Karl Marx

La Apertura del Parlamento

["Neue Oder-Zeitung" N.º 45 del 27 de enero de 1855]

Londres, 24 de enero. La sesión del Parlamento fue reabierta ayer. En la Cámara de los Lores, el conde de Ellenborough anunció que el jueves 1 de febrero solicitaría una relación oficial sobre el número de tropas enviadas a Crimea —infantes, jinetes y marineros—, así como sobre el número de muertos, heridos, enfermos y, en general, incapacitados para el servicio. El duque de Richmond interpeló al ministro de la Guerra sobre por qué los combatientes de Balaklava habían sido omitidos en el reparto de medallas de honor. No solo los combatientes de Balaklava han de recibir medallas de honor, sino también todos los marineros que se encuentran en el Mar Negro y que no han combatido. De este modo, el duque de Newcastle, ministro de la Guerra, superó al duque de Richmond. El duque de Richmond, junto con los condes de Ellenborough y Hardwicke, hicieron valer frente a ello el principio, descubierto hace tiempo por Adam Smith, de que el valor de las mercancías de fantasía, y por tanto también de las medallas de honor, está en razón inversa a su cantidad. Tras este importante debate, que duró aproximadamente media hora, los Lores levantaron la sesión.

En la Cámara de los Comunes era grande la afluencia. Sin embargo, las expectativas se vieron defraudadas. Disraeli no estaba presente, y habló Sir Benjamin Hall. La sesión, que había comenzado a las 4 menos cuarto, se cerró ya antes de las 6. Se ha admirado al Senado romano por la distinguida calma con que recibió la noticia de la derrota en Cannas. Los patres conscripti de Roma han sido ahora superados por los commoners de Inglaterra. Era imposible ver aquella fisonomía en Crimea y creer en la perdición de los ejércitos ingleses. El estado de salud del

ejército de Crimea parece haber movido a Sir Benjamin Hall a presentar dos bills para la mejor regulación de la policía sanitaria en Inglaterra. Sir Benjamin Hall es uno de los llamados radicales de la calaña de Sir William Molesworth, Osborne y compañía. El radicalismo de estos señores consiste en que exigen puestos ministeriales, aunque no pertenecen ni a la oligarquía ni poseen talento plebeyo. Pero el mero hecho de ocupar un asiento en el ministerio es un hecho radical. Así lo dicen sus amigos. Por eso, cuando en el verano de 1854 el cólera asoló malignamente Inglaterra y la "Junta de Sanidad", hasta entonces bajo el control de Palmerston, el ministro del Interior, se mostró tan incapaz como el departamento médico en el campamento ante Sebastopol, la coalición consideró llegado el momento oportuno para crear un nuevo puesto ministerial, un presidente autónomo de la Junta de Sanidad, y reforzarse atrayendo al "radical" Sir Benjamin Hall. Sir Benjamin Hall se convirtió, pues, en ministro de Sanidad. Cierto es que el cólera no desapareció de Londres en cuanto su nombramiento apareció en la "Gazette", pero un tal Taylor desapareció del "Punch", donde había estado zaheriendo a la coalición y al emperador de Rusia. Sir Benjamin Hall, en efecto, lo nombró secretario de la Junta de Sanidad con un sueldo de 1.000 libras esterlinas. Sir Benjamin Hall, como radical, ama las curas radicales. Tiempo habrá de sobra para hablar del mérito de sus bills cuando sean presentados. Ayer solo tenían por objeto darle ocasión para su entrada ministerial en la Cámara de los Comunes. A la pregunta de Layard:

contestó Lord John Russell que no sabía si le sería posible presentar alguno de los documentos en cuestión. Semejante cosa no es parlamentaria. Sin embargo, con respecto a la historia de los cuatro puntos, podía comunicar a su honorable amigo lo siguiente en términos muy generales: a fines de noviembre, Rusia había anunciado por medio de [Alexander Mijáilovich] Gorchakov la aceptación de los llamados cuatro puntos; a ello siguió el tratado del 2 de diciembre; luego, el 28 de diciembre, en Viena, reunión de Gorchakov con los embajadores de Inglaterra, Francia y Austria. El embajador francés leyó, en nombre de los aliados, un documento en el que estos interpretaban los cuatro puntos —una interpretación que debía considerarse como base de las nego-

ciaciones—. En el tercer punto se proponía poner fin a la preponderancia de Rusia en el Mar Negro. Gorchakov no aceptó la interpretación, pero declaró que iba a solicitar instrucciones a su gobierno. Diez días después declaró al conde Buol que había recibido esas instrucciones. El 7 u 8 de enero tuvo lugar otra reunión en el despacho del ministro de Asuntos Exteriores austríaco. Gorchakov leyó un memorándum que contenía las opiniones de su gobierno. El conde Buol, Lord Westmoreland y el barón de Bourqueney declararon no estar autorizados para recibir el memorándum. La base de las negociaciones debía ser la aceptación de la interpretación de los cuatro puntos. Gorchakov se guardó entonces su memorándum y aceptó la interpretación como base de las negociaciones. Rusia, añade Russell, no obstante haber aceptado esa "base", tiene el derecho de "impugnar cada punto" de la misma, tan pronto como esté articulada. (Puntualizada ya lo estaba.) El gobierno inglés se declaró dispuesto a entablar negociaciones sobre la base arriba mencionada. "Pero hasta ahora no ha otorgado aún a su embajador plenos poderes para negociar." Esta última frase es lo único nuevo que Russell ha revelado a los "commoners". El punto incidental más importante de la sesión es el anuncio de Roebuck de que

"el próximo jueves solicitará el nombramiento de un comité especial para investigar la fuerza numérica y la situación del ejército ante Sebastopol, y el modo de proceder de los departamentos gubernamentales cuyo deber era satisfacer las necesidades del ejército".

El "Times" "implora" a Roebuck que "grite fuerte y no tenga miramiento alguno". La imploración del "Times" y el pasado del señor Roebuck no son, ambos, idóneos para disipar por completo la sospecha de que Roebuck gritará, o más bien graznará, para impedir que otros hablen. Tersites, por lo que sabemos, nunca fue utilizado por Ulises, pero Roebuck sí lo ha sido por los whigs, que a su manera son tan astutos como Ulises.