Karl Marx en el New York Tribune, 1854

De los Libros Azules — Debates Parlamentarios del 6 de febrero... — La brigada irlandesa

Resumen

El Sr. I. Butt, en la sesión de ayer de la Cámara de los Comunes, anunció

«que mañana propondrá que el secretario dé lectura, a la mesa de la Cámara, de un artículo publicado en _The Times_ de hoy y de las declaraciones anteriores del _Dublin Freeman’s Journal_, que imputan a los diputados (irlandeses) de la Cámara un tráfico de cargos por dinero. Propondrá asimismo una Comisión Especial para investigar las alegaciones de tal tráfico contenidas en dichas publicaciones.»

Por qué el señor Butt se indigna únicamente ante el tráfico por dinero lo comprenderán quienes recuerden que la legalidad de cualquier otro modo de tráfico quedó zanjada durante la última sesión. Desde 1830, Downing Street ha estado a merced de la brigada irlandesa.[47] Han sido los diputados irlandeses quienes han creado y mantenido en el puesto a los ministros a su gusto. En 1834 expulsaron del gabinete a sir J. Graham y a lord Stanley. En 1835 obligaron a Guillermo IV a destituir al ministerio Peel y a restablecer la administración Melbourne. Desde las elecciones generales de 1837 hasta las de 1841, mientras en la Cámara Baja había una mayoría británica enfrentada a esa administración, los votos de la brigada irlandesa bastaban para inclinar la balanza y mantenerla en el gobierno. Fue también la brigada irlandesa la que instaló el gabinete de coalición. Con todo este poder de hacer y deshacer gabinetes, la brigada jamás ha impedido infamia alguna contra su propio país ni injusticia alguna contra el pueblo inglés. El período de su mayor poder fue en tiempos de O’Connell, de 1834 a 1841. ¿A qué se dedicó? La agitación irlandesa nunca fue otra cosa que un grito en favor de los whigs contra los tories, a fin de arrancar cargos a los whigs. Nadie que sepa algo acerca del llamado Pacto de Lichfield House[48] disentirá de esta opinión: aquel pacto por el cual O’Connell se comprometió a votar a favor de los whigs, a la vez que se le autorizaba a perorar contra ellos, a condición de que él nombrase a sus propios magistrados en Irlanda. Ya es hora de que la brigada irlandesa abandone sus aires patrióticos. Ya es hora de que el pueblo irlandés deponga su mudo odio a los ingleses y pida cuentas a sus propios representantes por sus agravios.

Notas

47. La brigada irlandesa – nombre que da Marx a la fracción de los diputados irlandeses en el Parlamento británico. En las décadas de 1830 a 1850 se componía principalmente de representantes del ala derecha del movimiento nacional, que reflejaban los intereses de la élite de la burguesía irlandesa, los terratenientes y el clero católico. Entre ellos había también funcionarios liberales irlandeses que se apoyaban en los campesinos arrendatarios acomodados. Debido al equilibrio entre tories y whigs en la Cámara de los Comunes, la brigada irlandesa, junto con representantes de la burguesía librecambista, podía inclinar la balanza en la Cámara de los Comunes e influir en la lucha en su seno, a veces incluso hasta decidir la suerte del gobierno.

48. En febrero de 1835, Daniel O’Connell, jefe de los nacionalistas burgueses irlandeses, firmó un acuerdo con representantes de los whigs en virtud del cual se comprometía a apoyarlos en la Cámara de los Comunes a cambio de algunas concesiones; en particular, se prometía puestos en el aparato administrativo a dirigentes políticos irlandeses una vez que los whigs accedieran al poder. Por su parte, O’Connell se comprometía a poner fin a la campaña por la Derogación de la Unión. El acuerdo se negoció en la casa londinense de lord Lichfield y se conoció como el Pacto de Lichfield House. Significó que los círculos liberales de la burguesía irlandesa y los medianos propietarios territoriales habían llegado a un compromiso con los políticos ingleses y habían renunciado a la lucha consecuente por la independencia de Irlanda.