«Neue Rheinische Zeitung» – El puntapié prusiano a los francfortenses

["Neue Rheinische Zeitung" Nr. 287 vom 2. Mai 1849]

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Colonia, 1 de mayo. Otra nueva pieza en la historia de la contrarrevolución prusiana. El rey le da un puntapié definitivo a la Asamblea de Frankfurt y le arroja al rostro, con desprecio, la corona de papel dorado de un imperio imaginario que aquélla le había brindado.

Si la Asamblea de Frankfurt se hubiera comportado enérgicamente a tiempo, ahora podría hacer arrestar a ese Hohenzollern embriagado de soberbia y llevarlo ante un jurado por «insultos a la Asamblea Nacional» (ley de septiembre de 1848, que también fue publicada en Prusia). Hasta ahora no existe ninguna ley «del Reich» que declare irresponsables a los señores príncipes individuales también frente al «Reich»; y la irresponsabilidad imperial, el Hohenzollern la rechaza de sí.

La nueva nota «del Reich» prusiana del 28 de abril mitiga el «puntapié del Reich» con algunas observaciones benévolas sobre la llamada Constitución imperial alemana. Esa inocente chapucería se presenta aquí como la suma de toda perversidad y como el «derribador de todas las barreras», producto más extremo de la revolución y del republicanismo secreto.

¡La Paulskirche, una guarida de carbonarios! ¡Welcker y Gagern, republicanos secretos, «Möros, con el puñal bajo el manto»! ¡Bassermann, el Spökenkieker, convertido él mismo en una «figura bassermanniana»! Naturalmente, esto halaga a los filisteos de Frankfurt después de todo el escarnio que el pueblo, tras todas las maldiciones que los pisoteados combatientes de las barricadas de Frankfurt y Viena han acumulado sobre ellos, y personas de todos los colores, hasta llegar al señor Vogt, son capaces de creer realmente semejantes insensateces.

La nota prusiana es la última amenaza a la Asamblea de Frankfurt, antes de proceder a su disolución real. Una vez más, el testarudo Hohenzollern ofrece la mano para un «entendimiento». Y, en verdad, la Asamblea, después de haber llegado tan lejos, podría con toda sinceridad dar ese pequeño paso más y convertirse por completo en instrumento prusiano.

Pero entre tanto, una parte del pueblo, y particularmente los campesinos y los pequeños burgueses de los estados de rapiña del sur de Alemania, se aferra a la Asamblea y a la llamada Constitución imperial. El ejército está favorablemente dispuesto hacia la Constitución imperial. El pueblo ve en cada paso, por muy miserable que sea, que lo acerca a la unificación de Alemania, un paso hacia la supresión de los pequeños príncipes y hacia la liberación de la agobiante carga tributaria. También el odio hacia Prusia contribuye a ello. Los suabos han hecho incluso una revolución en pro de la llamada Constitución imperial; desde luego, una tempestad en un vaso de agua, pero, con todo, algo es.

La disolución violenta de la Asamblea de Frankfurt no podría, pues, llevarse a cabo sin violencia si los filisteos de Frankfurt tuvieran la más mínima valentía. Tendrían ahora la última oportunidad de expiar al menos una pequeña parte de los graves pecados cometidos. Frankfurt y Alemania meridional, sublevándose ostensiblemente en pro de la Constitución imperial, podrían formar, en medio de las victorias de los húngaros, de la disolución de Austria y del furor del pueblo de Prusia contra las traiciones de los Hohenzollern, Radowitz y Manteuffel, un centro momentáneo para una nueva insurrección revolucionaria apoyada en Hungría.

Pero entonces los señores tendrían que no temer proclamar la guerra civil y, en el caso más extremo, cuando llegue el momento de la decisión, preferir la república alemana, una e indivisible, a la restauración de la Dieta de la Confederación Germánica.

Mas quien proponga eso a los francfortenses se equivoca enormemente. Los señores refunfuñarán un poco, se resistirán un tanto, hasta que quede más o menos a salvo el decoro, y entonces acordarán todo lo que el testarudo Hohenzollern les dicte. El pueblo aquí y allá levantará quizá barricadas y... será traicionado como el 18 de septiembre.

Así llegaría a su término la famosa gran acción de estado del Reich, si dependiera de los señores de Frankfurt. Pero quizá los húsares húngaros y los lanceros polacos y los proletarios vieneses tengan algo que decir, y entonces la cosa puede tomar otro giro.