«Neue Rheinische Zeitung» – La Asamblea de Frankfurt

La Asamblea de Frankfurt

[«Neue Rheinische Zeitung» nº 150 del 23 de noviembre de 1848]

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Colonia, 22 de noviembre. La Asamblea de Frankfurt ha declarado nulo e ilegal el acuerdo de la Asamblea de Berlín relativo a la negativa al pago de los impuestos. Con ello se ha pronunciado a favor de Brandenburg, de Wrangel, del prusianismo específico. Frankfurt se ha trasladado a Berlín, Berlín a Frankfurt. El parlamento alemán está en Berlín, el parlamento prusiano en Frankfurt. El parlamento prusiano se ha tornado alemán, el alemán en brandeburgués-prusiano. ¡Prusia debía disolverse en Alemania, y el parlamento alemán en Frankfurt quiere ahora que Alemania se disuelva en Prusia!

¡El parlamento alemán! ¿Quién hablaba de un parlamento alemán después de los graves sucesos de Berlín y Viena? Después de la muerte de Robert Blum, ningún ser humano volvió a pensar en la vida del noble Gagern. Después de un ministerio Brandenburg-Manteuffel, ya ni el diablo volvió a pensar en un Schmerling. ¡Los señores profesores que «hacían historia» para su privado solaz tuvieron que dejar que acaecieran el bombardeo de Viena, el asesinato de Robert Blum, la barbarie de Windischgrätz! ¡Los señores a quienes tan en el corazón yacía la historia cultural de Alemania abandonaron la administración práctica de la cultura a un Jellachich y sus croatas! Mientras los profesores hacían la teoría de la historia, la historia seguía su curso tormentoso y se preocupaba bien poco por la historia de los señores profesores.

El acuerdo de anteayer ha aniquilado a la Asamblea de Frankfurt. La ha arrojado en brazos del alto traidor Brandenburg. La Asamblea de Frankfurt se ha hecho culpable de alta traición y debe ser juzgada. Cuando todo un pueblo se alza para protestar contra un acto de arbitrariedad real, cuando esta protesta se efectúa por vías plenamente legales,

mediante la negativa al pago de los impuestos, y una asamblea de profesores —sin facultad alguna— declara ilegal esta negativa a los impuestos, este alzamiento de todo el pueblo, entonces dicha asamblea se sitúa fuera de toda ley, es una asamblea gravemente reo de alta traición.

Es el deber de todos los miembros de la Asamblea de Frankfurt que hayan votado contra el acuerdo abandonar esta «extinta Dieta federal». Es el deber de todos los demócratas elegir a estos «prusianos» dimitidos para la Asamblea nacional alemana en Berlín, como representantes sustitutos de los «alemanes» que se han retirado. La Asamblea nacional en Berlín no es una «parte», es completa, pues tiene quórum. En cambio, la asamblea brandeburguesa de Frankfurt se convertirá en una «parte»; pues a la ya necesaria salida de los 150 ciertamente seguirán no pocos otros que no quieren constituir una Dieta federal francfurtiana. ¡La Asamblea de Frankfurt! Tiene miedo a una república roja y decreta una
monarquía roja
. ¡Nosotros no queremos ninguna monarquía
roja
, no queremos que la corona teñida de púrpura de Austria venga sobre Prusia, y por eso declaramos al parlamento alemán culpable de alta traición! Mas no; lo honramos en demasía; le atribuimos una importancia política que perdió hace ya mucho. El más severo juicio ha recaído ya sobre él: el desacato de sus acuerdos y el — olvido.