La prensa y la cuestión oriental. -
El manifiesto del zar. -
Dinamarca

Karl Marx

["New-York Daily Tribune", núm. 3847, del 16 de agosto de 1853]

Londres, martes, 2 de agosto de 1853

El tráfico de coches de alquiler de Londres se ha reanudado. El *cabby* (cochero de alquiler) abandonó el pasado sábado la resistencia pasiva. Entretanto, el Parlamento prosigue con la demolición de su propia gran obra legislativa de la sesión parlamentaria, eliminando así, paso a paso, cualquier *casus belli* entre el *cabby* y la Cámara de los Comunes.

El viernes, el proyecto de ley de la India pasó su última lectura, después de que fueran rechazadas las propuestas del gobierno de aumentar los salarios de los directores y del presidente, quedando los de este último reducidos a 900 libras esterlinas y a 1.000, respectivamente. La reunión extraordinaria del Consejo de Administración de la Compañía de las Indias Orientales, celebrada el viernes, ofreció un espectáculo sumamente lastimoso. Las exclamaciones y discursos desesperados revelaban con toda claridad los temores de los honorables accionistas de que el Imperio Indio probablemente había dejado ya de ser su propiedad por mucho tiempo. Uno de los muy honorables caballeros manifestó su intención de presentar a la Cámara de los Comunes una resolución que rechazara el actual proyecto de ley y expresara la negativa de los accionistas y directores a desempeñar el papel que les había sido asignado por la medida del gobierno. ¡Los honorables accionistas y directores de la Compañía de las Indias Orientales en huelga! ¡Realmente muy impresionante! La abolición del monopolio de la sal de la Compañía de las Indias Orientales por la Cámara de los Comunes británica fue el primer paso de esta para traer las finanzas de la India a su propia administración.

El proyecto de ley de la milicia costera pasó ayer por la sesión de la comisión. El objetivo de esta medida es establecer un cuerpo de 10.000 hombres para la defensa de las costas británicas, que recibirá anualmente cuatro semanas de instrucción. Recibirán, al igual que la milicia, una prima de enganche de 6 libras esterlinas. Su tiempo de servicio quedará limitado a cinco años en tiempos de paz y a seis años en caso de amenaza de estallido de guerra. Cuando sean convocados, recibirán la paga de un marinero completo, más dos peniques diarios adicionales durante el último año. En tiempos de paz, a los hombres no se les permitirá alejarse a más de 50 leguas de la costa, y en caso de peligro, a no más de 100 leguas.

Anoche tuvo también lugar la tercera lectura de la *Irish Landlords and Tenants Bill* (Ley de los propietarios y arrendatarios irlandeses). Se añadió una modificación importante a favor de los arrendatarios, a saber, la prohibición al propietario de embargar y vender el grano del arrendatario aún en la mies.

El señor Cobden ha publicado un folleto sobre el origen de la guerra birmana.

En Francia, el temor a una mala cosecha es tan grande que el gobierno de Luis Bonaparte ha negociado con la corporación de panaderos de París una pequeña rebaja del precio del pan durante la primera quincena de agosto, pese al encarecimiento constante de la harina en la *Halle aux blés*. Los panaderos serán indemnizados mediante una subida de precios posterior.

«Esto —dice *The Economist*— es una conspiración por parte del gobierno francés para hacer creer a la población que la cosecha no es tan mala, aunque así sea en realidad.»

Día a día, las columnas de los periódicos se ven inundadas de informaciones contradictorias sobre las cuestiones orientales, fabricadas en Viena y Berlín, en parte por agentes rusos, con el fin de engañar a la opinión pública francesa y británica sobre las medidas de Rusia, pero en parte también por orden expresa de París, con fines especulativos bursátiles. Una declaración en el *Morning Post* de hoy llamaría la atención si no fuera porque el órgano de Palmerston ha abusado ya tantas veces de las amenazas que hoy profiere para retractarse mañana.

«Para el 10 de agosto, todo el asunto habrá terminado pacíficamente o las flotas combinadas recibirán la orden de zarpar hacia el Bósforo o, quizá, hacia el mar Negro. Medidas activas relevarán a las pacientes negociaciones, y el temor al peligro ya no impedirá que se emprendan pasos enérgicos que garanticen la seguridad. Si el zar aceptara la propuesta actual, la primera condición sería la evacuación inmediata de los principados del Danubio.»

El *Morning Post* afirma además que los representantes de Inglaterra, Francia, Austria y Prusia se pusieron de acuerdo el 24 de julio sobre las condiciones de un ultimátum, que fue inmediatamente remitido a San Petersburgo. Esta afirmación contradice, sin embargo, las últimas declaraciones de lord Clarendon y lord John Russell, quienes solo hablaron de una nota conjunta de Francia e Inglaterra; además, esta afirmación es completamente ignorada por la prensa francesa. Pero sea como fuere, en cualquier caso indica que el partido de Palmerston en el gabinete ha presentado un ultimátum al bueno de Aberdeen, al que este deberá responder el 10 de agosto.

Por el *National-Zeitung* nos enteramos de que ahora también se celebrarán otras conferencias en Berlín, como si no hubiéramos tenido ya suficientes conferencias en Viena y Constantinopla. Para que estas conferencias también estén provistas de la necesaria «materia», el emperador de Rusia ha declarado, con autocomplacencia, que aunque está absolutamente dispuesto a levantar la ocupación de los principados del Danubio como garantía material de sus aspiraciones religiosas, se ve ahora obligado a mantenerla como garantía de la indemnización por los gastos que le ha ocasionado la ocupación. Mientras el príncipe Gortschakow proclamaba en sus proclamas que Rusia se había comprometido a abstenerse de toda injerencia en la actividad de las autoridades establecidas en los principados, el zar emite un ucase que prohíbe a los hospodares de Moldavia y Valaquia pagar tributo alguno al gobierno turco o mantener comunicación con él. Como consecuencia de esta instrucción, el hospodar de Valaquia comunicó al cónsul ruso en Bucarest que ya había pagado su tributo al sultán, a lo que el cónsul respondió: *c’est de l’argent perdu* (es dinero perdido), pues el hospodar tendría que pagarlo otra vez a Rusia.

La edición de ayer de *La Patrie* informa de que tres de los boyardos más influyentes de Moldavia han partido de Jassy hacia San Petersburgo, con permiso especial del hospodar, para elevar una protesta ante el zar por el comportamiento de los soldados rusos, quienes, violando la solemne promesa hecha a la Puerta, tratan las provincias danubianas como país conquistado y cometen allí innumerables exacciones. Ciertamente, no se puede reprochar a los rusos que intenten hacer propaganda haciéndose populares en los principados.

Rusia sigue rearmándose de forma ostentosa. El *Hamburger Nachrichten* publica el manifiesto imperial emitido en San Petersburgo, fechado el 23 de julio:

«Por la gracia de Dios, Nos, Nicolás I.

Por Nuestro manifiesto del 1 (13) de agosto de 1834, ordenamos levas anuales de reclutas en determinadas partes del Imperio. Ahora ordenamos:

1. Para la compleción de Nuestra fuerza terrestre y marítima, la siguiente décima leva parcial de reclutas en la parte oriental del Imperio, de 7 almas por cada 1.000, del mismo modo que la que tuvo lugar en el año 1852 en la parte occidental del Imperio.

2. Además, de las gobernaciones de la parte oriental se extraerán 3 reclutas por cada 1.000 almas, como suplemento del cupo de 6 almas por cada 1.000 que esta parte solo había cubierto hasta la mitad en los reclutamientos anteriores.

3. De las gobernaciones de Pskov, Vitebsk y Mohilev, a las que por Nuestro manifiesto del 31 de octubre de 1845 y del 26 de septiembre de 1846 se les había aplazado la leva a causa de la mala cosecha, se efectuará el reclutamiento para 1853 a razón de 3 reclutas por cada 1.000, y de los judíos de las gobernaciones de Vitebsk y Mohilev se extraerán, del mismo modo que de los judíos de las demás gobernaciones, 10 hombres por cada 1.000.

4. La leva de reclutas comenzará el 1 de noviembre y terminará el 1 de diciembre.

Dado en San Petersburgo.

Nicolás I.»

Al manifiesto le siguen dos ucaces que regulan los detalles de este nuevo y extraordinario reclutamiento. Según el segundo ucase, además de en las gobernaciones arriba mencionadas, se efectuará un reclutamiento entre los odnodvorzi y los habitantes de las ciudades en las gobernaciones de Kiev, Podolia, Volinia, Minsk, Grodno, Vilna y Kovno.

El corresponsal del *Hamburger Nachrichten* informa lo siguiente:

«El rearme en el interior del Imperio continúa sin interrupción. Los batallones de reserva del 4.º cuerpo de infantería se concentran en las cercanías de Tula. Por una orden del día sabemos que las tropas de la guardia y los granaderos se hallan aún en sus posiciones en los campamentos cerca de Krasnoe Selo y cerca de Pudosch, no lejos de Gatschina. Las maniobras de campo de estos dos cuerpos, que suman 100.000 hombres, continúan.»

El *Stockholms Post-Tidning* del 16 de julio comunica que el emperador de Rusia ha dado la orden de armar y equipar la flota del Báltico, compuesta por 20 navíos de línea y 15 fragatas. La *Kölnische Zeitung* del 29 de julio declara que

«el regreso de la flota sueco-danesa antes de que expire el plazo de maniobras se ha producido a raíz de una orden terminante al comandante de dirigirse sin demora al mar Báltico».

Tanto los periódicos franceses como el *Morning Chronicle* de hoy contienen un despacho telegráfico procedente de Viena del 3 de julio, según el cual América ha ofrecido a la Puerta dinero y apoyo activo.

La impresión que la actitud amenazante de Rusia, en relación con las sombrías perspectivas de la cosecha, ha provocado entre los hombres del continente queda característicamente reflejada en las siguientes palabras de *The Economist*:

«El zar ha despertado a vida y esperanza al espíritu revolucionario de Europa; leemos sobre complots en Austria, complots en Italia y complots en Francia; aquí se teme poco a poco más a nuevas perturbaciones revolucionarias que a que los gobiernos puedan enzarzarse en una guerra.»

Un caballero danés bien informado, que acaba de llegar aquí porque teme el cólera, el cual hace estragos actualmente en Copenhague de tal modo que ya han sido atacadas 4.000 personas y no hay menos de 15.000 solicitudes de pasaporte para abandonar la capital danesa, me comunicó que el mensaje real sobre la sucesión al trono fue aprobado sobre todo gracias a la abstención de un gran número de eiderdaneses, que habían esperado evitar una crisis con su actitud pasiva. La crisis que temían se ha abatido sobre ellos, no obstante, en la forma de la constitución impuesta, y esa constitución va dirigida ante todo contra el partido de los «Amigos de los campesinos», con cuyo apoyo la corona danesa obtuvo sus éxitos anteriores en la cuestión sucesoria. Dado que me propongo volver sobre este tema en un artículo especial, me limitaré aquí a señalar que el gobierno danés ha presentado a la Dieta unida (al Landsting y al Folketing conjuntamente) el intercambio de notas con las grandes potencias sobre sus propuestas.

De estos documentos, las notas de Inglaterra y Rusia son las más interesantes, especialmente en el momento actual. El «silencioso»...

Clarendon no sólo aprueba el mensaje real, sino que da también al gobierno danés la clara insinuación de que ya no puede existir con la vieja constitución democrática, con el sufragio universal y sin cámara alta. En consecuencia, el silencioso Clarendon ha tomado la iniciativa, en interés de Rusia, de recomendar y provocar el golpe de Estado danés. Después de una toma de posición sobre los artículos del Protocolo de Londres del 8 de mayo de 1852, la nota rusa del conde Nesselrode al barón Ungern-Sternberg concluye de la siguiente manera:

«El Protocolo del 8 de mayo no prescribe formalmente que la Lex Regia deba ser derogada, pues semejante disposición habría sido inadecuada en un tratado concertado entre Estados independientes. Habría sido contrario a los usos diplomáticos y, aún más, a la deferencia debida a la dignidad soberana de la Corona danesa. Pero las potencias que han dado su consentimiento a una retrocesión, la cual está destinada a sustituir el procedimiento previsto en la Lex Regia, en caso de que surgiera la necesidad de aplicarlo, han estado naturalmente obligadas, al otorgar su apoyo, a dejar a Su Majestad el Rey de Dinamarca la elección de las medidas apropiadas para lograr el fin por medios legislativos. Su Majestad, haciendo uso de su prerrogativa real, ha manifestado su intención de fijar para todos los países que se hallan bajo su dominio un orden de sucesión en virtud del cual, para el caso de que se extinga la descendencia masculina de Federico VII, sean inaplicables todos los derechos que dimanen de los artículos 27 a 40 de la Lex Regia, y sea llamado al trono el príncipe Cristián de Glücksburg, a fin de asegurarle a él y a sus descendientes masculinos de su matrimonio con la princesa Luisa de Hesse la Corona danesa. Tales son las disposiciones del mensaje real del 4 de octubre de 1852. Ellas expresan las opiniones que, al menos por parte del Gobierno Imperial, han servido de base para las presentes negociaciones. El Gabinete Imperial las considera como una totalidad que no admite restricción alguna; pues nos parece que la derogación de los artículos 27 a 40 de la Lex Regia no es solamente una consecuencia necesaria y una condición sine qua non de los arreglos que llamaron al trono al príncipe Cristián de Glücksburg y a sus descendientes, sino también del principio sentado en el preámbulo del Protocolo, a saber: que un arreglo que garantice la sucesión de la descendencia masculina en todos los países actualmente bajo el dominio de Dinamarca, sería el mejor medio de garantizar la integridad de esta monarquía…

En el artículo II del Protocolo se declara que ellas reconocen como permanente el principio de la integridad de la monarquía danesa… Han manifestado inmediatamente su intención de impedir, con fuerzas unidas, el retorno de las complicaciones que, desgraciadamente, tan abundantes fueron el año pasado… La extinción de la descendencia masculina del príncipe Cristián de Glücksburg haría renacer incondicionalmente los eventuales derechos a los que Su Majestad el Emperador había renunciado en favor de este príncipe. Sin embargo, la iniciativa, expresamente reservada al Rey de Dinamarca, así como la cooperación de las tres grandes potencias, en caso de que ocurriesen las mencionadas eventualidades, ofrecen en adelante a los patriotas daneses una garantía contra los propósitos y las ambiciones que no existen en ninguna parte sino en su propia imaginación.»

De esta suerte, Rusia da a entender que la derogación temporal de la Lex Regia, tal como se acordó en el Protocolo del 8 de mayo, debe ser entendida como permanente; que la renuncia duradera del emperador de Rusia no es más que temporal, pero que los patriotas daneses pueden confiar de ahora en adelante en la protección de la integridad de su país por las potencias europeas. ¿No son ellos testigos de cómo ha sido protegida la integridad de Turquía desde el Tratado de 1841?

Karl Marx