Louis Napoleón y Fould

"Neue Rheinische Zeitung. Politisch-ökonomische Revue",
Cuarto cuaderno, abril de 1850.

Nuestros lectores recordarán que en el cuaderno anterior demostramos cómo la aristocracia financiera en Francia ha vuelto a adueñarse del poder. Señalamos en aquella ocasión la asociación de Luis Napoleón y Fould para la ejecución de lucrativos golpes bursátiles. Ya ha llamado la atención que, desde la entrada de Fould en el ministerio, cesaran de repente las incesantes exigencias de dinero de Luis Napoleón a la Asamblea Legislativa. Pero desde las últimas elecciones han trascendido hechos que arrojan una luz muy cruda sobre las fuentes de ingresos del presidente Bonaparte. Un solo ejemplo.

En nuestra narración nos remitiremos principalmente a la "Patrie", el honesto periódico de la Union électorale, cuyo propietario, el banquero Delamarre, es él mismo uno de los más importantes jugadores de bolsa de París.

Con motivo de las elecciones del 10 de marzo se organizó una gran especulación al alza <sobre la subida de las cotizaciones bursátiles>. El señor Fould estaba al frente de la intriga, en la que participaban los primeros amigos del orden; la camarilla del señor Bonaparte, así como él mismo, estaban interesados con sumas considerables.

El 7 de marzo, los títulos del 3% subieron 5 céntimos y los del 5%, 15 céntimos; la "Patrie" había, en efecto, hecho público el resultado de la elección preliminar de los amigos del orden. Esta alza era, sin embargo, demasiado escasa para nuestros especuladores; había que "meter leña al fuego". La "Patrie" del 8 de marzo, aparecida la víspera por la tarde, anuncia, pues, en su boletín bursátil, que no cabe la más remota duda sobre la victoria del partido del orden. Dice entre otras cosas:

"Ciertamente no censuraremos la reserva de los capitalistas; sin embargo, si hay circunstancias en las que la duda no está permitida, es en ésta, después del resultado obtenido en la elección previa."

Para apreciar la influencia del boletín bursátil y de las comunicaciones de la "Patrie" en general sobre la Bolsa, hay que saber que ella es el auténtico Moniteur del actual gobierno y que recibe las noticias oficiales antes que el "Moniteur". Sin embargo, el golpe fracasa esta vez.

El día 8 se conocen algunas votaciones del ejército favorables al partido rojo, y al punto caen las cotizaciones. Un pánico parece apoderarse de los especuladores; se trata ahora de recurrir a todos los medios. El boletín bursátil de la "Patrie" mantiene su puesto; todos los periódicos de la Union électorale son enviados al fuego; se debaten con énfasis algunas inexactitudes en votaciones insignificantes; un periódico publica en primera plana las votaciones de un regimiento que ha votado monárquicamente; los periódicos republicanos, finalmente, se ven forzados a publicar algunos desmentidos oficiales, que pocos días después resultan ser otras tantas mentiras.

Estos esfuerzos conjugados logran producir, el día 9, al comienzo de la Bolsa, una pequeña alza de los títulos de Estado, que, sin embargo, no dura mucho. La cotización se mantiene bastante baja hasta las 2 1/4; a partir de este momento, no cesa de subir hasta el cierre de la Bolsa. Las causas de este repentino vuelco las revela la propia "Patrie" del siguiente modo:

"Se asegura que algunos especuladores muy interesados en el alza efectuaron compras considerables hacia el cierre de la Bolsa, para predisponer favorablemente los ánimos en la provincia en el momento de la elección y para provocar, mediante la confianza que se apoderaría de la provincia, nuevas compras que debían hacer subir aún más las cotizaciones."

Esta operación ascendió a varios millones; su resultado fue que los títulos del 3% subieron 40 céntimos y los del 5%, 60 céntimos.

Queda, pues, claro lo siguiente: Hubo especuladores que estaban interesados en el alza y que, por tanto, realizaron nuevas y cuantiosas compras en el momento decisivo para provocar un nuevo aumento. ¿Quiénes eran estos especuladores? Que los hechos respondan.

El 11 de marzo, descenso en la Bolsa. Todas las tentativas de los especuladores son impotentes frente a la fluctuación del resultado electoral.

El 12 de marzo, nuevo y considerable descenso, pues el resultado electoral es casi conocido, y es prácticamente seguro que los tres candidatos socialistas tienen una mayoría imponente. Los especuladores al alza hacen ahora un intento desesperado. La "Patrie" y el "Moniteur du Soir" publican, bajo el título de despachos telegráficos oficiales, resultados electorales de las provincias, que eran pura invención. La maniobra

tiene éxito. Por la noche, en Tortoni, ligera alza de las cotizaciones. No se trata, pues, sino de seguir "metiendo leña al fuego". La "Patrie" imprime la siguiente noticia:

"Según las votaciones conocidas hasta ahora, el ciudadano de Flotte obtiene solo una mayoría de 34 votos sobre el ciudadano J. Foy. Este resultado electoral puede ser aún decidido por las votaciones de la gendarmería móvil en favor de nuestro candidato. — Se asegura que el gobierno presentará mañana a la Asamblea dos proyectos de ley sobre la prensa y sobre las reuniones electorales, y solicitará la declaración de urgencia."

La segunda noticia era falsa; solo después de largas vacilaciones, tras prolongadas deliberaciones con los jefes del partido del orden y después de un cambio ministerial, se decidió el gobierno a presentar estos proyectos de ley. La primera noticia era una mentira aún más desvergonzada; en el mismo momento en que se publicaba en la "Patrie", el gobierno enviaba un despacho telegráfico a los departamentos comunicando que de Flotte había sido elegido.

Sin embargo, el golpe tuvo éxito; los títulos subieron 1 franco y 35 céntimos, y los señores especuladores realizaron entre 3 y 4 millones. Ciertamente no se les puede reprobar a los "amigos de la propiedad" si buscan apoderarse de su fetiche lo más posible en interés del orden y de la sociedad.

A consecuencia de este ardid logrado, los señores especuladores se envalentonaron de tal modo, que emprendieron inmediatamente nuevas compras en la más grandiosa escala, induciendo con ello a una multitud de otros capitalistas a comprar también. La especulación era tan pronunciada, que incluso las ganancias presuntas de esta transacción ya se negociaban de nuevo en la Bolsa. Cuando he aquí que en la mañana del 15 sobrevino el golpe demoledor, la proclamación de Carnot, de Flotte y Vidal como representantes del pueblo; las cotizaciones cayeron súbita e inconteniblemente, y la derrota de nuestros especuladores ya no pudo ser detenida por ninguna noticia mentirosa ni invención telegráfica.