["Neue Rheinische Zeitung"] - La "Koelnische Zeitung" sobre las condiciones inglesas

La "Kölnische Zeitung" sobre las condiciones
inglesas

["Neue Rheinische Zeitung" nº 62 del 1 de agosto de 1848]

Colonia
, 31 de julio.

"¿Dónde se descubre en Inglaterra
una huella de ese odio contra la clase
que en Francia se llama la burguesía
? Ese odio estuvo antaño
dirigido contra la aristocracia, la cual, mediante el monopolio de los cereales, imponía
a la laboriosidad un impuesto opresivo e injusto. El burgués
no goza de privilegio alguno
en Inglaterra, es el hijo de su propio trabajo; en Francia era,
bajo Luis Felipe, el hijo del monopolio, del privilegio
."

Esta frase grandiosa, erudita y amante de la verdad se encuentra en un
artículo de fondo del señor Wolfers en la siempre bien informada
"Kölnische
Zeitung"
.

¡Es en verdad notable! En Inglaterra existe el más numeroso, el más
concentrado, el más clásico proletariado, un proletariado que cada cinco o seis
años es diezmado por la miseria más desgarradora de una crisis comercial, por el hambre y el tifus,
un proletariado que durante la mitad de su vida resulta superfluo y se queda sin pan en la industria;
en Inglaterra uno de cada diez hombres es un pauper, y uno de cada tres paupers, un prisionero en
la bastilla de la ley de pobres; en Inglaterra la administración de la beneficencia pública cuesta cada año casi tanto
como el total de los gastos del Estado prusiano; en Inglaterra la miseria y el pauperismo
han sido abiertamente proclamados como un factor necesario del actual sistema industrial y de la riqueza nacional
y, pese a todo ello, ¿dónde hay en Inglaterra una huella de odio contra la
burguesía?

En ningún país del mundo se ha desarrollado hasta tal altura, junto con el proletariado masivo, la contraposición entre
proletariado y burguesía como en Inglaterra; ningún país del mundo muestra contrastes tan clamorosos entre la más profunda pobreza y la más colosal riqueza
y, pese a todo ello, ¿dónde hay una huella de odio contra la burguesía?

¡Naturalmente! Las coaliciones de los obreros, secretas
hasta 1825, abiertas desde 1825, coaliciones, no por
un
día contra
un
solo
fabricante, sino coaliciones de duración permanente contra fracciones enteras de fabricantes,
coaliciones de ramas enteras de trabajo, de ciudades enteras, coaliciones, en fin, de innumerables obreros
por toda Inglaterra, todas esas coaliciones y sus innumerables luchas contra los
fabricantes, sus paros laborales, que condujeron a violencias, demoliciones vengativas,
incendios intencionados, asaltos armados, asesinatos por traición,
¡todo esto son otras tantas pruebas del amor del proletariado hacia la burguesía!

Toda la guerra de los obreros contra los fabricantes, que ya dura unos ochenta años,
que empezó con la destrucción de máquinas y se ha desarrollado, a través de coaliciones, ataques singulares contra
las personas y la propiedad de los fabricantes y de los pocos obreros adictos a ellos, a través
de insurrecciones menores y mayores, a través de las insurrecciones de 1839 y 1842,
hasta convertirse en la más acabada lucha de clases que el mundo ha visto; toda esta
lucha de clases de los cartistas, del partido constituido del proletariado contra el constituido
poder estatal de la burguesía, una lucha que todavía no ha conducido a las colisiones terriblemente sangrientas
como en París la lucha de junio, pero que es librada con mucha mayor perseverancia,
por masas mucho mayores y en un terreno mucho más amplio; esta guerra civil social, para la "Kölnische Zeitung" y su
Wolfers, es naturalmente ¡una única y larga prueba del amor del proletariado inglés hacia
la burguesía que le está antepuesta!

¿Cuánto hace que estuvo de moda presentar a Inglaterra como el país clásico de las contraposiciones
y luchas sociales y, en consideración a las llamadas
"condiciones antinaturales" de Inglaterra, proclamar feliz a Francia con su
rey burgués, sus burgueses luchadores parlamentarios y sus bravos
obreros, que siempre batallaban tan valerosamente por la burguesía? ¿Cuánto hace que
la
"Kölnische Zeitung"
pulsaba diariamente esta lira y hallaba en las
luchas de clases inglesas un motivo para disuadir a Alemania del sistema proteccionista y de la
"antinatural" industria de invernadero que de él se desarrolla? Pero las jornadas de junio lo han subvertido todo.
Los horrores de la lucha de junio se han metido en los miembros de la "Kölnische Zeitung",
y los millones de cartistas de Londres, Manchester y Glasgow se desvanecen en nada
ante los cuarenta mil insurrectos parisinos.

Francia se ha vuelto el país clásico del odio contra la burguesía y, según las
afirmaciones actuales de la "Kölnische Zeitung", lo ha sido desde 1830. ¡Extraño! Mientras
los agitadores ingleses, en meetings, en folletos, en periódicos, desde hace ya diez
años no se cansan de
exhortar,
con la aprobación de
todo el proletariado, al odio más ardiente contra la burguesía,
la literatura obrera y socialista francesa ha predicado siempre la reconciliación con la
burguesía, ¡apoyándose precisamente en que las
contraposiciones de clase en Francia aún estaban lejos de desarrollarse tanto como en Inglaterra! Y
precisamente las gentes ante cuyo solo nombre la
"Kölnische Zeitung"
se santigua tres veces,
un Louis Blanc, un Cabet, un Caussidière, un Ledru-Rollin, han predicado durante años,
antes y después de la revolución de febrero, la paz con la burguesía, y lo hicieron en la mayoría de los casos
de la meilleure foi du monde <aufs alleraufrichtigste>. La "Kölnische Zeitung"
puede repasar todos los escritos de los nombrados, puede repasar la "Réforme", el
"Populaire", puede repasar incluso periódicos obreros de los últimos años, como la "Union", la
"Ruche populaire", la "Fraternité"; pero bastan dos citas, conocidas por todo el mundo:
toda la "Historia de los diez años" de Blanc, sobre todo el final, y
los dos volúmenes de "Historia de la revolución" del mismo.

Pero la
"Kölnische Zeitung"
no se limita a la afirmación

del hecho de que en Inglaterra no existe odio alguno contra "eso que en Francia se llama la
burguesía
" (también en Inglaterra, docta colega, véase el
"Northern Star"
desde hace dos años); también explica
por qué
tiene que ser precisamente así
y no de otro modo.

Peel
ha salvado a la burguesía inglesa del odio, al abolir los monopolios
y fundar la libertad de comercio:

"En Inglaterra el burgués no goza de ningún privilegio, de ningún monopolio; en
Francia era el hijo del monopolio... Las medidas de Peel son las que preservaron a Inglaterra
de la más espantosa subversión."

Al abolir Peel el monopolio de la
aristocracia
, salvó a la
burguesía
del
odio amenazante del proletariado. ¡Maravillosa lógica de la
"Kölnische
Zeitung"
!

"El pueblo inglés, decimos: el
pueblo inglés
comprende cada día más que sólo de la
libertad de comercio
cabe esperar la solución de las cuestiones vitales
que comprenden todos sus sufrimientos y preocupaciones actuales, una solución que
en los últimos tiempos se intentó bajo ríos de sangre... No olvidemos
que del
pueblo inglés
partieron las primeras ideas librecambistas."

¡El pueblo inglés! Pero el "pueblo
inglés
" ha combatido a los librecambistas desde
1839 en todos sus meetings, en la prensa; les ha forzado, en la época de
la mayor gloria de la Anti-Corn-Law League, a reunirse en

secreto
y a subordinar el acceso a sus meetings
a la posesión de una tarjeta; ha confrontado la práctica de los free-traders
<librecambistas> con la más amarga ironía junto a sus bellas palabras;
¡identifica plenamente a burgués y librecambista! El pueblo inglés se ha visto forzado incluso,
de vez en cuando, a hacer uso momentáneo de la ayuda de la aristocracia, de los monopolistas,
contra la burguesía —por ejemplo, en la cuestión de las diez horas—, ¿y este pueblo, que tan bien sabe
expulsar a los librecambistas de la tribuna de las asambleas
públicas
, este "pueblo
inglés
" ha de ser el primer autor de las ideas librecambistas?
¡Candor infantil de la "Kölnische Zeitung", que no sólo repite como un loro las ilusiones de los grandes capitalistas
de Manchester y Leeds, sino que además escucha crédulamente sus mentiras intencionadas!

"El burgués no goza de ningún privilegio, de ningún monopolio en Inglaterra." Pero en
Francia la cosa es distinta:

"Para el obrero, el burgués ha sido desde hace mucho tiempo el hombre del
monopolio, al cual pagaba el pobre labrador 60 por ciento de impuestos por el hierro de su arado,
el cual usureaba con sus hullas, el cual entregaba a los viticultores de toda Francia a la muerte por hambre,
el cual les vendía todo y cada cosa un 20, un 40, un 50 por ciento más caro" ...

La brava "Kölnische Zeitung" no conoce otro "monopolio" que el del
arancel
,
es decir, el monopolio que recae sólo
aparentemente
sobre el obrero, pero en realidad sobre la
burguesía, sobre todos aquellos industriales que no se benefician del proteccionismo aduanero. La "Kölnische Zeitung" no conoce otro monopolio que el combatido desde Adam Smith hasta
Cobden por los señores librecambistas: el monopolio local, hecho por las leyes.

Pero el
monopolio del capital
, el monopolio que existe sin la legislación y a menudo a pesar de
la legislación, ése no existe para los señores de la "Kölnische
Zeitung". ¡Y justamente ese monopolio es el que oprime directa e inexorablemente
a los obreros, el que engendra la lucha entre proletariado y burguesía! ¡Justamente ese monopolio
es el
monopolio específicamente moderno
, cuyo producto son las modernas contraposiciones de clase;
y la solución justamente de esas contraposiciones es la tarea específica del siglo
XIX!

Ese
monopolio del capital
se vuelve, empero, más poderoso, más omnímodo, más amenazante
en la misma medida
en que los demás monopolios pequeños y locales
desaparecen
.

Cuanto más libre la competencia por la eliminación de todos los "monopolios", tanto más rápidamente se concentra
el capital en manos de una feudalidad industrial, tanto más rápidamente es arruinada la
pequeña burguesía, tanto más pronto sojuzga el país del monopolio del capital, Inglaterra,
a los países circundantes
con su industria. Abolid los
"monopolios" de la burguesía francesa, alemana, italiana, y Alemania,
Francia, Italia se hundirán hasta convertirse en proletarios frente a la burguesía inglesa, que todo lo absorbe. La presión que ejerce el burgués inglés aislado sobre
el proletario inglés aislado, esa misma presión la ejercerá entonces toda la burguesía inglesa
sobre Alemania, Francia e Italia, y quien particularmente sufrirá bajo ella
será la pequeña burguesía de esos países.

Tales son trivialidades que hoy en día ya no se le deben explicar a nadie sin
ofenderle —exceptuando a los eruditos señores de la "Kölnische Zeitung".

Esos profundos pensadores ven en la libertad de comercio el único medio para salvar a Francia de
una guerra de aniquilación entre obreros y burgueses.

En efecto, rebajar a la burguesía del país también al proletariado, ése es un
medio para la nivelación de las contraposiciones de clase, digno de la
"Kölnische
Zeitung"
!