de la Autoridad Central de la Liga de los Comunistas
del 15 de septiembre de 1850

(Sesión de la Autoridad Central del 15 de septiembre de 1850.

Presentes: Marx, Engels, Schramm, Pfaender, Bauer, Eccarius, Schapper,
Willich, Lehmann.

Fränkel está excusado.

El protocolo de la última sesión no está presente, por tratarse de una sesión extraordinaria, y por tanto no se procede a su lectura.

Marx: La sesión del viernes no pudo celebrarse debido a un conflicto con la sesión de la comisión de la Sociedad. Puesto que Willich ha convocado una asamblea de circunscripción, sobre cuya legitimidad no me pronuncio, la sesión debe celebrarse hoy.

Presento la siguiente propuesta, que se divide en tres artículos:

1. La Autoridad Central se traslada de Londres a Colonia y pasa a la autoridad de circunscripción de allí, tan pronto como se clausure la sesión de hoy de la Autoridad Central. Este acuerdo se comunicará a los miembros de la Liga en París, Bélgica y Suiza. La nueva Autoridad Central lo comunicará por sí misma a Alemania.

Motivos: Me opuse a la propuesta de Schapper de crear una autoridad general de circunscripción alemana en Colonia, para no perturbar la unidad del poder central. Esto desaparece en nuestra propuesta. A ello se añade una serie de nuevas razones. La minoría de la Autoridad Central se encuentra en abierta rebelión contra la mayoría, tanto en el voto de censura de la última sesión, como en la asamblea general ahora convocada por la circunscripción, como en el club, como entre los refugiados. Por tanto, la Autoridad Central es aquí imposible. La unidad de la Autoridad Central ya no puede mantenerse; tendría que escindirse y se formarían dos ligas. Pero, anteponiéndose el interés del partido, propongo esta salida.

2) Los estatutos anteriores de la Liga quedan derogados. Se encomienda a la nueva Autoridad Central la redacción de nuevos estatutos.

Motivos: Los estatutos del Congreso de 1847 fueron modificados en 1848 por la Autoridad Central de Londres. Las circunstancias temporales han cambiado de nuevo. Los últimos estatutos de Londres han debilitado los artículos de principio de los estatutos. Ambos estatutos rigen aquí o allá, en algunos lugares no rige ninguno o se han hecho estatutos completamente arbitrarios; por tanto, anarquía total en la Liga. Además, los últimos estatutos han sido publicados y ya no pueden servir. Así pues, mi propuesta tiende, en esencia, a que en lugar de la falta de estatutos se establezcan estatutos efectivos.

3) Se forman en Londres dos circunscripciones, que no guardan absolutamente ninguna relación entre sí, y que solo tienen el vínculo de pertenecer a la Liga y de corresponder con la misma Autoridad Central.

Motivos: Precisamente por la unidad de la Liga es necesario que se funden aquí dos circunscripciones. Además de los antagonismos personales, han surgido antagonismos de principio, incluso en la Sociedad. Precisamente en el último debate sobre la cuestión «la posición del proletariado alemán en la próxima revolución», algunos miembros de la minoría de la Autoridad Central han expresado opiniones que contradicen directamente el penúltimo circular, e incluso el Manifiesto. En lugar de la concepción universal del Manifiesto, se ha adoptado la concepción nacional alemana y se ha halagado el sentimiento nacional de los artesanos alemanes. En lugar de la concepción materialista del Manifiesto, se ha destacado la idealista. En lugar de las circunstancias reales, se ha destacado la voluntad como lo principal en la revolución. Mientras nosotros decimos a los obreros: Tenéis que atravesar 15, 20, 50 años de guerra civil para modificar las circunstancias, para capacitaros a vosotros mismos para el dominio, en vez de eso se ha dicho: Debemos alcanzar el dominio inmediatamente o podemos echarnos a dormir. Al igual que los demócratas han utilizado la palabra «pueblo», ahora se ha utilizado la palabra «proletariado» como mera frase. Para llevar a cabo esta frase habría que declarar a todos los pequeños burgueses como proletarios, es decir, representar de facto a los pequeños burgueses y no a los proletarios. En lugar del desarrollo revolucionario real, habría que poner la frase de la revolución. Este debate ha probado finalmente qué diferencias de principio formaban el trasfondo de las disputas personales, y ahora es tiempo de intervenir. Precisamente estos antagonismos han sido tomados como consigna de lucha de las dos fracciones, y varios miembros de la Liga han calificado a los defensores del Manifiesto de reaccionarios, tratando de hacerlos impopulares con ello, lo que les es completamente indiferente, ya que no buscan popularidad alguna. En consecuencia, la mayoría tendría el derecho de disolver la circunscripción de Londres y de expulsar a los miembros de la minoría por estar en contradicción con los principios de la Liga. No presento esta propuesta porque provocaría querellas inútiles y porque estas personas, según su convicción, son comunistas, aunque las opiniones que ahora han expresado son anticomunistas y, a lo sumo, pueden calificarse de socialdemócratas. Pero se entiende que sería una pura y perjudicial pérdida de tiempo si permaneciéramos juntos. Schapper ha hablado a menudo de separación; bien, yo tomo en serio la separación. Creo haber encontrado el camino por el cual nos separamos sin romper el partido.

Declaro que, según mi opinión, deseo a lo sumo 12 personas en nuestra circunscripción, las menos posibles, y dejo gustoso a la minoría toda la multitud. Si esta propuesta es aceptada, entonces obviamente no podemos permanecer en la Sociedad; yo y la mayoría saldremos de la Sociedad de Great Windmill Street. Finalmente, no se trata de una relación hostil entre las dos fracciones, sino, por el contrario, de eliminar la tensión y, por tanto, toda relación. En la Liga y en el partido permanecemos juntos, pero no permanecemos en una relación que solo es perjudicial.

Schapper: Así como en Francia el proletariado se separa de la Montaña y de la prensa, así aquí las personas que representan los principios del partido se separan de las que organizan en el proletariado. Estoy a favor del traslado de la Autoridad Central, y también de la modificación de los estatutos. Los de Colonia conocen las circunstancias en Alemania. También creo que la nueva revolución traerá consigo a hombres que se dirigirán a sí mismos, mejor que todos aquellos que en 1848 tenían un nombre. En cuanto a las escisiones de principio, Eccarius propuso la cuestión que dio motivo a este debate. Yo he expresado la opinión aquí impugnada porque soy en general entusiasta en esta cuestión. Se trata de si al principio nosotros mismos cortamos cabezas o somos decapitados. En Francia los obreros tomarán la palabra, y nosotros en Alemania también. Si no fuera así, ciertamente me echaría a dormir y entonces podría tener otra posición material. Si nos llega el turno, podremos adoptar medidas que aseguren al proletariado el dominio. Soy fanático de esta opinión. Pero la Autoridad Central ha querido lo contrario. Pero si no queréis tener nada más que ver con nosotros, bien, entonces separémonos ahora. Seguramente seré guillotinado en la próxima revolución, pero iré a Alemania. Pero si queréis formar dos circunscripciones, bien, entonces la Liga deja de existir y nos volveremos a encontrar en Alemania y tal vez podamos entonces volver a marchar juntos. Soy amigo personal de Marx, pero si queréis la separación, bien, entonces vayamos nosotros solos y vosotros id solos. Pero entonces deben fundarse dos ligas, una para los que actúan con la pluma, la otra para los que actúan de otro modo. No soy de la opinión de que los burgueses en Alemania lleguen al dominio, y soy un entusiasta fanático en este respecto; si no lo fuera, no daría un céntimo por toda la historia. Pero dos circunscripciones aquí en Londres, dos sociedades, dos comités de refugiados, entonces mejor queremos también dos ligas y una separación completa.

Marx. Schapper ha malinterpretado mi propuesta. Tan pronto como se acepte la propuesta, nos separamos, las dos circunscripciones se separan, y las personas no guardan relación alguna entre sí. Pero están en la misma Liga y bajo la misma Autoridad. Incluso debéis conservar la gran masa de los miembros de la Liga. En cuanto a sacrificios personales, yo he hecho tantos como cualquiera, pero por la clase, no por las personas. En lo que respecta al entusiasmo, hace falta poco entusiasmo para pertenecer a un partido del que se cree que va a llegar al gobierno. Siempre he desafiado la opinión momentánea del proletariado. Nos entregamos a un partido que, para bien suyo, precisamente no puede todavía alcanzar el dominio. Si el proletariado llegara al dominio, no adoptaría medidas directamente proletarias, sino pequeñoburguesas. Nuestro partido solo puede llegar al gobierno cuando las circunstancias permitan llevar a cabo su concepción. Louis Blanc ofrece el mejor ejemplo de lo que se logra cuando se llega demasiado pronto al dominio. Por lo demás, en Francia no van los proletarios solos al dominio, sino con ellos los campesinos y los pequeños burgueses, y tendrán que llevar a cabo no sus medidas, sino las de estos. La Comuna de París demuestra que no se necesita estar en el gobierno para llevar a cabo algo. Por lo demás, ¿por qué no se pronuncia ninguno de los restantes miembros de la minoría, en particular el ciudadano Willich, que en aquel entonces aprobaron todos por unanimidad la circular? No podemos escindir la Liga ni queremos escindirla, sino solo escindir la circunscripción de Londres en dos circunscripciones.

Eccarius. Yo planteé la cuestión y ciertamente tuve la intención de sacar el asunto a colación. En cuanto a la concepción de Schapper, he expuesto en la Sociedad por qué la considero una ilusión y por qué no creo que nuestro partido pueda alcanzar el dominio inmediatamente en la próxima revolución. Nuestro partido es entonces más importante en los clubs que en el gobierno.

El ciudadano Lehmann se retira sin decir una palabra.

Lo mismo el ciudadano Willich.

Art. 1 aceptado por todos. Schapper no vota.

Art. 2 aceptado por todos. Schapper también.

Art. 3 aceptado igualmente. Schapper también.

Schapper declara su protesta contra todos nosotros. Ahora estamos completamente separados. Yo tengo en Colonia conocidos y amigos que me siguen más que a vosotros.

Marx: Hemos despachado nuestro asunto conforme a los estatutos y los acuerdos de la Autoridad Central tienen validez.

Tras la lectura del protocolo, Marx y Schapper declaran no haber escrito a Colonia en este asunto.

Se pregunta a Schapper si tiene algo que objetar contra el protocolo. Declara que nada tiene que objetar, por considerar superflua toda objeción.

Eccarius propone que el protocolo sea firmado por todos. Aceptado.

Schapper declara que no lo firmará.

Así acordado en Londres, a 15 de septiembre de 1850.

Leído, aprobado y firmado
fdo. K. Marx, Presidente de la
Autoridad Central fdo. C. Schramm
F. Engels, Secretario " J. G. Eccarius
Henry Bauer " C. Pfaender