad de tomar Sebastopol por asalto. En este apuro, el "Times" ha consultado a una "alta autoridad en ciencia militar" y se ha enterado de que es necesario pasar a la ofensiva, ya sea cruzando el Chernaya y efectuando una unión con los turcos bajo el mando de Omer Pachá, ya sea antes o después de una batalla contra el ejército ruso de observación, o mediante una diversión hacia Kaffa, que obligaría a los rusos a dispersarse. Puesto que el ejército aliado cuenta ahora con 110.000-120.000 hombres, tales movimientos deben estar en su poder. Así, el "Times".

Ahora bien, nadie sabe mejor que Raglan y Canrobert que una unión con el ejército de Omer Pachá es muy deseable, pero, desgraciadamente, los aliados en las alturas ante Sebastopol, hasta ahora, no han dispuesto de 110.000 a 120.000, sino a lo sumo de 80.000-90.000 hombres aptos para el servicio. En cuanto a una expedición a Kaffa, los rusos no podrían desear nada mejor: ¡dispersar las tropas aliadas en tres puntos distintos, a 60-150 millas del punto central, mientras que en ninguno de los dos puntos que ocupan ahora son suficientemente fuertes para resolver la tarea que tienen por delante! Parece que el "Times" ha ido a buscar consejo entre "eruditos militares rusos".

Dado que las divisiones francesas 11.ª y 12.ª están ya en camino, al menos en parte, y que el resto, así como las divisiones 13.ª y 14.ª y las dos divisiones piamontesas, están a punto de seguirlas, el ejército aliado, antes de finales de mayo, habrá sido llevado a una fuerza tal que, al mismo tiempo, lo capacitará y lo obligará a avanzar desde la posición defensiva en el Chernaya. Las tropas serán concentradas en Constantinopla y, probablemente, transportadas todas juntas, de modo que tendrán que permanecer el menor tiempo posible en el funesto Quersoneso. Esta medida ocasionará alguna demora, pero asegura grandes ventajas. Los refuerzos que, hasta ahora, han sido enviados poco a poco, en pequeños destacamentos, a Crimea, aunque tomados en conjunto formaban un ejército, nunca reforzaron lo suficiente al ejército expedicionario como para habilitarlo para operaciones ofensivas.