Los ojos de las clases trabajadoras están ahora completamente abiertos: empiezan a clamar: «¡Nuestro San Petersburgo está en Preston!». En efecto, los últimos ocho meses han presenciado un espectáculo extraño en la ciudad: un ejército permanente de 14 000 hombres y mujeres, subvencionado por los sindicatos y talleres de todas las partes del Reino Unido, para librar una gran batalla social por la supremacía contra los capitalistas, y los capitalistas de Preston, por su parte, apoyados por los capitalistas de Lancashire.

Cualesquiera que sean las otras formas que esta lucha social asuma en lo sucesivo, no hemos visto sino el comienzo de ella. Parece destinada a nacionalizarse y a presentar fases nunca antes vistas en la historia; pues ha de tenerse presente que, aunque a las clases trabajadoras pueda aguardarles una derrota temporal, están en acción grandes leyes sociales y económicas que, a la postre, habrán de asegurar su triunfo.

Sobre los sindicatos