PERSPECTIVAS POLÍTICAS. PROSPERIDAD
COMERCIAL. UN CASO DE INANICIÓN

Londres, 14 de enero de 1853
Al recibir sus credenciales diplomaticas como titular de Asun-
tos Exteriores, lord John Russell declaró ante los presentes que
custodiaria los sellos del Ministerio solo ad interim, y que en breve
lo dejaría en manos del conde de Clarendon. Lo cierto es que en
el Departamento del Extranjero este Russell siempre ha sido un
completo extranjero y no ha destacado por nada salvo, creo, por
una insípida compilación histórica de los tratados firmados
desde la paz de Nimega, libro que, he de confesarlo, parece al
menos tan entretenido como la «tragedia» con la que su autor
sorprendió una vez al mundo. Con toda probabilidad, a lord
John le van a confiar el liderazgo en la Cámara de los Comunes y
un asiento en el gabinete, donde es muy probable que toda su
actividad consista en elaborar la nueva Ley de Reforma. La refor-
ma parlamentaria es el ámbito de actividad tradicional de Rus-
sell desde que, con sus medidas de 1831, demostró tener mano
maestra para repartirlos rotten boroughs' entre tories y whigs.

1 Rotten boroughs, literalmente, «municipios podridos»; pueblos y aldeas de

40 ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS

Mis predicciones sobre la probable ineficacia de las tres
incorporaciones irlandesas al Ministerio para asegurarse los
votos de la «Brigada» en la causa del gobierno de coalición? se
han cumplido al pie de la letra. La actitud que últimamente han
tenido The Freeman s Journal y The Tablet —el tono de las cartas y
declaraciones de los señores Lucas, Moore y Duffy- y la resolu-
ción adoptada contra los señores Sadleir y Keogh en la última
reunión de la Tenant-Right Association [Asociación por los
Derechos del Arrendatario] bastan para indicar que la adminis-
tración de Aberdeen solo dispondrá de una pequeña fracción
de las huestes de Irlanda.

Es bien sabido que lord Aberdeen, actual jefe del gabine-
te, va a ocupar su escaño en la Cámara de los Lores. Ahora
bien, en un discurso recientemente pronunciado en Man-
chester en el banquete ofrecido al nuevo embajador3, el
señor Ingersoll, el señor Bright* aprovechó la ocasión para
explicar que la supresión total de la Cámara de los Lores es
conditio sine qua non para el «avance» de la clase media indus-
trial. Es posible que la primera declaración oficial de la escue-

Inglaterra escasamente o nada poblados que desde la Edad Media tenían derecho a
contar con representación parlamentaria. A partir de 1832, una serie de reformas
electorales -la nueva Ley de Reforma, o Reform Bill- les privó de ese derecho.

2 «Brigada [Irlandesa] », grupo de parlamentarios independentistas irlandeses.
Los whigs, laboristas, prometieron incorporar a Asuntos Exteriores a tres de ellos
John Sadleir y los diputados Keogh y Monsell- para derrotar a los tories, conser-
vadores, y formar un gobierno de coalición. Según algunas fuentes, John Sadleir
es el modelo en que se inspiró Charles Dickens para crear el personaje del
estafador Merdle, de La pequeña Dorrit.

3 De Estados Unidos.

4 John Bright (1811-1889) fue un político británico radical, cuáquero y defen-
sor del liberalismo. Conocido por formar, junto a R. Cobden y G. Wilson, la Anti-
Corn Law League en 1838, que conseguiría abolir las leyes proteccionistas de la
producción del maíz en Gran Bretaña e Irlanda en 1846. Reconocido como uno
de los más grandes oradores políticos de su generación, mantuvo un asiento en la
Camara de los Comunes desde 1843 hasta la fecha de su muerte.

la de Manchester5 desde la formación de ese Ministerio de
Coalición sirva para que lord Aberdeen se dé cuenta por fin de
en qué ha quedado esa democracia que lord Derby ha encogi-
do tanto.

Así que la guerra de partidos que según un animoso perio-
dista de The Times había terminado para siempre ha rebrotado a
pesar de que la Era del Milenio” haya empezado con la suspen-
sión del Parlamento hasta el próximo 10 de febrero.

La continuación y aumento de la prosperidad industrial y
comercial fueron unánime y ruidosamente proclamados al
comenzar el nuevo año y confirmados por la publicación de las
rentas públicas hasta el día 5 del corriente, por las ganancias de
la Cámara de Comercio en el mismo mes y en los once meses
que concluyen el 5 de diciembre, por los informes de la Inspec-
ción de Factorías y, finalmente, por las circulares anuales sobre
comercio que se publican cada año y ofrecen una visión general
de todas las transacciones comerciales del año anterior.

Los ingresos por impuestos directos muestran unos incre-
mentos anual de 978.926 y trimestral de 702.776 libras esterli-
nas. A lo largo del año, todas las partidas aumentan excepto
Aduanas. La suma total ingresada por la Hacienda Pública
asciende a 50.468.193 libras esterlinas.

Los Impuestos indirectos, que se supone que son indicativos del
bienestar de los ciudadanos, sumaron 13.093.170 libras el año

3 Escuela económica y movimiento social y político librecambista y antiimpe-
rialista. Nació en Manchester en la primera mitad del siglo xix.

6 Edward Smith-Stanley (1799-1869), líder del partido conservador y tres veces
primer ministro.

7 En el original MillenniumEra. Es una expresión secular que hunde sus raíces en
la teología cristiana. Originalmente remite al reino de mil años posterior a la segun-
da venida de Cristo, después del Apocalipsis. En el contexto socio-político del artícu-
lo hace referencia a un período de justicia, alegría, paz y serenidad en el mundo.

42 ARTICULOS PERIODISTICOS

que finalizó el 5 de enero de 1852. En el año que ha finalizado
el 5 de enero de 1853 han sumado 13.356.981 libras.
La partida Pólizas, que indica el aumento de la actividad

comercial,
dejó en 1851-1852 ise 5.933.549
y en elaño 1852-1853 wee 6.287.261

Las ganancias de la Camara de Comercio del mes pasado y de los
once meses que finalizaron el 5 de diciembre de 1852 fueron:

1852 1851 1850
Valor de
las exportaciones del mes
que terminó el 5 de dic. 6.102.694 5.138.216 5.362.319

Los once meses que
terminaron el 5 de dic. 65.349.798 63.314.272 60.400.525

Es decir, se ha producido un incremento de casi un millón de
libras el mes en cuestión y de más de dos millones en los últimos
once meses. Sin conocer el valor total de las importaciones, no
sabemos si las exportaciones lo igualan o sobrepasan.

Pasando a los informes de la Inspección de Factorías, en el
presentado por el señor Horner, inspector del distrito de Lan-
cashire, sobre el medio año anterior al 31 de octubre de 1852,
que acaba de hacerse público, se puede leer lo siguiente:

En mi distrito se han producido muy pocos cambios el pasado
año en lo que concierne a las fábricas de lana, seda y estambre, y
las de lino siguen como estaban el 1 de noviembre de 1851. Sin

embargo, el incremento de las factorías de algodón ha sido muy
grande. Sin contar las que hoy están desocupadas (aunque, con
toda probabilidad, muchas de ellas pronto volverán a entrar en
funcionamiento, y en especial aquellas de las que no se ha retira-
do maquinaria), en los dos últimos años se habrán puesto en
marcha por primera vez unas 129, lo que supone otros 4.023
caballos de potencia; y en las ya existentes se han incorporado 53
adiciones, es decir, otros 2.090 caballos de potencia; de manera
que se ha producido un incremento de 6.113 caballos de poten-
cia, lo que probablemente haya dado empleo a no menos de
24.000 trabajadores más dentro del sector algodonero. Y eso no
es todo, porque actualmente se están construyendo nuevas facto-
rías. En un área limitada como la comprendida entre las localida-
des de Ashton, Staleybridge, Oldham y Lees, habrá otras once
con una potencia agregada de 620 caballos. Dicen que a los fabri-
cantes de maquinaria los encargos los superan; y el propietario
de una factoría muy inteligente y observador me ha dicho hace
poco que muchas de las edificaciones que ahora se están erigien-
do probablemente no entren en funcionamiento antes de 1854
por la imposibilidad de que les llegue la maquinaria. Pero, por
grande que sea el aumento de las cifras de ingresos citadas ante-
riormente y las que darán mis colegas, no reflejan en modo algu-
no el aumento total; porque existe una enorme y muy fértil causa
del incremento de la producción de la que es muy difícil obtener
datos. Me refiero a las últimas mejoras de los motores de vapor,
gracias a las cuales la vieja maquinaria e incluso la nueva desarro-
llan una cantidad de trabajo muy superior a su potencia nominal
en caballos y que va mucho más allá de lo que hasta ahora se
creía posible.

El señor Horner cita a continuación una carta del señor

44 ARTICULOS PERIODISTICOS

Nasmyth, eminente ingeniero civil de Birmingham, en la que se
describe el aumento de potencia que se consigue al trabajar con
motores de mayor velocidad adaptandoles los dobles cilindros
de alta presión de Woolf, mejora con la cual se consigue realizar
al menos un cincuenta por ciento más de trabajo aun emplean-
do exactamente los mismos motores que antes.

Por un resumen de los informes de todos los inspectores,
parece que en el año que concluyó el 31 de octubre de 1852 el
número total de nuevas factorías en funcionamiento era de 229,
con una potencia por vapor de 4.771 caballos y una potencia
por agua de 586 caballos, a lo cual hay que sumar las ampliacio-
nes, 69, de factorías ya existentes, con una potencia por vapor
de 1.532 caballos y una potencia por agua de 28 caballos, lo cual
da un enorme global de 6.917 caballos de potencia.

Si revisamos a continuación las circulares sobre el comercio
anual, veremos que todas transmiten el mismo ánimo entusiasta
con que The Times predecía la Era del Milenio de la política, y que lo
hacen en todo caso con ventaja, porque se basan en datos y no en
meras expectativas, aunque no se refieran más que al último año.

Los agricultores no tienen motivo de queja. Al empezar el
año, el precio medio semanal del trigo era de 37 con 2, al termi-
nar, de 45 con 11. El aumento de los precios del grano se ha
visto acompañado de una subida del precio del ganado, la
carne, el queso y la mantequilla.

En agosto de 1851 se produjo una bajada de los precios sin
precedentes -sobre todo de los del café y el azúcar- que no cesó
en todo el año porque el pánico reinante en Mincing Lane? no

8 Conocida calle londinense históricamente vinculada al comercio colonial. En el
siglo XIX fue el mayor espacio de venta de té y especias en Londres. Dickens retrataría su
peculiararoma en Nuestro común amigo (Our Mutual Friend), señalando que al pasear por
Mincing Lane uno tenía «la sensación de haber abierto el cajón de una farmacia».

llegó a su punto culminante hasta el primer mes del pasado
año. Las circulares anuales indican ahora una considerable subi-
da de los precios de la mayoría de los artículos de producción
extranjera y en especial de productos de las colonias como el
azúcar, el café, etcétera.

Lo sucedido con las materias primas se puede deducir de la
siguiente circular de los señores Hughes y Ronald:

El estado del comercio de la lana ha sido a lo largo de todo el año
satisfactorio en grado sumo. [...] La demanda doméstica de lana
ha sido anormalmente elevada [...]. La exportación de artículos
de lana y estambre se ha producido a gran escala y ha sido inclu-
so mayor que la del año 1851, que fue la mayor de la historia
[...]. Los precios han ido subiendo paulatinamente, pero solo en
el último mes se ha producido una subida importante y se puede
decir que actualmente son un 15 o un 20 por ciento superiores a
los del año pasado.

Los señores Churchill y Sim afirman:

El sector de la madera ha participado en gran medida de la pros-
peridad comercial del país en 1852. [...] La importación a Lon-
dres ha pasado de 1.200 cargamentos en 1852, y es muy parecida
a la de 1851. En ambos años se ha incrementado un 50 por cien-
to con respecto a los precedentes, donde la media de cargamen-
tos llegados a Londres era de 800. Pero, mientras que la cantidad
de madera talada ha seguido estable a lo largo de varios años, el
empleo de tablones, listones, etcétera, o de madera serrada ha
cobrado gran impulso durante 1852, en el que se han utilizado

6.800.000 piezas por las 4.900.000 que de media se venían utili-
zando.

46 ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS

En lo que se refiere a la piel, los señores Powell y compañía
dicen:

El año que acaba de concluir ha sido sin duda muy favorable
para las fábricas de piel en casi todos los aspectos. A primeros de
año, las materias primas estaban a muy bajo precio pero, por
determinadas circunstancias, la piel ha aumentado mucho más
su valor que en los últimos años.

El comercio del hierro es particularmente floreciente. Este
metal ha pasado de 5 libras por tun? a primero 10 libras y 10
peniques y últimamente a 12. Es también probable que suba a
15 libras, y que sea cada vez mayor el número de hornos que se
pongan en marcha.

Sobre la navegación, los señores Offor y Gamman afirman:

Elaño que acaba de concluir ha visto una notable actividad de la
navegación británica gracias principalmente al estímulo que ha
supuesto el descubrimiento de oro en Australia. [...] Los carga-

mentos han aumentado de forma generalizada.

Lo mismo ha ocurrido en la industria naviera. Con relación a
este sector, la circular de los señores Tonge, Currie y Co. de
Liverpool señala:

En ninguna otra ocasión habíamos podido hablar tan favorable-
mente de la venta de barcos en este puerto, tanto en lo que se
refiere al tonelaje vendido como al precio obtenido; los precios

9 Tun, antigua medida de capacidad inglesa que equivalía a 956 litros, un tonel
de vino, casi un metro cúbico. Su etimología es la misma que la de ton, «tonelada»,
la unidad de peso.

de los barcos coloniales han subido por lo menos un 17 por cien-
to el pasado año, y la tendencia es continua y ascendente, mien-
tras que las existencias se han reducido a 48 veleros, frente a los
76 de 1852 y a los 82 de 1851, y no se espera que aumenten de
manera inmediata. [...] El número de barcos que llegaron a
Liverpool a lo largo del año y se vendieron fue de 120, lo que
equivale a 50.000 toneladas. 39 han sido botados o estás en pro-
| ceso de construcción en nuestro puerto, con un desplazamiento
| total de 15.000 toneladas, frente a los 23 bancos y 9.200 toneladas
de 1851. El número de vapores construidos o en proceso de
construcción en esta ciudad asciende a 13, lo que suma un total
de 4.050 toneladas. [...] En cuanto a los veleros de hierro, la
característica más notable del sector en Liverpool es el favor cada
| vez mayor de que gozan entre los compradores, y que tiene a los
navieros de aquí, del Clyde, de Newcastle y de todas partes, ocu-
pados como nunca.

En cuanto a los ferrocarriles, los señores Woods y Stubbs escri-
ben:

Los beneficios nos hacen concebir las más optimistas expectati-
vas y superan con mucho todos los cálculos previos. Los de la
pasada semana muestran que se han construido más de 550 kiló-
metros -un 51 o 52 por ciento- y que el tráfico ha crecido en
41.426 libras esterlinas, es decir, un 14 por ciento.

Por último, la circular de los señores Du Fay y Co. (Manchester)
recoge las considerables transacciones con la India y China del
mes de diciembre de 1852. Estos señores afirman además que la
abundancia de dinero ha favorecido las transacciones con los
mercados más lejanos y ha permitido a los inversores compen-

48 ARTICULOS PERIODISTICOS

sar las pérdidas de producción y mercancías que sufrieron en la
primera parte del año.

Hoy son varias las tierras y minas recientes, y otros proyectos, que
atraen a los especuladores.

Los informes de la Inspección de Factorías demuestran la pros-
peridad de las regiones manufactureras en general y de los dis-
tritos algodoneros en particular. En relación con la manufactura
del algodón, los señores John Wrigley e Hijo de Liverpool afir-
man lo siguiente:

Visto como prueba de la prosperidad general del país, el progre-
so de la industria del algodón el año que ahora termina ofrece
unos resultados de lo más gratificantes. [...] Ha deparado
muchos detalles sorprendentes, pero ninguno más destacado y
notable que la extraordinaria facilidad con que ha desarrollado
una actividad tan insólitamente grande como para necesitar más
de tres millones de fardos -la producción de los Estados Unidos
de América-. [...] En muchas regiones se llevan a cabo prepara-
tivos para ampliar las fábricas y cabe esperar que en el año veni-
dero la cantidad total de algodón sea mayor que ningún otro.

La mayoría de los otros sectores de la industria están en la
misma situación. Los señores McNair, Greenhow e Irving de
Manchester dicen:

Hablamos de Glasgow por sus industrias del algodón y del hierro;
de Huddersfield, Leeds, Halifax, Bradford, Nottingham, Leices-
ter, Sheffield, Birmingham, Wolverhampton, etcétera, por la gran
prosperidad de que parecen disfrutar sus diversas industrias.

Las únicas excepciones a la prosperidad general son el comer-
cio de la seda y los cardadores de lana de Yorkshire. La situación
general del sector tal vez lo resuman las siguientes palabras de
una circular de Manchester:

Tememos el exceso de especulación más que la inactividad o la
falta de medios.

Entre tanta prosperidad universal, el Banco de Inglaterra ha
dado recientemente un paso que ha causado una consternación
generalizada en el mundo del comercio. El 22 de abril de 1852
esta institución bajó el tipo de descuento al 2 por ciento. La

mañana del 6 de enero de 1853 anunció que este tipo pasaría
del 2 al 2,5 por ciento, un incremento de tasas del 25 por ciento.
Algunos han intentado explicar este incremento por las cargas

que recientemente han contraído los grandes contratistas ferro-
viarios, que, como es sabido, guardaban facturas que ahora
empiezan a salir a la luz en grandes cantidades.

Otras instancias, como por ejemplo The London Sun, opinan
que, a su vez, el Banco de Inglaterra pretendía obtener ventaja
de la prosperidad reinante con un incremento de los descuen-
tos. La normativa ha sido rechazada en su conjunto por estar
«fuera de lugar». Con el fin de valorarla en su justa medida reco-
jo a continuación unos datos publicados por The Economist:

50 ARTICULOS PERIODISTICOS

BANCO DE INGLATERRA
1852 Oro Garantias Tipo de
descuento
minimo
22 de abril 19.587.670 23.782.000 reducido al
2 por ciento
24 de julio 22.065.349 24.013.728 2 por ciento

18 de diciembre 21.165.224 26.765.724 2 por ciento

24 de diciembre 20.794.190 27.545.640 2 por ciento

1 de enero 20.527.662 29.284.447 2 por ciento,
subió al 2,5 por
ciento el 1 de enero

Hoy, como vemos, el Banco de Inglaterra guarda un millón de
libras esterlinas en oro más que en abril de 1852, mes en que el
tipo de interés se redujo al 2 por ciento. Pero la diferencia es
muy acusada entre uno y otro momento; porque ha cambiado
con relación a los movimientos de oro y ha pasado de ascender
suavemente a sufrir altibajos. La afluencia de oro es peculiar-
mente alta y el mes pasado se superaron todas las importaciones
de América y Australia. Además, en el mes de abril había en
garantía cinco millones y medio menos de libras que actualmen-
te. Por consiguiente, en abril de 1852, la oferta de capital presta-
ble era mayor que la demanda, mientras que ahora ocurre lo
contrario.

La emigración de oro se ha visto acompañada de un marca-
do declive de los intercambios con el extranjero, circunstancia
que en parte hay que achacar al considerable aumento de los

precios de la mayoría de los artículos importados y en parte a la
gran especulación en este terreno. Hay que añadir a esto la
repercusión en la agricultura de un otoño y un invierno poco
favorables, las lógicas dudas y temores respecto a las próximas
cosechas y, como consecuencia, las grandes operaciones de
importación de harinas y cereal. Por último, los capitalistas
ingleses han invertido fuertes sumas en la fundación de compa-
nías y líneas ferroviarias y otros proyectos empresariales en Fran-
cia, Italia, Suecia, Noruega, Dinamarca, Alemania y Bélgica, y
participan en la estafa generalizada que se está produciendo en
la Bolsa de París. Por tanto, las acciones de Londres son ahora
más abundantes en todos los mercados de Europa que en nin-
gún período anterior y, en consecuencia, se ha observado una
caída ininterrumpida de los tipos de cambio. El 24 de julio, la
libra esterlina se cambiaba en París por 25 francos y 30 cénti-
mos; el 1 de enero bajó a 25 francos.

Como la demanda de capital ha aumentado en proporción a
la oferta, la última medida del Banco de Inglaterra parece per-
fectamente justificada. Se proponía atajar la especulación y la
fuga de capitales, pero me atrevo a predecir que no tendrá el
menor efecto.

A los lectores que nos hayan acompañado tan largo trecho a
través de los testimonios de la creciente prosperidad de Inglate-
rra les pido que se paren un momento a considerar la historia
de Henry Morgan, un pobre fabricante de agujas que partió de
Londres rumbo a Birmingham en busca de trabajo. Para que
nadie me tache de exagerado, copio a continuación literalmen-
te la noticia publicada en The Northampton Journal:

Muerte por indigencia, Cosgrove. A eso de las nueve de la mañana
del lunes, dos trabajadores que se guarecían de la lluvia en un

solitario granero propiedad del señor T. Slade, de la parroquia
de Cosgrove, se vieron sorprendidos por unos gemidos que,
como finalmente descubrieron, procedían de un pobre hombre
que se encontraba tirado en un agujero excavado en el suelo en
estado de extremo agotamiento. Se dirigieron a él amablemente
y le ofrecieron parte de su desayuno, pero al no recibir respuesta
le tocaron y comprobaron que estaba casi frío. Fueron en busca
del señor Slade, que estaba cerca, y, transcurridos unos minutos,
este caballero mandó preparar un carro con un lecho de paja, y
un mozo trasladó al hombre al hospicio para pobres de Yardley-
Gobion, que se encuentra a poco menos de dos kilómetros de
distancia, y al que llegaron justo antes de la una en punto. El
hombre, sin embargo, expiró un cuarto de hora después. La
pobre criatura, de tan famélica, mugrosa y harapienta como esta-
ba, era un espectáculo espantoso. Al parecer, la tarde del jueves
día 2 el funcionario de asistencia de Stoney-Stratford le acusó de
vagabundeo y le ordenó pasar la noche en el hospicio de Yardley.
Después de recorrer caminando los cinco kilómetros cuesta arri-
ba hasta Yardley, el hombre fue admitido como le correspondía;
le dieron de comer, mostró gran apetito y suplicó que le permi-
tieran quedarse el día y la noche siguientes. Le acogieron y aban-
donó finalmente el hospicio el sábado por la mañana temprano
después del desayuno (muy posiblemente fuera su última comi-
da en este mundo) para regresar a Stratford. Es probable que,
encontrándose débil y con los pies doloridos -tenía una herida
en un talón-, se alegrara al ver el primer refugio agradable que
pudo encontrar: un cobertizo abierto entre otras construcciones .
de una granja situada a menos de medio kilómetro del camino
de portazgo. Allí lo encontraron, tendido sobre la paja, el lunes
día 6 al mediodía, y, como no deseaban alojar a un desconocido,
le pidieron que se marchase. Él suplicó que le dejaran quedarse

un poco más y se marchó a eso de las cuatro, para buscar otra vez
a la caída de la noche un lugar cercano donde guarecerse y des-
cansar. Llegó finalmente al solitario establo, al que faltaba una
parte del tejado, que tenía la puerta abierta y apenas resguardaba
del frío, y donde se metió en el agujero en que estuvo tendido sin
comida otros siete días hasta que lo descubrieron, como ya hemos
dicho, la manana del día 13. El desgraciado había recibido de sus
padres el nombre de Henry Morgan, era fabricante de agujas,
tenía entre treinta y cuarenta años y era de complexión fuerte.

Es apenas concebible un caso más espantoso. Un hombre fuer-
te, robusto y en la flor de la vida emprende un largo peregrinaje
al martirio desde Londres hasta Stoney-Stratford... Sus desespe-
radas peticiones de socorro a la «civilización» que le rodea, sus
siete días de ayuno, el brutal abandono por parte de sus congé-
neres los hombres, su búsqueda de un refugio y su verse arras-
trado de un lugar a otro, la suprema inhumanidad del tal Slade
y la paciente y miserable muerte del hombre exhausto forman
una imagen que nos deja en la más completa estupefacción.

Y ¡¡¡por supuesto que violó los derechos de propiedad al bus-
car cobijo en el cobertizo y en el solitario establo!!!

Cuéntenle este caso de muerte por inanición en medio de
tanta prosperidad a un gordo hombre de la City londinense y
les responderá con las mismas palabras que The London Econo-
mist publicó el 8 de enero:

Es, por tanto, un placer comprobar que con el Libre Comercio
todas las clases florecen, sus energías despiertan ante las expecta-
tivas de recompensa, todas mejoran su producción y todas y cada
una obtienen un beneficio.