Karl Marx/Friedrich Engels  
«Neue Oder-Zeitung» Nr. 53 vom 1. Februar 1855]

Londres, 29 de enero. Nuestra valoración del Parlamento inglés se ve confirmada hoy por la prensa inglesa.

«El Parlamento de Inglaterra —dice el Morning Advertiser— se ha vuelto a reunir y se separó en la primera noche entre risas, más repugnante que la broma de un idiota junto al féretro de su padre.»

Tampoco el Times puede dejar de señalar:

«Hay ciertamente pocos que, tras la lectura de los debates del viernes, no se sientan dominados por una sensación melancólica. Ésta, analizada más de cerca, se disolverá en la convicción de que nuestra legislatura, convocada en la ocasión más apremiante para considerar las cuestiones más graves, pospone los asuntos más importantes a las cuestiones secundarias y consagra a los intereses personales y de partido las horas que corresponden exclusivamente a la desesperada situación de nuestro ejército de Crimea.»

En esta ocasión, el Times recomienda por lo demás hacer a Palmerston primer ministro, porque para ministro de Guerra es «demasiado viejo». El mismo Times aconsejó emprender la expedición de Crimea en una estación del año y con una fuerza de tropas que, según el testimonio de Sir Howard Douglas, el mayor crítico militar de Inglaterra, casi garantizaban su fracaso.

Para caracterizar la sesión del viernes, un pequeño añadido. Aunque Roebuck se vio obligado, por un padecimiento crónico que arrastra desde hace años, a interrumpir su discurso a los 10 minutos y a presentar abruptamente su moción, tuvo tiempo suficiente para formular la pregunta fatal: Hemos enviado al Oriente 54.000 hombres de tropas bien equipadas. De ellos, aún existen 14.000. ¿Qué ha sido de los 40.000 que faltan? Y ¿cómo respondió el ministro de la Guerra <aquí el Secretary at War (Secretario de Estado para la Guerra)> Sidney Herbert, el gran patrón de los pietistas ingleses, de los tractarianos? «El sistema no sirve para nada». Pero ¿quién se opuso, hace pocos meses, cuando se llevó a cabo la separación del Ministerio de la Guerra del Ministerio de Colonias, a toda reforma a fondo del sistema? Sidney Herbert y sus colegas. Sidney Herbert, no contento con refugiarse tras «el sistema», acusa de total ineptitud a los comandantes de brigadas y regimientos. Quien conoce el sistema sabe también que esos comandantes nada tienen que ver con la administración, y por tanto tampoco con la mala administración que, según se ha confesado, ha sacrificado a un ejército modelo. Pero el piadoso Herbert no tiene bastante con confesar pecados ajenos. Los soldados ingleses serían torpes. No sabrían valerse por sí mismos. Valientes eran, pero estúpidos.

«Al aporrear, ahí son respetables,
El pensar les sale miserable.»

Él, Sidney Herbert, y sus colegas no serían más que genios incomprendidos. ¿Puede uno extrañarse de que el sermón de Herbert hiciera levantarse al extravagante Drummond y le pusiera en la boca la pregunta de si no sería hora de suspender la Constitución y nombrar un dictador para Inglaterra? Vernon Smith, el exministro whig, dio por fin a la confusión general su expresión clásica al declarar: que no sabía qué pretendía realmente la moción, ni qué debía hacer él mismo, ni si estaba en gestación un nuevo gobierno, ni si el antiguo había existido jamás, y por eso no quería votar a favor de la moción. El Times cree, no obstante, que la moción será aprobada esta noche. El 26 de enero de 1810, como es sabido, se opuso resistencia en el Parlamento inglés al proyecto de Lord Porchester de nombrar un comité de investigación sobre la expedición a Walcheren. Resistencia análoga el 26 de enero de 1855. El 29 de enero de 1810 fue aprobada la moción, e Inglaterra es un país de precedentes históricos.

La mera aceptación de las negociaciones de paz permitió a Rusia retirar del ejército de observación en la frontera austríaca tantas tropas como puedan ser reemplazadas en 2 meses o 10 semanas, es decir, por lo menos de 60.000 a 80.000 hombres. Sabemos ahora que todo el antiguo ejército ruso del Danubio ha dejado de existir como tal, pues el IV Cuerpo se encuentra en Crimea desde finales de octubre, el III llegó allí en los últimos días de diciembre y el resto del V Cuerpo, junto con caballería y reservas, está en marcha hacia allá. La nueva distribución de estas tropas, que han de ser reemplazadas en el Bug y el Dniéster por tropas del ejército de Occidente (estacionado en Polonia, Volinia y Podolia), y el hecho de que además partes del II Cuerpo y de la caballería de reserva marchen igualmente hacia Crimea, explican de manera suficiente, incluso sin tomar en cuenta otras finalidades diplomáticas secundarias, por qué Rusia no vaciló un instante en reanudar las negociaciones sobre la llamada «base». Un plazo de dos a tres meses es de importancia decisiva para ella, porque su ejército, disperso a lo largo de la extensa línea de Kalisch a Ismail, ya no puede, sin refuerzos, resistir al creciente número del ejército austriaco que se le opone. Para mostrarlo más de cerca, damos el siguiente resumen, extraído de las mejores fuentes posibles y que peca más de sobrestimar que de subestimar las fuerzas rusas, acerca de la fuerza y la posición del gran ejército activo ruso destinado a actuar contra el sur y el oeste de Europa. Originalmente constaba de 6 cuerpos de ejército, cada uno de 48 batallones, 2 cuerpos de tropas escogidas (guardias y granaderos), cada uno de 36 batallones, además de un número relativamente elevado de caballería, regular e irregular, y de artillería. El gobierno ruso llamó luego a los reservistas para formar el 4.º, 5.º y 6.º batallones de las tropas escogidas y los 5.º y 6.º batallones de los demás cuerpos de ejército. Poco después añadió, mediante nuevos reclutamientos, un 7.º y 8.º batallón a cada regimiento, de modo que el número de batallones de los cuerpos de línea se duplicó y el de las tropas escogidas se más que duplicó.

Estas fuerzas pueden estimarse aproximadamente como sigue:
Guardias y granaderos —
los primeros 4 batallones por regimiento = 96 batallones de 900 hombres = 86.400 hombres, ídem los últimos 4 batallones por regimiento, ídem de 700 hombres = 67.200 hombres.
I y II Cuerpos (no empeñados aún) — los primeros cuatro batallones por regimiento: 96 batallones de 900 hombres = 86.400 hombres; los últimos 4 batallones por regimiento: 96 batallones de 700 hombres = 67.200 hombres.
III, IV, V y VI Cuerpos — los primeros 4 batallones por regimiento = 192 batallones de 500 hombres = 96.000 hombres; los últimos 4 batallones por regimiento: 192 batallones de 700 hombres = 134.400 hombres.
Cuerpo de Finlandia — 14.400 hombres. [Total] = 784 batallones [con] 552.000 hombres.
Caballería (regular) — 80.000 hombres.
Caballería (irregular) — 46.000 hombres.
Artillería — 80.000 hombres. Total: 758.000 hombres. Las pérdidas han recaído hasta ahora solamente sobre los 96 batallones activos de los cuerpos III, IV, V y VI.

Deducida la 1.ª División del V Cuerpo, que se halla en el Cáucaso, quedan 750.000 hombres, que ahora están desplegados del modo siguiente. En las costas del mar Báltico, el Ejército del Báltico al mando del general Sievers, compuesto por el Cuerpo de Finlandia y las reservas de guardias, granaderos y del VI Cuerpo, junto con caballería, etc., aproximadamente 135.000 hombres, de los cuales una parte son reclutas bisoños y batallones apenas organizados. En Polonia y en la frontera de Galitzia, desde Kalisch hasta Kamenez, los guardias, granaderos, el I Cuerpo, la 2.ª División del VI Cuerpo, algunas reservas de granaderos y del I Cuerpo, junto con caballería y artillería, aproximadamente 235.000 hombres. Ésta es la parte más selecta del ejército ruso, comandada por [Mijaíl Dmitriévich] Gortschakow. En Besarabia y entre el Dniéster y el Bug, dos divisiones del II Cuerpo y parte de sus reservas, aproximadamente 60.000 hombres. Éstas formaban parte del ejército de Occidente. Pero cuando el ejército del Danubio fue enviado a Crimea, fueron destacadas del ejército de Occidente para ocupar su lugar y ahora se hallan frente al ejército austriaco en los Principados, al mando del general Panjutin. Destinados a la defensa de Crimea: III y IV Cuerpos, 2 divisiones del VI Cuerpo y reservas, junto con 1 división tanto del II como del V Cuerpo de ejército en camino, todo ello junto con caballería, unos 170.000 hombres al mando de Ménshikov. El resto de las reservas y de los batallones recién formados, especialmente los de los cuerpos I, II, III, IV y V, está siendo reorganizado como un gran ejército de reserva por el general Tscheodajew. Está concentrado en el interior de Rusia, con una fuerza aproximada de 150.000 hombres. Cuántos de ellos marchan hacia Polonia o hacia el sur, se desconoce.

Así pues, mientras que Rusia al final del pasado verano pasaba revista a menos de 500.000 hombres en las fronteras occidentales de su imperio, desde Finlandia hasta Crimea, ahora cuenta con 600.000 hombres, sin contar un ejército de reserva de 150.000 hombres. A pesar de ello, es más débil frente a Austria que entonces. Entonces, en agosto y septiembre, había en Polonia y Podolia 270.000 rusos, mientras que el ejército del Pruth, del Dniéster, del Danubio contaba con unos 80.000 hombres; en total, 350.000 hombres que podían operar conjuntamente contra Austria. Ahora, sólo 295.000 hombres, en tanto que Austria tiene directamente frente a ellos 320.000 y puede apoyarlos con 70.000–80.000 en Bohemia y Moravia. Rusia no puede, por lo tanto, en este momento, arriesgar ninguna operación ofensiva, lo que, en un país abierto como Polonia, sin grandes líneas fluviales entre los dos ejércitos, equivale a la necesidad de retirarse a una posición defendible. Si Austria atacara ahora, el ejército ruso tendría que dividirse en dos mitades, de las cuales una debería replegarse hacia Varsovia y la otra hacia Kiev, entre ambas los inaccesibles pantanos del Polesje, que se extienden del Bug al Dniéper. De ahí que en este momento ganar tiempo sea decisivo para Rusia. De ahí sus «consideraciones diplomáticas».