"Neue Rheinische Zeitung" - Provocaciones gubernamentales

Provocaciones gubernamentales

["Neue Rheinische Zeitung" nº 245, del 14 de marzo de 1849]

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Colonia, 12 de marzo. Los elevados señores ungidos y no ungidos quieren vengarse de sus padecimientos de marzo de 1848 con alegrías redobladas en marzo de 1849. A tal fin se ponen en movimiento cielo e infierno para que en el mayor número posible de lugares de Alemania, en los distintos días de marzo de las patrias germánicas, se produzcan alborotos y se ofrezcan a los señores contrarrevolucionarios nuevas ocasiones para actos de violencia. Desde hace semanas, por eso, se desvaría a diario en periódicos constitucionales y aristocráticos acerca de levantamientos de marzo monstruosamente preparados, de nuevas incursiones de cuerpos francos republicanos a través de la frontera francesa y suiza —en Suiza viven unos 15 [1]/(2) republicanos alemanes— y cada vez se sopla a los buenos filisteos aire caliente de alarma, a partir de «fuentes seguras», «indicios inequívocos» y «comunicaciones auténticas». Pero los bendecidos por la gracia de Dios, esos bromistas, permanecen tranquilos detrás de la cortina, se alegran de los efectos de sus anuncios de Knecht Ruprecht lanzados sistemáticamente en toda la prensa esclava y esbozan una sonrisa distinguida cuando el tonto pueblo filisteo toma en serio los calculados gritos de angustia.

Baden, es decir, Bekk, tuvo que abrir los coros en ese sentido. Acto seguido, el periodismo asalariado trompeteó fielmente la letanía entera de invasiones, putschs y simplezas. Luego tuvieron que acudir precipitadamente Württemberg y Baviera a servicios semejantes. Fráncfort, regateante, venal y vendida, inflada por su ciudadanía imperial e inútil, no quería ni debía quedarse atrás con sus «órganos diarios». También los hesianos, ciegos y videntes, también los hannoverianos embrutecidos por las talegas, los de Brunswick largos como salchichas y como quiera que se llamen las demás procesionarias huestes crucificadas de los pueblos del imperio alemán... todos ellos tuvieron que soplar en el mismo cuerno. Lo mejor lo hicieron los honorables Wrangel-Manteuffel. Cuatrocientos pasaportes falsos para refugiados alemanes en Besançon estaban ya extendidos, y además se habían enviado instrucciones y emisarios a todas las direcciones del territorio blanquinegro para armar en la prensa y mediante propaganda oral el más ruidoso alboroto acerca de inminentes insurrectores republicanos de marzo.

Pero gran parte de esos órganos cristiano-germánicos, pasando por alto las muy astutas instrucciones, habían armado desde el comienzo un ruido demasiado fuerte. Se corrigió este error con redobles aún más potentes, con mentiras aún más desvergonzadas.

A este clan de alborotadores se ha sumado también, naturalmente, de inmediato y con la mayor presteza, el señor
Hansemann
en su nuevo órgano. En la primera cámara aparenta ser hombre de oposición, pero en su periódico repara esa brillante apariencia como fiel escudero de Manteuffel-Brandenburg, mediante las noticias y correspondencias más absurdas sobre amenazantes levantamientos de marzo. Sólo por mencionar un ejemplo. Se hace fabricar desde Colonia como novísima lo siguiente:

«Vivimos desde hace algunos días —por así decirlo— en una anarquía completa. Si uno se toma la molestia de recorrer las calles, encontrará que incluso en *pleno día montones de obreros* deambulan medio mendigando, medio saqueando; particularmente las tabernas y las tiendas de tabaco están expuestas a múltiples ataques. Ya se ha llegado al punto de que nuestro ayuntamiento lleva varios días teniendo que ser rodeado por numerosa tropa. Por la noche, *ni una sola persona está segura en las calles*. Lo peor de todo es que se excita artificialmente el ánimo de la clase trabajadora para que el 18 de marzo tenga lugar un levantamiento completo.»

Aquí en Colonia basta con reimprimir este artículo para poner al desnudo toda su perfidia y ridiculez.

Lo que aquí pudo verse en pleno día, y en mayor medida al anochecer, fueron incesantes y espeluznantes *peleas a golpes entre las tropas de las distintas armas*. Parece que se quiere acallar las interpelaciones acerca de «Mi magnífico ejército» con calumnias contra los
obreros
. — —

Los gobiernos se están armando abiertamente para golpes de Estado que han de completar la contrarrevolución. El pueblo estaría, por tanto, en su pleno derecho si se armara para la insurrección. Pero comprende muy bien que las complicaciones en Francia, y sobre todo en Hungría e Italia, le brindarán en el plazo más próximo una ocasión infalible para alzarse. Por eso no se deja atraer a la trampa tan groseramente tendida.