Karl Marx

Michail Bakunin

Traducción del inglés.

[«The Morning Advertiser» del 2 de septiembre de 1853]

Al redactor del «Morning Advertiser»

Londres, 30 de agosto de 1853

Señor:

Los señores Herzen y Golowin han tenido a bien poner en relación la «Neue Rheinische Zeitung», que dirigí en 1848 y 1849, con las polémicas que entre ellos y «F. M.» <«Francis Marx»> se sostienen acerca de Bakunin. Informan al público inglés que la calumnia contra Bakunin tuvo su origen en aquel periódico, el cual se habría atrevido incluso a invocar a George Sand como testigo. Aunque no hago mayor caso de las insinuaciones de los señores Herzen y Golowin, sírvase permitirme exponer los hechos reales de este caso, ya que ello puede contribuir a esclarecer la cuestión suscitada en torno a Michail Bakunin:

El 5 de julio de 1848, la «Neue Rheinische Zeitung» recibió de París dos cartas —una de ellas era la correspondencia autógrafa de la agencia Havas y la otra una correspondencia privada procedente de un emigrado polaco por completo ajeno a dicha firma—, en las que se afirmaba que George Sand estaba en posesión de documentos que comprometían a Bakunin en el sentido de que, en fecha reciente, había entablado relaciones con el gobierno ruso.

La «Neue Rheinische Zeitung» publicó el 6 de julio la carta de su corresponsal parisino <August Hermann Ewerbeck>.

Bakunin, por su parte, declaró en la «Neue Oder-Zeitung» (periódico de Breslau) que ya antes de aparecer
la correspondencia de París en la «Neue Rheinische Zeitung» se habían difundido subrepticiamente en Breslau rumores semejantes, que estos partían de las legaciones rusas y que él no podía rebatirlos mejor que apelando a George Sand. La carta de Bakunin a George Sand se publicó simultáneamente con su declaración. Tanto la declaración como la carta fueron reproducidas de inmediato por la «Neue Rheinische Zeitung» (véase la «Neue Rheinische Zeitung» del 16 de julio de 1848). El 3 de agosto de 1848, la «Neue Rheinische Zeitung» recibió, por mediación del señor Koscielski, una carta de George Sand dirigida al redactor de la «Neue Rheinische Zeitung», que fue publicada ese mismo día con las siguientes observaciones introductorias:

«En el número 36 de este periódico reprodujimos un rumor que circulaba en París, según el cual George Sand poseería documentos que presentaban al emigrado ruso
Bakunin
como agente del emperador Nicolás. Publicamos esta afirmación porque nos había llegado simultáneamente de dos corresponsales completamente desconocidos entre sí. Con ello no hicimos más que cumplir el deber de la prensa de someter a severa vigilancia a los personajes públicos, brindando al mismo tiempo al señor Bakunin la oportunidad de desmentir una sospecha que, en ciertos círculos de París, se había despertado efectivamente contra él. Reprodujimos asimismo de la ‘Neue Oder-Zeitung’ la declaración del señor Bakunin y su carta a George Sand, sin aguardar siquiera a que él lo solicitara. Comunicamos ahora, en traducción literal, una carta de George Sand dirigida a la redacción de la ‘Neue Rheinische Zeitung’, con lo cual este asunto queda completamente zanjado» (véase la «Neue Rheinische Zeitung», 3 de agosto de 1848).

En la segunda quincena de agosto de 1848, estando yo de paso por Berlín, me entrevisté allí con Bakunin y reanudé la íntima amistad que nos había unido antes del estallido de la Revolución de Febrero.

En su número del 13 de octubre de 1848, la «Neue Rheinische Zeitung» atacó al ministerio prusiano por haber expulsado a Bakunin y haberlo amenazado con entregarlo a Rusia si osaba pisar de nuevo territorio prusiano.

En su número del 15 de febrero de 1849, la «Neue Rheinische Zeitung» publicó un artículo de fondo sobre el folleto de Bakunin «Llamamiento a los eslavos», que comenzaba con estas palabras: «
Bakunin es amigo nuestro
. Pero ello no nos impedirá someter su folleto a una crítica rigurosa.»

En mis cartas sobre «Revolución y contrarrevolución en Alemania», dirigidas al «New-York Daily Tribune», fui, que yo sepa, el primer autor alemán que tributó a Bakunin el respeto que merecía por su participación en nuestro movimiento y, en particular, en la insurrección de Dresde, estigmatizando al mismo tiempo a la prensa y al pueblo alemanes por la forma sumamente cobarde en que lo entregaron a sus enemigos y a los de ellos.

En cuanto a «F. M.», quien parte de la idea fija de que las revoluciones en el continente favorecen los planes secretos de Rusia, tendría que condenar, si pretendiera ser consecuente, no solo a Bakunin, sino a todos los revolucionarios de Europa como agentes rusos. A sus ojos, la revolución misma es un agente ruso. ¿Por qué no habría de serlo Bakunin?

Karl Marx