466 MARX Y ENGELS. EL MANIFIESTO COMUNISTA partes la necesidad de una organización fuerte y secreta del partido revolucionario que abarcase toda Alemania. Esta necesidad, que provocó en el Comité central la decisión de enviar un emisario a Alemania y a Suiza, llevó, de otro lado, a ciertos elementos a la tentativa de crear en Suiza una nueva organización secreta y a la iniciativa, que por sí y ante sí tomó la Comuna de Colonia, de organizar la Liga en Alemania. A comienzos de este año congregáronse en Suiza varios elementos más o menos conocidos, huidos a consecuencia de diferentes movimientos, para formar una organización que se proponía como fin contribuir, en el momento propicio, a derribar los gobiernos y ofrecer hombres capaces de asumir la dirección del movimiento y, en su caso, el gobierno vacante. Esta organización no presentaba un carácter concreto de partido, pues la heterogeneidad de los elementos que en ella se agrupaban impedían toda unidad. Estaba integrada por gentes procedentes de las fracciones de los distintos movimientos, que llegaban desde los comunistas decididos, entre los que se contaban incluso algunos antiguos afiliados a la Liga, hasta los más vacilantes demócratas pequeñoburgueses y antiguos individuos del gobierno del Palatinado. Esta agrupación era una magnífica plataforma que aprovechaban para destacarse todos los arrivistas de Badén y el Palatinado y demás ambiciosos de menor cuantía, que tanto abundaban en Suiza por aquel entonces. Las instrucciones que esta organización cursaba a sus agentes y que han llegado a manos del Comité central no eran tampoco las más adecuadas para infundir confianza. La ausencia de una posición concreta de partido, la tentativa de agrupar en una unión aparente a todos los elementos dispersos de la oposición, apenas si sabían disfrazarse bajo una masa de cuestiones de detalle concernientes a las condiciones industriales, campesinas, políticas y militares de las localidades más diversas. Las fuerzas de esta organización no podían ser también más insignificantes. Según la lista completa de afiliados * que tenemos a la vista, la agrupación no llegó a contar en Suiza, en el momento de su apogeo, más de 30 personas. Es. >muy significativo que entre ellas apenas estén representados* los obreros. Era, desde el primer día, un ejército de sargentos y oficiales sin soldados. Enviaron a Alemania dos agentes, el primero de los cuales, Bruhn, de Holstein, miembro de la Liga, consiguió, pintando cosas que no existían, convencer a algunos afiliados a la Liga y a algunas comunas que se adhiriesen momentáneamente a la nueva organización, en la qué ellos creían ver una restauración de nuestra Liga. A la par que informaba al Comité central suizo sobre la Liga, nos informaba a nosotros sobre la organización suiza. No contento con esta misión de corretaje, estando todavía en correspondencia con nosotros, Bruhn se dirigió a los elementos de Francfort conquistados para la organización suiza, llenándolos de calumnias y ordenándoles que no mantuviesen relación alguna con Londres. Por todas estas razones hubo de ser expulsado inmediatamente de la Liga. Los asuntos de Francfort fueron puestos en orden por nuestro emisario. Por lo demás, los manejos de Bruhn al servicio del C omité central suizo fueron estériles. El segundo agente, el estudiante Schurz, de Bona, no pudo conseguir nada, pues, como hubo de escribir a Zurich, “ se encontró con que todos los elementos utilizables estaban ya en manos de la Liga” . Ha salido inopinadamente de Alemania y actualmente merodea por Bruselas y París, donde la Liga le vigila. El Comité central no podía ver en esa nueva organización peligro alguno para la Liga, tanto más cuanto que entre los vocales que componen su junta directiva se encuentra un afiliado nuestro de absoluta confianza, que tiene el encargo de vigilar y comunicar los planes de esa gente en cuanto atenten contra la Liga. Además, hemos enviado a Suiza un emisario para atraer a la Liga, de acuerdo con el dicho afiliado, a los elementos más utilizables y hacer todo lo necesario para organizar allí nuestra asociación. Todos estos datos descansan en documentos absolutamente auténticos. Otra tentativa del mismo género, y anterior a ésta, había partido ya de Struve, Sigel y otros, reunidos a la sazón en G inebra. Estos individuos no tuvieron reparo en presentar como obra de la misma Liga su tentativa de organización, abusando 468 MARX Y ENGELS. EL MANIFIESTO COMUNISTA para esos fines del nombre de afiliados. Naturalmente, no engañaron a nadie con esta mentira. Su tentativa fracasó tan ruidosamente, que las pocas personas afiliadas en Suiza a esa organización irrealizada acabaron por incorporarse a la otra organización de que hablábamos. Pero cuanto más impotente era esta pandilla, más se adornaba con títulos pomposos y altisonantes, como los de “ Comité central de la democracia europea” y otros por el estilo. También aquí, en Londres, continuó Struve con sus tentativas, asociado a otros grandes hombres ignorados como él. Enviáronse a todos los puntos de A lemania una serie de manifiestos y proclamas abogando por el ingreso en el “ Buró central de todos los emigrados alemanes” y en el “ Comité central de la democracia europea” ; pero la propaganda no tuvo tampoco esta vez el menor éxito. Las relaciones que esta pandilla pretende sostener con ’ revolucionarios franceses y otros elementos no alemanes no existen. Toda su actuación se reduce a unas cuantas intriguillas entre los emigrados alemanes de esta capital, que no afectan directamente a la Liga y que ésta puede vigilar fácilmente y sin peligro alguno.

Unas veces, todas estas tentativas responden a la misma finalidad que persigue la Liga, a saber: organizar revolucionariamente el partido obrero; en este caso, destruyen la centralización y la fuerza del partido, llevando a él la desunión, razón por la cual hay que oponerse a ellas resueltamente como a manejos escisionistas y perjudiciales. Pero pueden tener también por misión abusar una vez más del partido obrero, poniéndolo al servicio de fines que no le interesan nada o chocan abiertamente con su interés. El partido obrero puede perfectamente, en ciertas circunstancias, utilizar a otros partidos y fracciones de partido para sus fines, pero no debe nunca supeditarse a ninguna otra organización política. Y sobre todo, hay que tener especial cuidado en alejar de sus filas a todos aquellos elementos que, habiendo participado del Poder en el último movimiento, utilizaron su posición de gobernantes para traicionar el movimiento revolucionario y cerrar el paso al partido obrero allí donde éste pugnaba por actuar por su cuenta. Acerca de la situación de la Liga, podemos comunicaros lo siguiente: ** I. Bélgica.

La organización de la Liga entre los obreros belgas, tal como existía en los años 1846 y 1847, ha cesado, naturalmente, después de detenidos en 1848 los elementos más destacados, siendo condenados a muerte, para permutárseles luego la pena por la de cadena perpetua. En Bélgica, la Liga ha perdido bastante fuerza desde la revolución de febrero y la expulsión de la mayor parte de los afiliados a la Asociación Obrera Alemana de Bruselas. El actual regimen policiaco no le ha permitido, hasta ahora, reorganizarse. Sin embargo, en Bruselas ha logrado mantenerse a flote una comuna, que sigue subsistiendo y funcionando a medida de sus fuerzas. II. Alemania.

Era propósito del Comité central dar en esta circular un informe detallado acerca de la situación de la Liga en Alemania. Sin embargo, en el momento actual no podemos hacerlo, pues la policía prusiana anda precisamente en estos instantes buscando el rastro a una vasta organización del partido revolucionario. Hemos de tener, pues, cuidado de redactar esta circular — que aunque se hara entrar en Alemania por un camino seguro, al difundirse por el país se expone siempre a caer aquí o allá en manos de la policía en términos tales, que no suministre a nadie armas contra la Liga. El Comité central se limita, por tanto, de momento, a informaros de lo siguiente: .

En Alemania, la Liga tiene su principal residencia en C olonia, Francfort s. M., Hanau, Maguncia, Wiesbaden, Hamburgo, Schwerin, Berlín, Breslau, Liegnitz, Glogaú, Leipzig, Nuremberg, Munich, Bamberg, Würzburgo, Stuttgart, Badén. Como círculos directivos se han designado: Hamburgo para Schleswig-Holstein, Schwerin para Meclemburgo, Breslau para Silesia, Leipzig para Sajorna y Berlín, Nuremberg para Baviera, Colonia para el Rin y Westfalia. Las comunas de Gotinga, Stuttgart y Bruselas seguirán pro47o MARX Y ENGELS. EL MANIFIESTO COMUNISTA visionalmente en relación directa con el Comité central, hasta que consigan extender su zona de influencia lo bastante piara poder formar nuevos círculos directivos.

La situación de la Liga en Badén habrá de concretarse con los informes que nos mande el comisario enviado a aquel distrito y a Suiza. Allí donde, como ocurre en Schleswig-Holstein y Meclemburgo, funcionan asociaciones de campesinos y jornaleros, los afiliados a la Liga han conseguido influir directamente en ellas y, en ^parte, dirigirlas y encauzarlas. Las asociaciones de obreros y jornaleros de Sajonia, Franconia, Hessen y Nassau, están también, en su mayor parte, bajo la dirección de la Liga. A esta pertenecen asimismo los miembros más influyentes de la Fraternidad Obrera. El Comité central hace saber a todas las comunas y afiliados que esta influencia sobre las asociaciones obreras, gimnásticas, de campesinos y jornaleros, etc., es de la mayor importancia y debe procurar conquistarse en todas partes. E invita a los circuios directivos y a las comunas que mantienen correspondencia directa con él a que en sus próximas cartas le informen especialmente acerca de cuanto hagan en este respecto.

El emisario que enviamos' a Alemania, y al que el Comité central dió un voto de gracias por su actuación, sólo admitió en la Liga, en todos los sitios donde estuvo, a las personas de mas confianza, dejando luego a cargo de éstas, por su mejor conocimiento de la situación local, el cuidado de extender la organización. Las circunstancias locales son las que habrán de decidir si los elementos resueltamente revolucionarios pueden o no ingresar en la Liga. A llí donde eso no sea posible deberá formarse una segunda clase de afiliados, en que se recoja a los elementos que, siendo utilizables revolucionariamente y de confianza, no comprendan todavía las consecuencias comunistas del actual movimiento. Esta segunda clase de afiliados, a quienes debe presentarse la organización como puramente local o provincial, estará constantemente dirigida por los verdaderos afiliados y las autoridades de la Liga. Con ayuda de estas relaciones podrá consolidarse firmemente la influencia de la Liga, sobre todo en las asociaciones gimnásticas y de camAPENDICE 47 ï pesinos. Por lo demás, el detalle de la organización se deja a cargo de los círculos directivos, que deberán informar también de esto, sin pérdida de momento, al Comité central. Una comuna ha instado al Comité central a que convoque inmediatamente un congreso federal en Alemania. Las comunas y los círculos comprenderán por sí mismos que, en las actuales circunstancias, ni siquiera los congresos provinciales de los círculos directivos son aconsejables en todas partes; un congreso federal, con carácter general, sería ahora absolutamente imposible. Sin embargo, el Comité central, en cuanto sea factible, organizará un congreso federal en el lugar más indicado. Un emisario del Círculo directivo de Colonia recorrió no hace mucho la Prusia renana y Westfalia. Hasta ahora no se ha recibido en Golonia su informe acerca de los resultados de ese viaje. Invitamos a todos los círculos directivos a que, tan pronto como les sea posible, envíen también emisarios a recorrer sus distritos, informándonos sin demora acerca de su labor. Finalmente, comunicaremos que en Schleswig-Holstein se ha encontrado contacto con el ejército, si bien estamos pendientes todavía de los informes concretos acerca de la influencia que en este punto pueda conquistar la Liga.

III. Suiza.

Esperamos todavía el informe de nuestro emisario. En la próxima circular daremos, pues, noticias detalladas acerca de esto.

IV . Francia.

Las relaciones con los obreros alemanes de Besançon y demás localidades del Jura han vuelto a reanudarse desde Suiza. En París, el afiliado que venía dirigiendo las comunas de aquella capital, Ewerbeck, se ha separado de la Liga, por considerar más importantes sus actividades literarias. Esto hace que el enlace esté roto, por el momento, y para reanudarlo ha de ponerse tanto más cuidado cuanto que los parisienses han dado entrada a un cierto número de elementos perfectamente inservibles, algunos de los cuales habían actuado antes, incluso, como francos enemigos de la Liga. 472 MARX Y ENGELS. EL MANIFIESTO COMUNISTA V. Inglaterra.

El Círculo de Londres es el más fuerte de toda la Liga. Se ha distinguido, sobre todo, por venir costeando casi exclusivamente, desde hace varios años, los gastos de la Liga y principalmente los viajes de los emisarios. Ultimamente se ha fortificado más todavía con el ingreso de nuevos elementos, y dirige continuamente la Asociación Obrera Alemana que aquí funciona y la fracción más considerable de los emigrados alemanes residentes en Londres. El Comité central mantiene relaciones con los partidos resueltamente revolucionarios de Francia, Inglaterra y Hungría, por medio de algunos de sus miembros delegados al efecto. Entre los revolucionarios franceses se ha unido a nosotros, sobre todo, el verdadero partido proletario, que tiene por jefe a Blanqui. Los delegados de las sociedades secretas blanquistas mantienen relaciones constantes y oficiales con los delegados de la Liga, a quienes han confiado trabajos preliminares de importancia para la próxima revolución francesa.

Los jefes del partido cartista revolucionario mantienen asimismo relaciones regulares e íntimas con los delegados del C omité central. Sus periódicos están a nuestra disposición. A acelerar la ruptura declarada entre este partido obrero independiente y revolucionario y la fracción de tendencias conciliatorias acaudillada por O ’Connor contribuyeron notablemente los delegados de la Liga. El Comité central está igualmente en relaciones con el partido más avanzado de los emigrados húngaros. Este partido tiene importancia, pues en él forman muchos militares excelentes, que en un movimiento revolucionario se pondrían a disposición de la Liga. El Comité central invita a los círculos directivos a que difundan con la mayor rapidez posible esta circular entre sus miembros y a que nos envíen cuanto antes sus informes. E invita a todos los miembros de la Liga a que desplieguen el mayor celo, ahora en que, las circunstancias son tan tirantes que ya no puede tardar mucho en estallar una nueva revolución. V III DOCUMENTO REFERENTE A UN PACTO ENTRE MARXISTAS Y BLANQUISTAS En la segunda alocución del Comité central de la Liga Comunista a sus afiliados (junio de 1850), hacia el final, dice Marx (v. supra, pág. 472): “ Entre los revolucionarios franceses se ha unido a nosotros el verdadero partido proletario, que tiene por jefe a Blanqui. Los delegados de las sociedades secretas hlanquistas mantienen relaciones constantes 3; oficiales con los delegados de la Liga, a quienes han confiado importantes trabajos preliminares para la próxima revolución francesa” Ya en el cuaderno de marzo de la Nueva Gaceta del Rin (1850) había escrito Marx: “ El proletariado francés se va agrupando cada vez más en torno al socialismo revolucionario, en torno al comunismo, para el que la propia burguesía ha inventado el nombre de “ blanquismo33. Este socialismo es la declaración de permanencia de la revolución, la dictadura de clase del proletariado como tránsito necesario hacia la abolición de tFordaancdiai,fepreángc. ia94)d.e c la se s...33 (Marx, Las luchas de clases en Recientemente, el Instituto Marx-Engels de Moscú ha descubierto y publicado ( v. Boletín del Instituto Marx-Engels, 1926, núm. 1) un documento redactado probablemente en 1850 (manuscrito, en francés) que abona, sin dejar lugar a duda, la existencia de un pacto sellado en su tiempo entre marxistas y blanquistas. Este documento, extraordinariamente importante, que contribuirá indudablemente a rectificar, en parte al menos, los juicios superficiales que Blanqui suscita con tanta frecuencia entre marxistas, es un proyecto de estatuto para una organización revolucionaria central titulada Liga Mundial de Comunistas Revolucionarios (Société Universelle des Communistes Revolutionnaires.) El documento (1) dice así: (1) T r a d u c id o a tr a v é s d el a le m á n , ed . H . D u n c k e r , a p é n d ice a la e d ic ió n d el M a n ifie s to C o m u n is ta p u b lic a d a en los " E le m e n ta r b ü c h e r des K o m m u n is m u s” , B e r lín 1 9 3 1 .