Orden de busca y captura prusiana contra Kossuth

* Colonia, 21 de enero. Acabamos de recibir el siguiente edificante documento, reproducido en el Oppelner Kreis-Nr. 207, del 28 de enero de 1849:

Orden de busca y captura. Según un comunicado de la Comisión Gubernial Imperial-Real austríaca en Cracovia, se han tomado en Hungría tales disposiciones que Kossuth, bajo nombre supuesto, se dirigiría vía Breslau a Hamburgo, y se supone que tomará la dirección por Myslowitz, Gleiwitz y Kosel.

En cumplimiento de la orden del Señor Presidente Superior de la Provincia de Silesia, dispongo por tanto que las autoridades policiales, los juzgados locales y los gendarmes vigilen atentamente a Kossuth, cuyas señas personales se indican a continuación, y en caso de ser encontrado, lo detengan y me lo remitan con seguridad para ulteriores diligencias.

(Sigue aquí la descripción de señas de Kossuth, que ya hemos comunicado.) Tan edificante documento está firmado:

Oppeln, a 17 de enero de 1849.

El Consejero rural real Hoffmann.

¿Qué dicen nuestros lectores a esto? Los Manteuffel ungidos por la gracia de Dios de la Polonia acuática no sienten poca inclinación por apresar al gran agitador Kossuth, en caso de que fuera derrotado y lograra cruzar felizmente la frontera, para entregarlo a sus verdugos y que se le conceda el más expeditivo indulto mediante pólvora y plomo. Esta extradición, si realmente llegara a efectuarse, constituiría la traición más vil, la infracción más infame del derecho de gentes que conoce la historia.

Prusia tenía ciertamente, según el antiguo derecho federal, la obligación frente a la Austria alemana de extraditar, a petición, a los refugiados políticos incriminados por acciones cometidas en territorio federal alemán. La revolución ha derribado el antiguo derecho federal, e incluso bajo Pfuel los refugiados vieneses estaban seguros en Berlín. Pero frente a Hungría Prusia no tiene ninguna obligación semejante. Hungría es un Estado independiente, y si Prusia extraditase a refugiados húngaros que solo pueden ser incriminados por acciones cometidas en suelo húngaro, cometería la misma desvergüenza infame que si entregase refugiados rusos o polacos a Rusia.

Incluso bajo el régimen de Bodelschwingh no se atrevieron a extraditar a los refugiados galitzianos y de Cracovia que habían pasado la frontera. ¡Pero, por supuesto, entonces estábamos bajo la monarquía absoluta, y hoy somos constitucionales!

Más aún. Kossuth, si llegara a pisar territorio prusiano, no es un refugiado político, sino un beligerante que ha pasado a territorio neutral.

La Austria alemana, una confederación de Estados independiente, está en guerra con Hungría, un Estado independiente; el porqué no le incumbe a Prusia. ¡E incluso en 1831 no se atrevieron a extraditar a los polacos que habían cruzado la frontera a Rusia; pero entonces también estábamos bajo la monarquía absoluta, y hoy somos constitucionales!

Señalamos a la opinión pública las benévolas intenciones del gobierno prusiano para con Kossuth. Estamos convencidos de que esto basta para provocar una tempestad tal de simpatía hacia el hombre más grande del año 1848, y de indignación contra el gobierno, que ni siquiera un Manteuffel se atreverá a oponérsele.

¡Pero, por supuesto! De momento aún gobierna Kossuth, rodeado del entusiasmo de todo el pueblo magiar, en Debreczin; sus valientes húsares galopan todavía por las puszta húngaras; Windischgrätz sigue perplejo ante las marismas del Tisza, y vuestras órdenes de busca y captura resultan más ridículas que temibles.