Hungría. 24 de febrero de 1849

Hungría.
Núm. 230, 24 de febrero de 1849
Neue Rheinische Zeitung.
* Ha aparecido el 23.er boletín del ejército. Dice así:
«Simultáneamente a las ventajas ya conocidas, obtenidas por nuestro valiente ejército bajo el mando del coronel Urban en el norte de Transilvania, a pesar del frío y de las fuertes nevadas, sobre los insurgentes, hemos de congratularnos por un éxito similar, no menos brillante, alcanzado por las tropas del teniente mariscal de campo Gläser en Arad, al cual, según la orden recibida, se le ha encomendado operar con su división, compuesta de destacamentos del cuerpo de Thodorovich, en el valle del Maros contra Transilvania.
Los insurgentes intentaron cruzar con una fuerte columna por Szadorlak, amenazando así nuestro flanco izquierdo. El teniente mariscal de campo Gläser ordenó entonces tomar las primeras casas de Alt-Arad con dos batallones de guardias de frontera de Peterwardein, e hizo avanzar al asalto un batallón de Leiningen y luego un batallón de ilirios-banatos.
Tras un combate encarnizado y sangriento, el enemigo fue derrotado y todas las baterías erigidas por los insurgentes en la orilla derecha del Maros contra la fortaleza fueron destruidas, y los cañones montados en ellas, 23 en total, capturados; de ellos, 11 de grueso calibre fueron llevados a la fortaleza, 3 hundidos en el Maros, 3 clavados, 2 puestos a disposición del cuerpo de ejército austro-serbio imperial-real y 4 desmontados por la valiente artillería de Temesvar, capturados 3 carros de municiones enemigos y, además, volada munición enemiga en diversos lugares.
Alt-Arad fue bombardeada con granadas desde la fortaleza, debido a la probada malevolencia de sus habitantes, incendiada en muchos puntos, y este fuego se mantuvo toda la noche. – En el combate se hicieron también 40 prisioneros.

A consecuencia de una comunicación del señor general de artillería conde Nugent desde Essegg, del 13 de febrero, recibida ahora mismo, la fortaleza de Essegg se rindió el mismo día, sin esperar ataque alguno. Tres puertas fueron ocupadas de inmediato por las tropas de cerco, y el 14 por la mañana la guarnición depuso las armas en el glacis.
De la columna del señor general Götz, quien, como ya hemos dicho antes, se había unido en Ternau con la brigada del general príncipe Jablonovsky y perseguía hacia Leutschau al cuerpo de rebeldes en fuga bajo el mando de Görgey, han llegado noticias del 13 desde Bartosfalva, a unas horas de Eperies. Prueban que la columna enemiga, ciertamente fuerte, y que lleva consigo un nutrido tren de artillería y carros, después de abrirse paso a través del Zips, donde destruyó todos los puentes y caminos, tomó desde Eperies la carretera hacia Kaschau, para buscar la conexión con las otras hordas rebeldes hacia el Theiß.
El señor teniente mariscal de campo conde Schlick ha tomado posiciones con sus tres brigadas en el flanco de esta columna enemiga que avanza penosamente y lo devasta todo, en las cercanías de Torna, para atacarla de esta manera de la mejor forma posible, en cuanto se hubiera puesto en contacto con la columna del general Götz, lo que ahora también ocurrió a través de Margithfalva, Einsiedl y Schmöllnitz.
El general Götz había tenido un encuentro en Margithfalva con una partida suelta de los rebeldes, en el que fueron capturados varios húsares que dieron informes precisos sobre la situación y las intenciones del enemigo.
Dado que al mismo tiempo, bajo el mando del teniente mariscal de campo Schulzig, se ha posicionado un gran destacamento cerca de Miskolcz, pronto estaremos en condiciones de presentar informes precisos sobre los acontecimientos en estas regiones.
Viena, 17 de febrero de 1849.»
De este boletín de victorias se desprende, pues, que Essegg realmente ha capitulado y que Arad ha sido socorrida por los imperiales; si su éxito en el Maros tiene la importancia que el boletín quisiera darle, es algo que está por verse.
En cambio, la situación de los imperiales en el alto Theiß es muy crítica. El último boletín dejaba a Schlick disparando en Tokaj sobre el Theiß contra los húngaros apostados al otro lado, y hoy lo encontramos en una retirada apresurada en dirección noroeste, para escapar del peligro de ser atacado por la retaguardia por Görgei y de verse entre dos fuegos.
La maniobra de Görgei es realmente brillante. Penetrando a través del Zips en el condado de Saros, ocupando Eperies, y desde allí, río Hernath abajo, tomando exactamente el mismo camino que tomó Schlick, cayó directamente sobre la retaguardia de éste, obligándole a retirarse de Tokaj a lo largo de más de doce millas hacia el condado de Torna y a tomar así una posición entre Götz (el Zips) y Schulzig (cerca de Miskolcz). De esta manera, Görgei está en condiciones de avanzar directamente hacia el Theiß y reforzar al ejército principal magiar con toda su, «ciertamente fuerte columna», que, como el propio boletín dice, está bien provista de artillería. Quizás, de paso, intercambie unas palabras con Schlick.
Otras noticias no oficiales sobre Hungría que circulan en Viena son las siguientes:
Viena, 18 de febrero. Según los últimos informes de Pesth del 18, pronto pueden esperarse noticias decisivas de la región del Theiß. Tras la recepción de la noticia de que Szegedin se ha rendido y ha enviado una diputación al encuentro de los serbios que se aproximaban, el ban de Croacia ha establecido su cuartel general en Szolnok, y todo se prepara para un gran golpe. A los habitantes de Szegedin, que se habían ofrecido a entregar ganado y víveres al ejército imperial, se les ha impuesto una contribución de medio millón de florines. Como es sabido, los de Szegedin han sido hasta ahora los más fervientes partidarios de Kossuth. Habían provisto a su ejército de todo. – De Debreczin han llegado informes hasta el día 12 a Pesth a través de fugitivos. Meßaros sigue al frente del ministerio de la Guerra y Kossuth está más fanático que nunca. El primero ha escrito al príncipe Windischgrätz que se defenderá con los suyos hasta el último hombre y que preferirán sucumbir antes que rendirse. Este lenguaje es muy explicable por las muy sombrías noticias de Transilvania, donde Bem parece ser el amo. Según los informes de guerra de la fracción de Kossuth en Debreczin, Kronstadt habría sido conquistada por los székelys tras un combate callejero, etc. Otros rumores pretenden saber, en cambio, que los rusos han acudido en ayuda y lo han salvado todo.
La Breslauer Ztg. publica una correspondencia desde la frontera húngara, en general favorable a los austriacos, pero que, no obstante, tiene que confesar que los boletines de guerra austriacos ofrecen solo una imagen muy incompleta de los combates en Transilvania y al otro lado del Theiß, porque siempre destacan únicamente las ventajas conseguidas por las tropas imperiales-reales, pero no mencionan en absoluto el espinoso camino por el que han sido logradas, pues todas las noticias directas del teatro de la guerra coinciden en que los magiares se defienden desde hace algunas semanas como desesperados e infligen grandes daños al ejército imperial-real. Los regimientos bajo el mando de Schlick, Ottinger y Götz ya han sufrido pérdidas considerables, y entre los croatas, que ya añoran su patria y entre los cuales sigue imperando un respeto profundamente arraigado hacia la caballería húngara, se impone un estado de ánimo que da mucho que pensar a su ban. Se dice incluso que destacamentos sueltos de los batallones croatas se han pasado a los magiares, cosa que, sin embargo, no puedo garantizar. Las mayores dificultades para el príncipe Windischgrätz las crea el estado extraordinariamente lamentable de las calles y caminos con el actual deshielo, sobre todo entre el Danubio y el Theiß, que hace sencillamente imposible el transporte de la artillería pesada de campaña; con todo esfuerzo, y solo en carros con llantas de un palmo de ancho, pueden transportarse cañones de a 3 y a 6 libras. Las baterías de a doce libras, en las que en realidad consiste la superioridad de la artillería austriaca, son del todo intransportables, con lo que naturalmente surge una equiparación de los medios de lucha en ambos bandos, que prolongará necesariamente la lucha. Aun cuando su final no es dudoso (!), todavía podrían transcurrir muchos días antes de que Windischgrätz pudiera informar a Olmütz: ¡El país está tranquilo! Por último, la fuerza armada magiar, que cuenta todavía con 60.000 a 70.000 hombres, podría concentrarse en Transilvania, donde Bem es dueño absoluto y donde la naturaleza del país favorece enormemente una defensa encarnizada.
Que en Pesth se preparan intensamente, lo dice también el Lloyd de Viena: Desde ayer (14) están partiendo sin cesar refuerzos para el ejército del Theiß. En estos días deberá librarse allí una batalla decisiva. Esta nueva fuerza militar empujada hacia el Theiß podría ascender al menos a 11.000 hombres.
El corresponsal austriaco habla de una victoria de los serbios sobre una fuerza muy superior de los magiares en Szanto. Lamentablemente, el boletín, por lo demás tan omnisciente, no sabe nada de ello.
De momento, lo cierto es que «la guerra de Hungría» aún no «toca a su fin».
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