COLONIA, 11 DE NOVIEM BRE. EL M IN IST ER IO PFU EL ERA UN “M A L -
entendido”; su sentido real es el ministerio Brandeburgo. El
ministerio Pfuel era solamente el índice: el ministerio Bran
deburgo es el contenido.
“Brandeburgo a la Asamblea y la Asamblea a Brandeburgo”302
Así reza el epitafio de la dinastía de la Casa de Brandeburgo 303
El emperador Carlos V produjo la admiración del mundo por
haberse hecho enterrar vivo.304 Pero el hacer esculpir un chiste malo
en su propia lápida sepulcral supera al emperador Carlos V con su
Ordenanza criminal carolingia, la de las penas más atroces.
“¡Brandeburgo a la Asamblea y la Asamblea a Brandeburgo!”
Un día apareció en la Asamblea un rey de Prusia. No era el ver
dadero Brandeburgo. El marqués de Brandeburgo que se presentó
en la Asamblea anteayer era el verdadero rey de Prusia.
¡El cuerpo de guardia a la Asamblea y la Asamblea al cuerpo de
guardia! O lo que es lo mismo: ¡Brandeburgo a la Asamblea y la
Asamblea a Brandeburgo!
Alusión a unas palabras del rey Federico Guillermo IV, en relación al ministerio Bran
deburgo: “Brandeburgo en la Asamblea o la Asamblea en Brandeburgo.” La Nueva Gaceta
Prusiana las consignó en su número del 9 de noviembre de 1848, diciendo: “Brandeburgo a
la Asamblea y la Asamblea a Brandeburgo”.
La Casa de Brandeburgo pertenece a la dinastía de los Hohenzollern, la cual recibió
en herencia, el año 1417, el margraviato de Brandeburgo.
El emperador Carlos V dispuso, al final de su vida, la celebración de las ceremonias
solemnes de su sepelio y tomó parte en ellas.

¿O logrará la Asamblea en Brandeburgo — Berlín pertenece,
como es bien sabido, a la provincia de Brandeburgo— llegar a man
dar... sobre el Brandeburgo en la Asamblea?. ¿Buscará Brandeburgo
amparo en la Asamblea, como en otra Asamblea lo buscó un día
Capeto?305
¡Brandeburgo a la Asamblea y la Asamblea a Brandeburgo!, es
una frase con múltiples significados, ambigua, preñada de destino.
Sabido es que los pueblos ajustan sus cuentas con los reyes de
un modo infinitamente más fácil que con las asambleas legislativas.
La historia contiene un catálogo de sublevaciones fallidas del pue
blo contra las asambleas nacionales. Sólo ofrece dos grandes excep
ciones. El pueblo inglés pulverizó el Parlamento largo en la persona
de Cromwell, y el pueblo francés hizo polvo el cuerpo legislativo en
la persona de Bonaparte. Pero el Parlamento largo no era ya, desde
hacía mucho tiempo, más que un tronco decapitado, y el cuerpo
legislativo hacía ya mucho tiempo que no era más que un cadáver.
¿Son los reyes más afortunados que los pueblos en las revueltas
contra las asambleas legislativas?
Carlos I, Jacobo IIy Luis XVI y Carlos X son figuras de antepasa
dos poco prometedoras.
En cambio, en España y en Italia encontramos antepasados más
risueños. ¿Y últimamente en Viena?
No debe, sin embargo, olvidarse que en Viena se ha reunido un
Congreso de los pueblos y que los representantes de los pueblos esla
vos, exceptuando a los polacos, entraron a los sones de la música en
el campamento imperial.306
305 El monarca francés Luis XIV (Luis Capeto) buscó, durante la sublevación popular del
10 de agosto de 1792, que dio al traste con la monarquía, protección en la Asamblea Nacio
nal. En los siguientes días, el rey fue detenido. La Convención compuso un tribunal para
juzgar a Luis XVI, que lo declaró culpable de conspirar contra la libertad de la nación y la
seguridad del Estado, condenándolo a la pena de muerte.
306 La mayoría de los diputados eslavos a la Dieta imperial austríaca de 1848 pertenecían
a los círculos liberales de los burgueses y los propietarios, partidarios más tarde de la cues
tión nacional por medio de la conservación y consolidación de la monarquía de los Habsburgos y de una transformación conducente a una federación con iguales derechos para
todos los eslavos de las distintas nacionalidades.

La guerra de la camarilla vienesa contra la Dieta imperial era, al
mismo tiempo, la guerra de la Dieta imperial eslava contra la ale
mana. En cambio, en la Asamblea de Berlín no hacen la escisión los
eslavos, sino solamente los esclavos, y los esclavos no son un parti
do, son, a lo sumo, la rémora de un partido. Las derechas expulsa
das de Berlín307 no aportan fuerza alguna al campo enemigo, sino
que le infectan un morbo mortal, el morbo de la traición.
En Austria ha triunfado el partido eslavo con la camarilla, y aho
ra luchará contra la camarilla por el botín de la victoria. Si triunfa
la camarilla berlinesa, no tendrá que compartir el triunfo con las
derechas ni hacerlo valer en contra de ellas; se limitará a darles una
propina y ... unos cuantos puntapiés.
La corona prusiana está en su derecho al tratar a la Asamblea
como una Corona absoluta. Pero la Asamblea no está en el suyo al
no tratar a la Corona como una Asamblea absoluta. Lo primero que
tenía que hacer era mandar encarcelar a los ministros como reos de
alta traición, como traidores contra la soberanía del pueblo. Proscri
bir a todo funcionario que obedezca otras órdenes que no sean las
suyas.
Podría ocurrir, sin embargo, que la debilidad política con que
actúa en Berlín la Asamblea Nacional se convirtiera en su fuerza
burguesa en las provincias.
A la burguesía le habría gustado mucho haber podido convertir
la monarquía feudal en una monarquía burguesa por la vía pacífica.
Después de arrebatar al partido feudal los blasones y los títulos que
atentaban contra el orgullo burgués y los emolumentos feudales
nacidos de la propiedad feudal, y que eran incompatibles con el
régimen de la propiedad burguesa, de buena gana se habría despo
sado con el partido feudal para sojuzgar en unión de él al pueblo.
Pero la vieja burocracia no quiere rebajarse al papel de servidora
El 9 de noviembre de 1848 sería dado a conocer un “Mandato real” en relación a la
Asamblea Nacional prusiana sobre el aplazamiento y traslado de sus miembros. Además
de ello, la mayoría de los diputados del ala derecha aceptó sumisamente dicho traslado de la
Asamblea.

de una burguesía de la que hasta ahora ha venido siendo despótica
dueña y señora. El partido feudal no quiere quemar sus títulos ni
sus intereses sobre el altar de la burguesía. Por último, la Corona ve
en los elementos de la vieja sociedad feudal, de la que ella constitu
ye el brote más alto, el verdadero terreno social en que la monar
quía tiene sus raíces, considerando en cambio la burguesía como
un suelo artificioso y extraño que sólo la sostiene a ella, a la Coro
na, a condición de que decaiga y degenere.
La burguesía convierte la embriagadora “Gracia de Dios” en un
prosaico título jurídico, la dominación de la sangre en la de un sim
ple papel, el esplendoroso sol de la realeza en una lámpara burgue
sa astral.
La monarquía no se dejó, pues, engatusar por la burguesía. Con
testó a su revolución a medias con una contrarrevolución total. Y,
al rechazarla, echó a la burguesía en brazos de la revolución, en bra
zos del pueblo, con el grito de
“¡Brandeburgo a la Asamblea y la Asamblea a Brandeburgo!”
Aun reconociendo que no esperamos de la burguesía una res
puesta a tono con la situación, no podemos abstenernos de señalar,
por otra parte, que también la Corona, en su rebelión contra la
Asamblea Nacional, recurre a hipócritas soluciones a medias y
esconde su cabeza bajo la apariencia constitucional, en el momen
to en que trata precisamente de desembarazarse de esta molesta
apariencia.
Brandeburgo hace que el poder central de Alemania le dé la orden
para ejecutar su golpe de Estado. Los regimientos de la Guardia han
entrado en Berlín por órdenes del poder central. La contrarrevolu
ción berlinesa se ha desencadenado siguiendo una orden de éste.
Brandeburgo ordena a Francfort que le expida esta orden. Franc
fort reniega de su soberanía en el momento mismo en que trata de
implantarla. Como es natural, el señor Bassermann toma con las
dos manos la ocasión que se le ofrece para hacer que el criado repre
sente el papel de señor. Y tiene, al mismo tiempo, la satisfacción de
que el señor desempeñe, a su vez, el papel del criado.

Como quiera que caigan los dados en Berlín, ha sido formula
do el dilema: o el rey o el pueblo, y el pueblo vencerá al grito de
“¡Brandeburgo a la Asamblea o la Asamblea a Brandeburgo!” Pode
mos aún pasar por una dura escuela, y ésta es la escuela preparato
ria de la revolución total.
\Neue Rheinische Zeitung, núm. 141,12 de noviembre de 1848]
Colonia, 11 de noviembre. La revolución europea describe un círculo.
Comenzó en Italia, cobró en París carácter europeo, en Viena pro
dujo su primera repercusión la revolución de Febrero y en Berlín
repercutió la revolución de Viena.
En Nápoles, Italia, descargó su primer golpe la contrarrevolu
ción europea; en París —jornadas de junio— cobró ésta carácter
europeo, en Viena repercutió por vez primera la contrarrevolución
de Junio y en Berlín se consumó y se comprometió. Desde París, el
gallo galo volverá a despertar con su canto a toda Europa.508
Pero, en Berlín, la contrarrevolución se compromete. En Berlín se
compromete todo, incluso la contrarrevolución.
En Nápoles, los lazzaroni,308 309 aliados al monarca, se lanzan con
tra la burguesía.
En París, asistimos al más grande combate histórico que jamás
se haya producido. La burguesía, aliada a los lazzaroni, se lanza con
tra la clase obrera.
En Viena, vemos todo un enjambre de nacionalidades que
barruntan su emancipación en la contrarrevolución. Además, los
amaños secretos de la burguesía contra los obreros, y la Legión aca
démica.310 Se lucha en el seno de la misma Milicia Cívica. Por últi
mo, se lanza al ataque el pueblo, dando con ello pretexto al ataque
por parte de la Corte.
308 Véase supra, nota 281.
309 Véase supra, nota 82.
310 Véase supra, nota 297.

En Berlín, nada de todo eso. Aquí, de un lado la burguesía y el
pueblo; del otro, los suboficiales.
Wrangel y Brandeburgo, dos hombres sin cabeza, sin corazón,
sin tendencia, nada más que bigotes: es el reverso de esa Asamblea
Nacional plañidera, juiciosa e incapaz de tomar resoluciones.
¡Decisiones! — aunque sea la decisión de un asno, de un buey o
de unos bigotes— : he allí el único requisito, frente a las irresolutas
plañideras de la revolución de Marzo. Y la Corte prusiana, incapaz
de cualquier decisión, ni más ni menos que la Asamblea Nacional,
busca a los dos hombres más tontos del reino y les dice a estos leo
nes: ¡Haceos cargo de la decisión! Pfuel conserva todavía algunos
granos de cerebro.
Pero los razonadores de las conquistas de Marzo retroceden ate
rrados ante la absoluta imbecilidad.
C o n tra los tontos se estrella n en su lu ch a h asta los dioses,311 exclama,
afectada, la Asamblea Nacional.
Y estos Wrangel y estos Brandeburgo, estos cráneos tapiados,
capaces de una decisión, porque ésta no es la suya propia, porque
deciden lo que otros les ordenan, porque son demasiado tontos para
engañarse en el cumplimiento de órdenes que les dan con tronante
voz y tembloroso labio, se comprometen también cuando se trata de
algo más que de topar sus cráneos, es de lo único que son capaces
estos arietes humanos.
Wrangel no sabe más que confesar que sólo conoce una Asam
blea Nacional que desafía al orden. Brandeburgo toma clases de
decoro parlamentario y, después de sublevar a la Cámara con su
rudo y repelente dialecto de suboficial, “supertiraniza al tirano” y
desafía a la Asamblea Nacional con el orden, pidiendo en el tono
más humilde la palabra que se propone, además, usar inmediata
mente312
311 Marx alude a la obra de Schiller, La joven de Orleáns, Acto Tercero, escena sexta.
312 Acerca de la caída del ministro Brandeburgo en la Asamblea Nacional prusiana el 9 de

Prefería ser un piojo entre los vellones de la oveja
Que cometer semejante valiente necedad,313
La tranquila actitud de Berlín nos regocija: contra ella se estre
llan los ideales de la suboficialidad prusiana.
Pero ¿y la Asamblea Nacional? ¿Por qué no pronuncia la pros
cripción; por qué no declara a los Wrangel fuera de la ley; por qué
no se levanta un diputado entre las bayonetas de Wrangel y declara
a éste proscrito, y arenga a la soldadesca?
La Asamblea Nacional de Berlín debiera hojear el Moniteur314
los años 1789 a 1795.
¿Y qué hacemos nosotros en estos momentos?
Rechazamos el pago de los impuestos. Personas como Wrangel y
Brandeburgo comprenden —pues son individuos que aprenden el
árabe de los Hyghlands—315 que arrastran una espada y reciben un
uniforme y un sueldo. Lo que no saben es de dónde salen el sueldo,
el uniforme y la espada.
Solo hay un medio para derrotar a la Monarquía, concretamente
hasta que llegue el periodo de la antirrevolución de Junio en París,
que se producirá en diciembre.316
La monarquía no desafía solamente al pueblo; desafía también
a la burguesía.
noviembre de 1848, puede verse el “Informe estenográfico sobre las negociaciones para el
acuerdo del Estado y la Constitución prusianos y los trabajos de la Asamblea”.
313 Marx alude a la obra de Shakespeare, Troilo y Cresida, Acto Tercero, escena tercera.
314 Le Moniteur Universel: diario francés publicado en París de 1789 a 1901. De 1799 a 1814
fue el órgano oficial del gobierno. Durante toda la Revolución francesa, este diario publicaba
los informes de las sesiones parlamentarias.
315 El 3 de noviembre de 1848, la Gaceta de Colonia publicó un texto en que se trataba
acerca de una imaginaria rama africana de los “Hyghlands”, una extraña mezcla entre hom
bre y mono. “Muchos de ellos — se decía— aprenden la lengua árabe.”
316 En diciembre de 1848, de acuerdo con la Constitución francesa del 4 de noviembre de
ese año, debían celebrarse elecciones para presidente de la República. La Constitución facul
taba al presidente como jefe máximo del poder ejecutivo con los más extensos poderes para
deponer la radical posición contrarrevolucionaria de la burguesía dominante, a partir de la
insurrección del proletariado parisino en junio de 1848. Como se sabe, el resultado de las
elecciones del 10 de diciembre favoreció a Luis Bonaparte como presidente de la República
francesa.

Hay que derrotarla, pues, a la manera burguesa.
¿Y cómo se derrota a la manera burguesa a la monarquía?
Condenándola al hambre.
¿Y cómo se la condena al hambre?
Negándose a pagar impuestos.
¡Fijaos bien en esto! Entre todos los príncipes de Prusia, to
dos los Brandeburgo y los Wrangel son incapaces de producir
un pan de munición. Sois vosotros quienes lo producís todo, inclu
so esto.
[Neue Rheinische Zeitungy núm. 141,12 de noviembre de 1848, 2a
edición]
Colonia, 13 de noviembre. Así como en su día la Asamblea Nacional
francesa, al serle clausurado el local oficial en que se reunía, hubo
de proseguir sus sesiones en la Casa de Juego de Pelota, la Asamblea
Nacional prusiana se ve obligada ahora a reunirse en la Casa de los
Artilleros.317
El acuerdo adoptado en la Casa de los Artilleros y del que damos
cuenta en nuestro número extraordinario de esta mañana, según la
información de nuestro corresponsal en Berlín y por virtud del cual
se declara a Brandeburgo reo del delito de alta traición, no figura
entre los informes de la Gaceta de Colonia.318
Sin embargo, acabamos de recibir la carta de un miembro de la
Asamblea Nacional, en la que se dice, literalmente:
La Asamblea Nacional ha declarado por unanimidad (242 votos) que,
con esta m e d id a (la d iso lu c ió n d e la M ilic ia C ív ic a )y B ra n d e b u rg o h a
317 Cuando, finalmente, la mayoría de los diputados respondió al “Mandato real” respec
to al aplazamiento de la Asamblea Nacional y su traslado de Berlín a Brandeburgo, las sesio
nes en Berlín aún continuaban, por lo que el 10 de noviembre de 1848 la Asamblea Nacional
se trasladó desde su ex sede a la “Casa de los Artilleros”, donde sesionó del 11 al 13 de noviem
bre de ese año.
318 Véase supra, nota 43.

in c u rrid o en delito d e a lta tra ició n , d el q u e se h a rá ta m b ién reo q u ie n
coopere activa o p a siva m en te a la ejecución de dich a m ed id a? 19
Nadie puede dudar el apego a la verdad de las informaciones de
Dumont.
Al declararse a Brandeburgo de alta traición por acuerdo de la
Asamblea Nacional, cesa por sí misma la obligación de pagar impues
tos. No hay por qué pagar impuestos a un gobierno reo de alta trai
ción. Mañana informaremos detalladamente a nuestros lectores de
cómo se procede, con la denegación de pago de impuestos, ante con
flictos parecidos, en Inglaterra, el más viejo país constitucional del
mundo.319 320 Por lo demás, ya el mismo gobierno de alta traición se ha
encargado de marcar al pueblo el camino justo, al denegar inme
diatamente el pago de impuestos a la Asamblea Nacional (el pago de
dietas, etc.), tratando de reducirla por el hambre.
El diputado a quien más arriba aludimos nos escribe, además:
L a M ilicia C ívica no entregará sus arm as.
La lucha parece, pues, inevitable, y la provincia renana se halla
obligada a acudir con hombres y con armas en auxilio de la Asam
blea Nacional de Berlín.
[Neue Rheinische Zeitung, núm. 142,14 de noviembre de 1848]
319 Esta resolución de la Asamblea Nacional prusiana surgió en la sesión del 11 de noviem
bre de 1848, que tuvo lugar en la “Casa de los Artilleros” de Berlín.
320 En el núm. 142 (segunda entrega) y en el núm. 143, del 14 y 15 de noviembre de 1848
de la Nueva Gaceta Renana, se publicó el artículo de Georg Weerth, titulado “La denegación de
impuestos en Inglaterra con motivo de la ley de reforma en el año 1832”.