"Neue Rheinische Zeitung" - [Extradición de refugiados políticos]

[Extradición de refugiados políticos]

["Neue Rheinische Zeitung" Nr. 271 del 13 de abril de 1849. Segunda edición]

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Köln, 12 de abril. El gobierno prusiano ha demostrado ya, mediante la expedición de órdenes de busca y captura contra supuestos criminales políticos austriacos, alemanes y no alemanes, en particular contra Kossuth, Bem, Perczel y otros héroes húngaros, en qué estrecha conexión se hallan la libertad constitucional prusiana y la ley marcial, real e imperial, que chorrea sangre. La entente cordiale <el cordial entendimiento> entre Potsdam y Olmütz, a pesar de las cuestiones del emperador, las cuestiones alemanas, las de Schleswig-Holstein y otras, era un hecho cuya existencia sólo podía escapar a los topos literarios entregados a la diplomacia de la "Kölnische Zeitung" y de otros órganos avezados. Pero que esta entente cordiale llegase hasta la última bajeza, hasta la infamia de la extradición de refugiados políticos a los austriacos, eso nos lo tenía aún reservado nuestro glorioso ministerio.

Si Robert Blum hubiera escapado de Viena a Prusia, el gobierno prusiano lo habría entregado a sus verdugos.

Ha entregado, el 4 de abril de este año, a uno de los compañeros de lucha de Robert Blum, el cadete vienés Höcke, a los sabuesos sangrientos de la ley marcial austriacos. Léase el siguiente informe de la "Oberschlesische Lokomotive" de Ratibor, fechado el 4 de abril:

"Ayer al mediodía llegó aquí, procedente de Breslau, bajo escolta policial y en un carruaje especial, el cadete vienés Höcke, a donde se había refugiado algún tiempo antes, acusado de alta traición por su participación en la revolución de octubre de Viena. Höcke había indicado en una carta a los suyos en Viena su domicilio en aquella ciudad. Esta carta debió de correr la misma suerte que muchas otras, es decir, fue abierta en alguna estación postal austriaca. Pues poco después, la autoridad policial de Breslau recibió, a requisición, la orden de arrestar al mencionado Höcke en su domicilio y extraditarlo.

En consecuencia, el prisionero llegó ayer al mediodía bajo escolta a esta ciudad, donde una enfermedad muy penosa, que padece desde hace largo tiempo, retrasó la prosecución de su viaje, que le llevaba a la aplicación de la ley marcial. Se le alojó en la cárcel municipal, bajo estricta vigilancia militar, pero ya hoy a las cinco de la mañana ha sido trasladado de nuevo, escoltado por dos guardias municipales y un gendarme, al otro lado de la frontera. La tan ponderada humanidad prusiana no le permitió en este último viaje, durante dos horas y media, ni una sola vez abandonar el carruaje, como exigía su enfermedad, ni tampoco los refrescos solicitados. Para estos últimos no había dinero, a pesar de que al prisionero (según su declaración) le habían sido quitados 80 táleros al ser arrestado en Breslau, y de que los gastos de transporte, como bien sabemos, ¡sólo (!) habían ascendido a 30 táleros.

Es el más apremiante deber de los periódicos alemanes advertir con energía a los austriacos fugitivos sobre los peligros a que se exponen con su permanencia en suelo prusiano, y particularmente en el silesio. La vieja convención de cartel subsiste en su antigua gloria. El gran derecho fundamental alemán, llamado ley marcial, es reconocido por igual en Prusia y en Austria, y aplicado con deleite."

Los héroes de la ley marcial de los diversos países declarados en estado de sitio no nos habrán dado tales ejemplos en vano. Así como hoy se mantienen unidos, así también se unirán un día los demócratas de todas las naciones, cuando llegue el día de la venganza.

La escoria real y ministerial de media Europa encontró refugio seguro en Inglaterra la pasada primavera. Aseguramos a los señores Manteuffel, Brandenburg y consortes que en la próxima revolución, que ellos mismos se afanan en acelerar, no se opondrá obstáculo alguno a su extradición desde Inglaterra al victorioso pueblo alemán, sediento de venganza. De ello se cuida ya desde ahora.