Karl Marx

[La insurrección griega -

Emigración polaca -

La alianza austro-prusiana -

Documentos sobre los armamentos bélicos de Rusia]

Del inglés.

[“New-York Daily Tribune”, núm. 4079, del 15 de mayo de 1854]

Londres, viernes 28 de abril de 1854.

Las últimas noticias auténticas procedentes de Turquía confirman plenamente las opiniones de la “Tribune” acerca de la retirada de los rusos de Kalafat, la ocupación de la Dobrudja por los rusos y el carácter de la insurrección griega.

El “Lloyd” confirma el rumor de que los rusos han levantado el cerco de Kalafat y de que la evacuación de la Pequeña Valaquia está ya concluida. Las últimas noticias llegadas a Constantinopla indican que los rusos no avanzan más, sino que, al contrario, fortifican la Dobrudja.

Sobre la insurrección griega, apareció en el “Moniteur” de ayer la siguiente carta fechada en Viena el 25 de abril:

«La insurrección griega no hace ningún progreso en el Epiro, sino que empieza a revelar su verdadero carácter. Si alguien podía creer aún que los intereses del cristianismo y de la nación fuesen algo más que un vano pretexto, la actuación de los jefes de las bandas helénicas procedentes del Reino de Grecia debe disipar todas las dudas de ese género. Son conocidas las disputas entre Grivas y Zavellas desde el comienzo de la lucha por el mando supremo de los insurrectos. Ambos jefes continúan operando por separado y aprovechan sin escrúpulos toda ocasión para perjudicarse mutuamente. En especial Grivas no ha traído a los rayas cristianos, cuyo libertador pretende ser, más que saqueo y rapiña. Los suliotas, que han resuelto prohibir la entrada en su territorio a diversos jefes helénicos, acusan especialmente a Grivas. A principios del mes pasado, este jefe pidió albergue al primado griego Derventzista y al día siguiente lo abandonó, no sin antes haber saqueado su casa y raptado violentamente a su esposa. El primado se ha dirigido a Abdi Pachá y ha solicitado permiso para ponerse bajo sus órdenes a fin de vengarse de este acto brutal. Pero fue en Mezzovo donde Grivas se distinguió realmente por su habilidad para el saqueo. Aquella ciudad, seducida por la propaganda rusa, abrió voluntariamente sus puertas al “generalísimo” Grivas. Su primer acto consistió en imponer a la población cristiana una contribución “patriótica” de 200 000 piastras. Se pagó esa suma no excesiva. Pero Grivas no se contentó con eso. Se dirigió alternativamente ya a unos ya a todos los vecinos más notables y a todas las personas acaudaladas de la ciudad, exigiéndoles que entregaran también, como donativo, todos los objetos de lujo de oro o plata que poseyeran. Este método de extorsión suscitó indignación y no resultó ni adecuado ni muy productivo. Entonces a Grivas se le ocurrió una idea que nos parece una obra maestra de rapiña. Aprovechando como pretexto la aproximación de las tropas otomanas que marchaban sobre Mezzovo, declaró que para defender la plaza sería necesario incendiar casi toda la ciudad, y en consecuencia instó a los habitantes a reunirse con sus familias en la iglesia principal de Mezzovo, donde al poco tiempo se congregaron cerca de 4 000 personas. Grivas había calculado que traerían consigo su dinero, así como sus joyas y sus objetos más valiosos, y que de este modo toda la riqueza de Mezzovo caería en sus manos. Luego los hizo salir en pequeños grupos y los entregó a sus partidarios, quienes los desvalijaron sin más trámite. Así son las hazañas del jefe griego que hasta ahora ha desempeñado el papel más importante en la insurrección del Epiro. Después Grivas opuso muy poca resistencia a los turcos. Tras incendiar la ciudad, se retiró a Acholeus, en dirección a Radovitz. Mezzovo, antaño la ciudad más floreciente del Epiro después de Janina y Berat, no es hoy más que un campo de ruinas, y sus habitantes han sido sumidos en la miseria. Sólo unas cien casas han quedado en pie.»

Reschid Pachá, ante el rumor infundado de que Kossuth y Mazzini se proponían ir a Constantinopla, declaró que no les permitiría pisar suelo turco.

Se dice que la formación de una legión polaca no ha encontrado resistencia por parte de los representantes de Francia e Inglaterra, pero ha tropezado con obstáculos de otra índole. El general Wysocki presentó a la Puerta y a Lord Redcliffe un documento con varios miles de firmas, que lo autoriza a actuar en nombre de una gran parte de la emigración polaca. Por otro lado, el coronel conde Zamoyski, sobrino del príncipe Czartoryski, presentó un documento similar, también con muchas firmas, mediante el cual otro grupo de la misma emigración lo autorizaba a actuar en su nombre. En vista de su desunión y para aunar las pretensiones de los rivales y utilizar los servicios tanto de Wysocki como de Zamoyski, el ministro inglés recomendó la formación de dos legiones polacas en vez de una.

El mariscal Paskiewitsch llegó a Jassy el 17 de abril y prosiguió el mismo día viaje a Bucarest.

Según la “Hannoverschen Zeitung”, la alianza defensiva y ofensiva concertada entre Austria y Prusia contiene los siguientes puntos principales:

«1. Austria y Prusia se garantizan mutuamente sus posesiones alemanas y no alemanas, de modo que toda violación del territorio de una sea considerada como un ataque al territorio propio.

2. Austria y Prusia se obligan a prestarse apoyo mutuo, incluso ofensivo en caso necesario, tan pronto como una de ellas considere que los intereses alemanes están en peligro y la otra comparta ese punto de vista. Los casos concretos en que deba prestarse este apoyo están previstos en un tratado particular que forma parte integrante de la convención. A fin de dar fuerza al acuerdo, se mantendrán preparados en determinadas épocas los medios bélicos adecuados. La fecha, la magnitud y la forma de la concentración de tropas quedan reservadas a acuerdos especiales.

3. Todos los aliados federales alemanes serán invitados a adherirse a esta alianza defensiva y ofensiva, que salvaguarda los intereses comunes de Alemania, y a apoyarla conforme a las obligaciones que les incumben con arreglo al Acta Federal.»

Comparando estas estipulaciones con las condiciones de las propuestas de neutralidad que el conde Nesselrode presentó a la corte de Prusia, llama la atención que ambas sean muy semejantes. Hay que señalar además que el tratado está prácticamente adaptado sólo a las exigencias de una política defensiva, mientras que todo lo relativo a una posible política ofensiva queda librado a las distintas cortes.

La Primera Cámara prusiana aprobó el 25 del corriente un proyecto de crédito por treinta millones de táleros, de acuerdo con las recomendaciones de su comisión. Las declaraciones ministeriales que el señor von Manteuffel hizo con este motivo son tan características de esa diplomacia prusiana, que oculta su impotencia interna tras frases patrióticas y una hueca sublimidad, que voy a reproducir el documento in extenso. El señor von Manteuffel dice:

«Las complicaciones entre Rusia y Turquía, y en su ulterior ampliación entre Rusia y las potencias occidentales, son de todos conocidas. El gobierno prusiano ha creído que correspondía a la posición y al interés de Prusia desenredar estas complicaciones y allanar las diferencias surgidas. Todos sus afanes y esfuerzos han fracasado, sin embargo. Una particular mala estrella se ha cernido sobre estos asuntos. Mucho de lo que bien hubiera podido conducir a un arreglo pacífico de las diferencias no ha dado resultado, en parte por no haberse hecho de manera adecuada, en parte por no haberse hecho a su debido tiempo, y así los desacuerdos se han agravado y extendido hasta desembocar en la guerra. De los esfuerzos de Prusia y Austria por conservar la paz se ha ido formando por sí mismo un hilo conductor al que una y otra vez se vuelve a anudar. Este fue el gran objetivo de la Conferencia de Viena. En esta conferencia, el gobierno ha trabajado constante e incesantemente por la paz. Ha actuado en estos esfuerzos, si bien de manera conciliadora» (como «ángel de la paz del emperador Nicolás»), «con seriedad y firmeza y con conciencia de su posición como gran potencia» (exactamente como lo ha expresado el emperador de Rusia en su correspondencia secreta). «Precisamente porque carece de interés propio» (en convertirse en una provincia rusa y cambiar de decorado) «y porque así lo reconocen las demás potencias, ha podido hablar un lenguaje enérgico y franco. Sus afanes y gestiones fueron acogidos por ambas partes unas veces con gratitud, otras con descontento. Pero esto no ha desconcertado al gobierno. La primera condición de una gran potencia consiste en la independencia. Y el gobierno prusiano ha demostrado esta independencia dando los pasos que podían conducir a la paz, sin preocuparse de si esa o aquella potencia los estimaba gratos o no» (en suma, una bonita definición de lo que debe entenderse por independencia de una gran potencia). «No obstante, después de que las circunstancias hubieran adquirido un cariz más amenazador, el gobierno ha creído que, junto a sus generales esfuerzos por la paz, tenía que fijarse particularmente en los intereses prusianos y alemanes. A este fin se ha iniciado una unión con Austria. A esta unión se adherirán igualmente los demás Estados federales alemanes, de modo que se puede contar con una actuación conjunta con Austria y el resto de Alemania. En esto reside, a juicio del gobierno, la protección más segura y eficaz de las potencias alemanas unidas. Junto a esta unión más estrecha subsiste la comunidad más amplia de Prusia y Austria con las potencias occidentales sobre la base de la Conferencia de Viena. Prusia no se ha apartado de las potencias occidentales. Diga lo que diga en contrario la prensa inglesa, el concierto con esas potencias continúa existiendo. El protocolo que manifiesta este concierto ha sido ya firmado por el enviado de Prusia, pero no puede aún ser presentado a la Cámara. En él se mantiene la posición que hasta ahora han tenido entre sí las cuatro potencias, y los esfuerzos por traer la paz continúan, aunque dos de esas potencias hayan recurrido ya a medios bélicos» (una prueba de que la guerra no es más que una maniobra ficticia y las negociaciones de paz constituyen la verdadera ocupación de los gabinetes occidentales). «Por lo que respecta a Rusia, en los últimos tiempos el gabinete de San Petersburgo ha hecho declaraciones más conciliadoras y detalladas que, si bien por ahora sólo ofrecen débiles esperanzas de paz, pueden sin embargo brindar puntos de enlace para nuevas negociaciones de paz. La prusiana

El gobierno se mostrará inclinado a las esperanzas de paz hasta el último momento. Prusia proseguirá sus esfuerzos y afanes mientras quede un solo destello de esperanza de paz. Cuando haya llegado para Prusia el momento decisivo» (Trema Byzantium! <¡Tiembla, Bizancio!>), «entonces el gobierno actuará sin demora y con toda decisión. A ese momento tiene que estar ya preparada Prusia. Su palabra será más firme cuando esté pertrechada para desenvainar la espada. Cuando estalló el conflicto entre Rusia y Turquía, las potencias occidentales comparecieron con absoluta decisión y fortalecieron a la Puerta Otomana. En este conflicto, Prusia no ha de ejercer oficio de juez. Además del derecho vulnerado de una tercera potencia, debe considerar ante todo el bienestar de su propio país. Su interés en la cuestión de Oriente es más remoto; Austria tiene un interés mucho más cercano y ha rogado encarecidamente a Prusia que no le niegue su concurso. Prusia y Austria han perseguido el fin de moderar, hacia uno y otro lado, las aspiraciones demasiado vastas que dificultan la obra de la paz. De estos esfuerzos ha surgido la conferencia de Viena, que entonces, con razón, se consideró una fortuna. El gobierno sigue aún esforzándose por no apartarse de una relación que todavía permite ejercer una influencia favorable sobre las potencias occidentales» (en favor de Rusia). «Con eso se dispone, para esas potencias, de un miembro intermedio que puede valer como portador de las esperanzas de paz. Por lo que toca al proyecto de nota comunicado al gobierno ruso por las cuatro potencias, hay que llamar la atención sobre el hecho de que, por una parte, Rusia no reconoce la conferencia y, por otra, ese proyecto de nota, como consecuencia de otras circunstancias sobrevenidas, se ha hecho inaceptable para Turquía. Mediante el novísimo protocolo de Viena» (y ésta es una revelación muy importante del señor von Manteuffel) «se ha vuelto a abrir camino a un entendimiento y se ha hecho posible mantener la guerra alejada de Prusia y de Alemania. En cuanto a la anterior exigencia de Austria de proponer a la Dieta federal la salvaguarda de una neutralidad estricta, vinculante también para Prusia, es de suyo evidente que el gobierno no ha podido aceptarla, si Prusia no quiere renunciar a su posición independiente como gran potencia y a la libertad de sus decisiones. Además, con semejante neutralidad se ofrece a las otras potencias un pretexto para adoptar una actitud hostil, si la estiman adecuada a sus fines. Hoy, merced al compromiso» (el protocolo de Viena) «de las potencias occidentales, el asunto es esencialmente distinto de como era entonces. En el caso desfavorable, ciertamente no se alcanzará la paz; pero en el caso más favorable se apartarán de nuestra patria todas las grandes calamidades que trae consigo la guerra, y esto es una ventaja grande e inestimable.» (Si alguien sabe qué hacer con esta alternativa, le felicito por su perspicacia.) «Como consecuencia de las eventualidades bélicas que se perfilan entre Rusia y las potencias occidentales tanto en el mar Báltico como en el mar Negro, Prusia, en atención a su posición de gran potencia» (más bien larga que grande) «y a su situación geográfica, tiene que prever y mantener dispuestos los medios para salvaguardar sus intereses, llegado el caso, por la fuerza de las armas. El gobierno del Estado, sin embargo, no tiene por qué rehuir el pasado» (lo cual acaso signifique, si de esto puede entenderse algo, que no se avergüenza de su pasado) «y considera una ventaja poder manifestarse abiertamente al respecto.»

Es superfluo decir que la comisión encontró sumamente satisfactoria esta declaración.

En el “Journal de Saint-Pétersbourg” se han publicado los siguientes documentos nuevos:

“Ordre du Jour <Orden del día> al departamento de policía

15 de abril de 1854

Su Majestad, el Emperador, se ha dignado ordenar la extensión de las ventajas concedidas a los rangos retirados de la Guardia y del Ejército, a aquellos soldados retirados de la marina y del tren de las guardias que, sintiéndose aún sanos y robustos, deseen prestar otro período de servicio.

Generaladjutant Galachow

Ukaz al Senado Dirigente

Para aumentar los medios de defensa de las costas del Golfo de Finlandia, hemos estimado conveniente formar una flotilla de remos de reserva y ordenamos:

1. Se formarán cuatro druschiny de remeros.

2. Estas druschiny se reunirán mediante llamamiento de voluntarios en las gobernaciones de Petersburgo, Nóvgorod, Olónetz y Twer.

3. Las medidas a tomar para la creación de esta defensa naval se encomendarán a un comité compuesto por el Presidente del Ministerio de Marina, Su Alteza Imperial el Gran Duque Constantino, y los ministros de los Dominios del Imperio, de los Bienes Imperiales y del Interior.

14 de abril de 1854

Nikolaus

Reglamento para la Defensa Naval

I. Propósito de la creación y formación de la defensa naval.

1. La defensa naval se forma para completar la flotilla de remos de reserva destinada a la protección de las costas del Golfo de Finlandia.

2. La defensa naval consta de cuatro druschiny, cuya formación y organización se encomienda al Ministro de Marina.

3. Pueden alistarse en la defensa naval personas de cualquier condición.

II. Condiciones de admisión:

4. Las personas que deseen alistarse en la defensa naval deben estar en posesión de pasaportes válidos, y los siervos necesitan un permiso especial de sus señores territoriales.

5. En San Petersburgo, los voluntarios deben presentarse personalmente en el departamento de inspección del Ministerio de Marina; en las ciudades de gobernación, ante los gobernadores; y en las ciudades de distrito, ante las autoridades de policía.

6. Los pasaportes se recogerán a cambio de la emisión de un documento de identidad uniforme. Los pasaportes se enviarán al departamento de inspección, donde sus titulares deberán presentarse personalmente. Al mismo tiempo, recibirán, si lo desean, una paga de un mes, lo cual se anotará en el documento.

7. La policía vigilará la partida de los voluntarios hacia San Petersburgo y les prestará toda la ayuda y protección necesarias para facilitar su transporte. En caso de enfermedad de un voluntario, se cuidará de él.”

(Los puntos 8 y 9 no son de interés.)

“III. Condiciones del servicio.

10. Quien desee ingresar en la defensa naval recibirá, desde el día de su inscripción en el departamento de inspección:

a) Ocho rublos de plata al mes.

b) Provisiones y raciones navales iguales a las de los militares regulares de la marina.

c) Ropas según el corte del traje campesino. Se permite a los voluntarios llevar barba y cabello à la paysanne <a la usanza campesina>.

11. El tiempo de servicio queda fijado hasta el 1 de noviembre de 1854.

12. Al expirar éste, ningún voluntario será retenido en el servicio.

13. Aquellos que sirvan con distinción serán recompensados del mismo modo que las tropas regulares.

14. Si se efectúa una presa con la participación de chalupas cañoneras, los voluntarios que sirvan en estas últimas participarán en la recompensa por la presa.

15. Si los voluntarios resultan heridos, gozarán de los mismos derechos que los militares.

16. Sus familias serán encomendadas a la asistencia de las autoridades locales y de las comunidades.

Constantino

Conde Kisselew

Conde Perowskij

Dmitrij Bibikow”

No se habría podido ofrecer una visión general de Rusia en una forma más sucinta que la que proporcionan los documentos anteriores: el emperador, los funcionarios, los siervos, las barbas à la paysanne, la policía, la defensa naval, las comunidades, las tierras y los mares: «todos los rusos».

Karl Marx