* Colonia, 16 de febrero. Hace unos días consolábamos al editorial Δ de la „Kölnischen Zeitung“, que en las elecciones a la segunda cámara (véase el n.º 33 de la Kölnischen Ztg.) veía ante sí la derrota del „gran centro“ de la nación teutona y dos cámaras, de las cuales una no sería aún constitucional, la otra aún no monárquica.

„De los polos opuestos – se desatarán entonces las tormentas, un pasado liquidado disputará con un futuro lejano, quizá nunca alcanzable.“ ¿Y qué será del „centro de la nación teutona“? Así se lamentaba Schwanbeck.

Brüggemann, el de las tres estrellas, arremete desde el „polo opuesto“ contra su amigo en el número de hoy de la misma „Kölnischen Zeitung“.

Ningún centro, dice el hombre del terreno jurídico, el hombre amante de la vida, que eleva el respectivo statu quo con solemne pedantismo a principio inmortal, ningún centro, esa es la gracia del asunto. ¡Ningún centro, eso no es cobardía, ni indecisión, ni hueca ambición! ¡Ningún centro – esa es la doctrina del asunto! ¡El centro se disolverá en lo sucesivo en „verdadera“ izquierda y „verdadera“ derecha! Esa es la verdadera noticia del asunto.

Así el „verdadero“ hombre de la „verdadera“ decisión, el Brüggemann.

En otras palabras: Brüggemann se sienta desde el centro en la derecha: la „correspondencia parlamentaria“ le ha llevado a parlamentar. Temblamos por la derecha.

El Δ, melancólico y consumido por pensamientos nocturnos, que se las entienda empero con la triple estrella amante de la vida. ¡Ça ne nous regarde pas!