«Neue Rheinische Zeitung» - Proceso contra Gottschalk y consortes

Proceso contra Gottschalk y consortes

["Neue Rheinische Zeitung" Nr. 175 del 22 de diciembre de 1848]

Colonia, 21 de diciembre. Esta mañana ha comenzado el proceso contra Gottschalk, Anneke y Esser ante las assises extraordinarias de la ciudad.

Los acusados fueron, al igual que los más vulgares criminales, estrechamente custodiados, escoltados desde la nueva casa de detención hasta el edificio del tribunal, donde se alojaba una fuerza armada nada desdeñable.

Nuestros lectores saben que en el jurado, tal como está organizado actualmente, no vemos otra cosa que una garantía. El censo concede a una clase determinada el privilegio de que los jurados salgan de su seno. La confección de las listas de jurados otorga al gobierno el monopolio de entresacar de la clase privilegiada a los individuos que le convienen. Efectivamente, el señor presidente del gobierno confecciona una lista de un número determinado de individuos, que extrae de las listas de jurados de todo el distrito gubernativo; los representantes judiciales del gobierno depuran esa lista hasta dejarla en 36, si no nos falla la memoria. En el momento de la constitución efectiva del tribunal de jurados, corresponde por último al ministerio público depurar por tercera vez la lista definitiva, resultado del privilegio de clase y de una doble destilación gubernamental, y eliminar nombres hasta la última docena necesaria.

Sería un verdadero milagro que semejante constitución del jurado no arrojase directamente a los acusados que se han opuesto abiertamente a la clase privilegiada y al poder estatal existente bajo el poder absoluto de sus enemigos más despiadados.

La conciencia de los jurados, se nos responderá, la conciencia, ¿se exige acaso una garantía mayor? Pero, mon Dieu, la conciencia depende del saber y de todo el modo de existencia de un hombre.

Un republicano tiene una conciencia distinta que un monárquico, un poseedor una conciencia distinta que un desposeído, un pensador una distinta que un irreflexivo. Un hombre que no reúne otra condición para ser jurado que el censo, tiene la conciencia del censo.

La «conciencia» de los privilegiados es precisamente una conciencia privilegiada.

Así pues, si el tribunal de jurados, tal como está constituido actualmente, se nos presenta como una institución para la defensa de los privilegios de unos pocos y de ningún modo como una institución para la garantía de los derechos de todos; si, en particular, también en el presente caso el ministerio público ha hecho el uso más extenso de su facultad de eliminar de la última lista la última docena de nombres que le desagradaban, no dudamos sin embargo ni un solo instante de la absolución de los acusados. Nuestra garantía es el acta de acusación. Se cree estar leyendo un escrito de defensa redactado en tono irónico por Gottschalk y consortes.

Resumamos esta acta de acusación, que sólo encuentra un análogo en el acta de acusación contra Mellinet y consortes (proceso Risquons-Tout en Amberes).

En Colonia existe una asociación obrera. Gottschalk era presidente, Anneke y Esser miembros del comité de esta asociación. La asociación obrera, nos instruye el acta de acusación,

«tenía un órgano especial, redactado por Gottschalk, la 'Arbeiterzeitung', y quien no tuviera ocasión de asistir a las sesiones mismas, podía reconocer en ese periódico las peligrosas tendencias de la asociación, halagadoras para el proletariado, encaminadas al comunismo y a la subversión de lo existente».

Tendencias, pues, se podía reconocer, pero ningún hecho ilegal. Prueba: Hasta la detención de Gottschalk, etc., la fiscalía no ha formulado acusación alguna contra la «Arbeiterzeitung», y después de la detención de Gottschalk fue condenada una sola vez —en el monstruoso proceso de la fiscalía de esta ciudad, a saber, la querella de la fiscalía de esta ciudad por injurias a la fiscalía de esta ciudad.

«La 'Arbeiterzeitung' misma», confiesa sin embargo el acta de acusación, «no parece haberse esforzado en disimular algo en sus informes» (sobre las deliberaciones de la asociación obrera, de las sesiones de su comité y de sus asociaciones filiales).

Por consiguiente, si la «Arbeiterzeitung» no podía ser perseguida judicialmente por sus «informes» sobre las deliberaciones de la asociación obrera, la asociación obrera misma no podía ser perseguida judicialmente por sus deliberaciones.

Contra la asociación obrera no hay nada más que lo que hay contra la «Arbeiterzeitung»: la tendencia mal vista de esta asociación. ¿Forman parte de las conquistas de marzo también los procesos de tendencia, procesos contra tendencias que han quedado en meras tendencias? Hasta ahora no se han promulgado aún nuestras leyes de septiembre. Gottschalk y consortes tampoco fueron detenidos de ningún modo y puestos en estado de acusación por informes ilegales de la «Arbeiterzeitung» o por deliberaciones ilegales de la asociación obrera. El acta de acusación no hace de ello ningún secreto. No fue la actuación anterior de la asociación obrera lo que puso en movimiento a la justicia, sino —óigase:

«En los días del 14 al 17 de junio del presente año se reunió en Fráncfort un congreso de los delegados de una multitud de asociaciones democráticas surgidas en Alemania. Gottschalk y Anneke representaron como delegados a la asociación obrera de Colonia. Este congreso se pronunció, como es sabido, públicamente por la república democrática, y las autoridades de esta ciudad esperaban un eco del movimiento de allí, cuando para el domingo 25 de junio se anunció nuevamente una asamblea general de la asociación obrera en el Gürzenich.»

Las autoridades de esta ciudad esperaban un eco del movimiento de Fráncfort. Pero, ¿qué movimiento había tenido lugar entonces en Fráncfort? El congreso democrático se había pronunciado públicamente por la tendencia mal vista de la república democrática. Se esperaba, por tanto, un «eco» de esta «tendencia» y se quería entrar en lucha con ese eco.

Como es sabido, el congreso democrático de Fráncfort y el comité central nombrado para la ejecución de sus acuerdos han sesionado en Berlín sin ser molestados por los gobiernos.

Los gobiernos alemanes, pues, a pesar de la tendencia mal vista, tenían que reconocer la legalidad del congreso de Fráncfort y de la organización del partido democrático por él dispuesta.

Pero las autoridades de Colonia «esperaban, de una vez por todas», un eco del movimiento de Fráncfort. Esperaban una ocasión para sorprender a Gottschalk y consortes en terreno ilegal. Para constituir esa ocasión, la dirección de policía comisionó el 25 de junio a los comisarios de policía Lutter y Hünnemann a la asamblea general de la asociación obrera en el Gürzenich y «especialmente instruidos para observar los acontecimientos que allí ocurrieran». En la misma asamblea general se encontraba casualmente «el encuadernador Johann Maltheser», el cual, como el acta de acusación suspira, «sería un testigo principal si no hubiera estado al servicio de la autoridad policial», es decir, en otras palabras, si no fuera un espía policial pagado. Finalmente, se presentó allí, probablemente por puro fanatismo patriótico, el «referendario v. Groote», el cual reproduce el discurso de Anneke en la asamblea general «del modo más detallado, ya que durante la sesión misma tomó notas».

Se ve: las autoridades de Colonia esperaban el 25 de junio un delito que Gottschalk y consortes iban a cometer. Se habían tomado todas las precauciones policiales para constatar ese delito eventual. Mas cuando las autoridades «esperan» de una vez, no quieren esperar en vano.

«A partir de los informes» de los comisarios de policía y de otros auxiliares comisionados para constatar un delito esperado,

«la autoridad estatal tomó el 2 de julio motivo para solicitar una instrucción contra Gottschalk y Anneke por sus discursos sediciosos (debe decir: esperados) pronunciados en aquella asamblea pública. El 3 de julio tuvo lugar su detención y el embargo de sus papeles.

El 5 de julio, después de haberse oído hasta entonces a varios testigos y de haberse recibido denuncias más precisas, la instrucción fue ampliada a toda la actividad anterior de los dirigentes de la asociación obrera y, con ello, contra varios miembros de la misma, especialmente contra el tonelero Esser, etc. Lo que la instrucción ha arrojado contra los acusados se refiere en parte a sus discursos en la asociación obrera, en parte a sus papeles y a los impresos por ellos difundidos.»

Lo que la instrucción ha arrojado realmente —lo probaremos mañana con el acta misma de acusación— es que el movimiento esperado el 25 de junio se limitó a un movimiento de las autoridades —ese eco del movimiento de Fráncfort—, que Gottschalk y consortes tuvieron que expiar con seis meses de estrecha prisión preventiva la expectativa defraudada de las autoridades el 25 de junio. Nada más peligroso que defraudar las expectativas de la autoridad estatal de ganar una medalla de salvación en torno a la patria. A nadie le gusta ver defraudadas sus expectativas, y menos que a nadie a la autoridad estatal.

Si toda la manera como fue puesto en escena el delito el 25 de junio nos muestra a la autoridad estatal como única creadora de este drama criminalista, las actas de la instrucción nos ofrecen la ocasión de admirar la sagaz habilidad con que ha prolongado el prólogo durante seis meses.

Citamos textualmente de: «Der Politische Tendenzprozeß gegen Gottschalk und Konsorten», editado por M. F. Anneke. Verlag der «Neuen Kölnischen Zeitung».

«Después de que la instrucción hubo durado unas cinco o seis semanas, el juez de instrucción Leuthaus, que había sustituido al señor Geiger, ascendido a director de policía en comisión, la declaró cerrada. El procurador del Estado Hecker presentó sin embargo, tras examinar las actas, nuevos requerimientos, a los que accedió también el juez de instrucción. Transcurridas unas dos semanas, la instrucción preliminar estaba concluida por segunda vez. Después de que el señor Hecker estudiase de nuevo las actas con detenimiento, volvió a presentar toda una serie de nuevos requerimientos. El juez de instrucción no quiso acceder a ellos, ni tampoco la Sala del Consejo. El señor Hecker apeló al Senado de acusación, y esta instancia dispuso que se accediera a algunos de los requerimientos, mientras que otros debían ser rechazados. Entre estos últimos se hallaba, por ejemplo, el requerimiento de implicar en la instrucción, basándose en una mera lista de nombres de personas de todas las partes de Alemania que se había encontrado en la cartera de Anneke, a todas esas personas, unas 30 o 40.

Después de que la instrucción fue felizmente hilada hasta ese punto y lógicamente no pudiese extenderse más, la Sala del Consejo dispuso el 28 de septiembre la remisión de las actas al Senado de acusación. Éste admitió la acusación el 10 de octubre, y el 28 de octubre el procurador general firmó el acta de acusación.

De este modo, la assise trimestral ordinaria, que había comenzado el 9 de octubre, fue felizmente perdida para este proceso.

Después del 27 de noviembre se había convocado una assise extraordinaria. También esa debía ser, a ser posible, perdida aún. Las actas de la instrucción preliminar fueron enviadas, en efecto, al ministerio de Justicia con el requerimiento de remitir el proceso a otro tribunal de assises. El ministerio de Justicia no encontró, sin embargo, motivo suficiente, y hacia noviembre los acusados Gottschalk, Anneke y Esser fueron por fin remitidos, para el 21 de diciembre, ante la assise extraordinaria de esta ciudad.

Durante este largo prólogo, el primer juez de instrucción, Geiger, fue ascendido a director de policía en comisión, y el procurador del Estado Hecker a procurador superior. Puesto que el señor Hecker, en este último cargo, ha sido trasladado poco antes del comienzo de la assise extraordinaria de Colonia a Elberfeld, no comparecerá al mismo tiempo que los acusados ante el jurado.

["Neue Rheinische Zeitung" Nr. 176 del 23 de diciembre de 1848]

*
Colonia
, 22 de diciembre. ¿Qué día fue aquel en que tuvo lugar en el Gürzenich la asamblea general convocada para hacer constar un crimen «esperado»? Fue el 25 de junio. El 25 de junio fue el día de la derrota definitiva de los
insurgentes de junio
de París. ¿En qué día presentó la autoridad estatal su solicitud contra Gottschalk y consortes? El 2 de julio, es decir, en el momento en que la burguesía prusiana y el gobierno entonces aliado con ella, en una arrogancia sedienta de venganza, creyeron llegado el instante de acabar con sus adversarios políticos. El 3 de
julio
fueron detenidos Gottschalk y consortes. El 4 de
julio
entró el
actual ministerio contrarrevolucionario
en el ministerio
Hansemann
, en la persona de
Ladenberg
. Ese mismo día, la
derecha
de la Asamblea de Acuerdo de Berlín se atrevió a un
golpe de Estado
, al anular de nuevo sin más, en
la misma sesión
, una resolución aprobada por mayoría respecto a
Polonia
, después de que una parte de la izquierda se hubiera retirado.

Estos datos hablan. Podríamos aportar la prueba testifical de que «cierta» persona declaró el 3 de julio: «La detención de Gottschalk y consortes ha causado una impresión favorable en el público». Pero basta con remitirse a los números de los periódicos
«Kölnische»
,
«Deutsche»
y
«Karlsruher»
de las fechas indicadas para convencerse de que en esos días no fue el «eco» del imaginario «
movimiento
de Fráncfort», sino más bien el «eco» del
«movimiento de Cavaignac»
en Alemania y, entre otros lugares, también en
Colonia
el que resonó por mil partes.

Nuestros lectores recuerdan: El 25 de junio las autoridades de Colonia «esperaban» un eco del «movimiento de Fráncfort» con ocasión de la asamblea general de la Asociación Obrera en el Gürzenich. Recuerdan, además, que la investigación contra Gottschalk y consortes no tuvo su punto de partida en un crimen real de Gottschalk, etc.,
antes
del 25 de junio, sino única y exclusivamente en la
expectativa
de las autoridades de que el 25 de junio tuviera
por fin
lugar un crimen aprehensible.

La expectativa del 25 de junio resulta defraudada, y de pronto el 25 de junio de 1848 se transforma en el año 1848. Se imputa a los acusados
el movimiento del año 1848
. Gottschalk, Anneke, Esser son acusados de

«
en el transcurso del año 1848
» (piénsese en la elasticidad de esta expresión) «haber formado en Colonia un
complot
con el fin de cambiar y subvertir el gobierno correspondiente y de provocar una guerra civil mediante la instigación a los ciudadanos a armarse unos contra otros,
o bien
» (prestemos atención), «
o bien
haber incitado a atentados y a
tales fines
mediante discursos en asambleas públicas, escritos impresos y carteles fijados».

Esto significa, pues: haber formado un
complot
«
o bien
» no haber formado ningún complot. Pero sí, en cambio, «a atentados y a
tales
fines». ¡Es decir, a atentados o a cualquier otra cosa por el estilo! ¡Espléndido estilo, el jurídico!

Así reza, pues, en la sentencia de remisión de la Sala de Acusación.

En el auto de acusación propiamente dicho se abandona el
complot
,
y «en consecuencia»
se acusa a Gottschalk, Anneke y Esser de

«haber, en el
transcurso del año
1848, mediante discursos en asambleas públicas, así como mediante escritos impresos, incitado
directamente
a sus conciudadanos al
cambio violento
de la constitución del Estado, a la

rebelión armada contra el poder real y al armamento de una parte de los ciudadanos contra la otra, sin que, no obstante, estas incitaciones hayan tenido resultado alguno — crímenes contra el Art. 102, en relación con los Art. 87, 91 del Código Penal.» [sic – se refiere al Código Penal renano, inspirado en el francés]

¿Y por qué las autoridades no intervinieron
en el transcurso del año 1848
antes del dos de julio?

Para que los señores pudieran hablar, por lo demás, de un
«cambio violento de la constitución del Estado»
, habrían tenido que aportar
ante todo
la prueba de que
existía una constitución del Estado
. La Corona ha
demostrado
lo contrario, mandando al diablo a la Asamblea de Acuerdo. Si los acordantes hubieran sido más poderosos que la Corona, tal vez habrían llevado a cabo la demostración
en sentido inverso
.

En lo que atañe ahora a la incitación «a la
rebelión armada
contra el poder real y al
armamento
de una parte de los ciudadanos contra la otra», el auto de acusación la prueba:

1.º por discursos de los acusados en el transcurso del año 1848;

2.º por escritos no impresos,

3.º por escritos impresos.

Ad 1. Los
discursos
ofrecen al auto de acusación el siguiente corpus delicti [cuerpo del delito]:

En la sesión del 29 de marzo,
Esser
encuentra en la
«República»
el
«remedio para los sufrimientos de los obreros»
.
¡Incitación a la rebelión armada contra el poder r
[
ea
]
l
!
Gottschalk declara que «
los reaccionarios
provocarán la república». Algunos obreros se quejan de no tener lo suficiente «para sustentar su mera vida». Gottschalk les responde: «Deben aprender a
unirse
, distinguir a sus amigos de sus enemigos encubiertos, capacitarse para
ordenar por sí mismos sus propios asuntos
.»

¡Manifiesta
incitación a la rebelión armada contra el poder r
[
ea
]
l
y al armamento de una parte de la ciudadanía contra la otra!

El auto de acusación resume sus pruebas en las siguientes palabras:

«Los testigos que han sido interrogados acerca de estas asambleas anteriores, miembros y no miembros, se expresan en conjunto solo de manera elogiosa sobre Gottschalk y Anneke, especialmente sobre el primero. Siempre había advertido contra los excesos, buscado más calmar a las masas que incitarlas. Sin embargo, apuntaba ciertamente a la república como meta última de sus aspiraciones, la cual, empero, no había de alcanzarse mediante un tumulto callejero, sino solo logrando que la

mayoría del pueblo se convenciera de la opinión de que fuera de la república no hay salvación. Al empeñarse así, como claramente se ve, en socavar gradualmente los fundamentos de lo existente, tenía, comprensiblemente, harto que hacer a menudo para frenar la impaciencia de la turba tosca.»

Precisamente porque los acusados
calmaban
a las masas, en lugar de
incitarlas
, mostraban
claramente
su maligna tendencia a
socavar gradualmente los fundamentos de lo existente
, es decir, a hacer de la libertad de prensa y del derecho de asociación un uso,
legal
, pero
mal visto por las autoridades
. ¡¡¡Y a esto lo llama el auto de acusación:
«Incitación a la rebelión armada contra el poder r
[
ea
]
l
y al
armamento de una parte de los ciudadanos contra la otra»
!!!

Llega por fin la asamblea general del
25 de junio
,
«esperada»
por las autoridades. Acerca de ella, dice el auto de acusación, «
se hallan minuciosos testimonios
». ¿Y qué arrojan estos minuciosos testimonios? Que Gottschalk rindió informe sobre los acontecimientos de Fráncfort; que se debatió acerca de la unión de las tres asociaciones democráticas en Colonia, que Gottschalk pronunció un «discurso de clausura», que cautivó particularmente la atención del
Caballero de Malta
y del
referendario von Groote
y que terminó con la «pointe»: «Perseverar exige más coraje que golpear. Se debía esperar hasta que la reacción diera un paso que empujara hacia la proclamación de la república».
¡Manifiesta incitación a la rebelión armada contra el poder r
[
ea
]
l
y al armamento de una parte de los ciudadanos contra la otra!!!

En lo que respecta ahora a
Anneke
, según el auto de acusación

«
no consta nada más
que el que durante el debate
sobre la unión de las tres asociaciones
» (las tres asociaciones democráticas de Colonia) «habló muy acaloradamente en favor de esta unión, dirigiéndose a la asamblea igualmente llamándola
Ciudadanos Republicanos
».

¡Un discurso en favor de la
«unión»
de las tres asociaciones democráticas de Colonia es manifiestamente la
«incitación al armamento de una parte de la ciudadanía contra la otra»
!

¡Y el apelativo
«Ciudadanos Republicanos»
! Los señores
Caballeros de Malta
y
von Groote
pueden haberse sentido ofendidos por este apelativo. Pero ¿acaso el general
v. Drigalski
no se dirige a sí mismo y a la ciudadanía de Düsseldorf llamándolos:
«Ciudadanos Comunistas»
?

Si se considera este producto neto de la
«esperada»
asamblea general del 25 de junio, se comprende que la autoridad estatal tuviera que refugiarse en el
transcurso del año 1848
, y así lo hace, en efecto, al instruirse sobre el movimiento de este año mediante la confiscación de cartas y escritos impresos, confiscando, por ejemplo, tres números del «Arbeiter-

Zeitung» [«Periódico Obrero»], que se vendían a cuatro peniques el ejemplar en todas las calles.

Pero por las cartas se convence del
«fanatismo político»
que imperó en el año 1848 en Alemania. Particularmente «fanática» le parece una carta del profesor
Karl Henkel
, de Marburgo, a Gottschalk. Como castigo, denuncia esta carta al gobierno de Kurhessen, y vive la satisfacción de que se abra una investigación contra el profesor.

Como resultado final, empero, de cartas y escritos impresos se deduce que en 1848 bullía en las cabezas y sobre el papel todo tipo de fanatismo y que, en general, ocurrieron acontecimientos que se parecen como un huevo a otro «
a la rebelión armada contra el poder r
[
ea
]
l
y
al armamento de una parte de la ciudadanía
contra la
otra
».

¡Y Gottschalk y consortes se ocupan de todas estas cosas, mientras la autoridad estatal solo conoce el
«eco»
de este asombroso movimiento mediante la confiscación de los escritos impresos y las cartas de los acusados!