ESCRITOS SOBRE ESPAÑA que agitan periódicamente las provincias del norte. Cada conjura palaciega va acompañada de insurrecciones militares, y éstas, en su marcha, arrastran invariablemente pronunciamientos municipales. Dos son las causas de este fenómeno. En primer lugar vemos que lo que llamamos Estado en sentido moderno no tiene, desde la vida exclusivamente provincial del pueblo, ninguna personificación nacional frente a la corte, si no es en el ejército. En segundo lugar, la peculiar posición de España y la guerra de la Independencia crearon condiciones debido a las cuales sólo en el ejército pudo concentrarse cuanto hay de vital en la nación española. Vemos así que las únicas manifestaciones nacionales (la de 1812 y la de 1822) surgieron del ejército, por lo que la parte movilizable de la sociedad se ha acostumbrado a considerar al ejército como instrumento natural de cualquier levantamiento nacional Sin embargo, durante la turbulenta época de 1830 a 1854, las ciudades de España comprendieron que el ejército, en lugar de seguir defendiendo la causa de la nación, se había transformado en instrumento de las rivalidades de ambiciosos pretendientes a la tutela militar de la corte. En consecuencia, vemos que el movimiento de 1854 es muy distinto incluso al de 1843. La émeute9 del general O'Donnell no ha sido considerada por el pueblo sino como una conspiración contra la influencia dominante en la corte, especialmente al ser apoyada por el ex-favorito Serrano. Por eso las ciudades y el campo han tardado en dar una respuesta al llamamiento de la caballería de Madrid. Así se vio forzado O'Donnell a modificar totalmente el carácter de sus operaciones, con el fin de no permanecer aislado y expuesto al fracaso. Se vio forzado a incluir en su proclama tres puntos opuestos por igual a la supremacía del ejército: la convocatoria de las Cortes, gobierno económico y formación de una milicia nacional. Esta última demanda nacía del deseo de las ciudades de recobrar su independencia respecto del ejército. Es, pues, un hecho que la insurrección militar ha obtenido el apoyo de una insurrección popular sólo bajo la condición de someterse la primera a los requisitos impuestos por la segunda. Queda por ver si el ejército se verá obligado a adherirse a tales requisitos y a cumplir esas promesas.

A excepción de los carlistas, todos los partidos han hecho oír su voz: progresistas, partidarios de la constitución de 1837, partidarios de la constitución de 1812, unionistas (que exigen la anexión de Portugal) y republicanos. Las noticias relativas a este último partido deben recibirse con reserva, ya que tienen que pasar la censura de la policía de París. Además de estas luchas de partido, las pretensiones rivales de los caudillos militares se hallan en pleno auge. 9. Motín.

ARTÍCULOS DE MARX Y ENG[LS En cuanto Espartero se enteró del éxito de O'Donnell, abandonó su retiro de Leganés y se proclamó jefe del movimiento. Pero tan pronto corno el César Narváez se enteró de la aparición de su viejo Pompeyo en el campo de batalla, ofreció de inmediato sus servicios a la reina, que fueron aceptados, y está ahora formando nuevo gobierno. Por los detalles que voy a ofrecerles, se verá que los militares están muy lejos de haber tomado la iniciativa en todas partes y que en varios sitios han tenido que ceder a la superior presión de la población.

Además de los pronunciamientos de Valencia, a los que me refería en mi última crónica, se ha producido otro en Alicante. En Andalucía ha habido pronunciamientos en Granada, Sevilla y Jaén. En Castilla la Vieja ha habido uno en Burgos; otro en Valladolid, provincia de León; otros en San Sebastián y Vitoria, de las Vascongadas; otros en Tolosa, Pamplona y Guipúzcoa, de Navarra; otro en Zaragoza, de Aragón; otros en Barcelona, Tarragona, Lérida y Gerona, de Cataluña. Se dice también que ha habido un pronunciamiento en las islas Baleares. En Murcia se esperaba que hubiese otro, según una carta de Cartagen.a, fechada el 12 de julio, que dice: <<En virtud de un bando publicado por el gobernador militar de la plaza, todos los habitantes de Cartagena que posean mosquetes y otras armas han recibido la orden de entregarlos a las autoridades civiles en el plazo de 24 horas. A petición del cónsul de Francia, el gobierno ha permitido a los residentes franceses depositar las armas en el consulado francés, como en 1848».

De todos estos pronunciamientos, sólo cuatro merecen una mención especial, a saber, el de San Sebastián, en las Vascongadas; el de Barcelona, capital de Cataluña; el de Zaragoza, capital de Aragón, y el de Madrid.

En las Vascongadas los pronunciamientos se han originado dentro de los municipios, mientras que en Aragón han tenido lugar dentro del ejército. El Ayuntamiento de San Sebastián se estaba pronunciando en favor de la insurrección, cuando surgió la demanda de armar al pueblo. Al momento, la ciudad estaba cubierta de armas. Hasta el 17 de junio no se pudo lograr la adhesión de los dos batallones que guarnecían la ciudad. Una vez completada la fusión entre ciudadanos y militares, 1.000 civiles armados, acompañados de algunas tropas, salieron hacia Pamplona y organizaron la insurrección en Navarra. La simple presencia de los ciudadanos armados de San Sebastián facilitó el levantamiento de la capital navarra. El general Zabala se unió después y se dirigió a Bayona, invitando a los soldados y oficiales del regimiento de Córdoba, que habían huido a esa ciudad tras su última derrota en Zaragoza, a volver inmediatamente a su país y a reunirse con él en San SebasESCRITOS SOBRE ESPAÑA tián. Según algunas informaciones, marchó después a Madrid para ponerse a las órdenes de Espartero, mientras que otras noticias afirman que va camino de Zaragoza para unirse a los insurrectos aragoneses. El general Mazarredo, jefe militar de las provincias vascas, fue obligado a retirarse a Francia por no haber querido participar en el pronunciamiento de Vitoria. Las tropas bajo las órdenes del general Zabala son dos batallones del regimiento de Borbón, un batallón de carabineros y un destacamento de caballería. Antes de abandonar el tema de las provincias vascas, puedo indicar, como algo característico, que el brigadier Barcáiztegui10, que ha sido nombrado gobernador de Guipúzcoa, es un antiguo ayudante de campo de Espartero.

En Barcelona, la iniciativa fue, al parecer, de los militares, pero la espontaneidad de su acción se torna sumamente dudosa a la luz de la información adicional que hemos recibido. El 13 de julio, a las 7 de la tarde, los soldados que ocupaban los cuarteles de San Pablo y del Buen Suceso cedieron a las demostraciones de la muchedumbre y se pronunciaron al grito de Vive la Reine, Vive la Constitution11, ¡Mueran los ministros!, ¡Fuera Cristina! Tras confraternizar con la masa y marchar con ella a lo largo de la Rambla, se detuvieron en la Plaza de la Constitución. Por una parte, la caballería acuartelada en la Barceloneta durante los seis días anteriores a causa de la desconfianza que inspiraba al capitán general, se pronunció igualmente. Desde ese momento, toda la guarnición se pasó al pueblo y toda resistencia por parte de las autoridades se hizo imposible. A las diez, el general Marchesi, gobernador militar, cedió a la presión y, a medianoche, el capitán general de Cataluña anunció su decisión de adherirse al movimiento. Fue a la plaza del ayuntamiento, totalmente ocupada por el pueblo, y allí pronunció una arenga. El día 18 se formó una junta, compuesta del capitán general y otras personas eminentes, con la consigna: Constitución, Reina y Moralidad. Posteriores noticias de Barcelona indican que algunos obreros han sido fusilados por orden de las nuevas autoridades, por haber destruido maquinaria y atentado contra la propiedad. Indican también que un comité republicano, reunido en una ciudad vecina, ha sido detenido, pero hay que recordar que estas noticias pasan por las manos del 2 de diciembre12 cuya vocación especial consiste en calumniar a republicanos. y obreros.

De Zaragoza se dice que la iniciativa partió de los militares, afirmación que, sin embargo, queda desmentida por la noticia adi10. En MEGA figura Barastequi. 11. Trad.: •¡Viva la Reina! ¡Viva la Constitución!•. Marx toma la información de Le Moniteur Universel, de París, del20 de julio de 1854. Véase MEGA 1113, p. 893. 12. Alusión a Luis Bonaparte, que dio el golpe de estado el2 de diciembre de 1851. ARTICULOS DE MARX Y ENGELS cional según la cual se decidió inmediatamente formar un cuerpo de milicia nacional. Lo que sí es cierto, y lo afirma la Gaceta de Madrid, es que, antes del pronunciamiento de Zaragoza, 150 soldados del regimiento Montesa (caballería), que marchaban hacia Madrid y estaban acuartelados en Torrejón (a cinco leguas de Madrid), se sublevaron y abandonaron a sus jefes, quienes regresaron a la capital la noche del 13 con la caja regimenta!. Los soldados, bajo el mando del capitán Baraiban, montaron a caballo y tomaron el camino de Huete, suponiéndose que intentaban unirse a las fuerzas del coronel Buceta, en Cuenca. En cuanto a Madrid, contra el que marchan, según se dice, Espartero con el «ejército del centro>> y el general Zabala con el ejército del norte, era natural que una ciudad que vive de la corte fuera la última en unirse al movimiento insurreccional. La Gaceta de Madrid del 15 del corriente publicaba todavía un boletín del ministro de la Guerra en el que afirmaba que los facciosos estaban huyendo y que la lealtad entusiasta de lastropas estaba aumentando. El conde de San Luis, que parece haber calibrado con gran exactitud la situación de Madrid, anunció a los obreros que el general O'Donnell y los anarquistas les quitarían el trabajo, mientras que, si triunfaba el gobierno, daría empleo a todos los trabajadores en las obras públicas a seis reales diarios (75 céntimos). Con tal estratagema confiaba San Luis alistar bajo su bandera al sector más impresionable de los madrileños. Pero su éxito fue parecido al del partido del National, de París, en 1848. Los aliados así ganados pronto se convirtieron en sus enemigos más peligrosos, ya que los fondos para sostenerlos se agotaron al sexto día. Hasta qué punto el gobierno temía un pronunciamiento en la capital se desprende con claridad del bando del general Lara (el gobernador), en el que se prohibía la circulación de cualquier noticia referente al avance de la insurrección. Parece, además, que la táctica del general Bláser se limitaba a evitar todo contacto con los sublevados, no fuera que sus tropas contrajeran la misma infección. Se dice que el primer plan del general O'Donnell era enfrentarse a las tropas del gobierno en la llanura de la Mancha, tan favorable a las operaciones de caballería. Pero este plan fue abandonado debido a la llegada del ex-favorito Serrano, que tenía contactos con varias de las ciudades principales de Andalucía. Por esta razón, el ejército constitucional decidió marchar hacia Jaén y Sevilla, en lugar de permanecer en la Mancha. Se puede observar en passant13 que los boletines del general Bláser muestran un asombroso parecido con las órdenes del día de los generales españoles del siglo XVI, que eran ocasión de tanto re13. De paso. ESCRITOS SOBRE ESPAÑA gocijo para Francisco 1, y del siglo XVIII, que fueron ridiculizadas por Federico el Grande de Prusia.

Está claro que esta insurrección española se convertirá en fuente de disensión entre los gobiernos de Francia e Inglaterra, y la información de un periódico francés, según la cual el general O'Donnell se hallaba escondido en el palacio del embajador británico, antes del estallido, no es probable que vaya a disminuir los recelos de Bonaparte respecto del mismo. Existen ya inicios de irritación entre Bonaparte y Victoria. Bonaparte esperaba encontrarse con la reina en el embarque de sus tropas en Calais, pero su Majestad respondió a este deseo yéndose a visitar a la ex-reina Amelía el mismo día. De nuevo, al ser interpelados los ministros ingleses acerca del no bloqueo de los mares Blanco, Negro y de Azov, alegaron como excusa la alianza con Francia. Bonapa,·te ha replicado anunciando en el Moniteur14 tales bloqueos, sin esperar el consentimiento formal de Inglaterra. Finalmente, habiendo producido mal efecto en Francia el hecho de que tropas francesas embarcaran en buques ingleses solamente, Bonaparte ha publicado una lista de buques franceses destinados al mismo fin y aplicados a él. KARL MARX {Traducido del inglés, según texto de MEGA I/13, pp. 348-352}