"He llamado constantemente la atención de los lectores de la 'Neue Rheinische Zeitung' sobre las intrigas del partido del 'National', encarnado en Marrast. Hemos seguido los caminos tortuosos por los cuales este partido se afana por alcanzar la dictadura. Hemos indicado al mismo tiempo cómo la dictadura de Marrast conjura la dictadura de Thiers.

Hasta qué punto el partido del 'National', por su victoria, sucumbe ya al partido de Thiers —que ahora está íntimamente fusionado con la oposición dinástica—, lo revelan de manera contundente algunos hechos.

El nombramiento de Carnot, un hombre del 'National', como ministro provocó un estruendoso alboroto en la Asamblea Nacional. La candidatura de Maries a la presidencia de la Asamblea Nacional tuvo como rival la candidatura de Dufaure y solo se impuso, como dicen los 'Débats', porque se le consideraba 'el hombre más prudente y moderado de la antigua comisión ejecutiva', es decir, porque hizo las mayores concesiones al viejo partido dinástico, porque redactó, presentó y defendió en la Asamblea Nacional la ley sobre las agrupaciones, esa continuación de las leyes de septiembre. El hecho es que la presidencia de la Asamblea Nacional se sorteó entre 'Marrast' y 'Thiers'.

Pero eso no le basta a la 'oposición dinástica'. Una de las primeras leyes que prepara es una ley sobre los consejos municipales, una ley directamente dirigida contra la soberanía absoluta y la influencia de Marrast, el alcalde de París. Y él caerá.

En pocos días, toda la Asamblea Nacional se desgarrará a sí misma. La reacción avanzará hasta la exclusión del partido del 'National' de todo ejercicio del poder. 'República' y 'oposición dinástica' se enfrentarán una vez más, pero la república ya no vencerá en las condiciones de febrero.

El pueblo ya no se entusiasmará. Ya no 'se guardará la venganza en el bolsillo', como dice Caussidière, ni 'arrojará los sentimientos de rencor a las aguas del Estigia'. Qui vivra verra. <Quien lo viva, lo verá.>"