Karl Marx LA GUERRA EN BIRMANIAª Londres, viernes 15 de julio de 1853.

Por el último correo terrestre de la India se recibió la noticia de que los embajadores binnanos han rechazado el tratado propuesto por el general Godwin. El general les concedió 24 horas más para reflexionar, pero los-binnanos se marcharon antes de que trascurrieran diez. Parece inevitable una tercera edición de •la interminable guerra de Binnania. De todas las expediciones bélicas de los ingleses en el este, ninguna fue emprendida por motivos menos justificados que las dirigidas contra Binnania. No había peligro de invasión posible de ese lado, como lo había del noroeste, puesto que Bengala está separada de Birmania por una cadena de montañas que las tropas no pueden atravesar. Para hacer la guerra a Birmania el gobierno de la India se -ve obligado a ir por mar. Hablar de agresiones marítimas por parte de los birmanos es tan ridículo, como absurda-sería la idea de que sus juncos costeros pudiesen hacer frente a los barcos de guerra de la compañía. La afirmación de que los yanquis tienen enérgicas propensiones anexionistas respecto de Pegú, no es confirmada por hechos. Por lo tanto no queda más argumento que la necesidad de empleo de una aristocracia menesterosa, la de crear, como dice un escritor inglés, "un verdadero asilo de casta, Hampton Courtb en el este". La primera guerra de Binnania (1824-26) se inició bajo la quijotesca administración de lord Arnherst, y aunque duró poco más de dos años, agregó trece millones a la deuda de la India. El mantenimiento ·de las colonias orientales en Singapur, Penang y a Este artículo forma parte de la sección de política internacional que Marx escribía para el New-York Daily Tribunee. El títul9 completo de la misma es "La guerra en Birmania -el problema rusouna curiosa correspondencia diplomática". b Hampton-Court: palacio cerca de Londres, sobre el Támesis; desde el siglo XVI hasta el XVIII fue residencia de los reyes ingleses. Malaca, sin contar la paga a las tropas, ocasiona un exceso anual de gastos, por encima de los ingresos, que llega a 100.000 libras. El territorio arrebatado a los birmanos en 1826 cuesta otro tanto. El territorio de Pegú es más ruinoso aún. Entonces, ¿por qué rehuye Inglaterra la guerra en Europa, más necesaria, como ahora contra Rusia, y cae, año tras año, en las guerras más temerarias en Asia? La deuda nacional la ha hecho temblar en Europa; los gastos de las guerras asiáticas se cargan a los hindúes. Pero puede esperarse que la inminente desaparición de los ingresos del opio en Bengala, unida a los gastos de otra guerra de Birmania, ocasionarán una crisis tal en el erario de· la India, que provocará una reforma del Imperio de la India, más completa que todos los discursos y folletos de los reformadores parlamentarios de Inglaterra. Escrito el 15 de julio de 1853. Publicado en el New• York Daily Tribune, núm. 3.833, del 30 de julio de 1853.