ARTÍCULOS DE MARX Y ENGELS de voluntarios de Madrid. La Gaceta de Madrid anuncia que la división encargada de perseguir a los rebeldes salió de Madrid la noche del 5, compuesta de tres brigadas de infantería, una de caballería, dos baterías de artillería, una compañía de ingenieros y un destacamento de obreros de la administración militar. La división se hallaba bajo el mando del general Vista Hermosa, que, sin embargo, fue reemplazado al día siguiente por el general Bláser, ministro de Guerra. Un real decreto del 7 de julio confía el ministerio de Guerra al general San Román durante la ausencia de Bláser. La Gaceta de Madrid afirma que la mencionada división se hallaba en Tembleque y avanzaba hacia Ciudad Real por el valle del Guadiana. El mismo día, Bláser hizo pública una proclama a los soldados y oficiales sin mando del ejército rebelde invitándolos a retornar a sus banderas y prometiéndoles perdón de todo en nombre de la reina. En el Messager de Bayonne leemos lo siguiente: «Según las últimas noticias recibidas, el general O'Donnell ha hecho un movimiento en dirección a Valdepeñas. La vanguardia del ejército real estaba reunida en Tembleque. El general O'Donnell emplea su ocio en el entrenamiento de su pequeño ejército, compuesto de 2.000 caballos, seis piezas de artillería y 800 hombres de infantería».

Las proclamas de O'Donnell y Dulce son de carácter distinto: mientras una apela a la Constitución de 1837, la otra lo hace al viejo fuero castellano de insurrección frente a los reyes que hayan faltado a su juramento de coronación. Un rasgo nuevo es la formación de guerrillas republicanas en Valencia. El 6 del corriente se ha recibido una comunicación según la cual algunas ciudades y pueblos se han levantado contra el gobierno, entre otras Alcira, játiva, y Carlet. Orozco, un coronel retirado, ha penetrado en esta última ciudad al mando de una banda armada, ha confiscado todas las armas de fuego y, a través de una proclama, ha invitado a la gente a sumarse al movimiento. El gobierno ha enviado destacamentos de caballería, infantería y guardia civil para sofocar la insurrección en Valencia.

KARL MARX {Traducido del inglés, según texto de MEGA 1/13, pp. 330-333} ESCRITOS SOBRE ESPAÑA PROCLAMAS DE DULCE Y O'DONNELL New York Daíly Tribune Núm. 4.147, 3 de agosto de 1854 De nuestro propio corresponsal Londres, martes, 18 de julio de 1854 La insurrección española parece tomar un nuevo aspecto, como se ve por las proclamas de Dulce y O'Donnell, el primero de los cuales es partidario de Espartero, mientras que el segundo era un firme seguidor de Narváez y quizá, secretamente, de la reina Cristina. Convencido O'Donnell de que esta vez las ciudades españolas no se moverán por una simple revolución de palacio, exhibe repentinamente principios liberales. Su proclama está fechada en Manzanares, pueblo de la Mancha, no lejos de Ciudad Real. La proclama afirma que su objetivo es preservar el trono, aunque suprimiendo la camarilla8; la rigurosa observancia de las leyes fundamentales; la mejora de las leyes electorales y de prensa; la disminución de los impuestos; el ascenso en la administración civil por méritos propios; descentralización y establecimiento de una milicia nacional con amplia base. Propone juntas provinciales y una reunión general de las Cortes en Madrid que se encargue de revisar las leyes. La proclama del general Dulce es todavía más enérgica. Afirma: «Ya no hay progresistas ni moderados; somos todos españoles e imitadores de los hombres del 7 de julio de 1822. Retorno a la Constitución de 1837; mantenimiento de Isabel II; destierro a perpetuidad de la reina madre; destitución del ministerio actual; restablecimiento de la paz en nuestro pueblo; tal es el fin que perseguimos a toda costa, como mostraremos en el campo del honor a los traidores, a los que castigaremos por su locura culpable».

Según el journal des Débats se han interceptado en Madrid papeles y correspondencia que prueban indiscutiblemente, según se dice, que el objetivo secreto de los insurrectos consiste en declarar el trono vacante, unificar la Península ibérica en un solo Estado y en ofrecer la corona a don Pedro V, príncipe de Sajonia-Coburgo-Gotha. El tierno interés con que ha tomado The Times la insurrección española y la simultánea presencia del mencionado don Pedro en Inglaterra parecen indicar, efectivamente, que alguna nueva treta Coburgo sale a flote. La corte se halla, claro está, muy inquieta, una vez ensayadas 8. Marx usa aquí, como casi siempre, la palabra •camarilla" en castellano.