Karl Marx

Desde el Parlamento -

[La intervención de Gladstone]

["Neue Oder-Zeitung" Nº 73 del 13 de febrero de 1855]

Londres, 10 de febrero. Gladstone, el canciller del Tesoro de la dogmática y el Duns Scoto de las finanzas, ha aportado una nueva prueba a la vieja sentencia de que la fe justifica todas las cosas. Gladstone ha resucitado a los muertos por la fe y ha elevado al ejército inglés de Crimea de 11.000 a 30.000 hombres por la fe. Esa misma fe la exige al Parlamento. Por desgracia, justamente ahora llega el informe del Dr. Hall, jefe del departamento médico en el campamento ante Sebastopol. No solo resulta que, según dicho informe, el 63.º regimiento ha desaparecido por completo y del 46.º, que en noviembre pasado Inglaterra dejó con 1.000 efectivos, solo quedan 30 hombres en condiciones de servicio, sino que el Dr. Hall declara que la mitad de las tropas aún en activo deberían estar en el hospital y que en el campamento hay a lo sumo 5.000 o 6.000 hombres realmente aptos para el servicio. Quien conozca los trucos de los piadosos apologetas no dudará de que Gladstone, como Falstaff, sacará 30.000 de esos 6.000 hombres de lienzo tieso. ¿Acaso no nos ha explicado ya en la última sesión del jueves que los dos presupuestos partían de distintos puntos de vista, por ejemplo, que los rebajadores del ejército de Crimea no contaban la caballería como él, como si desde la batalla de Balaklava hubiera existido siquiera una caballería digna de mención? Gladstone halla natural incluir en la cuenta a los «no presentes». Inigualable fue la unción con que en la última sesión del jueves cerró su «presupuesto» de los efectivos del ejército —donde cada débito figura como crédito y cada déficit como superávit— con estas palabras: «Perdona a los adversarios del gobierno sus exageraciones». Inigualables fueron el tono y la actitud con que exhortó a los miembros del Parlamento a no dejarse vencer por los «sentimientos». Soportar los sufrimientos ajenos con humildad e impasibilidad, tal reza la divisa del ortodoxo Gladstone.