La situación económica de Francia]

["New-York Daily Tribune" Nº 3912 del 31 de octubre de 1853]

Londres, martes 18 de octubre de 1853

El manifiesto turco, entregado el 1 de octubre a las cuatro grandes potencias para justificar la declaración de guerra del sultán al zar, es en todos los aspectos muy superior al enorme cúmulo de notas oficiales con las que Europa ha sido inundada desde mayo de 1853.

En él se dice que el sultán no ha dado motivo alguno de disputa. Ni siquiera quedó un pretexto para ello una vez resuelta la cuestión de los Santos Lugares. Fue Rusia quien, por su parte, violó todos los tratados; Turquía, por la suya, agotó todos los medios de conciliación. Las propias potencias estuvieron de acuerdo en que el sultán no debía aceptar la nota del príncipe Menschikow. ¿Cómo podía entonces suponerse que aceptara la nota de Viena, que en su conjunto apenas se diferenciaba de la de Menschikow? La epístola aclaratoria de la Conferencia de Viena no podía cambiar el estado de cosas. Si Rusia ya había interpretado falsamente los
párrafos claros y precisos
del tratado de Kainardschi, ¿se puede correr el riesgo de poner en sus manos párrafos "
vagos
y
oscuros
, que le proporcionen un pretexto adecuado para sus pretensiones de un protectorado religioso"? Por lo demás, las modificaciones propuestas por el sultán quedaron plenamente justificadas por las declaraciones publicadas posteriormente por Nesselrode. La ocupación de los principados del Danubio creó desde el principio un casus belli, y la Puerta ha decidido ahora proclamarlo como casus belli. En consecuencia, se ha instado al príncipe Gortschakow a evacuar las provincias del Danubio. Si quince días después de esta comunicación responde negativamente, Omer Pachá iniciará las hostilidades; los encargados de negocios rusos deberán abandonar los estados otomanos y las relaciones comerciales entre ambos países quedarán rotas. Sin embargo, no se decretará ningún embargo sobre los buques mercantes rusos; pero recibirán la orden de abandonar los puertos turcos. Los estrechos permanecerán abiertos para los buques mercantes de las potencias amigas.

Tal es el contenido esencial del manifiesto del sultán. El ultimátum turco fue comunicado al príncipe Gortschakow el 9 de octubre. El plazo para la evacuación de los principados expira, pues, el 25 de octubre. La amenaza de iniciar las hostilidades no debe tomarse, sin embargo, al pie de la letra, puesto que Omer Pachá, naturalmente, no abandonará sus fuertes posiciones para atacar a los rusos.

En el "Morning Herald" de ayer se hallará confirmación de
mis observaciones
sobre el movimiento del ejército ruso hacia el oeste y sobre el acuerdo secreto con Austria que dicho movimiento indica.

Fiel al viejo sistema asiático de engaño y mezquina intriga, Rusia explota también ahora la credulidad del mundo occidental y difunde el rumor de que el zar "
precisamente acababa de enviar a toda prisa
un correo a Viena con la declaración de que aceptaba gustosamente y por completo todas las condiciones propuestas por las potencias mediadoras", cuando, por desgracia, "tuvo conocimiento de la declaración de guerra por parte de la Puerta". Entonces, naturalmente, el dios ruso retiró
todas las concesiones
que había hecho y exclamó: "ahora no queda nada más que la guerra, guerra a muerte" (guerre à l'outrance). Así pues, resulta que el zar fue obligado a la guerra por el sultán.

Se dice que el internuncio austríaco, el señor von Bruck, preguntó a la Puerta si pensaba apelar a los refugiados políticos para que formasen una legión extranjera. Reschid Pachá respondió que, a pesar de todas las propuestas que incesantemente se hacían a la Puerta, aún no había llegado a una decisión, pero que Turquía, si era abandonada por sus aliados, se consideraría plenamente autorizada a emplear todos los medios para su propia defensa y a recurrir a los servicios de los refugiados políticos dispersos por los diversos países de Europa.

En el "Constitutionnel" leemos:

"Tenemos motivos para creer que hoy se ha recibido ya en París y en Londres la solicitud oficial de la Sublime Puerta de asistencia por parte de Francia e Inglaterra."

Los periódicos dicen que el emperador de Austria <Francisco José I> ha reducido su ejército en unos 100.000 hombres. La verdad es, sin embargo, que tal número de hombres fue enviado con licencia y pueden ser llamados de nuevo en cualquier momento. Por un lado, las dificultades financieras y, por otro, la esperanza de ganarse así a los prestamistas fueron lo que indujo al gabinete de Viena a dar este paso.

El siguiente extracto de una circular comercial londinense que se ocupa del comercio de cereales de Francia será, según creo, de interés para el lector:

"De una muy voluminosa correspondencia, llevada con todo el esfuerzo imaginable para determinar el verdadero estado de las cosas, deducimos que la cosecha de trigo en Francia ha quedado por debajo en un tercio completo, con variaciones según los distritos y con la mayor pérdida en el sur. Ciertamente, periódicos bajo la influencia del gobierno se han esforzado en tranquilizar al público afirmando que no es así, pero precisamente las medidas adoptadas por el gobierno constituyen una refutación suficiente de tales aseveraciones. En primer lugar, flexibilizó las leyes de navegación en interés de Inglaterra, para luego abolirlas por completo. A continuación, tomó en consideración la reducción de los aranceles —lo que la escala móvil habría regulado por sí sola—, fijó aranceles mínimos (sin tener en cuenta la división en distritos con diferentes tarifas arancelarias, como es el caso en Francia) y abrió los puertos a los buques extranjeros para el libre comercio sin derechos de tonelaje. Desde entonces, ha abierto todos los ríos y canales a la libre utilización por buques cerealeros y ha instado a los ferrocarriles a transportar los víveres a tarifas de flete reducidas. Ha abierto Argelia y ha concedido a los buques argelinos que arriben a Francia con cualquier tonelaje la exención de derechos; ha prohibido la exportación de patatas y legumbres y no ha vacilado en influir arbitrariamente en muchos mercados sobre la relación entre compradores y vendedores. Ciertamente, todo esto confirma una cosecha débil, o bien se trata de precauciones muy superfluas. El comercio en Francia se halla, sin embargo, desde hace algún tiempo en un estado de tensión; no es que los comerciantes de todo el imperio alberguen duda alguna en cuanto al resultado de la cosecha, pero el paso en falso dado por el gobierno respecto a la fijación del precio del pan los ha confundido de tal manera que temen cerrar negocios. Es de dominio público que, inmediatamente después de promulgarse el decreto correspondiente, se enviaron telegramas en todas direcciones para anular los pedidos cursados de cereales, y es imposible calcular qué efectos tendrá en última instancia esta medida gubernamental sobre los precios. La producción media de trigo en Francia se calcula en 80 millones de hectolitros (aproximadamente 28 millones de quarters); la producción máxima durante los últimos 25 años fue de 97 millones de hectolitros en 1847 y la mínima de 52 millones en 1830. El cultivo del trigo ha aumentado considerablemente en los últimos años, en proporción incluso mucho más rápidamente que la población. El hecho de que las reservas estén actualmente totalmente agotadas demuestra que la población ha sido mucho mejor alimentada y vive en mejores condiciones que antes.

La siguiente tabla debe mostrar el aumento de la población y de la producción durante los últimos 25 años:

Año | Población | Producción media anual de trigo en cinco años (en hectolitros)
--- | --- | ---
1831 | 32.569.223 | de 1827 a 1831 | 57.821.336
1836 | 33.540.910 | de 1832 a 1836 | 68.684.919
1841 | 34.240.078 | de 1837 a 1841 | 71.512.258
1846 | 35.400.486 | de 1842 a 1846 | 72.015.564
1851 | 35.781.821 | de 1847 a 1851 | 86.124.123

El aumento del consumo en relación con el aumento de la población hará que los efectos de una mala cosecha se sientan con mayor fuerza, ya que faltan las viejas reservas a las que podría recurrirse y, naturalmente, no hay existencias de cereales extranjeros en los graneros."

Las funestas intenciones de las clases dominantes de Inglaterra con respecto a Turquía pueden deducirse de los sermones de los señores Bright y Cobden en Edimburgo, de los discursos de Gladstone en Manchester y de las insinuaciones esparcidas por diversos periódicos de que, en caso de una guerra ruso-turca, Lord Aberdeen será sustituido por Lord Palmerston, el caballeresco adversario de Rusia.

Las investigaciones sobre el estado de las prisiones son ahora un componente permanente de los informes de prensa. Por lo que ya se ha revelado, es patente que el régimen penitenciario en Birmingham consiste en argollas para el cuello y cadenas a la pared; en Leicestershire, en grilletes; y en Hampshire, en el método menos refinado del hambre. ¡Y a esto llamáis un país libre!

En
un artículo anterior
constaté que la llamada paz concluida con Birmania no era más que un armisticio y que las nuevas adquisiciones resultarían para los conquistadores británicos una fuente inagotable de nuevas dificultades. El último correo terrestre nos informa ahora efectivamente de que el partido de la guerra en Birmania aumenta en fuerza; de que las nuevas provincias están literalmente inundadas de grandes bandas de salteadores azuzadas por el gobierno de Ava, que exigen un refuerzo considerable de las fuerzas en Prome, y de que "las tropas británicas están enfermas y exasperadas porque aún no se han encontrado lugares salubres para los cuarteles".

La vergonzosa negligencia de todas las instalaciones de riego por parte de los dominadores británicos de la India causa una vez más, en el distrito de Patna, como consecuencia de la prolongada sequía, su contribución regular de cólera y hambruna.

De un informe oficial recientemente publicado extraigo los siguientes datos estadísticos sobre naufragios de buques británicos y extranjeros en las costas del Reino Unido:

Año | Naufragios totales | Hundidos por vías de agua o colisiones | Embarrancados | Pérdidas de vidas humanas | Número total de naufragios
--- | --- | --- | --- | --- | ---
1850 84 784 | 681
1851 — 750 | 701
1852 | — | — | — | aprox. 900 | 1.100

Número total de naufragios en 3 años | 2.482
y de pérdidas de vidas humanas | 2.434

Karl Marx