O LO N IA, 6 DE N O VIEM BRE. HAN TRIUNFADO LA LIBERTAD Y EL
orden croatas, festejando su victoria con incendios y ase
sinatos, violaciones, saqueos y atrocidades e infamias inca
lificables. Viena se halla en manos de Windischgratz, Jellachich y
Auersperg. Montones de víctimas humanas son arrojadas a la tum
ba del anciano Latour.
Se han confirmado todas las sombrías predicciones de nuestro
corresponsal en Viena, y es posible que él mismo, a estas horas, haya
caído también en la matanza.
Por un momento, confiamos en que Viena pudiera liberarse con
la ayuda de los húngaros, los movimientos de cuyo ejército siguen
siendo para nosotros algo misterioso.
La caída de Viena ha sido preparada por toda suerte de traiciones.
Toda la historia de la Dieta imperial y del Consejo municipal desde el
6 de octubre a la fecha no es más que una historia de traición ininte
rrumpida. ¿Quién estaba representado en aquellos dos organismos?
La burguesía.
Una parte de la Guardia nacional de Viena tomó abiertamente
partido por la camarilla ya a comienzos de la revolución de Octu
bre. Y, al terminar esta revolución, vemos a otra parte de la Guardia
nacional luchando contra el proletariado y la Legión académica297
Legión académica: organización paramilitar formada por estudiantes universitarios
vieneses y otras organizaciones civiles radicales.

en connivencia secreta con los bandoleros imperiales. ¿A qué clase
pertenecen estas facciones de la Guardia nacional?
A la burguesía.
En Francia, la burguesía se puso a la cabeza de la contrarrevo
lución, una vez que hubo derribado todas las barreras que se opo
nían a la dominación de su propia clase. En Alemania marcha, pre
sionada, a la zaga de la monarquía absoluta y del feudalismo, antes
de haber asegurado ni siquiera las primeras condiciones de vida de
su propia libertad y dominación burguesas. En Francia, se levantó
como déspota e hizo su propia contrarrevolución. En Alemania se
comporta como esclava y hace la contrarrevolución de los déspotas
que la humillan. En Francia, triunfó para sojuzgar al pueblo. En
Alemania se sojuzga a sí misma, para evitar que el pueblo triunfe.
No hay en toda la historia nada más lamentable ni más ignominioso
que la burguesía alemana.
¿Quién huyó de Viena en tropel, confiando a la generosidad del
pueblo el cuidado de velar por las riquezas abandonadas, para lue
go calumniarlo durante la fuga, en pago de su servicio de vigilan
cia, y pasarlo a cuchillo, al regreso de los fugitivos?
La burguesía.
¿Qué íntimos secretos delata el termómetro cuando baja cada
vez que respira el pueblo de Viena y sube en cuanto salen de su gar
ganta los estertores de la agonía? ¿Quién habla en el lenguaje cifra
do de las cotizaciones de la bolsa?
La burguesía.
La “Asamblea Nacional alemana” y su “Poder central” han trai
cionado a Viena. ¿A quién representan? Representan, principalmen
te, a la burguesía.
La victoria del “orden y la libertad croatas” en Viena fue deter
minada por la victoria de la “honesta” República en París. ¿Y quién
triunfó en las jornadas de junio?
La burguesía.
Con su triunfo en París comenzó la contrarrevolución europea
a celebrar sus orgías.

En las jornadas de febrero y marzo fracasó en todas partes la
fuerza armada. ¿Por qué? Porque sólo representaba a los propios
gobiernos. Después de las jornadas de junio, triunfó en todas par
tes, porque la burguesía se halla en todas partes en secreta conni
vencia con ella, a la vez que sigue manteniendo en sus manos la
dirección oficial del movimiento revolucionario y pone en práctica
todas aquellas medidas que dan como fruto natural el aborto.
El fanatismo nacional de los checos era el arma más poderosa de
la camarilla de Viena. Los aliados se han ido ya a las manos. Nuestros
lectores encontrarán en este número la protesta de la diputación
de Praga contra las zafias groserías con que fue saludada en Olmütz.
Es este el primer síntoma de la guerra que estallará entre el parti
do eslavo, con su héroe Jellachich, y el partido de la simple camarilla,
que está por encima de toda nacionalidad y tiene por héroe a Windischgrátz. A su vez, la población campesina alemana todavía no ha
sido pacificada por Austria. Su voz resonará, estridente, a través del
concierto gatuno de los pueblos. Y, por un tercer lado, llegan hasta
Pest los ecos de la voz del zar amigo de los pueblos: sus verdugos
aguardan la orden decisiva en los principados del Danubio.
Finalmente, el último acuerdo adoptado en Francfort por la
Asamblea Nacional alemana, incorporando a la Austria germana al
Imperio alemán, provocaría por sí solo un conflicto pavoroso, si el
poder central de Alemania y la Asamblea Nacional alemana no con
siderasen como su misión el aparecer en escena para verse silbados
por el público europeo. Pero, a pesar de su cristiana resignación, la
lucha cobrará en Austria proporciones gigantescas, como jamás las
ha visto todavía la historia universal.
En Viena acaba de representarse el segundo acto del drama, cuyo
primer acto se había puesto en escena en la capital de Francia con
el título de ccLas jornadas de Junio” En París, la Guardia Móvil, en
Viena los “croatas”; en ambas capitales los lazzaroni, el lumpenpro
letariado provisto de armas y a sueldo, contra el proletariado labo
rioso y consciente. En Berlín, el lumpenproletariado no tardó en
asistir al tercer acto del drama.

Suponiendo que la contrarrevolución viviera en toda Europa
por las armas, moriría en toda Europa por el dinero. La fatalidad
que daría al traste con la victoria sería la bancarrota europea, la ban
carrota del Estado. Contra los escollos “económicos” se quiebran
como leños podridos las puntas de las bayonetas.
Pero la marcha de las cosas no aguardará al vencimiento de las
letras de cambio libradas por los Estados europeos contra la socie
dad europea. En París se descargará el aplastante contragolpe de la
revolución de Junio. Con la victoria de la “República roja” en París,
los ejércitos que ahora aguardan en el interior de los países partirán
hacia las fronteras, las cruzarán y se revelará con toda claridad el
poder real de los partidos en pugna. Y entonces nos acordaremos
de los días de junio, y de los de octubre, y también nosotros excla
maremos:
Vae victis.*298
Las estériles matanzas desatadas desde las jornadas de junio y
octubre, la tediosa orgía de sangre sostenida desde febrero y marzo
y el mismo canibalismo de la contrarrevolución se encargarán de
convencer a los pueblos de que sólo existe un medio para abreviar,
simplificar y concentrar los homicidas estertores agónicos de la vie
ja sociedad y los sangrientos dolores puerperales de la sociedad nue
va, un medio solamente: el terrorismo revolucionario.
[Neue Rheinische Zeitung, núm. 136,7 de noviembre de 1848]
a ¡Ay del vencido!
298 Véase supra, nota 123.