474 MARX Y ENGELS. EL MANIFIESTO COMUNISTA LIGA MUNDIAL DE REVOLUCIONARIOS COMUNISTAS Art. i. Esta Asociación se propone por finalidad el derrocamiento de todas las clases privilegiadas y su sujeción a la dictadura de los proletarios ( i) en que la revolución se mantendrá permanente hasta la implantación del comunismo, que será la última forma de vida de la comunidad humana.

Art. 2. Para la consecución de este fin, la Asociación establecerá un lazo de solidaridad entre todas las fracciones del partido comunista revolucionario, prescindiendo, como lo exigen los principios de la fraternidad republicana, de todas las fronteras nacionales.

Art. 3. El comité fundador de la Asociación forma el Comité central. Este instituirá nuevos comités mantenidos en relación con él allí donde lo exija el cumplimiento de su misión. Art. 4. El número de miembros de la Asociación es ilimitado, pero nadie podrá ingresar en ella sin ser admitido unánimemente. La elección de miembros no deberá ser nunca secreta.

Art. 5. Todos los miembros de la Asociación se obligan, mediante juramento, a acatar incondicionalmente el artículo primero del presente estatuto. Cualesquiera modificaciones que en él puedan introducirse y que tengan por consecuencia atenuar la finalidad propuesta en el artículo primero, desligarán a los miembros de la Asociación de sus deberes.

Art. 6. Todos los acuerdos de la Liga serán tomados por dos tercios de mayoría de los votantes.

A dam . J. V id il.

A u g u sto W il lic h .

C. Marx . G. Julm n Harney.

F. E n g e l s .

( i ) E s ta c o n s ig n a fig u r a y a , a lo m e n o s e n c u a n to a l s e n tid o , e n los p rin c ip io s d e la o r g a n iz a c ió n b la n q u is ta titu la d a S o cie d a d de las E s ta - cio n es, 18 3 6 .

Por lo demás, parece que la organización mundial estatuida no llegó nunca a actuar intensamente; desde luego, sólo tuvo una vida muy efímera. En el Comité central de esta organización aparece del lado marxista, además de los nombres de Marx y Engels, el de Willich, que se separó de ellos radicalmente en septiembre de 1850, al producirse la escisión en la Liga Comunista. (V . infra, págs. 4.78 ss.) Los franceses Vidil y Adam, que firman al pie de ese documento en nombre de los blanquistas, se aliaron íntimamente a la fracción de Willich-Schapper después de la escisión de la Liga Comunista. (V. Correspondencia Marx-Engels, t. I, págs. 138-153, 163, i6g.) Sus nombres figuran en un manifiesto de 16 de noviembre de I8go firmado por Willich y Schapper, entre otros, como miembros del Comité de los socialdemócratas franceses proscritos en Londres (v. Correspondencia Marx-Engles, t I, pág. n j ) , y parecen haberse desviado cada vez más de Blanqui, hasta el punto de que un manifiesto redactado por Blanqui para ser leído en Londres el 24 de febrero de 1851, en una fiesta de conmemoración revolucionaria convocada por Vidil y otros, fué suprimido por el Comité directivo. En este manifiesto (reproducido más abajo), Blanqui, recluido en la cárcel, criticaba en acentos de gran dureza la conducta de los “ socialistas demócratas franceses33 (Luis Blanc y otros), a quienes Blanqui echa en cara — como había de hacer más adelante Marx en su 18 Brumario— su traición contra la revolución proletaria. Marx y Blanqui siguieron manteniéndose luego en relaciones. En su 18 Brumario (escrito en 1852), Marx llama a Blanqui y a los de su grupo los <verdaderos caudillos del partido proletario francés33, los iCcomunistas revolucionarios33. Y en una carta a Engels del año 1861, le comunica la noticia de que ‘Blanqui me ha dado personalmente gracias muy calurosas, a mi y al partido proletario alemán, por nuestra simpatía. A mí me parece muy conveniente que volvamos a entrar en relaciones directas con el partido decididamente revolucionario de Francia33. (Correspondencia, t. III, pág. 22.)

En el estudio de D. Riazanof, Sobre la cuestión de las relaciones entre Marx y Blanqui (publicado en la revista alemana Unter dem Banner des Marxismus, año II, cuad. 1-2, 476 MARX Y ENGELS. EL MANIFIESTO COMUNISTA págs. 140 ss., 1928), se estudia detenidamente este punto y se reproduce (págs. 249 ss.)} traducido del francés, el manifiesto de Blanqui de 24 de febrero de 1891 a que hemos hecho referencia y que el propio Marx se esforzó en su tiempo por difundir. El manifiesto dice así: MANIFIESTO DE BLANQUI (1851)

¿Qué roca amenaza a la inminente revolución? La misma contra la que se ha estrellado la anterior: la deplorable popularidad de los burgueses disfrazados de tribunos del pueblo. Los Ledru-Rollin, los Luis Blanc, los Lamartine, los Flocon, los Crémieux, los Marie, los Gamier-Pages, los Albert Dupont, los Arago, los Marrast (1).

¡Triste lista! ¡Nombres todos que están estampados con letras de sangre sobre el pavimento de las calles de la Europa democrática!

El Gobierno provisional ha estrangulado la revolución. Sobre su cabeza cae, íntegra, la responsabilidad de todos los actos funestos, de la sangre de tantos miles de víctimas. Guando la reacción ahoga a la democracia no hace más que cumplir con su oficio. Los criminales son los traidores que entregan maniatado a la reacción al pueblo confiado a su caudillaje. ¡Miserable gobierno! Pese a todas las advertencias, pese a todas las súplicas, implanta el impuesto de los 45 céntimos, que alza contra él a las masas campesinas presas de desesperación . . . ¡Traidores!. . . Mantiene en vigor el alto mando militar de la monarquía, los tribunales monárquicos, las leyes monárquicas.. . ¡Traidores! El 6 de abril arrolla a los obreros de París, el 26 lleva a la cárcel a los de Limoges, el 27 ametralla a los de Rouen. ( 1 ) S o n to d o s n o m b re s de ca u d illo s d el p a r tid o s o cia lis ta d e m ó c ra ta fr a n c é s , a q u ien es la r e v o lu c ió n de fe b r e r o d e 18 4 8 d ió el P o d e r, y q u e lu e g o se in te r p u s ie r o n a n te el d e s a r r o llo p r o le ta r io d e la r e v o lu c ió n . Lanza contra ellos a los verdugos, acosa, instiga, calumnia a los verdaderos republicanos. ¡Traidores! ¡Traidores! Ellos, y sólo ellos, son los responsables de toda esta catástrofe que ha determinado la caída de la República. Grandes fueron sus crímenes. Pero los más criminales de todos los criminales son aquellos en quienes el pueblo, fascinado a fuerza de frases, cree ver su escudo y su espada y a quienes aclama, entusiasmado, por dueños y señores de sus destinos. ¡Ay de nosotros si el día de nuestro próximo triunfo la magnanimidad olvidadiza de las masas vuelve a encumbrar en el Poder a esas gentes que no han hecho más que abusar del mandato que les otorgara la revolución! Otra vez la revolución volvería a estrellarse. Que los obreros no pierdan jamás de vista esta lista de nombres malditos. Y si alguno de ellos, uno solo, vuelve a alzar cabeza con un gobierno nacido de la sublevación, todos deben gritar unánimemente: ¡Traición!

Los discursos, las promesas, los programas, volverían a ser engaño y mentira. Los mismos charlatanes volverían a lucir las mismas trampas habilidosas. Serían otra vez el primer eslabón de una nueva cadena de hechos brutalmente revolucionarios. ¡Que la maldición y la venganza caigan sobre sus cabezas si algún día osan volver a levantarlas! ¡Y caiga también la vergüenza y el desprecio sobre la muchedumbre flaca de memoria que vuelva a prestarles oídos! No basta arrojar de la Casa de la V illa a los charlatanes de febrero, es menester precaverse contra los nuevos traidores. Será un traidor todo gobernante que, elevado sobre el pavés por el proletariado, no proceda inmediatamente a implantar las siguientes medidas: 1. Desarme de las guardias cívicas.

2. Armamento y organización de milicias nacionales, formadas por toda clase de obreros. Claro está que no es ésta la única medida que ha de adoptarse, pero sí la primera, garantía de todas las demás y única salvaguardia para el pueblo.

47& MARX Y ENGELS. EL MANIFIESTO COMUNISTA Ni un solo fusil debe quedar en manos de los burgueses; de otro modo, no habrá salvación.

Las diversas doctrinas que hoy se debaten por conquistarse el favor del pueblo sólo podrán realizar la mejora de su bienestar, que se proponen y prometen, si no dejan que se pierda lo conquistado por un fantasma.

Estas doctrinas darán ruidosamente en quiebra y el pueblo, llevado de su exagerada predilección por las teorías, se verá seducido a olvidar el único factor práctico del triunfo: la fuerza.

Armamento y organización: he ahí las armas decisivas del progreso, he ahí el medio más eficaz para poner fin a la miseria y a la opresión. Quien tiene hierro, tiene pan. Ante la bayoneta no hay quien se doblegue, mas las muchedumbres desarmadas se conducen como rebaños. Una Francia henchida de obreros armados significa el triunfo del socialismo. Ante proletarios apoyados en sus fusiles se evaporan y reducen a la nada todas las dificultades, todas las imposibilidades, todas las resistencias. Pero si los proletarios no saben más que divertirse en manifestaciones callejeras, plantando “ árboles de la libertad55, escuchando discursos de abogados, ya se sabe la suerte que les espera: primero, agua bendita; luego, insultos, y, por último, un plato de judías verdes. Y siempre la miseria.

¡Que el pueblo elija!

IX MARX CONTRA LA FRACCION ULTRAIZQUIERDISTA W ILLICH-SCHAPPER En sus Revelaciones sobre el proceso de los comunistas de Colonia ( cap. La, ffacción Willich-Schapperí}) , Marx define del modo siguiente la situación política y la estructura especial creada dentro de la Liga Comunista al sobrevenir la escisión: