Karl Marx

[Las operaciones de las flotas unidas – La situación en los principados danubianos – España – El comercio exterior de Inglaterra]

Del inglés.

["New-York Daily Tribune" Nr. 4198 vom 2. Oktober 1854]

Londres, viernes 15 de septiembre de 1854.

En el “Moniteur” de ayer leemos el siguiente despacho telegráfico:

“
Therapia, 7 de septiembre. Los franceses y turcos abandonaron Varna el día 5. La flota inglesa debía unírseles en la isla de las Serpientes. El tiempo es excelente.”

El retraso de la partida de esta primera parte del ejército expedicionario fue causado por las violentas tormentas que azotaron el Bósforo hasta el 27 de agosto. Después de que el viento cambiara al nordeste el día 27, la flota de transporte pudo dejar Constantinopla rumbo al Mar Negro. La isla de las Serpientes (Ilade Adessi) es un pequeño islote rocoso casi frente a la desembocadura del Danubio, a cierta distancia de la costa de Besarabia. Su circunferencia no mide más de tres millas inglesas. Dado que la partida no tuvo lugar antes del día 5, el desembarco de las tropas no puede haberse efectuado antes del 9 de septiembre.

En un artículo publicado por el “Moniteur”, en el que se examinan las perspectivas de la expedición, aparece un pasaje singular.

“Si”, dice el “Moniteur”, “si el número de tropas rusas estacionadas en Crimea resultara ser más considerable de lo que los informes anteriores nos hacían creer, si las fuerzas de Sebastopol ofrecieran una resistencia más tenaz, si la estación nos opusiera obstáculos, si, por fin, se lograse reforzar Crimea con un considerable ejército ruso, lo pagaremos esta vez con un simple reembarque, y el ataque a Sebastopol se reanudaría en primavera.”

En una palabra: si esa “poderosa armada con su mil veces eficaz destrucción” llegase a toparse con dificultades serias, regresará rápidamente al Bósforo. En todo caso, no será culpa suya si tales dificultades no llegaran a aparecer, puesto que el zar ya estaba debidamente informado de esta expedición desde hacía meses y puesto que se la ha demorado hasta los últimos días de la estación favorable. La confianza que los marineros franceses depositan en su comandante puede juzgarse por el siguiente extracto de una carta desde Constantinopla que publicó la “Augsburger Zeitung”:

“En la flota, a Saint-Arnaud lo llaman generalmente Florival, nombre bajo el cual debutó en el Ambigu Comique <teatro de París>.”

Según los últimos informes de Hamburgo y Copenhague, partes de la flota de guerra francesa y buques de transporte con soldados han pasado el Belt de regreso a Francia. Un periódico bonapartista, el “Constitutionnel”, arroja luz sobre el asunto de Bomarsund:

“Su Majestad el Emperador Napoleón III no deseaba que la abnegación de la flota se viese privada de la recompensa que merece tras una navegación tan larga y penosa en el Báltico.”

El bombardeo de Bomarsund se llevó a cabo, pues, sólo para placer de la flota y fue una concesión a la impaciencia y al aburrimiento de los oficiales. Estas dos lacónicas alusiones del “Moniteur” y del “Constitutionnel” caracterizan la guerra mejor que todos los grandilocuentes editoriales de la prensa ministerial de Inglaterra.

El zar ha ordenado el arresto de todos los ingenieros encargados de la construcción de los fuertes de Bomarsund. Deberán ser llevados ante la justicia. Una de las acusaciones formuladas contra ellos es que la fortificación debía ser construida enteramente con bloques de granito macizo, mientras que, tras su caída, se ha comprobado que el interior de los muros estaba relleno simplemente de arena y piedras gruesas. Los comandantes de todas las fortalezas a lo largo del Golfo de Finlandia han recibido órdenes de San Petersburgo de inspeccionar sus fuertes al detalle y de informar de inmediato. Ahora se ha constatado que el Fuerte Gustavsvärn, cerca de Hangöudd, fue volado por los propios rusos en el momento en que Baraguay d'Hilliers y el general Jones se presentaron ante él durante su expedición de reconocimiento. Los rusos temían un ataque sobre Abo y destruyeron el fuerte para disponer de las tropas de Gustavsvärn para la defensa de aquella ciudad.

Ya que estoy aún en el Báltico, puedo dar cabida aquí también a la siguiente noticia del “Aftonbladet”:

“Un corresponsal de Copenhague informa con certeza de que el gobierno danés autorizó el 16 de agosto al Sr. T. P. Schaffner para establecer una línea de telégrafo eléctrico que se extienda desde América del Norte, vía Groenlandia, Islandia, las Islas Feroe y Noruega, hasta Copenhague. El día 26 se inauguró una línea de Estocolmo a Malmö. La longitud de esta línea es de 68.670 yardas.”

Algunos periódicos londinenses traen hoy informes telegráficos sobre una victoria alcanzada por Schamyl en algún lugar cercano a Tiflis. Los periódicos franceses y alemanes no mencionan este hecho. El 4 de septiembre, los turcos cruzaron el Danubio cerca de Matschin y ocuparon la isla situada entre esta fortaleza y Braila. Una gran parte de la flotilla turca del Danubio ha echado anclas igualmente en Matschin. La ocupación de Braila por los turcos debía efectuarse el día 5 de este mes. Obsérvese el bando del general Krusenstern, fijado en los muros de Odesa el 30 de agosto, que advierte a los habitantes, bajo graves penas, que no opongan resistencia al incendio de la ciudad si las tropas lo consideran necesario para la defensa del país. Los rusos han dado también orden en todos los distritos de Besarabia de quemar ciudades y aldeas al acercarse el enemigo. La orden es tanto más ridícula cuanto que los rusos saben muy bien que los rumanos de Besarabia no deplorarían su retirada más de lo que lo harían los rumanos de Valaquia y Moldavia.

He descrito las circunstancias en que la milicia valaca y moldava fue incorporada al servicio militar ruso. Por los periódicos ingleses de hoy se pueden conocer detalles de la discusión que tuvo lugar el 28 de agosto entre el señor von Budberg y los oficiales de la milicia rumana, y que terminó cuando el capitán Phillippesco le dijo a la cara al general ruso que los valacos solo reconocían como soberano al sultán. Naturalmente, fue arrestado junto con dos compañeros oficiales que se habían permitido manifestaciones semejantes. El siguiente relato de los acontecimientos del 29 de agosto, día en que la campaña rusa en los Principados alcanzó tan gloriosa conclusión, procede del “Presse” de París de hoy:

“La detención del capitán Phillippesco y de otros dos oficiales que se habían atrevido a desafiar las disposiciones del general Budberg ha provocado gran indignación en las filas de la milicia moldava y ha acrecentado su aversión a servir en el ejército ruso. El día 29, poco antes de la hora fijada para la parada, el hetman Mawrocordato se dirigió al cuartel de caballería situado frente al palacio de la administración. Para su gran consternación, lo encontró completamente abandonado. Los soldados, en lugar de ensillar sus caballos para la parada, habían preferido huir de los establos dejando atrás sus armas y su bagaje. El desdichado hetman corrió al cuartel de artillería y allí tuvo una nueva sorpresa: los cañones estaban en el patio, en su sitio, pero los hombres habían desaparecido. Mawrocordato, en su desesperación, se veía ya camino de Siberia. Sin embargo, logró reunir a unos 30 hombres. Temblando de rabia y de miedo, les ordenó enganchar los caballos a los cañones y marchar a la plaza de la parada. ‘Y si nos llevan por la fuerza’, gritaron, ‘no aceptamos órdenes de los rusos’. Con estas palabras cerraron las puertas del cuartel. En ese momento retumbaron los tambores en la plaza. Era toda la división de Osten-Sacken, compuesta por doce batallones, un regimiento de dragones y tres batallones de artillería, que, tras cortar las vías de comunicación, se formó en la plaza y bloqueó tanto el palacio de la administración como el cuartel de la caballería moldava. Sesenta jinetes moldavos, que habían sido traídos de vuelta, fueron formados ante el cuartel. Frente a ellos se hallaban 12.000 rusos – infantería, caballería y artillería. Llegó Osten-Sacken, seguido del general Budberg y de un numeroso estado mayor. Las tropas moscovitas se desplegaron en columnas y desfilaron con bayoneta calada y gritos de hurra ante sus generales. A continuación, se formaron en cuadros a 150 yardas de los jinetes moldavos. Recibieron la orden de cargar. Los soldados rusos cumplieron la orden, después de persignarse. Los sesenta jinetes fueron apuntados. Una vez hecho esto, Osten-Sacken, con su estado mayor, avanzó hacia el pequeño grupo de milicianos moldavos y les instó a seguir a su ejército, amenazándolos, en caso de negativa, con hacerlos fusilar a todos. Siguió un silencio de varios minutos. Una viva excitación se apoderó de la multitud congregada en la plaza. Entonces, uno de los moldavos da un paso al frente y se dirige al general ruso en tono tranquilo: ‘Somos soldados moldavos, y nuestro deber es defender nuestro país, no luchar por los extranjeros. Haga con nosotros lo que quiera. No marcharemos con usted’. ‘Y aunque nos asesinen, no marcharemos con usted’, repiten al unísono los sesenta soldados. Al oír su audaz respuesta, Osten-Sacken les ordenó desmontar y entregar las armas, como para una ejecución inmediata. Obedecen, dispuestos a morir. En el mismo momento los rodean miles de soldados, se abalanzan sobre ellos y los capturan. Una vez consumada esta gran hazaña de armas, los moscovitas avanzan hacia el cuartel de la artillería moldava, donde los treinta hombres mantienen aún cerradas las puertas. Los soldados echan las puertas abajo y penetran; se entabla una lucha, y también los artilleros, abrumados por un número superior, son hechos prisioneros. Se los llevan a toda prisa entre insultos y amenazas de muerte. Pero ellos no reaccionan. Sólo uno, un joven alférez de 22 años, con los ojos chispeantes de rabia, se dirige al general Wrangel y exclama, descubriendo su pecho: ‘¡Aquí está mi pecho, atraviéselo con sus balas, si se atreve!’ El general no se atrevió. El alférez y sus camaradas desarmados fueron conducidos, escoltados por dos filas de bayonetas, al campamento de Osten-Sacken, fuera de las puertas de Jassy. Nadie sabe qué fue de ellos. De los tres oficiales arrestados la víspera se teme por lo general que hayan sido fusilados. Aquella misma noche los rusos cercaron el lugar donde estaba acuartelado el regimiento de infantería moldava. Pero solo encontraron a 150 hombres; los demás habían escapado. La población de Jassy prorrumpió en fuertes maldiciones contra sus protectores. Sesenta jinetes, treinta artilleros y ciento cincuenta infantes fueron capturados y desarmados por 12.000 rusos con tres baterías. Ésta es la única victoria cuyos laureles se llevan a casa los rusos de su campaña en los Principados.”

En un artículo anterior mencioné la orden de Omer Pachá de impedir la publicación del manifiesto austríaco del general Heß. Sabemos ahora por qué razones se dio dicha orden, a saber, porque la susodicha proclama exhortaba a las autoridades valacas a dirigirse exclusivamente al comandante austríaco en todos los asuntos. Omer Pachá hizo saber al general Heß que haría mejor en abstenerse de inmiscuirse en la administración civil de Valaquia, la cual pertenecía a su competencia (la de Omer Pachá). Como con su proclama solo quería sondear hasta dónde podía llegar, el general Heß se disculpó por el pasaje objetado. Para convencer a Omer Pachá de que todo había sido un error, le remitió el texto original alemán, en el cual solo se insta a las autoridades valacas a dirigirse a su ayudante en las cuestiones relativas a las tropas austríacas. El general austríaco Popovic, que el 3 de septiembre había entrado en Bucarest con la vanguardia austríaca y comenzó de inmediato a desempeñar el papel de Haynau, fue igualmente refrenado por Omer Pachá. Cuán bienvenida es la ocupación austríaca para los valacos en general puede verse en el siguiente extracto del "Daily News" de hoy:

"Muchas aldeas a lo largo del camino por donde avanzaban los austríacos han sido abandonadas por sus habitantes, que se han llevado consigo todos sus bienes mundanos, por temor a verse obligados a proporcionar víveres o medios de transporte a cambio de papel moneda, cuyo valor real asciende exactamente a la mitad de su valor nominal. En consecuencia, el pan para las tropas austríacas ha de traerse desde Bucarest, a veinte o incluso treinta millas de distancia."

El sobrio "Economist" —aludiendo, sin duda a causa de las infamias cometidas en los Principados —las consecuencias de la diplomacia inglesa— a algunos errores muy leves, en comparación, de la diplomacia americana en Europa, traza la siguiente línea de demarcación entre la diplomacia inglesa y la americana:

"No dudamos en que en América, como aquí, hay suficiente número de hombres de sentimientos elevados, que poseen un fuerte sentido del decoro y una clara idea de lo que se debe a los demás. La diferencia entre nosotros y la desgracia de nuestros primos es que, del otro lado del Atlántico, semejantes hombres ni eligen al gobierno, ni marcan el tono de la nación, ni dirigen el lenguaje de la prensa. Entre nosotros, las clases cultas y las clases superiores tienen el poder en sus manos. En los Estados Unidos gobierna la masa; es la plebe quien usurpa el nombre y el título de la nación; es ella quien dicta lo que se ha de hacer o decir; ella quien elige al gobierno y a quien el gobierno ha de servir; ella quien sostiene a la prensa y a quien la prensa ha de satisfacer; en una palabra, para ella se ha de actuar y de escribir."

Así habla el servidor de los agiotistas de la bolsa inglesa, como si la diplomacia inglesa no fuera sinónimo de infamia, como si los "gentlemen", nombrados por el señor Wilson, el editor del "Economist", y el señor Gladstone, su superior, no hubieran sido convictos ante el Parlamento como estafadores, tahúres y ladrones.

Las noticias de España son escasas. El 8 del corriente se disolvió definitivamente la Junta consultiva de Madrid. La Junta de Sevilla solo se disolvió tras una enérgica protesta contra el curso reaccionario del gobierno central. Los demócratas de Cataluña han publicado un manifiesto contra el general Prim, quien desde Turquía manifestó su conformidad con el actual gobierno para no quedar excluido del reparto del botín. Se atrajo el odio de los catalanes por el sitio del castillo de Figueras en 1843, tristemente célebre por las espantosas crueldades que cometió allí, movido por la pura rabia ante la valerosa defensa de la fortaleza por una fuerza relativamente pequeña bajo el mando de Ametller. Se calificaba entonces a aquel Prim de "un hombre ridículamente vano, al que los éxitos casuales y el nombramiento de conde y teniente general le hicieron perder la cabeza".

En la "Época" leemos que el día 7 se libró un combate en Aranjuez entre la guardia nacional y un destacamento, del que no se sabe si se componía de carlistas o de republicanos. Como el éxito de la reacción parece rápido y seguro, los periódicos contrarrevolucionarios no cesan de expresar sus temores de que las cosas en España no estén aún decididas.

De los informes recién publicados sobre la navegación y el comercio tomo el siguiente estado:

Suma total del valor declarado de la
exportación

de productos y manufacturas británicos e irlandeses

en los años 1831, 1842 y 1853:

1831

1842

1853

PAÍSES EXTRANJEROS:

£

£

£

Rusia, puertos del norte y mar Negro

1.195.565

1.885.953

1.228.405

Suecia y Noruega

115.707

334.017

556.183

Dinamarca

92.294

194.304

569.733

Prusia

192.816

376.651

579.588

Hannover y ciudades hanseáticas

3.642.952

6.202.700

7.565.493

Holanda

2.082.536

3.573.362

4.452.955

Bélgica

1.099.490

1.371.817

Francia

602.688

3.193.939

2.636.330

Portugal

975.991

947.855

1.210.411

Azores y Madeira

80.698

64.909

124.971

España e islas Baleares

597.848

322.614

1.360.719

Islas Canarias

33.282

54.554

107.638

Italia:

Territorios sardos

2.490.376

2.494.197

1.112.447

Gran Ducado de Toscana

639.794

Estados Pontificios

207.491

Nápoles y Sicilia

639.544

Territorios austríacos

637.353

Grecia

899.100

1.489.826

135.315

Turquía

2.029.305

Valaquia y Moldavia

179.510

Siria y Palestina

...

375.551

306.580

Egipto

122.832

221.003

787.111

Marruecos

426

41.952

75.257

Posesiones francesas en Senegambia

1.725

Costa occidental de África

234.768

459.685

617.764

Java y Sumatra

285.296

306.132

558.212

Filipinas

39.513

47.019

386.552

China

519.443

969.381

1.373.689

Cuba

663.531

711.938

1.124.864

Haití

376.103

141.896

133.804

Estados Unidos y California

9.053.583

3.535.381

23.658.427

México

728.858

374.969

791.940

Nueva Granada

248.250

231.711

450.804

Venezuela

248.190

Brasil

1.238.371

1.756.805

3.186.407

Uruguay

339.870

969.791

529.883

Buenos Aires

551.035

Chile

651.617

950.466

1.264.942

Perú

409.003

684.313

1.246.730

Otros países

215

7.223

912.662

Exportación total a países extranjeros

26.909.432

34.119.587

65.551.579

POSESIONES BRITÁNICAS

Islas del Canal

324.634

364.350

470.107

Gibraltar

367.285

937.719

670.840

Malta

134.519

289.304

297.906

Islas Jónicas

50.883

83.600

116.567

Sudáfrica

257.245

369.076

1.212.630

Mauricio

148.475

244.922

385.879

Indias Orientales

3.857.969

5.169.888

8.185.695

Hong Kong

...

...

357.908

Australia

403.223

998.952

14.513.700

Colonias norteamericanas

2.089.327

2.333.525

4.898.544

Indias Occidentales

2.581.949

2.591.425

1.906.639

Otras posesiones

39.431

18.675

347.787

Exportación total a posesiones británicas

10.254.940

13.261.436

33.382.202

Suma total de la exportación a posesiones británicas y al extranjero

37.164.372

47.381.023

98.933.781

El "Economist" elige el año 1842 para presentar las ventajas del librecambio desde entonces, olvidando con su acostumbrada probidad que 1842 fue un año de depresión comercial y 1853 un año de la mayor prosperidad. Si el progreso de la exportación inglesa hubiera sido producido por la fuerza milagrosa del librecambio, quedaría mejor demostrado mediante una comparación de las respectivas exportaciones a países que mantienen un severo sistema proteccionista, como por ejemplo Rusia y Francia, siendo además el primero de estos países aquel cuyas importaciones han aumentado más y que más ha estado sometido a la influencia del librecambio inglés. Ahora resulta que la exportación a estos dos países ha descendido.

En 1853 la exportación a Rusia fue de

1.106.767 libras esterlinas;

en 1831, en cambio, de

1.195.565 libras esterlinas.

En 1853 la exportación a Francia fue de

2.636.330 libras esterlinas;

en 1842, en cambio, de

3.193.939 libras esterlinas.

El valor total de la exportación británica en los siete meses que terminan el 5 de agosto de 1854, comparado con los meses correspondientes de 1853, muestra un incremento como consecuencia del alza de los precios de los metales; pero en los demás productos predominantes de la industria británica se aprecia un claro descenso, lo que prueba el siguiente cuadro:

1853

1854

Tejidos de lino

2.650.150 libras est.

2.456.953 libras est.

Hilados de lino

646.578 libras est.

581.752 libras est.

Tejidos de seda

965.345 libras est.

834.275 libras est.

Hilados de seda

132.689 libras est.

120.890 libras est.

Tejidos de lana

3.741.261 libras est.

3.731.453 libras est.

Tejidos de algodón

15.515.224 libras est.

14.762.981 libras est.

Hilados de algodón

3.897.080 libras est.

3.838.393 libras est.

El descenso en el algodón resulta tanto más sorprendente cuanto que la cantidad exportada aumentó, mientras el precio obtenido disminuía. En 1854 se exportaron 981.994.130 yardas de tejidos de algodón, sin incluir encajes ni tules, mientras que en 1853 solo se exportaron 969.293.663 yardas.

Karl Marx