"Neue Rheinische Zeitung" - La sesión de la segunda cámara en Berlín

La sesión de la segunda cámara en Berlín del 13 de abril

["Neue Rheinische Zeitung" nº 277 del 20 de abril de 1849]

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Colonia
, 19 de abril. Para variar, volvamos una vez más a nuestra querida segunda cámara berlinesa. Ha examinado elecciones, aprobado mensajes, fabricado un reglamento y ha tratado con un interés particularmente raro una cuestión que, como es sabido, pertenece al folletín de la "Neue Rheinische Zeitung": la cuestión del emperador alemán. Todo esto ha pasado del todo inadvertido en medio del estruendo de los cañones de Novara y Pest, y hasta la "batalla naval" de Eckernförde, junto con el asalto de las fortificaciones de Düppel, causó más efecto que todos los discursos de la derecha y de la izquierda de la representación popular prusiana.

Pero ahora, cuando la honorable cámara se ocupa de las tres leyes de mordaza, la ley de carteles, la ley de clubes y la ley de prensa, y cuando ya ha despachado una de ellas, la ley de carteles, ahora la cosa nos toca algo más de cerca, ahora resulta más interesante ver cómo nuestros señores diputados hacen lo posible por completar la constitución octroyada.

Tomemos en la mano el informe taquigráfico de la 26ª sesión del 13 de abril.

El diputado Lisiecki interpela en primer lugar al ministerio sobre la utilización de la Landwehr polaca en la guerra danesa.

Según el artículo 61 de la ley de la Landwehr, ésta sólo debe ser convocada en caso de ataques enemigos inesperados contra el país. Toda su organización se basa en que, en general, sólo se la emplea cuando el ejército permanente y la reserva son insuficientes. ¡Y ahora, en la guerra contra la pequeña Dinamarca, con la que las tropas de línea de un solo cuerpo de ejército bastarían, se convoca a la Landwehr!

Y no basta con eso. Aunque la supuestamente alemana Posnania sólo fue metida de contrabando en la Confederación Alemana mediante una violación de la palabra y una violencia brutal, aunque la parte situada al otro lado de la famosa línea de demarcación no tiene nada que ver, según todos los tratados, con la Confederación Alemana, se toma una parte de la Landwehr enviada a Schleswig de la Posnania de este y del otro lado de la línea de demarcación.

Esta Landwehr,
de nacionalidad puramente polaca,
y que en su mitad ni siquiera pertenece a la Confederación Alemana, es enviada a Schleswig para hacerse matar allí, con la escarapela imperial negra-roja-dorada
alemana
en el casco, como tropas imperiales
alemanas
, ¡para mayor gloria de
Alemania
!

La "guerra alemana" en Lombardía la decidieron los croatas; la lucha "alemana" contra Viena la decidieron los checos, los rutenos y también los croatas; la guerra "alemana" en Schleswig la decidirán los
polacos
. ¡Con tales soldados se obtienen hoy en día las "victorias de las armas alemanas"!

Y así mantiene un rey la palabra que dio a los polacos el 11 de abril por medio de su comisario plenipotenciario:

"En consecuencia, ningún recluta nacido en el Gran Ducado de Posnania será incorporado a un regimiento silesiano o alemán de otra procedencia, y a la inversa, ningún recluta alemán a un regimiento polaco. Las tropas serán instruidas y mandadas en su idioma... el sistema militar polaco se convertirá también, en todas las armas, en un todo enteramente independiente", etc.

Lisiecki expone estos diversos puntos en un lenguaje tranquilo pero decidido y llama finalmente la atención sobre la especial malicia que supone el hecho de que se recluten tres batallones de Landwehr precisamente en la única provincia que tanto padeció el año pasado a causa de una guerra civil que le fue octroyada por los prusianos.

El señor Strotha, ministro de la Guerra, se levanta.

El señor ministro explica extensamente a la asamblea que "toda la organización del ejército prusiano se basa en la combinación de tropas de línea y Landwehr, combinación que en la guerra se extiende, a través de la unidad de cuerpo de ejército y de división, hasta la unidad de brigada", que el destacamento de "meras tropas de línea sin Landwehr a un teatro de guerra lejano perturba esencialmente la articulación orgánica de varias unidades y produce diversos inconvenientes importantes al movilizarse las partes que quedan atrás", etc. Todo ello muy apropiado para que los filisteos y funcionarios civiles de la cámara se hagan una luz singular sobre la organización de "Mi magnífico ejército".

Puede ser. Es posible que "Mi magnífico ejército, tropas de línea" no pueda arreglárselas sin "Mi magnífico ejército, Landwehr". Puede ser que la peligrosa guerra danesa de las patatas obligue al gobierno a poner en juego todas las triquiñuelas de la gloriosa constitución militar prusiana. Pero ¿por qué se ha hecho precisamente a los
polacos
víctimas de ese destino fundado en la gloriosa constitución militar prusiana?

Porque... ¡pues "porque las circunstancias actuales lo justificaban"!

Esto es todo lo que llegamos a saber. Así responde un ministro de la Guerra prusiano a las interpelaciones.

Queda aún por contestar la cuestión jurídica de si no deberían emplearse tropas alemanas en las guerras imperiales alemanas. Sobre esto, el señor Strotha declara:

1. "El Gran Ducado de Posnania, con exclusión de una pequeña parte..., pertenece a Alemania."

Esta es la traducción prusiana de las frases del año pasado, según las cuales Posnania debía volverse polaca, "con exclusión de una pequeña parte" de la frontera que debía ser alemana. Ahora se ha ido ya suficientemente lejos para poder prescindir de la frase y se reconoce la estafa cometida con palabras secas.

2. "En la división de los distritos militares de todo el Gran Ducado de Posnania no se ha introducido hasta ahora modificación alguna. Así pues (!), y en consecuencia (!), los tres batallones convocados se componen aproximadamente por mitad de habitantes de este lado y por mitad de habitantes del otro lado de la línea de demarcación."

En lenguaje llano: toda la farsa de la línea de demarcación no ha servido más que para incorporar directamente a Alemania 2/3 de Posnania, e indirectamente el último tercio. Pero para que los polacos abandonen por fin la ilusión de que esa línea tenga en la práctica algún sentido, acabamos precisamente de reclutar nuestras tropas imperiales en los distritos que son atravesados por ella.

3. "En la utilización de las tropas de línea tomadas del Gran Ducado de Posnania, jamás se ha tenido hasta ahora otra consideración que la que exigen los
fines del Estado
."

Y si en el caso de las tropas de línea se han pisoteado los solemnes compromisos de marzo y abril de 1848, ¿por qué no habría de hacerse esto [también] con la Landwehr? ¿No puede un landwehrmann polaco convertirse en tan buena "tropa imperial" como un soldado de línea polaco?

¡Sólo hemos tenido en cuenta los "fines del Estado"!

¿Y cuáles son esos "fines del Estado"?

Están a la vista. Se quiere alejar de su patria a la población apta para las armas y adiestrada en ellas de aquellas regiones que aún no se han fundido suficientemente con la "patria prusiana". Se quiere castigar a los electores primarios malquistos, que han votado de manera no prusiana. Se quiere inculcar a esos electores primarios un concepto mejor de los deberes del ciudadano, haciéndoles pasar un curso complementario en la escuela de "Mi magnífico ejército". A más de un odiado elector se le provocará, con el tratamiento prusiano, a actos de insubordinación y luego, con la mayor despreocupación, se le podrá agraciar con 15 años de trabajos forzados, quizá incluso con pólvora y plomo en consejo de guerra.

Por eso se ha convocado a la Landwehr en Posnania y en una parte de la provincia del Rin y de Westfalia. El señor Strotha no habla de la provincia del Rin, y sin embargo el batallón de Cléveris ya está camino de Schleswig. ¿O acaso quiere el señor Strotha introducir también en la provincia del Rin una línea de demarcación y declarar: la provincia del Rin, "con excepción de una pequeña parte", pertenece a Westfalia?

Pero lo que aún no ha sucedido, puede suceder. Aunque hasta ahora la provincia del Rin se ha visto en su mayor parte librada de la convocatoria, sabemos, a pesar de todos los desmentidos, que la intención está decididamente tomada de movilizar también la Landwehr del octavo cuerpo, es decir, de la provincia del Rin. Ya se están tomando las disposiciones para ello, y la orden no tardará mucho en llegar.

También esto, naturalmente, lo exigen los "fines del Estado" y lo justifican las "circunstancias actuales".

Y cuando los diputados renanos interpelen, el señor Strotha les responderá, como ahora responde al señor Lisiecki: "¡El asunto está ya realmente resuelto, pues la división renana se halla ya concentrada cerca de Flensburgo!"

Después de que el señor Strotha hubo terminado, el señor Lisiecki quiso hacer una rectificación de hechos. Pero el reglamento prohíbe las rectificaciones de hechos a las respuestas de los ministros. Y el reglamento tiene razón. ¡Qué desvergüenza tan poco prusiana suponer que una respuesta ministerial pudiera ser susceptible de una rectificación de hechos!