[Deutsche Briisseler Zeitung, núm. 7, : 23 de enero de 1848]

No cabe duda de que el año de 1847 ha sido uno de los más agitados que hemos vivido desde hace mucho tiempo. En Prusia, una Constitución y una Dieta Unificada; en Italia, un despertar inesperadamente rápido de la vida política y el armamento general en contra de Austria; en Suiza, la guerra civil, en Inglaterra, un nuevo parlamento de tinte marcadamente, radical; en Francia, escándalos. y banquetes en pro de las reformas; en Norteamérica, la conquista de México por los Estados Unidos; un cuadro de cambios y movimientos como no lo había mos. trado ninguno en los últimos años, l 1830 representó el último punto crítico de la historia. La revolución de Julio en Francia y la Ley de reformas "* en Inglaterra aseguraron el triunfo final de la burguesía, y en Inglaterra concretamente la victoria de la burguesía industrial, de los fabricantes, sobre la burguesía no industrial, sobre los rentistas. Siguieron Bélgica y, en parte, Suiza; tam. bién aquí triunfó la burguesía.285 Polonia se levantó e Italia se estre. meció bajo el yugo de Metternich. Alemania era un hervidero. Todos los países se preparaban para formidables luchas.

Pero, a partir de 1830 todo marchó hacia atrás, ]

Cayó Polonia, los romañoles insurgentes fueron derrotados ?97 y el movimiento alemán se vio reprimido. La burguesía francesa batió a los republicanos dentro del país y traicionó a los liberales de otros países, que ella misma, había animado a levantarse. El ministerio liberal de Inglaterra no podía levar nada adelante. Por último, en 1840 llegó. la reacción a su punto culminante. «Polonia, Italia y Alemania, políticamente muertas; en «Prusia, el entronizamiento. del “Semanario berlinés” 268 -en Hannóver, derribada la supersagaz Constitución del señor Dahlmann; **2 los acuerdos de la Conferencia de Viena de 1834,270 en pleno vigor. En Suiza, los conservadores y los jesuítas avanzando a más y mejor. En Bélgica, los católicos al timón. En Francia, el triunfo de Guizot, en Inglaterra, los últimos estertores del gobierno: de los whigs, bajo la presión del creciente poderío de Peel; los vanos intentos de reorganización de los cartistas, después de 'su. gran derrota en 1839,271 Por doquier la historia del partido reaccionario, en todas partes la com. pleta disolución y el derrumbamiento de los partidos del progreso, El bloqueo del movimiento histórico; tal parecía ser el resultado final de las potentes luchas de 1830.

Pero 1840 marcó también el apogeo de la reacción, como 1830 ha. bía señalado el apogeo del movimiento revolucionario de la burguesía. [663]

664 LOS MOVIMIENTOS DE 1847 De 1840, en adelante, se reanudaron los movimientos enderezados contra el estado de cosas existente. Frecuentemente derrotados, estos movimientos fueron ganando terreno, a la larga. Mientras en Inglaterra los cartistas se reorganizaban y ganaban más fuerza que nunca, Peel veíase obligado a traicionar a su partido en gracia a otros intereses, a asestarle el golpe de muerte con la derogación de las leyes cerealistas y, por último, a dimitir. En Suiza, hacían progresos los radicales; en Alemania, y principalmente en Prusia, cobraban mayor violencia cada año las exigencias de los liberales. En Bélgica, los liberales alcanzaban también la victoria en las elecciones de 1847. Sólo Francia dio a sus ministros reaccionarios una inaudita mayoría con las elecciones de 1846. Italia era el único país que permanecía muerto, hasta que Pío IX subió al solio pontificio a fines de 1846, acometiendo algunos intentos de reforma muy dudosos. : Comenzó así el año que acaba de transcurrir y con él vinieron una serie de victorias para los partidos del progreso en casi todos los países. Incluso allí donde fueron derrotados, la derrota les ayudó a seguir avanzando más de lo que habría hecho el triunfo inmediato. El año 1847 no decidió nada, pero en todas partes enfrentó clara y resueltamente a los partidos; no dio solución definitiva a ningún problema, pero los planteó todos en términos que permitían resolverlos. Los más importantes de los movimientos y cambios del año 1847 fueron los de Prusia, Italia y Suiza.

En Prusia, fue obligado por fin Federico Guillermo IV a aceptar una Constitución. El estéril Don Quijote de Sanssouci alumbró, tras largas luchas y largos dolores del parto, una Constitución llamada a garantizar para siempre la victoria de la reacción feudal patriarcal absolutista-burocrática-clerical. Pero sus cuentas salieron fallidas. La burguesía ya era lo bastante poderosa para encontrar incluso en esta Constitución un arma susceptible de ser esgrimida contra él y contra todas las clases reaccionarias de la sociedad. Como en todas partes, también en Prusia comenzó denegando al rey el dinero. El monarca estaba desesperado. Puede decirse que en los primeros días siguientes a la denegación de fondos, Prusia se encontraba sin rey; el país se hallaba, sin saberlo, en plena revolución. Hasta que llegaron, por fortuna, los quince millones rusos; Federico Guillermo volvió a reinar, los burgueses de la Dieta asustados, doblaron la cerviz y las nubes de la tormenta revolucionaria se disiparon. La burguesía prusiana había salido derrotada, por el momento. Pero había dado un gran paso, había conquistado un terreno, había dado al rey una prueba de su poder y había puesto en conmoción a todo el país. La cuestión de quién debe mandar en Prusia, si la alianza de nobleza, burócratas y clérigos con el rey a la cabeza o la burguesía, está ahora sobre el tapete y tendrá que resolverse a favor de una de las dos partes. En la Dieta Unificada, era todavía posible llegar a una transacción entre ambos partidos; ahora, ya no cabe esta solución. La lucha, ahora, es a vida o muerte entre ambos contendientes. Añádase a ello que en los momentos actuales están reunidas las Comisiones, esta LOS MOVIMIENTOS DE 1847 665 desdichada invención de los fabricantes de la Constitución Berlinesa.?72 Estas Comisiones embrollarán todavía más la ya de suyo harto complicada cuestión jurídica, hasta el punto de que nadie sabrá ya dónde se halla. Harán de esto un nudo gordiano que sólo la espada podrá cortar; llevarán a cabo, así, los últimos preparativos para la revolución burguesa en Prusia, Podemos, pues, aguardar tranquilamente el desarrollo de esta revolución prusiana. El año 1849 deberá convocarse de nuevo, quiéralo o no el rey, la Dieta Unificada. Hasta entonces, le damos de plazo a Su Majestad, pero no más. Cuando ese momento llegue, tendrá que ceder el cetro y su famosa corona “intacta” 273 a los burgueses cristianos y judíos de su reino. El año 1847 fue, por tanto, un año bueno para los asuntos políticos de los burgueses prusianos, pese a su momentánea derrota. Así lo han advertido también los burgueses y filisteos de los otros Estados alemanes, dándoles pruebas de la más viva simpatía. Saben que el triunfo de la burguesía prusiana será su propio triunfo, En Italia, hemos asistido al curioso espectáculo de que el hombre que ocupa el sitial más reaccionario de toda Europa y representa la ideología petrificada de la Edad Media, el Papa,? se haya puesto a la cabeza de un movimiento liberal. El movimiento se ha vuelto poderoso de la noche a la mañana, arrastra en su vorágine al Gran Duque austríaco de Toscana? y al traidor Carlos Alberto de Cerdeña, está minando el trono de Fernando de Nápoles y sus embates llegan, a través de la Lombardía, hasta los Alpes tiroleses y estirios. El movimiento que actualmente se desarrolla en Italia es el mismo que se vivió en Prusia, en los años 1807 a 1812. Se ventilaban allí como entonces en Prusia, dos cosas: la independencia hacia el exterior y las reformas en el interior. Por el momento, no se exige una Constitución, sino meras reformas administrativas y, provisionalmente, se evita todo conflicto serio con el gobierno, para enfrentarse lo más unidos que sea posible a la supremacía extranjera. Pero, ¿de qué clase de reformas se trata y a quién benefician éstas? Ante todo, a la burguesía. Se trata de favorecer a la prensa y de someter a la burocracia a los intereses de la burguesía (véanse las reformas de Cerdeña, la Consulta romana ?”* y la reorganización de los ministerios), los burgueses ganan influencia en la administración municipal, se pone coto al bonplaisir* de la nobleza y la burguesía en las filas de la Guardia cívica. Hasta ahora, todas las reformas han sido concebidas exclusivamente en el interés de la burguesía, y así tenía que ser. Basta comparar estas reformas con las im. Plantadas en Prusia en los años napoleónicos. Son exactamente las mismas, con la diferencia de que en muchos aspectos van todavía más allá, pues supeditan la administración a los intereses de la burguesía, asestan golpes a la arbitrariedad de la nobleza y la burocracia, implantan el régimen municipal, el ejército territorial, y la abolición de las prestaciones personales. Como entonces en Prusia, la burguesía se ha cona Pío IX. b Leopoldo 11. e Capricho, 666 LOS MOVIMIENTOS DE 1847 vertido ahora en Italia, gracias a la importancia cada vez mayor que la industria y el comercio tienen para la existencia de todo el pueblo, en la clase de la que principalmente depende la liberación del país del yugo extranjero. : En Italia, el movimiento tiene, por tanto, un “marcado carácter burgués. Todas las clases entusiasmadas, con las reformas, desde los príncipes y la nobleza hasta los pifferari y los lazzaromi?"8 actúan por el momento: como burgueses, y el Papa es, hasta nueva orden, el. primer burgués de Italia. Pero, en cuanto se sacuda el yugo austríaco, todas estas clases se sentirán muy decepcionadas. Cuando los burgueses hayan acabado con el enemigo interior, sabrán distinguir dentro de casa, entre los amigos y los enemigos, y entonces los príncipes y los condes volverán a clamar por la ayuda de los austríacos, pero será ya tarde, y los obreros de Milán, Florencia y Nápoles se darán cuenta de que es cabal. mente ahora cuando comienza su faena, -Por último, Suiza. Por primera vez desde que existe, desempeña Suiza un papel determinado dentro del sistema de los Estados europeos; por primera vez se ha aventurado a hacer algo decisivo, ha tenido el valor de actuar como una República federal, y no simplemente como un con. glomerado de veintidós cantones extraños los umos a los otros. En una guerra civil reprimida con gran energía, ha asegurado la supremacía del poder central; en otras palabras, se ha centralizado. Y sabrá legalizar esta centralización existente de hecho con la anunciada reforma del pacto federal.

¿A quién benefician, nos preguntamos, los resultados de la guerra, la reforma federal, la reorganización de los cantones del Sonderbund? Al partido vencedor, al partido que triunfó en diferentes cantones desde 1830 hasta 1834, a los liberales y radicales, es decir, a los burgueses y los: campesinos. Yá a consecuencia de la revolución de Julio se había sacudido la dominación del patriciado en las antiguas ciudades federales. Donde aún se mantenía de hecho, como en Berna y en Ginebra, estallaron en 1846, diferentes revoluciones. Y donde aún persistía intacta, como en la ciudad de Basilea, sufrió «importantes golpes en “el mismo año. La nobleza feudal tenía poca fuerza en Suiza y, donde aún existía, su punto principal de apoyo era la alianza con los pastóres de los Altos Alpes. Fueron éstos, los últimos, los más tenaces y más furiosos eñemigos de la burguesía. Formaban la espina dorsal de los elementos reaccionarios en los cantones liberales. Envolvieron a toda Suiza en la red de una conspiración reaccionaria manejada por los jesuítas y los pietistas (véase lo ocurrido en el cantón de Waadt). Hicieron fracasar todos los planes de la burguesía en la Dieta Suiza. Impidieron la derrota final del patriciado filisteo en las antiguas ciudades federales. “Estos últimos adversarios de la burguesía suiza fueron totalmente aplastados en 1847.

Ya con anterioridad tenían los burgueses suizos un campo bastante amplio y libre para su comercio y su industria en casi todos los cantones. Donde aún se mantenían los gremios, entorpecían poco el desarro. LOS MOVIMIENTOS DE 1847 667 llo de aquellas actividades. Apenas existían aduanas interiores. En todos los lugares en que la burguesía se había desarrollado hasta cierto punto tenía en sus manos el poder político. Pero, aunque hubiese he. cho progresos y encontrara apoyo. en los distintos cantones, le faltaba lo más importante, que era la centralización. Así como el feudalismo, el patriarcalismo y el filisteísmo se desarrollaban en las provincias aisladas y en distintas ciudades, la burguesía reclamaba, para poder desarrollar. se, la mayor amplitud posible de terreno, requería, en vez de los veintidós pequeños cantones, una gran Suiza unificada, La soberanía cantonal, la forma más en consonancia con la Suiza primitiva, se había convertido para los burgueses en una traza opresora. La burguesía necesitaba un poder central lo suficientemente fuerte para trazar un determinado derrotero a la legislación de los diferentes cantones, nivelar con su predominio las diferencias entre las Constituciones y las leyes, eliminar los residuos de la legislación feudal, patriarcal y filistea y defender enérgicamente al exterior los intereses de los burgueses suizos. Este poder central es ya una conquista suya.

¿Acaso no han contribuido también los campesinos. al derrocamiento del Sonderbund? Claro que sí. Y, por lo que a los campesinos se refie: re, seguirán desempeñando, por el momento, con respecto a los burgue. ses, el mismo papel que durante algún tiempo desempeñaron en relación con la pequeña burguesía. Seguirán siendo el brazo explotado de los burgueses, ganando batallas para éstos, tejiendo sus percales y sus cintas y aportándole de su seno elementos proletarios. ¿Qué otra cosa pueden hacer? Son propietarios, como los burgueses, y tienen, por el momento, muchos intereses en común con la burguesía. Todas las medidas políticas que su fuerza les permite imponer les benefician a ellos casi tanto como a los burgueses. Se hallan, sin embargo, en situación de inferioridad con respecto a la burguesía, porque ésta es rica y tiene en sus manos la palanca de todo poder político en nuestro tiempo, que es la industria. Unidos a los burgueses, pueden mucho; en contra de ellos, no son nada.

Claro está que llegará el día en que la parte estrujada y empobrecida de los campesinos se una al proletariado, el cual, entre tanto, habrá seguido desarrollándose, para declarar la guerra a la burguesía; pero esto, por ahora no nos interesa.

Ya es un gran avance el que la expulsión de los jesuítas y sus afilia. dos, adversarios organizados de los burgueses, la implantación general de la enseñanza civil, en vez de la eclesiástica, y la confiscación por el Estado de la mayoría de las tierras de la Iglesia representa, principalmente, para la burguesía, Así, pues, la nota común a los tres principales movimientos del año 1847 es que los tres favorecen, primordial y fundamentalmente, a los intereses de la burguesía. El partido del progreso es en todas partes el partido burgués.

El rasgo característico de estos movimientos, en realidad, es que los países que en 1830 se quedaron rezagados fueron precisamente los que 668 LOS MOVIMIENTOS DE 1847 el año pasado dieron los primeros pasos decisivos para colocarse a la altura de los acontecimientos de 1830; es decir, para imponer la victoria de la burguesía.

Hasta ahora hemos visto, pues, que el año 1847 fue un año brillante para la burguesía. Prosigamos.

En Inglaterra, tenemos un nuevo parlamento, que es, como ha dicho el cuáquero John Bright, el parlamento burgués más decidido de todo Inglaterra. Pero el burgués John Bright no es el burgués que manda en Francia o el que truena en patéticas bravatas contra Federico Guillermo IV de Prusia. El burgués que habla por boca de John Bright es el fa. bricante. En Inglaterra, dominan desde 1688 distintas fracciones de la burguesía; pero, para allanarse la conquista del poder, han dejado el poder nominal en manos de los deudores que dependen de ellos, en manos de los aristócratas. De este modo, mientras que la lucha, en Inglaterra, es en realidad la lucha entre diferentes fracciones de la burguesía, entre rentistas y fabricantes, éstos pueden, así, presentarla como la lucha entre la aristocracia y el pueblo. Los fabricantes no están interesados en dejar en pie la apariencia del poder de la aristocracia, pues a ellos no les adeudan ni un ochavo los lores, los barones y los squires. Tienen, en cambio, gran interés en echar por tierra esta apariencia, pues con ello arrebatarán a los rentistas su última ancla de salvación. Y el actual parlamento de burgueses o fabricantes logrará esto. Convertirá a la vieja Inglaterra de apariencia feudal en un país más o menos moderno, organizado en moldes burgueses. Acomodará la Constitución inglesa a la francesa o a la belga. Llevará a su término el triunfo de la burguesía industrial inglesa. Y esto será un avance más de la burguesía, yá que también los avances logrados en el seno de la burguesía vienen a ampliar y fortalecer el poder burgués.

Sólo Francia parece representar una excepción dentro de este cuadro, El poder, que en 1830 había ido a parar a manos de toda la gran burguesía, va limitándose cada vez más, de año en año, a la fracción más rica de esta gran burguesía, al poder'de los rentistas y los especuladores de bolsa. Estos elementos han supeditado a sus intereses a la mayor parte de la gran burguesía. La minoría, a cuya cabeza se halla una parte de los fabricantes y armadores de buques, se reduce cada vez más. Esta minoría se ha unido' ahora a los medios y pequeños burgueses privados de derechos electorales y festeja esta alianza en sus banquetes en pro de reformas. Desespera de poder llegar nunca al poder con los actuales electores, Tras largas vacilaciones, se ha decidido, por tanto, a prometer una participación en el poder político a los burgueses situados inmediata mente por debajo de ella y, sobre todo, por tratarse de los menos peligrosos de todos, a los ideólogos burgueses, abogados, médicos, etc. Claro está que se halla todavía muy lejos de poder cumplir su promesa. Vemos, pues, que también en Francia se acerca la lucha entre diversos sectores de la burguesía, lucha que en Inglaterra ha llegado casi a su LOS MOVIMIENTOS DE 1847 669 término. Con la diferencia de que en Francia la situación presenta, como siempre, un carácter revolucionario de trazos más marcados. También esta escisión en dos campos constituye un avance de la burguesía, En Bélgica, la burguesía ha logrado una victoria decisiva en las elecciones de 1847. El ministerio católico hubo de dimitir y también aquí se halla el poder, de momento, en manos de la burguesía liberal. En América, hemos asistido a la conquista de México por los Esta. dos Unidos y nos congratulamos de ella.?7 No deja de representar también un progreso el que un país que hasta aquí vivía encerrado en sí mismo, desgarrado por eternas guerras civiles e imposibilitado de todo desarrollo, un país que no tenía ante sí, a lo sumo, otro porvenir que caer bajo el vasallaje industrial de Inglaterra, que un país así, decimos, se vea arrastrado por la fuerza al movimiento histórico. El hecho de que este país se vea colocado en el futuro bajo la tutela de los Estados Unidos beneficiará a su propio desarrollo. Y la circunstancia de que los Estados Unidos hayan logrado el dominio sobre el Mar Pacífico beneficiará a toda América. Pero, ¿a quién, volvemos a preguntar, favorece primordialmente esta guerra? Solamente a la burguesía. Los norteamericanos adquieren en California y Nuevo México más terreno para crear en él nuevo capital, es decir, para gestar nuevos burgueses y enriquecer a los actuales. ¿Y a quién si no a los armadores norteamericanos beneficiará la proyectada apertura de un canal en el Istmo de Tehuantepec? 277 Y el dominio sobre el Mar Pacífico, ¿a quién favorece sino a estos mismos armadores? ¿Quién si no los fabricantes norteamericanos abastecerán a los nuevos clientes de la industria del petróleo que surgirán en los países conquistados? - - Por tanto, también en América ha logrado grandes avances la burgue.- sía, y si sus representantes se manifiestan ahora en contra de la guerra, ello sólo demuestra que temen que estos avances se paguen demasiado caros en otros aspectos. * Hasta en los países completamente bárbaros avanza considerablemente la burguesía. En Rusia, vemos cómo la industria se desarrolla con poderoso paso, convirtiendo cada vez más a los propios boyardos en burgueses. La servidumbre de la gleba se ve restringida en Rusia y en Polonia, con lo que se debilita a la nobleza en interés de la burguesía y se crea una clase campesina libre, de que la burguesía necesita en todas partes. Los judíos son perseguidos, respondiendo plenamente al interés de los burgueses cristianos instalados en aquellas regiones, a quienes los vendedores ambulantes emponzoñaban la vida. En Hungría, los señores feudales van convirtiéndose cada vez más en negociantes al por mayor en trigo, lana y ganado, lo que consecuentemente los lleva a ac. tuar en su Dieta como burgueses. ¿Y todos estos gloriosos progresos de la “civilización” a que asistimos en Turquía, en Egipto, en Túnez, en Persia y en otros países bárbaros, en qué consisten si no en ir prepatando el terreno para el florecimiento de una futura burguesía? En estos países vemos cumplirse hoy las palabras del profeta: “¡Pre670 LOS MOVIMIENTOS DE 1847 parad el camino para el Señor...! ¡Abrid de par en par la puertas del mundo, para que penetre por ellas el Rey de gloria!”,?78 es decir, el burgués.

A donde quiera que miremos, vemos cómo la burguesía avanza a gran. des pasos. Mantiene la cabeza alta y desafía altaneramente a sus enemigos. Espera victorias decisivas, y sus esperanzas no se verán frustradas. Quiere organizar el mundo entero a su medida, y lo logrará en gran parte de la tierra.

Es bien sabido que nosotros no simpatizamos con la burguesía, Pero, esta vez, auspiciamos su triunfo. Podemos reírnos a nuestras anchas ante el gesto arrogante con que, en Alemania sobre todo, miran despectivamente los burgueses al puñado aparentemente tan exiguo de demócratas y comunistas. Nada tenemos que objetar a que en todas partes triunfen sus aspiraciones.

. Más aún. .No podemos por menos de sonreír irónicamente cuando vemos con qué terrible celo y qué patético entusiasmo persiguen Sus metas los burgueses casi en todas partes. Esos señores creen de veras que trabajan para ellos mismos. Son lo bastante limitados como para pensar que su victoria dará su conformación definitiva al mundo. Y, sin embargo, nada más evidente que lo que hacen es abrirnos en todas partes el camino a nosotros, a los demócratas y comunistas; que lograrán con. quistar, a lo sumo, unos cuantos años de intranquila satisfacción, para ser derrocados inmediatamente después. . Por doquier se alza tras ellos el proletariado, en unos países, como en Italia y en Suiza, compartiendo sus afanes y en parte sus ilusiones; en otros como en Francia y en Alemania silencioso y retraído, pero siempre preparando por debajo de cuerda la caída de la burguesía; en otros, por último, como en Inglaterra y en América, manifestándose en abierta rebelión contra la burguesía dominante. : Y aún podemos hacer más. Podemos decir a los burgueses todo esto, sin ningún recato, podemos jugar con cartas descubiertas. No hay inconveniente en que sepan de antemano que trabajan para nosotros. No por ello podrán abandonar su lucha contra la monarquía absoluta, la nobleza y los curas. No les queda otra alternativa que vencer o perecer ya desde ahora.

Más aún, no pasará mucho tiempo antes de que en Alemania tengan que clamar por nuestra ayuda.

¡Seguid, pues, luchando con el mismo arrojo, estimados señores del capital! Por el momento, nos sois necesarios, nos es necesaria, incluso, de vez en cuando, vuestra dominación. Tenéis la misión de limpiarnos el camino de los residuos de la Edad Media y de la monarquía absoluta, de acabar con el patriarcalismo, de llevar a cabo la centralización, de convertir a todas las clases más o menos desposeídas en proletarios, en hombres que vengan a engrosar nuestras filas, de crear con vuestras fábricas y comunicaciones comerciales el fundamento material que el proletariado necesita para liberarse. En pago de ello, dominaréis durante un breve tiempo. Dictaréis leyes, os pavonearéis bajo el sol de la malos MOVIMIENTOS DE 1847 671 jestad creada por vosotros mismos, comeréis y beberéis en el gran salón de los banquetes regios y aspiraréis a la mano de la bella princesa, pero no lo podréis olvidar: “El verdugo os aguarda a la puerta.” 279