"Neue Rheinische Zeitung" – Nuevo aliado de la contrarrevolución

Nuevo aliado de la contrarrevolución

[*"Neue Rheinische Zeitung"* nº 166, 12 de diciembre de 1848]

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Colonia, 11 de diciembre. La contrarrevolución ha conseguido un nuevo aliado: el gobierno federal suizo.

Ya hace cinco días supimos por una fuente absolutamente fidedigna que los rumores recientemente difundidos acerca de una proyectada incursión de los refugiados alemanes en Baden, de armamentos en la frontera, de una fabulosa batalla entre cuerpos francos y tropas imperiales en Lörrach, que todos esos extraños rumores habían sido «concertados» por el partido dominante en el Consejo Federal suizo, el de Furrer, Ochsenbein y Munzinger, con el poder imperial alemán, con el fin de proporcionar a dicho partido un pretexto para intervenir contra los refugiados y, mediante ello, restablecer un buen entendimiento con el poder imperial.

No comunicamos inmediatamente esta noticia a nuestros lectores porque no podíamos creer sin reservas en semejante intriga. Aguardamos una confirmación, y la confirmación no se ha hecho esperar mucho.

Ya llamó la atención que esos rumores no fueran difundidos por los periódicos de Baden, los cuales, hallándose en el lugar mismo, tenían que ser los mejor y los primeros informados, sino por los periódicos de Frankfurt.

También llamó la atención que el *Frankfurter Journal* recibiera ya el 1 de diciembre de Berna la comunicación de que el Consejo Federal había dictado una circular a causa de los refugiados y despachado un comisario, mientras que los periódicos de Berna, varios de los cuales (*Verfassungs-Freund* y *Suisse*) tienen relaciones directas con consejeros federales, no publican la noticia hasta el día 3.

Por fin tenemos ahora ante nosotros la circular a los gobiernos cantonales en la *Suisse*, y si antes podíamos aún dudar de la adhesión de Suiza a la nueva Santa Alianza, ahora han quedado disipadas todas las dudas.

La circular comienza con los rumores de nuevos armamentos de los refugiados políticos y de una nueva incursión proyectada en territorio badense. Apoya en esos rumores, que toda Suiza y todo Baden saben que son inventados, las nuevas medidas extraordinarias contra los refugiados. Los acuerdos de la Asamblea Federal sobre el Tesino <Véase «Die Persönlichkeiten des Bundesrats»> sólo se mencionan para fundamentar la competencia, no la obligación, del Consejo Federal para adoptar estas medidas; por el contrario, se reconoce expresamente la diferencia esencial en la situación del Tesino respecto a los cantones del norte.

A continuación, las siguientes instrucciones:

1. Expulsar de los cantones fronterizos a todos los refugiados que hayan participado en la expedición de Struve o que, por otros motivos, no ofrezcan garantías personales de conducta pacífica;
2. Vigilar estrechamente a todos los refugiados sin distinción;
3. Remitir al Consejo Federal, así como a todos los demás cantones fronterizos, una lista de los refugiados comprendidos en el apartado 1; y
4. Dejar las eventuales excepciones a la internación a la decisión del representante federal Dr. Steiger, así como atenerse en general a las instrucciones de éste.

A esto se añade la exhortación a cumplir «rigurosamente» dichas instrucciones, pues de lo contrario, si se hiciera necesario un despliegue de tropas, los gastos correrían a cargo del respectivo cantón fronterizo.

Toda la circular está redactada en un lenguaje sumamente ofensivo y áspero para los refugiados y termina con estas palabras:

«Suiza no debe convertirse en lugar de reunión de partidos extranjeros que desconocen en tal medida su posición en suelo neutral y tan a menudo pisotean los intereses del país que los acoge hospitalariamente.»

Compárese ahora este lenguaje amargo con el lenguaje de la nota del 4 de noviembre; considérese que los rumores en los que la circular se apoya son notoriamente falsos; que, según se nos escribe hoy desde la frontera, el representante federal Dr. Steiger ha terminado ya su inspección en el cantón de Argovia —contra el cual más quejas había formulado el poder imperial— y ha comprobado que los refugiados en cuestión estaban internados desde hacía tiempo y que él no tenía ya nada que hacer aquí (se encuentra ya en Liestal); que la nota del 4 de noviembre afirma ya que la prensa suiza (p. ej., *Schweizer Bote*, *Basellandschaftliches Volksblatt*, *National-Zeitung*, etc.) había demostrado desde hace mucho que todos los cantones fronterizos cumplían desde hace mucho sus deberes; considérese, por fin, que después de una larga incertidumbre, y tras las más contradictorias noticias sobre el cierre de la frontera, desde hace 2 o 3 días todos nuestros periódicos y cartas suizos coinciden en que no se está aplicando absolutamente ninguna medida coercitiva contra Suiza; más aún, que la orden de reforzar la vigilancia del tránsito de personas, impartida a algunos puestos fronterizos, fue ya revocada 24 horas después; considérese todo esto y dígase si las circunstancias no confirman hasta en el más mínimo detalle la información que arriba hemos dado.

De todos modos, es sabido que los señores Furrer, Ochsenbein, Munzinger, etc., arden desde hace tiempo en deseos de acabar de una vez para siempre con la «plaga de los refugiados».

Felicitemos al señor Schmerling por sus nuevos amigos. Sólo deseamos que, si también él algún día tuviera que llegar a Suiza como refugiado —lo que bien podría suceder antes de que expire el período trienal del actual Consejo Federal—, estos sus amigos no le cuenten entre aquellos refugiados que «no ofrecen garantías personales».