[El ejército prusiano y la insurrección popular revolucionaria

[«Neue Rheinische Zeitung»
Nº 292 del 8 de mayo de 1849,
Suplemento extraordinario]

* Colonia, 7 de mayo. Los elementos en fermentación en Alemania se separan cada día más; las cosas adquieren contornos más nítidos.

Mientras uno de los centros de la contrarrevolución alemana, Austria, está más que ocupado por los húngaros, el otro, Prusia, envía sus hordas armadas en todas direcciones contra la insurrección popular revolucionaria.

En Dresde, la sufrida ciudad del arte y del lujo de Dresde, el pueblo empuña las armas y responde con barricadas y fusilería a las proclamas de alta traición del gobierno real. El ejército se pasa en su mayor parte al lado del pueblo; la lucha está casi decidida; entonces llegan batallones prusianos y se ponen del lado del traidor real, contra el pueblo.

En el Palatinado, el pueblo también se alza en armas contra la contrarrevolución bávara, cada día más insolente; también aquí hay batallones prusianos preparados para irrumpir en el momento oportuno y desbaratar, junto con la Asamblea de Francfort, la insurrección del Palatinado.

A dondequiera que nos volvamos en el norte y el sudoeste de Alemania, por todas partes hay batallones prusianos dispuestos a imponer la contrarrevolución por la fuerza de las armas.

Y para que no falten batallones prusianos ni en el propio país ni en los Estados vecinos, se moviliza por doquier la Landwehr, conforme a nuestra magnífica constitución militar.

Así, el ejército austriaco en un lado y el prusiano en el otro son el centro de la contrarrevolución. A la contrarrevolución se enfrenta cada día más nítidamente, cada día más generalizadamente, la nueva revolución.

474 Karl Marx/Friedrich Engels * «Neue Rheinische Zeitung»

El gobierno provisional de Dresde se mantiene en pie y concentra las fuerzas del pueblo procedentes de todo el país.

Se mantiene en pie el Comité de Defensa Nacional del Palatinado, y cada día agrupa a los palatinos cada vez más en torno a la bandera de la revolución.

Finalmente, la Landwehr de la Prusia renana se niega a marchar. Incluso en Elberfeld, en el negro-blanco Wuppertal, se niega a avanzar más allá de su lugar de concentración.

Y, finalmente, en Austria la cuestión principal, la revolución magiar, avanza inconteniblemente. El correo de Viena no ha llegado; tal vez porque los magiares han cortado la vía férrea de Moravia. Está comprobado que han irrumpido en Moravia. Desde Ratibor nos escriben que ya hace 8 días se oyó en Golkowitz, en la frontera austriaca, y el 3 de mayo en Loslau, también en la Alta Silesia prusiana, el estruendo de cañones de baterías enteras. En todo caso, los combates deben haberse librado a este lado del Jablunka.

Por lo demás, la victoria de los húngaros es más segura que nunca. Está comprobado que los rusos no vendrán. Así, dentro de pocos días los húngaros estarán en Viena, la revolución magiar habrá terminado y se habrá inaugurado, de la manera más grandiosa, la segunda revolución alemana.

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