A la redacción del "Weser-Zeitung"

["Tages-Chronik" nº 314 del 10 de julio de 1850]

En su número del 22 de junio del presente año aparece una correspondencia de Londres en la que se contiene el siguiente pasaje:

"Karl Marx, Friedrich Engels y August Willich ... han escrito al 'Spectator' diciendo que espías de la legación prusiana los siguen a todas partes, etc. El 'Spectator' apostilla la larga exposición de quejas con una breve glosa que reza: 'Esta clase de personas (es decir, los refugiados políticos) se equivoca con mucha frecuencia en tales asuntos, y su error brota de dos fuentes: la vanidad, que les hace creer que son mucho más importantes de lo que realmente son, y, en segundo lugar, el sentimiento de culpa propia. Las sospechas lanzadas por los refugiados contra el gobierno inglés, liberal y hospitalario, no son ni más ni menos que una impertinencia.'"

No hace falta un conocimiento profundo de la actitud y de las formas convencionales establecidas de la prensa diaria inglesa para descubrir inmediatamente que ningún periódico inglés, y mucho menos el culto e ingenioso "Spectator", podía escribir una nota tan burdamente prusiana en el fondo y en la forma. La totalidad de la susodicha "glosa" del "Spectator" es una desvergonzada falsificación del corresponsal. En el "Spectator" no sólo no se encuentra ni una sola palabra de eso, sino que la redacción de este periódico, en el mismo número que contiene nuestra declaración, hace por el contrario la siguiente observación:

"Una carta, más abajo, contiene una extraña acusación contra nuestro propio gobierno. No sabemos nada más concreto al respecto que lo que se desprende de la propia carta, pero una acusación, formulada públicamente, de manera tan detallada y con tanta verosimilitud en los pormenores, no merece quedar inadvertida. La acusación es la de favorecer a hombres sanguinarios (bloodmen) prusianos en Londres con el fin de aplicar la Ley de Extranjería contra los refugiados alemanes." ("Spectator", 15 de junio, pág. 554.)

Acerca del interés en que el señor corresponsal de ustedes cometió esta falsificación, los elogios que en el mismo artículo tributa al señor Bunsen proporcionan luz suficiente. La maniobra, por lo demás, hace todo honor a la astucia prusiana.

Esperamos que, mediante la inserción de esta declaración en su próximo número, dejen ustedes que el honor de la autoría de este golpe de genio recaiga exclusivamente sobre su corresponsal.

Londres, 2 de julio de 1850

Karl Marx Friedrich Engels