Querido Elsner:

Vuestra carta llegó aquí el lunes. Yo mismo no he llegado hasta hoy, pues he estado unos días de visita en Manchester con Engels y Lupus.

Comenzaré mi correspondencia el sábado. Caer en medio del cierre de la sesión parlamentaria «provisorial» no sería lo apropiado. El resumen de esta breve sesión constituye una entrada mejor. Desde hace dos años sólo he escrito en inglés —es decir, para la imprenta—. Al principio me costará algún trabajo el alemán.

Sabéis que redacté un periódico prusiano —bajo censura— durante todo un año. Conozco, pues, a la perfección las penas que la «Neue Oder-Zeitung» haya de padecer bajo una nueva forma de censura, y esas dificultades, la lucha soterrada contra los poderes establecidos, me interesan, en interés de dicho periódico, para trabajar.

Por lo que sé, y conozco bastante bien todas las salas de lectura importantes de Londres, la «N.O.-Z.» no se recibe en ninguna de ellas. Tenéis, pues, que enviármela por ahora directamente. Quizá consiga introducirla en alguna sala de lectura o café.

Me haríais un favor especial si, por excepción, me enviaseis un número de la «Breslauer Zeitung». Aunque Edgar Bauer me visita una vez por semana, nunca me ha hablado de su correspondencia, y yo deseaba conocer su postura a partir de un «ejemplar».

Puesto que el Parlamento cierra —y aparte de un resumen de su sesión y quizá sobre cuestiones financieras— poco importante habrá que informar, daré —si estas premisas se cumplen— en una serie de artículos sucesivos una reseña de la conducción de la guerra en Crimea hasta el momento, materia sobre la que ni aquí ni en Alemania ha llegado a mi vista nada sensato, es decir, nada crítico. Supongo, al mismo tiempo, que este tema interesará, a la vez, de la manera más general y es el que menos colisiones provoca con la censura indirecta real prusiana.

Rogándoos que transmitáis mis más cordiales saludos a vuestra esposa, a quien no conozco personalmente, quedo

Vuestro  
K. Marx