Karl Marx

El «Memorándum» de Bruselas

[«Neue Oder-Zeitung», núm. 118 del 11 de marzo de 1855]

Londres, 7 de marzo. El «Morning Post», _Moniteur_ privado de Palmerston, publica hoy el conocido «Memorándum» de Bruselas en traducción inglesa, con un breve prólogo en el que se señala al príncipe Napoleón como presunto autor del folleto. Al mismo tiempo, ese mismo periódico trae un editorial lleno de ataques maliciosos contra Napoleón Bonaparte, con la machacona y huera insistencia en la gracia de que «sólo un
espía ruso
» podía ser el autor del «Memorándum».

Bajo el pretexto de romper una lanza por Luis Bonaparte contra su primo y de velar por la memoria del inmaculado Achille Leroy, alias Florimond, alias de Saint-Arnaud, el «Post» no persigue abiertamente sino acumular material para colisiones franco-inglesas. Saint-Arnaud era uno de esos
santos
que brotan en todas las épocas en el calendario de la caballería industrial francesa, por ejemplo, Saint-Germain, Saint-Georges, etc. Al «Morning Post» corresponde el mérito de haber canonizado a estos _Saints_ y de haberlos convertido en santos adecuados a su rango. La afirmación de que el «Memorándum» hace «revelaciones militares» a los rusos es de lo más insípido. La crítica, ni en Inglaterra ni en América ni en Alemania, ha esperado al «Memorándum» para presentar la expedición de Crimea como un fracaso. El «Memorándum» no ha añadido una sílaba a la crítica hecha hasta ahora, aunque tiene el mérito de brindar retratos familiares de las medianías que llevan la voz cantante ante Sebastopol. Sólo al interés ruso conviene mantener vivas las ilusiones sobre la expedición de Crimea, y el patetismo con que el «Post» declama sobre agentes rusos y espías rusos recuerda a Esquines, quien también se jactó de haber sido el primero en desentrañar los planes del rey de Macedonia, mientras acusaba a Demóstenes de haberse vendido a Filipo. Sin embargo, estamos naturalmente muy lejos de hacer pasar al príncipe Napoleón Bonaparte por un Demóstenes.