"Neue Rheinische Zeitung" - La revolución vienesa y la "Kölnische Zeitung"

[La revolución vienesa y la "Kölnische Zeitung"]

["Neue Rheinische Zeitung" Nº 133, del 3 de noviembre de 1848]

* Colonia, 3 de noviembre. Nuestros lectores nunca se han entregado a esperanzas utópicas respecto de Viena. Tras la revolución de Junio creíamos en cualquier bajeza de la burguesía. Lo hemos dicho ya en el primer número de la "Neue Rheinische Zeitung" que reaparecía tras el estado de sitio: "Esta revolución amenaza con fracasar, si no con quedar paralizada, por la desconfianza de la burguesía hacia la clase obrera. Pero, sea cual fuere el caso, su repercusión sobre Hungría, Italia y Alemania echa por tierra todo el plan de campaña de la contrarrevolución." <Véase "Revolución en Viena">

Por tanto, no nos sorprendería una derrota de Viena; nos limitaríamos a romper toda mediación con la burguesía, que mide la libertad por la libertad de chalaneo, y a enfrentar sin reconciliación y sin mediación a la miserable clase media alemana, que renuncia gustosa a su propio dominio con tal de poder seguir chalaneando sin combatir. La burguesía inglesa y francesa es ambiciosa; la deshonra de la burguesía alemana se confirmaría con la derrota de Viena.

Así, pues: nosotros no hemos garantizado en ningún momento la victoria de los vieneses. Su derrota no nos sorprendería. Sólo nos convencería de que no es posible paz alguna con la burguesía, ni siquiera por un período de transición; de que el pueblo debe mantenerse indiferente en las luchas de la burguesía con el gobierno y esperar sus victorias o derrotas para explotarlas. Una vez más: nuestros lectores no tienen más que repasar nuestros números anteriores para convencerse de que ni la victoria ni la derrota de los vieneses puede sorprendernos.

Pero lo que nos sorprende es la hoja extraordinaria de la "Kölnische Zeitung" una vez más. ¿Difunde el gobierno intencionadamente falsos rumores sobre Viena para sofocar la agitación en Berlín y en las provincias? ¿Paga Dumont el telégrafo estatal prusiano para que él, Dumont, reciba noticias de las hojas matutinas "berlinesa" y "de Breslau" que no llegan a la "mala prensa"? Y ¿de dónde ha sacado Dumont esta mañana su "despacho telegráfico", que nosotros no hemos tenido? ¿Está contratado en Dumont como redactor Birk, de Tréveris, ese cero a la izquierda que ha ocupado el puesto de Wittgenstein? No lo creemos. Pues ni siquiera un Brüggemann, un Wolfers, un Schwanbeck —todo eso no es aún un Birk. Dudamos que Dumont haya contratado semejante impotencia.

Esta tarde a las 6, Dumont, que había desmentido con embustes la revolución de febrero y la revolución de marzo, trae en sus primeras informaciones una vez más un informe "telegráfico" según el cual Viena se ha rendido a la "sarna wenda", al "Windischgrätz".

Posible. Pero las posibilidades del otrora sanguinario "Brüggemann", del ex corresponsal de la antigua "Rheinische Zeitung", del filisteo, cuya opinión marchó siempre de la mano del "valor de cambio" de las opiniones en general —sus posibilidades se basan en el "Preußischer Staats-Anzeiger" y en la "Breslauer Zeitung". Una contribución peculiar a la historia la ofrecerán los relatos de "Brüggemann" o de la "Kölnische Zeitung" sobre la revolución de febrero, de marzo y de octubre.

Damos ahora los informes que nada informan.