Karl Marx

La prensa inglesa sobre el zar muerto

I

["Neue Oder-Zeitung", núm. 109, del 6 de marzo de 1855]

Londres, 3 de marzo. Todos los diarios y semanarios aparecidos hoy traen, naturalmente, artículos de fondo sobre la muerte del emperador de Rusia, aunque, sin excepción, insulsos y triviales. El "Times" intenta al menos inflar su estilo con un patetismo de cien caballos de fuerza hasta elevarlo a la altura de un Timur-Tamerlán. Sólo destacamos dos pasajes, ambos elogios a lord Palmerston. El nombramiento de Palmerston, el "peor enemigo del zar", como primer ministro habría exacerbado aún más la sobreexcitación que aceleró su muerte. De 1830 a 1840 (primer decenio de la política exterior de Palmerston), el zar habría abandonado su política de usurpaciones y de dominación mundial. Una afirmación vale tanto como la otra.

El "Morning Advertiser" se distingue, en cambio, por el descubrimiento de que Miguel es el hijo mayor del emperador y, por tanto, el legítimo heredero del trono. La "Morning Post", moniteur privado de Palmerston, revela en su oración fúnebre al público inglés que

"las conferencias de Viena serán, en efecto, aplazadas por breve tiempo, pero se reanudarán bajo nuevos auspicios", y que "esta misma tarde lord Clarendon tiene una entrevista en Boulogne con el emperador Napoleón, donde ambos gobiernos intercambiarán sus ideas sobre este súbito e importante acontecimiento".

El "Daily News" no cree en las consecuencias pacíficas del "súbito acontecimiento", ya que las potencias occidentales no podrían retirarse antes de la caída de Sebastopol, ni Rusia después.

II

["Neue Oder-Zeitung", núm. 116, del 10 de marzo de 1855]

Londres, 6 de marzo. La muerte del emperador Nicolás provoca extraños anuncios en la prensa de aquí. El doctor Granville es superado por el señor James Lee, quien no ha hecho observación médica alguna.

"El 6 de febrero", escribe en el "Morning Advertiser" de hoy, "le envié a usted una carta en la que decía que el emperador de Rusia sería un cadáver en el término de 3 semanas, a contar desde la fecha de mi carta."

La redacción del "Morning Advertiser", en una posdata, declara que, en efecto, había recibido la carta de Lee, pero la había condenado a la papelera por considerarla engendro de un cerebro enfermo. Lee va aún más lejos. Se ofrece a profetizar al "Advertiser" la muerte próxima de otro potentado, con la sola condición de que se publique su comunicación. Las profecías de Lee parecen ser más baratas que los libros de la Sibila.

La muerte del emperador ha movido también a Urquhart, quien, como escocés de las Tierras Altas, posee el don de la segunda vista, a emitir algunos oráculos píticos, del que el siguiente es el más característico y comprensible:

"Había sangre entre Nicolás y los polacos, a los que no se podía dejar atrás para vigilarlos, y cuyos 500.000 guerreros eran requeridos. Y se comprendía perfectamente que la restauración del águila blanca bicéfala —símbolo de aquella unión de las razas eslavas, proclamada en la catedral de Moscú por Alejandro, su antepasado— no podría realizarse en vida de éste."

Urquhart opina, pues, que ha llegado el momento en que Rusia se funda en Eslavonia, de la misma manera que el reino moscovita se fundió anteriormente en Rusia.