PROCLAMAS DE DULCE Y O'DONNELL

New York Daíly Tribune Núm. 4.147, 3 de agosto de 1854 De nuestro propio corresponsal

Londres, martes, 18 de julio de 1854 La insurrección española parece tomar un nuevo aspecto, como se ve por las proclamas de Dulce y O'Donnell, el primero de los cuales es partidario de Espartero, mientras que el segundo era un firme seguidor de Narváez y quizá, secretamente, de la reina Cristina. Convencido O'Donnell de que esta vez las ciudades españolas no se moverán por una simple revolución de palacio, exhibe repentinamente principios liberales. Su proclama está fechada en Manzanares, pueblo de la Mancha, no lejos de Ciudad Real. La proclama afirma que su objetivo es preservar el trono, aunque suprimiendo la camarilla8; la rigurosa observancia de las leyes fundamentales; la mejora de las leyes electorales y de prensa; la disminución de los impuestos; el ascenso en la administración civil por méritos propios; descentralización y establecimiento de una milicia nacional con amplia base. Propone juntas provinciales y una reunión general de las Cortes en Madrid que se encargue de revisar las leyes. La proclama del general Dulce es todavía más enérgica. Afirma: «Ya no hay progresistas ni moderados; somos todos españoles e imitadores de los hombres del 7 de julio de 1822. Retorno a la Constitución de 1837; mantenimiento de Isabel II; destierro a perpetuidad de la reina madre; destitución del ministerio actual; restablecimiento de la paz en nuestro pueblo; tal es el fin que perseguimos a toda costa, como mostraremos en el campo del honor a los traidores, a los que castigaremos por su locura culpable». Según el journal des Débats se han interceptado en Madrid papeles y correspondencia que prueban indiscutiblemente, según se dice, que el objetivo secreto de los insurrectos consiste en declarar el trono vacante, unificar la Península ibérica en un solo Estado y en ofrecer la corona a don Pedro V, príncipe de Sajonia-Coburgo-Gotha. El tierno interés con que ha tomado The Times la insurrección española y la simultánea presencia del mencionado don Pedro en Inglaterra parecen indicar, efectivamente, que alguna nueva treta Coburgo sale a flote. La corte se halla, claro está, muy inquieta, una vez ensayadas 8. Marx usa aquí, como casi siempre, la palabra •camarilla" en castellano.

todas las combinaciones ministeriales posibles, y el recurso a Istúriz y a Martínez de la Rosa ha resultado infructuoso. El Messagere de Bayonne afirma que el conde de Montcmolín salió de Nápoles tan pronto corno recibió noticias de la insurrección. O'Donnell ha penetrado en Andalucía, tras cruzar Sierra Morena con tres columnas, la una por la Carolina, la otra por Pozo Blanco y la tercera, por Despeñaperros. La Gaceta de Madrid confiesa que el coronel Buceta ha conseguido tomar Cuenca por sor· presa, plaza, cuya posesión asegura la comunicación de los insurrectos con Valencia. En esta última provincia, el levantamiento comprende ya cuatro o cinco ciudades, aparte de Alcira, en la que las tropas del gobierno han sufrido un serio revés. Se dice también que ha estallado un movimiento en Reus, Cataluña, y el Messager de Bayonne añade que en Aragón ha habido disturbios.

KARL MARX

{Traducido del inglés, según texto de MEGA 1113, pp. 345-347}