REVOLUCION EN ESPANA. BOMARSUND

Londres, viernes 18 de agosto de 1854

Los editoriales de Assemblée Nationale, The Times y Journal des
Débats dan fe de que ni el partido ruso puro, ni el partido ruso-
coburguista, ni el partido constitucional estan satisfechos con el
curso que toma la revolución española!. Podría deducirse de
ello que España tiene alguna posibilidad a pesar de lo que dicen
las apariencias.

El día 8 del corriente, una delegación del Club de la Unión?
visitó a Espartero para entregarle un escrito solicitando la adop-
ción del sufragio universal. Como el nuevo gobierno ha recibi-
do numerosas peticiones en el mismo sentido desde todos los
ámbitos, el Consejo de Ministros mantuvo un largo y acalorado

TEn junio de 1854, durante el reinado de Isabel I, se inició en el pueblo
madrileño de Vicálvaro la Vicalvarada, sublevación civil y militar que se extendió a
otros lugares de España. El 1 de agosto, amparados por el clamor popular, los
generales Baldomero Espartero (1793-1879) y Leopoldo O'Donnell (1809-1867)
formaron el gobierno que dio lugar al Bienio Progresista (1854-1856).

2 Una de las organizaciones más democráticas y progresistas de la España de la
época. Defendia, entre otras cosas, el sufragio universal y la libertad de prensa y de
conciencia, y pedía la abolición de la pena de muerte. Fue disuelta a finales de 1854.

154 ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS

debate. Pese a todo, los partidarios del sufragio universal y los
partidarios de la ley electoral de 1845 han sido derrotados. La
Gaceta de Madrid ha publicado el decreto de convocatoria a
Cortes para el 8 de noviembre precedido de un informe dirigi-
do a la reina. Las elecciones se celebrarán de acuerdo con la ley
de 1837, con ligeras modificaciones. Las Cortes serán Asamblea
Constituyente y las funciones legislativas del Senado quedarán
suprimidas. Se han conservado dos párrafos de la ley de 1845,
verbigracia: el procedimiento de formación de mesas electora-
les y el número de diputados, con un diputado por cada cinco
mil almas. La Asamblea tendrá, por tanto, entre 420 y 430
miembros. Según una circular de Santa Cruz, ministro del Inte-
rior, el censo electoral debe estar terminado para el 6 de sep-
tiembre y, una vez que las diputaciones provinciales las hayan
verificado, las listas electorales cerradas para el 12 de septiem-
bre. Las elecciones se celebrarán el 3 de octubre en las principa-
les localidades de los distritos electorales. El escrutinio se realiza-
rá hasta el 16 de octubre en todas las capitales de provincia. En
caso de que se produzca alguna anomalía se procederá a unas
nuevas elecciones que no podrán celebrarse después del 30 de
octubre. El citado informe declara expresamente que,

al igual que las de 1837, las Cortes de 1854 salvarán la monar-
quia; establecerán nuevos lazosentre el trono y la nación, entida-
des que no se pueden poner en tela de juicio ni sobre las que

cabe disputa alguna.

En otras palabras, el gobierno prohíbe la discusión de la cues-
tión dinástica, pero The Times deduce del informe lo contrario y
supone que ahora España tendrá que decidir entre la actual
dinastía o no tener ninguna dinastía en absoluto, eventualidad

que, casi es innecesario decirlo, desagrada infinitamente a este
periódico y frustra sus cálculos.

La Ley Electoral de 1837 limita el derecho de sufragio a los
propietarios de una vivienda mayores de veinticinco años que
paguen mayores cuotas (impuestos cuantiosos que recauda el
Estado). También tienen derecho a voto los miembros de las
Academias de Historia y Artes Nobles, doctores, licenciados de
las facultades de Teología, Derecho y Medicina, miembros de
los capítulos eclesiásticos, curas parroquiales y su clero auxiliar,
magistrados y abogados con dos años de ejercicio, oficiales del
ejército de cierta graduación bien en el servicio activo o en la
reserva, médicos, cirujanos y farmacéuticos con dos años de
experiencia, arquitectos, pintores y escultores que tengan el
honor de pertenecer a alguna academia, y profesores y maestros
de cualquier institución docente sufragada con fondos públicos.
La misma ley incapacita para el voto a quienes hayan defrauda-
do a la Hacienda Pública nacional o local, a las personas que se
hayan declarado en bancarrota o a las que los tribunales hayan
declarado incapacitadas civil o moralmente, y, por último, a
todo aquel que en ese momento sea objeto de una sentencia
judicial.

Es cierto que este decreto no proclama el sufragio universal y
veta la cuestión dinástica en el foro de las Cortes, pero aun así es
dudoso que esta Asamblea se avenga a lo de ella se espera. Si en
1812 las Cortes españolas se abstuvieron de inmiscuirse en los
asuntos de la Corona fue porque en aquel entonces el rey*, que
llevaba años fuera de España, representaba esta institución solo
nominalmente. Si en 1837 volvieron a abstenerse fue porque

3 En español en el original. En realidad se llamaban «cuotas mayores».
4 Fernando VII.

156 ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS

tenían que zanjar el asunto de la monarquía absoluta antes de
pensar en la monarquía constitucional. Con respecto a la situa-
ción en general, The Times tiene buenas razones para deplorar
que España carezca de la centralización de Francia, porque de
esa manera incluso una victoria sobre la revolución en la capital
no decide nada en lo que se refiere a las provincias, ya que en
ellas persiste ese estado de «anarquía» sin el que ninguna revo-
lución puede triunfar.

La revolución española tiene, por supuesto, características
peculiares. La combinación, por ejemplo, de robo y transaccio-
nes revolucionarias, que comenzó con la guerra de guerrillas
contra los invasores franceses y continuó con los «realistas» en
1823 y las guerras carlistas desde 1835. Ninguna sorpresa puede
por tanto haber supuesto la noticia de los grandes desórdenes
que se han producido en Tortosa, población del sur de Catalu-
ña. La Junta Popular de la villa afirma en su proclama del 31 de

julio:

Tomando como pretexto la abolición de los impuestos indirec-
tos, una banda de asesinos miserables se ha apoderado de la
población pisoteando todas las normas y leyes de la sociedad. El
saqueo, el asesinato y los incendios han marcado sus pasos.

La Junta, sin embargo, no tardó en restablecer el orden arman-
do a los ciudadanos y acudiendo al rescate de la débil guarni-
ción de Tortosa. Se ha nombrado una comisión militar encarga-
da de la persecución y castigo de los autores de los desórdenes
del 30 de julio. Como era de esperar, la prensa reaccionaria ha
utilizado los incidentes como excusa para declaraciones virtuo-
sas. Que su actitud, sin embargo, no está justificada se puede
inferir de un comentario del Messager de Bayonne que afirma que

a

los carlistas han plantado su bandera en las provincias de Cata-
luña, Aragón y Valencia, precisamente en los mismos montes
vecinos donde encontraron su principal refugio en las antiguas
guerras carlistas. Fueron los carlistas los que dieron origen a los
ladrones facciosos5, esa combinación de bandolerismo y supuesta
lealtad a un partido oprimido por el Estado. El guerrillero espa-
ñol típico ha tenido algo de bandolero desde tiempos de Viria-
to, pero es una novedad de invención carlista que un mero
ladrón se bautice por su cuenta con el nombre de guerrillero.
Los hombres implicados en los sucesos de Tortosa pertenecen a
este grupo sin ninguna duda.

En Lérida, Zaragoza y Barcelona la situación es grave. Las
dos primeras ciudades se han negado a unir fuerzas con la terce-
ra porque en ésta los militares tienen mucho poder. Aun así
parece que ni siquiera allí consigue el general Concha capear el
temporal, y Dulce debe ocupar su lugar, porque da la impresión
de que, gracias a su recién adquirida popularidad, es más facti-
ble que este general logre resolver las dificultades.

Las sociedades secretas han reanudado su actividad en
Madrid y dominan el partido democrático como en 18235, Lo
primero que con urgencia han exigido al pueblo es que inste a
todos los ministros nombrados desde 1843 a dar cuentas de su
gestión.

El Ministerio está adquiriendo las armas de las que se apode-
ró el pueblo el día de las barricadas”. De este modo ya tiene en
su poder dos mil quinientos mosquetes que antes estaban en
manos de los insurgentes. Don Manuel Sagasti, jefe político de

5 En español en el original.

6 Durante el Trienio Liberal (1820-1823) se fundaron en España numerosas
sociedades secretas que tuvieron gran influencia en el gobierno y las Cortes.
7 Probablemente el 28 de junio de 1853, día de la Vicalvarada. Véase la nota 1.

158 ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS

los ayacuchos de Madrid en 18438, ha sido restituido en su pues-
to. Ha dirigido a los habitantes y a la milicia nacional dos procla-
mas en las que anuncia su intención de reprimir enérgicamente
cualquier desorden. A retirar de sus cargos a los distintos parti-
darios de Luis José Sartorius, antiguo presidente del Consejo de
Ministros, se procede con rapidez. Quizá sea lo único a lo que se
proceda con rapidez en España. Todos los partidos se muestran
igualmente raudos a este respecto.

El marqués de Salamanca no está preso, como algunos ase-
guraban. Fue arrestado en Aranjuez, pero al poco tiempo le
pusieron en libertad y ahora se encuentra en Málaga.

Que el gabinete gobierna por presión popular lo demuestra
el hecho de que los ministros de la Guerra, del Interior y de
Obras Públicas? han hecho muchos viajes y simplificado sus
diversos departamentos, acontecimiento desconocido en la his-
toria de España.

El partido unionista, o de Coburgo-Braganza, es lastimosa-
mente débil!%, ¿Por qué otro motivo iba a haber armado tanto
revuelo a raíz del único escrito enviado por Portugal al diario
Guardia Nacional de Madrid? Si examinásemos el asunto con
detenimiento, descubriríamos que ese texto (que se origina en
el lisboeta Jornal do Progresso) no es de una naturaleza en absolu-
to dinástica y solo alude a esos lazos fraternales tan frecuentes
en los movimientos de 1848.

La situación de las finanzas españolas, y en particular el

8 «Ayacuchos» llamaban a los partidarios de Espartero mientras fue regente
(1840-1843) porque el general había participado en la batalla de Ayacucho (9 de
diciembre de 1824), de la guerra de independencia del Perú.

9 Leopoldo O'Donnell, Francisco Santa Cruz y Francisco de Luján.

10 Partidario de la dinastía Braganza de Portugal. Los unionistas eran los par-
tidarios de una Península Ibérica monárquica y unida.

decreto de Sartorius, que obligaba al pago de seis meses de
impuestos por adelantado, es la causa principal de la revolución
española. Las arcas públicas estaban vacías cuando estalló la
revolución a pesar de que no se había pagado ningún servicio
público de ningún tipo y en varios meses no había llegado a su
destino ninguna de las sumas asignadas. Las cantidades recau-
dadas por portazgos, por ejemplo, nunca se destinaron al man-
tenimiento y reparación de caminos. Con el dinero reservado a
obras públicas sucedió exactamente lo mismo. Cuando se han
revisado las arcas de las obras públicas, en lugar de recibos por
los trabajos ejecutados se han encontrado recibos dejados por
los favoritos de la corte. Es sabido que el negocio financiero es
desde hace mucho el más rentable de Madrid. El presupuesto
español de 1853 se repartió del siguiente modo:

Corona y asignaciones 47.350.000 reales
Legislación 1.331.685
Intereses de la Deuda Pública 213.271.423
Presidente del Consejo 1.687.860
Asuntos Exteriores 3.919.083
Justicia 39.001.223
Guerra 273.646.284
Marina 85.165.000
Interior 43.957.940
Policía 72.000.000
Hacienda 142.279.000
Pensiones 143.400.586
Culto y clero 119.050.508
Extraordinarios 18.387.788

Total 1.204.448.390 reales

A ae

160 ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS

A pesar de este presupuesto, España es el país europeo que paga
menos impuestos y donde son más sencillas las cuestiones eco-
nómicas. La reducción y simplificación hacen que la maquina-
ria burocrática de España sea la menos complicada y, tradicio-
nalmente, las municipalidades administran sus propios asuntos;
y lo mismo ocurre con la reforma de los aranceles y la conscien-
te valoración de los bienes nacionales que todavía no han sido
enajenados. La cuestión social en el sentido moderno de la pala-
bra carece de fundamento en un país que todavía no ha desa-
rrollado sus recursos y tiene una población tan escasa: apenas
quince millones de habitantes.

Conocerá el lector por la prensa inglesa los primeros avances
del ejército británico en Bomarsund!!. Los pobres diarios britá-
nicos, que nunca tienen nada brillante que decir, acogen con
gran entusiasmo los triunfos de diez mil soldados franceses con-
tra dos mil rusos. Paso por alto semejantes glorias y prefiero ocu-
parme en considerar el resultado de la captura de esa isla en el
faubourg? de Estocolmo, y no de San Petersburgo. El Siècle fran-
cés ha anunciado, y muchos periódicos se han hecho eco de
ello, que Suecia se sumará a las medidas activas que las poten-
cias occidentales han adoptado contra Rusia. Las probabilida-
des de que tal anuncio se concrete se pueden calibrar por el
hecho de que Suecia haya suscrito un tratado de neutralidad
armada en el mismo instante en que podría haber intervenido
con éxito frente a los bosques y las marismas de Finlandia.
¿Modificará su política ahora que ha pasado el momento de

11 La Batalla de Bomarsund se enmarca dentro de la Guerra de Crimea. Véase
la primera nota del artículo «Ataque a Sebastopol. Desahucio de ciudadanos en
Escocia».

12 Zona suburbial.

emprender operaciones? Inglaterra y Francia han negado al rey
Óscar las garantías pecuniarias y territoriales que pedía para su
adhesión. Además, ¿cómo explicar que el gobierno sueco haya
ordenado el desarme de todo un escuadrón basándose en la
suposición de que Suecia está a punto de entrar en liza? El
desarme se amplía a los navíos de línea Charles XII y Prince
Oscar, a la fragata Désiré y alas corvetas Gefle y Thor.

En esas latitudes, las aguas se cubrirán de hielo muy pronto,
así que la captura de Bomarsund no puede tener demasiada
importancia. En Hamburgo prevalece la idea de que se tiene
que ver acompañada de la toma de Riga, una opinión basada en
una carta del capitán Heathcote, patrón del Archer, al señor
Hartslet, cónsul inglés de Memel, en la que manifiesta que
todos los buques extranjeros deben abandonar el puerto de
Riga antes del 10 del corriente.

Se dice que Prusia favorece el contrabando de mercancías de
guerra en su frontera con Rusia y que al mismo tiempo se prepa-
ra para romper con las potencias occidentales. Los comandan-
tes de los puertos de Königsberg, Danzig, Colberg y Swine-
munde han recibido órdenes de armarse.

Los diarios más influyentes de Suecia y Noruega declaran
que «sería más que una locura unirse a los aliados y hacer enor-
mes sacrificios salvo con la inamovible y bien entendida condi-
ción de hacer pedazos Rusia y de restaurar Polonia!3, Otro resul-
tado, incluso la entrega de Finlandia a Suecia, sería un error y
un engaño».

Hay que recordar que todos los gobiernos del norte de Euro-

13 En 1795, Rusia, Austria y Prusia se repartieron el reino de Polonia y el gran
ducado de Lituania, que formaban una mancomunidad. Polonia, esta vez como
república, no recobró su integridad e independencia hasta 1918.

162 ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS

pa mantienen conflictos con sus pueblos. En Copenhague, por
ejemplo, la situación está así: los ciudadanos de Schleswig-Hols-
tein han tomado la determinación de abstenerse de todas las
elecciones al Rigsrad!4, mientras que, al mismo tiempo, los elec-
tores de Copenhague han enviado una carta al doctor Madvig,
diputado del Landsting’, para pedirle que no acepte un puesto
en el Rigsråd porque cierto decreto del rey infringía la constitu-
ción danesa e iba contra los derechos del pueblo de Dinamarca.

14 Consejo del Reino.
15 En aquel entonces, una de las dos cámaras del Parlamento danés.